sábado, enero 10, 2026

La mujer de blanco

Wilkie Collins fue un pionero en muchos aspectos. Si con La piedra lunar asentó las bases de las novelas de detectives, con La mujer de blanco popularizó el genéro de la novela sensacionalista, historias sobre crímenes y misterio que trataban temas controvertidos. Para algunos, esta novela también podría considerarse la primera en tener a una detective aficionada como protagonista en la figura de Marian Halcombe.

El estilo es muy similar al de La piedra lunar, su otra novela más conocida. Walter Hartright, un profesor de dibujo, consigue un trabajo en Cumberland para enseñar a dibujar a dos hermanas que viven en la llamada Limmeridge House. La noche antes de partir para Cumberland Walter se topa con una misteriosa mujer vestida de blanco a la que ayuda a llegar a Londres antes de saber que se ha escapado de un manicomio. Cuando llega a Limmeridge conoce a sus dos nuevas alumnas, Marian y Laura, y los sentimientos empiezan a surgir entre esta última y su joven profesor. Pero, para sorpresa de Walter, un día se da cuenta de que Laura y la mujer de blanco tienen un extraordinario parecido, y es este hecho que llevará a Walter a verse involucrado en una inverosímil conspiración. Walter recopila una serie de testimonios, entre ellos el suyo, para explicar la historia y cómo sucedió todo.

Amé La piedra lunar de principio a fin y con La mujer de blanco Wilkie Collins se consolida como uno de mis autores favoritos. En esta novela nos encontramos un misterio que se va desentrañando con lentitud pero que resulta increíblemente atrapante porque nunca estás seguro de lo que está pasando. Collins es excelente a la hora de perfilar una gran variedad de personajes inolvidables, Marian por ejemplo es maravillosa, valiente, tenaz y dispuesta a todo para proteger a su hermana, Anne es un amor, el señor Fairlie es entretenidísimo de lo desagradable que es... Y luego está el Conde Fosco, que es uno de los villanos más fascinantes que me he encontrado nunca que resulta terrorífico porque es muy difícil adivinar cuál va a ser su próximo paso.

La novela es bastante larga y el ritmo obviamente es muy distinto al de las novelas de misterio actuales pero Collins maneja muy bien la intriga y la dosificación de la información, una vez empiezan a pasar cosas lo único que quieres es seguir leyendo (he de decir que hice lectura conjunta en un club de lectura, a capítulo diario de lunes a viernes, y algunos días era una absoluta tortura tener que esperar). Todo el fragmento de Blackwater Park, el que corresponde al diario de Marian, es espectacular, creo que jamás he tenido tantas ganas de chillar mientras leía como con este libro.

Además del misterio la novela aporta mucho trasfondo social, en particular la indefensión de las mujeres en el tema de herencias que siempre favorecía al heredero masculino, el abuso a mujeres a las que se les metía en manicomios solo para librarse de ellas, y lo poco que podía hacer una mujer en un matrimonio abusivo.

Como ya he dicho en multitud de ocasiones, uno de mis aspectos favoritos de leer clásicos es ver cómo obras que han venido detrás se han inspirado en ellos. Esta novela claramente inspiró a Stoker para escribir Drácula, y también hay varios detalles que estoy bastante segura que inspiraron a Conan Doyle.

Leer La mujer de blanco ha sido una experiencia maravillosa. Me ha hecho llorar, me ha hecho reír, me ha tenido en vilo hasta el final, y sobre todo me ha hecho querer meterme en las páginas para darle un buen sopapo a varios de sus personajes. 

Nota: 5/5

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