domingo, noviembre 27, 2016

Just After Sunset

Stephen King es un maestro del relato corto; algunas de las mejores adaptaciones cinematográficas de sus obras, como es el caso de Cadena Perpetua o Cuenta Conmigo, provienen de historias cortas del autor.

El escritor, que precisamente comenzó vendiendo algunos de estos relatos a revistas masculinas para ganar unos cuantos dólares extra, explica que tras una larga temporada de escribir solo novelas largas tenía miedo de haber perdido la práctica de escribir short stories, y que le picaba el gusanillo por volver a hacerlo, por saber que todavía podía hacerlo. Así que la mayoría de historias que están recopiladas en Just After Sunset nacieron a raíz de ese interés de King de volver a sus orígenes, aunque también hay una de sus obras más antiguas, recopilada por primera vez.

En Just After Sunset encontramos un total de trece historias, algunas de entre diez y veinte páginas, otras un poco más largas, entre cuarenta y cincuenta.

Las historias son las que siguen:

-Willa: Después del descarrilamiento de un tren, un grupo de personas esperan en una estación en medio de la nada a que vengan a recogerlos. Tras darse cuenta de que su prometida, Willa, no está con ellos, David sale a buscarla. En cuanto la encuentra, descubrirá una verdad que se estaba negando a ver.

-The Gingerbread Girl: Tras la muerte de su bebé, Emily se obsesiona con salir a correr cada día. Tanto, que acaba dejando a su marido y yéndose a la casa de su padre en Vermillion Beach, en Florida, a aclarar sus ideas. Pasa sus días corriendo, leyendo, y haciendo poco más. Un día recibe la advertencia de que un vecino poco recomendable está de vuelta en la localidad. A Emily le puede la curiosidad y al acercarse a la casa de este ve lo que no tendría que haber visto.

-Harvey's Dream: Después de treinta años casados, Janet piensa que su marido Harvey, y la vida en general, ya no pueden sorprenderla. Pero esa mañana de sábado, Harvey le explica a su esposa la pesadilla extrañamente vivida que ha tenido esa noche, y el miedo atenaza las entrañas de Janet...

-Rest Stop: Un escritor al que a veces le cuesta diferenciar entre su yo real y el del seudónimo con el que escribe sus novelas vuelve a casa de un viaje y se para en una estación de servicio para aliviar su vejiga. Pero una vez allí escucha que en el servicio de señoras un hombre está golpeando salvajemente a su mujer. Sin saber qué hacer ni si debería intervenir, decide que tal vez ese sea un buen momento de canalizar a su otro yo.

-Stationary Bike: Richard, un ilustrador de casi cuarenta años, recibe una mala noticia de su médico: tiene el colesterol alto, y si no se cuida, podría acabar muy mal. Para concienciarlo, su doctor le hace un símil pidiéndole que se imagine a un grupo de operarios que tienen que trabajar muchas horas extra para librarse de toda la porquería, y que están al borde del colapso porque ya no pueden más. Richard se obsesiona hasta tal punto con ello que dibuja a los operarios, les pone nombre y se imagina sus vidas. Decidiendo que debe seguir el consejo de su médico, se compra una bicicleta estática, se pinta un mural en la pared enfrente al aparato, y cada día imagina que pedalea hasta Canadá; en no mucho tiempo, su estado físico es envidiable. Pero hay un problema: cada vez que se monta en la bicicleta, Richard se mete más y más adentro en ese camino por el bosque que ha pintado, y cada día, es más y más consciente de que, al haber cambiado todos sus hábitos, sus operarios están enfadados por haberse quedado sin trabajo y van a ir a por él para tomar represalias.

 -The Things They Left Behind: Scott trabajaba en una agencia de seguros cuya oficina estaba en una de las Torres Gemelas. El 11-S, por un impulso, decidió llamar al trabajo y decir que estaba enfermo y se fue a pasar el día paseando por el parque. Un año después, los objetos personales que sus compañeros fallecidos tenían en sus escritorios aparecen de forma misteriosa en su casa.

-Graduation Afternoon: El día de su graduación en el instituto, Janice, una chica de procedencia modesta que consiguió echarse de novio a un chico de familia rica, sabe que su relación tiene que acabarse ahí. Poco puede imaginar lo mucho que su vida, o más bien el mundo, está a punto de cambiar.

-N.: Tras el suicidio de su hermano, un psiquiatra, Sheila encuentra las notas de este en las que relata sus sesiones con un paciente llamado N., aquejado de un grave caso de trastorno obsesivo compulsivo. Sheila decide enviarle las notas a un amigo de la infancia de ambos, unas notas que relatan una terrorífica espiral de locura que tiene que ver con el descubrimiento de una formación de rocas al final de un camino abandonado, unas rocas que, según N., protegen al mundo de algo absolutamente maligno.

-The Cat From Hell: Un asesino a sueldo recibe un sorprendente encargo: eliminar a un gato, responsable de tres muertes. El asesino acepta el encargo sin ser consciente de dónde se está metiendo.

-The New York Times at Special Bargain Rates: Dos días después del accidente de avión en el que falleció su marido, Anne recibe una llamada de este.

-Mute: Monette, un vendedor de libros, recoge a un autoestopista sordomudo en uno de sus viajes. Como este no puede oirle, Monette se descubre a sí mismo explicándole su historia, cómo su mujer, que resulta tenía un amante, había robado miles y miles de dólares de su trabajo para comprar lencería y jugar a la lotería. ¿Pero es realmente seguro contarle todo eso a un extraño, pese a que este sea sordomudo y no se entere de nada?

-Ayana: Un hombre vuelve a su casa familiar junto a su hermano para estar al lado de su padre en sus últimos dias, ya que se está muriendo de cáncer de páncreas. Pero, extrañamente, un día aparecen una mujer y una niña, la cual le da un beso a su padre moribundo. Poco después, su padre se recuperó completamente. Unos años más tarde, le tocaría el turno al hombre de producir esos milagros.

-A Very Tight Place: Curtis lleva un tiempo enemistado con un vecino, puesto que ambos compraron el mismo solar y su vecino mató a su perra. Cuando su vecino le deja un mensaje diciéndole de quedar para disculparse y resolver sus asuntos, Curtis decide acudir a la cita, sin saber que se va a meter de lleno en una trampa.

En estos trece relatos King explora varios miedos y temores a lo desconocido, además de otros aspectos más humanos y conocidos: la muerte, las obsesiones, los asesinos en serie, el más allá, la venganza, el duelo, los remordimientos, la conformidad... No todas las historias son de terror, algunas se inclinan un poco más por el drama, pero la mayoría tienen un elemento fantástico, un elemento fuera de lo común tan propio del autor.

Menos Graduation Afternoon, que no aporta nada, todas las historias valen mucho la pena, y algunas, como la de la bici estática o la del 11-S, son realmente originales y sorprendentes. Pero si tengo que elegir, de entre todas me quedo con tres: The Gingerbread Girl, porque ese duelo entre la protagonista y el asesino en serie es frenético y me mantuvo sin respiración hasta el final, The New York Times at Special Bargain Rates porque es muy tierna pese a lo terrorífico de la situación, y N., porque el elemento psicológico es fascinante y el final es genial, aunque también creo que aquí King recicla un poco de Buick 8.

Además, al final del libro, el escritor explica cómo concibió la idea para cada una de sus historias, algo que particularmente encuentro superinteresante.

King saca lo mejor de sí mismo en esta más que fantástica recopilación de relatos. Y es que todos hemos oído ese dicho que reza que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Nota: 8


sábado, noviembre 19, 2016

Hechizada

De Jane Green solo había leído un libro anteriormente, hace ya bastantes años, pero aun así sabía exactamente lo que esperar de ella: una historia ligera, que enganche, con unos personajes lo suficientemente interesantes como para querer meterte sus vidas y especialmente una lectura con la que no haya que pensar mucho, que a veces es lo que apetece. Y sí, exactamente eso me encontré al leer Hechizada.

Alice siempre se ha considerado a sí misma una chica normalucha, y nunca ha tenido demasiada suerte en el amor. Por eso no se cree que justamente un hombre como Joe Chambers, que parece tenerlo todo (es guapísimo, encantador, inteligente y rico) se haya fijado en ella. Casarse con él ha sido como un sueño hecho realidad, aunque ya para empezar la boda no se pareciera en nada a como ella siempre la había imaginado y que haya tenido que cambiar casi todo de ella misma para estar a la altura de su marido.

Cinco años después, Alice y Joe siguen felizmente casados... Bueno, más o menos, porque Joe siempre está trabajando y casi no se ven, a Alice esa vida glamurosa que llevan no le acaba de gustar y encima ahora, a causa del trabajo de Joe, se tienen que ir a vivir a Nueva York. Pero una vez en Estados Unidos Alice cumplirá por fin su verdadero sueño: vivir en una encantadora casita en el campo, una casa que perteneció a una escritora que tenía muchas cosas en común con Alice y que hará ver a esta que su matrimonio es de todo menos de color de rosa.

Últimamente me está apeteciendo mucho leer chick-lit, un género que he tenido unos años abandonado. El otro libro que leí de Jane Green me gustó mucho, así que Hechizada supuse que sería una apuesta segura y por suerte he acabado satisfecha después de su lectura, aunque no es un libro romántico de esos que te haga suspirar y te llene de buenas sensaciones, precisamente. Aquí el amor no está idealizado, es más bien crudo.

Y es que Hechizada está narrado a través de múltiples puntos de vista, de todos los personajes involucrados. Sabemos qué piensan personajes como Alice, Joe, Emily, Harry o Josie... Pero también otros muchos personajes secundarios que no aportan demasiado y que realmente no necesitaban su propio punto de vista. Así que, aunque Alice desconozca (o finja desconocer) qué hace su marido cuando no está en casa, el lector lo sabe en todo momento, y me voy a detener aquí un segundo porque necesito desahogarme: Joe es el personaje más repugnante que me he encontrado en mucho tiempo.

Joe parece el hombre perfecto, pero es un misógino de cuidado, siempre acostumbrado a lograr lo que quiere y que ve a las mujeres como meros accesorios. Veamos: Joe quiere una mujer que sea sumisa, maleable, que se peine y vista como él quiere, que cuide de él, que le vea como un dios y que, por supuesto, sea inferior. Una mujer guapa a la que llevar colgada del brazo para presumir de ella y poco más. Por eso se fija en Alice, porque ve que tiene potencial para convertirse en lo que él quiere, una mujer que esté dispuesta a complacerle en todo. Alice está tan enamorada que decide que no le importa que no tengan absolutamente nada en común, decide ser lo que Joe cree que ha de ser una buena mujer. Penoso, ¿verdad? Es mucho peor. Joe quiere que su mujer sea todo eso, pero cuando una mujer es todo eso, pierde su atractivo sexual y necesita buscar emoción en otra parte, porque le excita conquistar a mujeres que sean independientes, saborear el placer de lo prohibido. Joe tiene una larga lista de amantes, pero de entre ellas destaca Josie, una compañera de trabajo con mucho carácter que no parece necesitarlo. Claro está, también se enamorará de Joe, y buscará la manera de mantener el interés de este hasta que, si tiene suerte, Joe decida dejar a su mujer por ella. ¡¡Penoso!!

El papel de la mujer en este libro no es precisamente un modelo a seguir, porque Alice cambia de arriba abajo, suprime todos sus deseos, solo para poder complacer a un hombre que ni siquiera la quiere realmente, solo quiere lo que él desea que ella represente. Con Josie tres cuartas partes de lo mismo. Emily es algo distinta, y por suerte Alice se va dando cuenta con el tiempo de que esa felicidad que ella cree sentir es totalmente falsa, que solo podrá serlo si se quiere a sí misma, si vuelve a ser la persona que era antes de estar con Joe.

El libro es muy frustrante en ese sentido, porque Joe es asqueroso y no entiendes por qué alguien como Alice aguantaría tanto tiempo a su lado, cuando ni siquiera disfruta el estilo de vida que le proporciona estar con alguien como él. La forma que tiene Joe de justificar sus infidelidades es repulsiva, y, encima, cuando ves que sí hay otra persona que es perfecta para Alice, que la entiende y la quiere tal y como es ella, también te da pena porque la situación de esa persona pone a Alice en un gran compromiso.

Así que Hechizada no es un libro recomendado para aquellos que busquen a una protagonista fuerte, segura de sí misma y que no necesite a un hombre para validarse a sí misma, porque eso no es lo que encontrarán aquí. Aquí encontrarán a una mujer sin dignidad y sin autoestima a la que le costará mucho darse cuenta de que lo que le va a hacer realmente feliz no es un hombre, sino ser fiel a ella misma.

Hechizada, al menos, tiene un buen mensaje, y es el de que no tenemos que aceptar cambiar todo lo que nos define para ser aceptados por otra persona que nunca nos querrá como somos realmente, y, como dice Alice en cierto momento, los cabrones tienen su punto sexy pero son maridos horribles: mejor buscar alguien bueno, que nos cuide, y con el que podamos formar una vida en común y envejecer.

Además, si algo tiene este libro, es que te entran ganas de comprarte una casita en las afueras, vivir una vida tranquila, pasar tus días dando paseos por la playa con tu perro y cuidando de tu jardín y contemplando las estrellas y disfrutando del silencio por la noche. El estrés de la ciudad apesta cada día más.

En definitiva, un libro que entra bien y que da lo que promete. Estoy segura que Green tendrá a protagonistas más dignas en sus otras novelas.

Nota: 6


domingo, noviembre 13, 2016

El Marciano

Andy Weir, un ingeniero informático de California, se autopublicó su novela El Marciano en 2011. Unos años después una editorial compró los derechos para reeditarla de forma comercial y creo que todo el mundo sabe lo que pasó después: se convirtió en todo un fenómeno gracias al boca a boca y este año se estrenó su adaptación cinematográfica, con Matt Damon en el papel protagonista.

La novela ha sido descrita como una mezcla entre Apolo 13 y Náufrago. Durante una misión a Marte, una tormenta de arena azota el planeta y los miembros de la tripulación afincados allí deben abandonar y volver a la Tierra antes de lo previsto, dejando atrás a uno de los suyos, Mark Watney, que ha sido dado por muerto. En realidad Mark está vivo, y tiene los recursos suficientes para aguantar una larga temporada, pero el problema es que no lo suficiente para sobrevivir hasta la llegada de la siguiente misión. Así que, totalmente incomunicado, Mark deberá ingeniárselas para conseguir comida suficiente para sobrevivir hasta entonces.


No soy muy de ciencia ficción, pero con el bombo que se le ha dado a este libro valía la pena probar, y en efecto el hype es totalmente merecido. Weir hace un extraordinario trabajo de investigación para hacer su novela lo más realista posible, tanto en temas de botánica, como en las condiciones en Marte, como de cálculos de órbitas, el funcionamiento de la NASA y un montón de ámbitos científicos más que a mí (que soy de letras) se me escapan totalmente. La narración va intercalando trozos del diario que va escribiendo Mark, totalmente aislado en un planeta desierto, con la de los otros personajes, ya sean los miembros de la NASA que buscan la manera de rescatar a Mark, como sus compañeros de tripulación, que ignoran que han abandonado a su compañero vivo.


El libro tiene un ritmo muy ágil y engancha muchísimo, especialmente la segunda mitad, que no quieres soltar hasta saber si Mark conseguirá ser rescatado o no. También es una novela un poco densa, sobre todo si uno no está muy versado en temas científicos, llega un momento que te mareas con tantísimos datos y probablemente no entendí la mitad, pero Weir sabe imprimirle un tono didáctico a su narrativa para que no te aburras leyendo, y además Mark tiene un gran sentido del humor que siempre utiliza cuanto menos te lo esperas, por lo que una lectura que podría haber sido increíblemente tediosa termina resultando muy divertida y amena y nunca te aburres de ver cómo Mark va encontrando soluciones a los numerosos obstáculos que se va encontrando. La verdad es que admiro mucho a esas personas que tienen facilidad para entender la ciencia y la física; supongo que lo peor que tiene esta novela es que me sentí un poco boba leyéndola, porque como he dicho a mí estas cosas se me escapan totalmente.


Se entiende perfectamente por qué esta historia fue llevada al cine, porque tiene todos los elementos para ser una película de éxito: naves espaciales, héroe (blanco y hetero) que se hace valer de su ingenio para resolver todos los problemas con los que se encuentra, aventura de rescate que parece imposible, personajes carismáticos y un final que te mantiene con los ojos pegados a las páginas. Si la película es la mitad de buena que el libro, seguro que también vale mucho la pena.

Un must para los fanáticos de la ciencia ficción. Muy buen trabajo, señor Weir.

Nota: 8

Suites Imperiales

Desde que me enteré que Bret Easton Ellis había escrito una secuela de Menos que Cero, y especialmente desde que dijo que si era llevada al cine le gustaría que Robert Downey Jr. volviera a interpretar a Julian, que me entraron muchas ganas de leer Suites Imperiales. En general tengo muchos problemas con lo que escribe Easton Ellis porque es demasiado gráfico, pero me fascina su estilo narrativo y en su momento Menos que Cero me gustó bastante, más teniendo en cuenta que fue su primer libro y que lo escribió muy joven.

En Suites Imperiales comprobamos qué ha sido de la vida de los protagonistas de Menos que Cero veinticinco años después. Ahora Clay es un guionista de éxito que vuelve a Los Ángeles para participar en el cásting de una película que está escribiendo, adaptación de una novela muy popular. Allí se reencuentra de nuevo con sus viejas amistades: su ex-novia Blair, ahora casada con Trent, Julian, que ha dejado atrás sus problemas con las drogas, su antiguo camello Rip, irreconocible tras un sinfín de operaciones de cirugía estética... Y también conoce a una misteriosa y hermosa mujer, Rain, con la que se obsesiona. Además, desde que llega, y especialmente desde que se involucra con Rain, Clay comienza a recibir mensajes anónimos en el móvil. que le advierten que está vigilado y que tenga cuidado si no quiere terminar mal parado.

Aunque hayan pasado veinticinco años, el estilo entre un libro y otro es muy parecido, y es muy fácil volver a meterse de lleno en esa forma de contarte las cosas de Clay. Si en Menos que Cero éramos testigos de toda esa indiferencia que sentían los adolescentes ricos cuya única diversión en la vida era beber, drogarse y acostarse con el primero que encontraban solo por sentir algo, ahora las cosas no son mucho más distintas; ahora tienen unos cuantos años más, tienen trabajos y responsabilidades, pero siguen igual de perdidos en la vida, añoran esa juventud perdida, y cambiamos ese ambiente adolescente por la superficialidad que rodea Hollywood, y todo a lo que son capaces de llegar tanto los que están a cargo como los que quieren una oportunidad en ese mundo tan siniestro. De nuevo las personas son intercambiables; una vez más casi todos son rubios, bronceados y de blancos dientes, todas las descripciones son iguales porque todos los actores y todas las actrices jóvenes que quieren triunfar son iguales.

Reconozco que al principio me gustó volver a entrar en esa dinámica. De Menos que Cero siempre he dicho que me fascina esa narración, y me alegró comprobar que no había cambiado en Suites Imperiales. Incluso me hizo mucha gracia cómo plantea el autor el inicio del libro: Menos que Cero fue una novela escrita por una persona en el círculo de amistades de Clay, que después fue llevada a la pantalla grande y que los protagonistas fueron a ver (describe a Robert Downey Jr. como "un payaso de cara triste y talento"). Lo encontré divertido pese a que fuera una excusa barata para criticar a la película, que todos sabemos que no tiene nada que ver con el libro más que los nombres de los personajes y poco más.

Pero el problema es que, a medida que avanzaba en la lectura, me daba cuenta de que Suites Imperiales no aporta absolutamente nada y que es una secuela innecesaria. Menos que Cero tenía su razón de ser, era un producto muy de su época, y es algo que reconoces cuando te la lees. En Suites todo lo que se cuece detrás de las bambalinas de Hollywood es algo tan asqueroso como ya te esperas, y no está contado de una forma interesante, es básicamente violencia y sexo gratuitos. Toda la simpatía que le pudieras guardar a Clay se esfuma de un plumazo, y, sinceramente, no apetece mucho ver cómo las mujeres (y algunos hombres, también, pero especialmente las mujeres) son vejadas y tratadas como trozos de carne, y todo el asunto con Julian me sobró bastante porque no le veo el sentido a que Clay haga algo así.

Encima, es una novela corta que no llega a las ciento cincuenta páginas y aun así se las arregla para ser extremadamente repetitiva. Perdí la cuenta de todas las veces que diferentes personajes le advierten a Clay que se aleje de Rain pero sin darle detalles concretos.

La verdad es que me arrepiento de haberme leído este libro porque me ha empañado el recuerdo que tenía de Menos que Cero; hubiera sido más feliz de no saber nunca cómo acaba Julian. Sinceramente espero que RDJ no se acerque a esto ni con un palo.

Nota: 3

sábado, noviembre 05, 2016

Pequeños Contratiempos

Jennifer Weiner es otra de esas autoras de chick-lit populares que me faltaban por probar. Había leído muy buenas críticas de una de sus novelas, Good in Bed, y hace unos años vi una película que adaptaba uno de sus libros, En sus Zapatos, y que me gustó bastante, así que cuando encontré este libro en la biblioteca de mi barrio me decidí a probar.

Pequeños Contratiempos, la tercera novela de Weiner, sigue a cuatro mujeres en Filadelfia en el que se supone es el mejor momento de sus vidas: la reciente maternidad. Becky, Kelly y Ayinde se conocen en una clase de yoga para embarazadas y se hacen amigas. Becky es dueña de un restaurante muy popular y está casada con un médico, Kelly es una organizadora de bodas y eventos que sueña con tener la casa perfecta y su vida planificada al milímetro, y Ayinde es una reportera de televisión casada con una estrella de la NBA, el archifamoso Richard Towne. Las tres van a dar a luz a su primer hijo, pero ninguna se imagina lo difícil que va a resultar criar a sus bebés cuando sus vidas se conviertan en un caos: Becky por la continua interferencia de su insoportable suegra, Kelly cuando su marido se queda inesperadamente sin trabajo y no parece tener muchas ganas de encontrar otro, y Ayinde cuando empiece a sospechar que su marido ha podido serle infiel.
Y luego tenemos a Lia, una actriz de Hollywood que ha vuelto a su ciudad natal tras la muerte de su bebé, y que gracias a la amistad de las otras tres chicas saldrá adelante.

Weiner se inspiró en su propia experiencia cuando fue mamá para crear esta historia, así que es posible que si no te puedes sentir identificada con las protagonistas porque nunca has tenido un bebé sea difícil conectar con este libro, que es lo que me pasó a mí. Como mujer entiendo lo difícil que es esa sensación de que lo tienes que hacer todo tú sola, que aunque estés agotada has de poder llegar a todo, el trabajo, el crío, las tareas de la casa, pero claro, no tengo hijos ni creo que los tenga, así que son un tipo de problemas que tampoco me producen una gran simpatía por ellas.

En general el libro me gustó muy poco porque lo encontré muy aburrido. Ninguna de las protagonistas es interesante, todas tienen personalidades muy vacías, salvo tal vez Becky (que si no me equivoco es el prototipo de protagonista de Weiner), y los personajes masculinos son absolutamente anodinos. Además, en cuanto a las protagonistas empiezan a acumulárseles los problemas la historia se vuelve muy deprimente, porque no está bien manejada la mezcla del humor con el drama, algo que debería ser primordial en este género. Todas las historias son muy previsibles, y lo que es el tema de la maternidad es muy repetitivo, todo el rato son ellas dándoles besitos a sus bebés, aspirando su aroma y poco más.

Luego está el tema de la narración; Lia narra en primera persona mientras que las otras tres lo hacen en tercera, lo cual acaba por desconectar todavía más la historia, porque realmente no hay ninguna necesidad. El tema de superar la muerte de un hijo siempre es interesante de desarrollar, porque es probablemente lo más terrible que te puede pasar en la vida, y más cuando es apenas un bebé de unos días y de una forma a la que es imposible encontrarle explicación, pero, como digo, la autora no sabe sacarle partido a ninguna de las situaciones y Lia termina por ser también excesivamente plana.

Pequeños Contratiempos es un libro sin chispa, monótono, que no transmite la ternura que debería irradiar un libro sobre mamás y sus bebés recién nacidos, que no te hace reír, emocionarte o engancharte tanto a la vida de estas mujeres que te de pena cuando pasas la última página. El único momento que está logrado es el del hospital entre Ayinde y Richard, pero lamentablemente no es suficiente para aprobar a Weiner. Probaré con algún otro de sus libros a ver si el problema aquí soy yo por no ser el público objetivo de esta novela.

Ah, también quería comentar que tengo la sensación que la traducción ayuda mucho en hacer que este libro sea tan pesado. El verbo aovillar sale como quinientas veces, con embutir lo mismo, y algo que me molestó mucho es que todas las veces que alguien dice "Well" para empezar una frase estuviera traducido como "Bien" cuando en castellano lo que decimos es "Bueno". O cosas como "it wasn't very funny" (traduciendo de la traducción, ojo, imagino que decía eso en el original) por "no era muy divertido" en vez de "pues no tenía mucha gracia" para que suene más natural. Para traducir hay que saber adaptar, porque de otra forma los personajes hablan de una forma que nadie lo haría en la vida real. Pero en fin.

Nota: 4.5

domingo, octubre 23, 2016

Carry On

En su laureada novela Fangirl, Rainbow Rowell creo una saga de libros ficticia que venía a ser el equivalente a Harry Potter con la que la protagonista, Cath, estaba obsesionada. No solo eso, sino que Cath escribía fanfic sobre sus dos protagonistas masculinos, Simon y Baz (Harry y Draco, para que nos entendamos), y en sus historias, al contrario que en los libros reales, estos dos chicos estaban enamorados. En Fangirl ya pudimos leer extractos tanto de los fics de Cath como de los libros "verdaderos" de Simon Snow, pero después de terminar Fangirl, Rowell se quedó con la espinita de escribir más sobre Simon y decidió escribir ella su propia historia, y sí, con Simon y Baz enamorados.

Simon Snow es el elegido. Cuando era pequeño descubrió que podría practicar magia y fue enrolado en una Escuela para Magos, Watford. Según todas las profecías, Simon es el mago más poderoso de la historia y está destinado a salvar al mundo mágico de la amenaza del malvado Humdrum, un ser que quiere absorber toda la magia y que tiene el aspecto de Simon niño. El problema es que, como siempre se encarga de recordar su compañero de habitación y némesis, Baz, Simon es un pésimo mago, y no es capaz de hacer correctamente hasta los conjuros más sencillos.
Ahora Simon está en su último año en Watford, y no está precisamente en su mejor momento: su mentor y director de la escuela quiere llevarle lejos para protegerle (a él y a sus compañeros, claro) de los ataques del Humdrum, su novia Agatha acaba de cortar con él y, para postres, no hay ni rastro de Baz, que lleva semanas desaparecido. ¿Estará Baz tramando algo perverso, algo con lo que acabar con Simon de una vez por todas?

Como ya dije en mi reseña, Fangirl me gustó muchísimo, porque Rowell hizo un gran trabajo desarrollando a una auténtica fangirl y escritora de fanfic y era muy fácil sentirse identificada con Cath si tú también eres una de esas chicas. También disfruté mucho todos los extractos de Simon Snow, así que estaba totalmente preparada para ADORAR Carry On. I mean, ¿Harry Potter con Harry/Draco canon? Count me in! Lamentablemente el libro no terminó de colmar todas mis expectativas, por una serie de problemas que ahora comentaré, pero aun sí me gustó un montón y me pareció una monada, así que no estoy para nada decepcionada.

Con Carry On nos encontramos en la situación en la que Rainbow Rowell tiene que crear un mundo mágico, con todas sus reglas y particularidades, desde cero, y hacerlo en un único libro sin que sea excesivamente pesado. Normalmente en este tipo de historias todo se va desarrollando a lo largo de varios libros, y leyendo este tienes un poco esa sensación, porque Simon está en el último año, y cuesta un poquito meterte en todo el supuesto peligro cuando no has vivido con él las situaciones delicadas de los siete años anteriores, y no les tienes tanto cariño a los personajes como si ese hubiera sido el caso. La autora, eso sí, hace un buen trabajo en la creación de este mundo. Irremediablemente nos va a recordar a Harry Potter y a otros libros similares, las influencias son obvias, pero Rowell también crea un sistema mágico bastante ingenioso y divertido, así que en todo momento encontramos su sello personal y eso siempre es bueno.

Al libro le cuesta un poquito arrancar, las cien primeras páginas o así son un poco pesadas. Están bien para ir conociendo el mundo mágico y a Simon, Penny y Agatha, y sobre todo para ir empezando a ver realmente lo obsesionado que está Simon con Baz... ¡Está pensando en él a todas horas! Pero esta primera parte es un poco aburrida y no empieza a coger ritmo hasta que llega Baz, que es el mejor personaje de lejos y todos sus capítulos son una gozada. A partir de ahí, cuando Simon y Baz hacen una tregua y pasamos a resolver el misterio de la muerte de la madre de Baz, el ritmo es mucho mejor y la historia te atrapa mucho más.

Simon y Baz por Leela Wagner, ilustración incluida en la edición especial de Fangirl

El romance entre Simon y Baz es una cucada, aunque hay menos del que me gustaría. El paso de enemigos acérrimos a novios es creíble y Rowell tiene mucho arte para escribir las escenas románticas. La solapa ya te avisa de que hay mucho kissing y en ese aspecto no decepciona en absoluto. Y es que en serio, Baz es un amor. Un A-M-O-R. No me extraña que Simon esté tan loco por él.

La novela nos va acercando a la resolución de los dos misterios, por un lado el de la madre de Baz y por otro el del Humdrum y su relación con el Mage, y, como es de esperar, ambos misterios están más relacionados de lo que Simon, Penny o Baz podrían haber anticipado. La resolución es un poco precipitada y Rowell no acaba de sobresalir en lo que es la narración de la acción, por lo que no termina de ser un conflicto especialmente emocionante. En general el libro es bastante infantil, así que no hay ningún momento de esos que te desgarren realmente el corazón. Pero no es una mala resolución en absoluto, al contrario, y el giro de Simon siendo el elegido y el Humdrum es un poquito previsible pero interesante.

Carry On excede sobre todo en lo que se le da mejor a Rowell: los encantadores personajes (sobre todo Baz y Penny), las relaciones entre ellos, los diálogos ágiles y divertidos, el romance, y en sí las situaciones más costumbristas. En lo que es la acción el libro se queda mucho más corto, aunque también es comprensible puesto que es la primera vez que Rowell escribe una novela de estas características y para ser la primera vez considero que está lo suficientemente bien.

Así que ojalá pudiera decir que he adorado este libro como esperaba hacerlo, pero de todas formas lo he disfrutado mucho y solo por el romance entre Simon y Baz me ha valido totalmente la pena.

Nota: 7.5

P.D. Está editado en español con el título Moriré Besando a Simon Snow.

Buick 8, Un Coche Perverso

Seguimos con la kilométrica bibliografía de Stephen King (me he puesto de objetivo leer unos cinco-seis libros del escritor al año, y algún día me pondré al día, espero...) y en esta ocasión le ha tocado el turno a Buick 8, un coche perverso, del cual no tenía grandes expectativas y me ha sorprendido bastante.

Ned Wilcox es el hijo de un policía que murió en servicio unos meses atrás. Desde entonces, todavía confuso y dolido por la muerte repentina de su padre, Ned se pasa todas sus horas libres en la comisaría en la que trabajaba este, como si así pudiera entender un poco mejor por qué algo tan terrible tuvo que suceder. Los antiguos compañeros de su padre le cogen tanto cariño que le ofrecen trabajar con ellos en prácticas el verano antes de marcharse a la universidad, y es entonces cuando el Capitán, Sandy Dearborn, le explica el secreto que han guardado durante décadas: en 1979, un hombre vestido de negro aparcó su Buick del 54 en una gasolinera para repostar. El conductor fue al baño y desapareció sin dejar rastro. Los troopers, uno de los cuales era el padre de Ned, se llevaron el coche a su comisaría en Pensilvania y lo guardaron en un cobertizo. Pronto se dieron cuenta de que algo siniestro se ocultaba en ese coche, y su presencia les acompañó año tras año, mostrándoles cosas que ningún ser humano era capaz de comprender, amenazándolos con su presencia maligna, y obsesionándolos y fascinándolos hasta extremos peligrosos...

Buick 8, un coche perverso no es exactamente uno de los libros más queridos de King, al contrario, viendo los ratings y comentarios en GE, mucha gente lo encuentra denso y casi aburrido porque no pasan muchas cosas. Sí es verdad que no es de los más dinámicos del escritor, pero a mí me mantuvo el interés hasta el final y creo que King hace un buen trabajo reflejando esa presencia constante e imprevisible de ese coche que no es exactamente un coche y que está esperando el momento justo para actuar y llevarte al otro lado.

Mezclando el terror con la ciencia ficción, Stephen King utiliza una narración muy de serie de televisión, alternando el presente con el pasado (el THEN - NOW que utilizan las series para mostrar los flashbacks que tienen que ver con el presente más de lo que parecía en un principio), y a medida que avanza la historia Sandy deja de ser el único narrador para ir incorporando al resto de personajes que también participaron en la historia.

De este modo, tanto a Ned como al lector le van explicando todo el tipo de terribles sucesos que vivieron con esa cosa en el cobertizo, desde los festivales de luces, pasando por misteriosas desapariciones de personas o animales, hasta la llegada de criaturas espeluznantes que parecían venir de otro sitio, inhóspito y aterrador... En algunos puntos es un pelín repetitivo, porque todos los personajes describen más o menos igual las sensaciones y los olores, pero no se hace demasiado molesto.

Sí que es verdad también que al estar narrado de esta forma se pierde un poco el misterio de quién muere y quién no a causa del coche, pero, como es de esperar, la historia todavía no ha terminado y el coche todavía sigue dando guerra, aunque King ya te avisa desde el principio que todo lo que rodea al misterioso Buick es uno de esos misterios que no se llegan a resolver jamás, por lo que el final, aunque es cerrado, sí que puede dar un poco de sensación insatisfecha.

También es destacable que para esta vez Stephen King se aleja de su Maine de siempre y ubica la historia en Pensilvania, narrándonos cómo es el trabajo de los troopers que se juegan la vida cada día e incluso incluyendo anécdotas y situaciones reales que estos le proporcionaron para darle más veracidad a la historia. Los personajes están bien dibujados y son creíbles, tanto en su forma de hablar como en sus reacciones ante todo lo horrible que han tenido que presenciar.

Buick 8, un coche perverso no estaría entre las obras maestras de King pero sí es un libro muy notable dentro de su extensa obra que me mantuvo en vilo y casi con los pelos de punta hasta el final, lo cual tiene mucho mérito porque la premisa en sí no parece que vaya a dar para mucho.

Eso sí, leyendo este libro me di cuenta de la obsesión que tiene Stephen King por coches asesinos (obsesión que parece haber heredado su hijo). Ahora, ¡a por Christine!

(Y por cierto, un poco después de comenzar a escribir este libro, cuando tenía el primer borrador terminado, King casi se mata en un accidente de coche... Algunas casualidades son realmente inquietantes)

Nota: 7.75

domingo, octubre 16, 2016

La Estrella Robada

La Estrella Robada es un relato corto de Mary Higgins Clark que está protagonizado por uno de sus personajes habituales, la detective aficionada Alvirah Meehan junto a su marido Willy.

En esta ocasión no encontramos ningún asesinato, sino que el misterio, o misterios porque son dos, van por otros derroteros. Por un lado, Alvirah intenta echar una mano a una amiga que acaba de heredar la casa de su hermana y planea dejársela a la cuñada de Willy, que es monja, para utilizarla como centro social para los niños que no tengan a dónde ir después de la escuela mientras esperan a que lleguen sus padres de trabajar. Pero, para sorpresa de todos, la susodicha hermana cambió el testamento en el último momento y le ha dejado la propiedad a los inquilinos a los que les alquilaba el ático... aunque Alvirah sospecha que estos no son trigo limpio y busca encontrar la manera de demostrar que han falsificado el testamento.
Por otro lado, siete años atrás una adolescente abandonó a su bebé en la puerta de una iglesia en Manhattan, esperando que le encontraran un buen hogar a su niña. Lo que ella no sabía es que dio la casualidad de que en ese mismo momento había un ladrón robando en la iglesia que se llevó el cochecito. Ahora, Alvirah se encontrará con la compungida madre, que acaba de descubrir la verdad, y buscará pistas para dar con el paradero de la niña, que está más cerca de lo que las dos piensan.

Aunque sea una historia corta, no llega a las ciento cincuenta páginas, La Estrella Robada tiene todos los elementos típicos de Higgins Clark y de hecho es de las historias de ella que más me han gustado de las que he leído últimamente. El hecho de que no haya asesinos le aporta frescura a la lectura y la resolución de ambos misterios, que tienen algunos elementos en común, es fluida y satisfactoria. Siempre es un gusto leer a Alvirah, esta mujer que pone toda su voluntad para resolver las intrigas que se encuentra y que cae muy bien, y vemos algún que otro personaje también habitual de la autora como la hermana de Willy o la ex-policía ahora metida a monja que trabaja con ella. Como siempre, en el libro encontramos los puntos de vista de casi todos los personajes involucrados en la trama, y el hecho de saber desde el principio quiénes son los responsables de sus respectivos delitos no le quita emoción a la historia, al contrario, estás deseando saber cómo Alvirah va a conseguir atar cabos, demostrar cosas y resolverlo todo.

La historia se sitúa un poco antes de Navidad por lo que casi podríamos decir que es un cuento navideño; me dio un poco de pena habérmelo leído en verano porque creo que lo hubiera disfrutado todavía más en esas fechas. La historia de la pequeña Stellina con su nonna y su deseo de encontrar a su mamá es encantadora y reconozco que se me saltaron algunas lágrimas con el final.

La Estrella Robada es otro buen trabajo de Mary Higgins Clark, ideal para leer durante las fiestas navideñas si queremos una historia cortita y no demasiado complicada que nos llene de ternura y buenos sentimientos.

Nota: 7.75

viernes, septiembre 30, 2016

Ojalá Fuera Cierto

Ojalá Fuera Cierto es la primera novela de Marc Levy, que causó sensación en su país natal, Francia, manteniéndose durante más de cien semanas en la lista de ventas, que se dice poco. En 2005 fue adaptada a película con Reese Witherspoon y Mark Ruffalo como protagonistas, en uno de esos raros casos en los que la película es mejor que el libro.
Lo que voy a decirle cuesta de entender y resulta imposible de admitir, pero si tiene la bondad de escuchar mi historia, si tiene la bondad de confiar en mí, entonces quizás acabe creyéndome, y es muy importante, porque usted es, sin saberlo, la única persona del mundo con quien puedo compartir este secreto.
Arthur, un arquitecto, se acaba de mudar a su nuevo piso en San Francisco. Para su sorpresa, un día se encuentra a una mujer en el armario del baño: se trata de Lauren, una joven doctora quien le asegura que es un fantasma... O, no exactamente, porque su cuerpo sigue vivo, solo que en coma profundo en el hospital después de un terrible accidente automovilístico. Por algún motivo, el alma de Lauren es capaz de vagar por el exterior, pero no puede comunicarse con nadie, excepto con Arthur, que parece ser el único en poder verla y oírla. Arthur, como es natural, se piensa que está loca, hasta que comprueba que es verdad que nadie más la ve. Compadecido por la historia de la chica, decidirá ayudarla a despertar.

El argumento de base es muy parecido al que veríamos años después en la película, aunque realmente se parecen muy poco. La película decide tirar por la comedia romántica más clásica, cosa que creo que es un acierto, porque el tono del libro no termina de cuajar. Y es que cuando mejor funciona Ojalá Fuera Cierto es cuando tira por la vis más cómica: algunas de las conversaciones más delirantes entre Arthur y Lauren, ver cómo se desconciertan los demás cuando piensan que Arthur está hablando con un ser imaginario, la reacción del mejor amigo de Arthur, toda la parte del secuestro... El argumento desde luego da para muchas de estas situaciones, pero el autor decide tirar por otros derroteros que al menos a mí no me convencieron.

Además del romance entre Arthur y Lauren, una buena parte del libro también está dedicada a la historia familiar de Arthur, y cómo la presencia de Lauren acaba por animarle a enfrentarse a sus propios fantasmas del pasado; esto está bien en teoría, pero a la hora de la verdad toda la parte de las enseñanzas vitales de su madre se hace pesado, especialmente por la pluma del autor, que no es sutil precisamente. Y algo que me suele molestar en libros de esta clase es leer una conversación y pensar "nadie en la vida real hablaría así jamás".

La novela trata el tema de la muerte para transmitirnos el mensaje de que hay que aprovechar la vida mientras podamos porque se puede terminar en cualquier momento. El símil con los 86400 dólares que nos ingresan en el banco cada mañana, que todo aquello que no usemos desaparece cada  noche y que cualquier día pueden dejar de ingresarnos ese dinero es ingenioso, pero el problema es que en general el tono del libro es excesivamente moralista y... no hace falta, de verdad. Creo que se puede expresar eso del Carpe Diem de mejores maneras.

Arthur y Lauren son David y Elizabeth en la película

Otra cosa que me desagradó fue que el autor decide meter a un personaje que es importante para la trama cuando quedan cincuenta páginas para que se termine el libro, y encima considera necesario meter una subtrama romántica entre esa personaje y una mujer que también ha introducido al mismo tiempo y que a esas alturas tienen interés cero.

Lo cierto es que se trata de un libro muy corto, un poco más de doscientas páginas y con un tamaño de letra grande, así que al menos no hay que hacer una gran inversión para leerlo, pero aún así, creo que desaprovecha todo su potencial y que podría haber resultado una historia mucho más romántica y memorable de la que al final es, aunque reconozco que el final sí me gustó mucho.

Pero es un primer libro, que siempre son los más difíciles, así que no descarto leer más del autor, y más teniendo en cuenta que existe una secuela titulada Volver a Verte. Algún día caerá, supongo.

Nota: 5 

miércoles, septiembre 28, 2016

Heridas Abiertas

Como mucha gente descubrí a Gillian Flynn con la genial Gone Girl y tenía muchas ganas de leer alguno de sus otros libros para ver si es de esos autores que solo tienen un libro realmente bueno o si por el contrario todo lo que escriben vale la pena.

Heridas Abiertas (Sharp Objects) fue su novela debut, y aunque no es tan redonda como Gone Girl, en ella podemos encontrar muchos de los elementos que han ido marcando el estilo propio de la autora.

Camille Parker es una periodista que trabaja para un modesto periódico en Chicago que recibe el encargo de su jefe de volver a su ciudad natal de Wind Gap, en Missouri, para cubrir la noticia de un posible asesino en serie que mata a niñas pequeñas. Muy aprensiva, porque está distanciada de su familia, Camille vuelve a su casa materna y se reencuentra con su madre, una mujer obsesionada con la salud, y con su hermana pequeña, Amma, a la que apenas conoce. Muy pronto comprueba que el fantasma de su otra hermana, que murió años atrás, sigue muy presente en aquella casa, y los crímenes perpetrados en la ciudad no harán sino acrecentar esa sensación de que algo no encaja.

Siempre siento curiosidad por esa clase de escritores que sienten la necesidad de escribir historias tan sumamente oscuras. ¿Cómo llegas hasta el punto de que tu mente vague libremente por esos parajes tan inhóspitos? ¿Puedes salir de ahí una vez terminas de escribir y vivir tu vida normalmente junto a tus familiares y amigos, o una parte de ti siempre está pensando en todo lo horrible que es capaz de hacer el ser humano?

Heridas Abiertas es un perturbador relato sobre una ciudad en "no es la América profunda pero casi" en la que la protagonista trata de descubrir qué se esconde tras el asesinato de dos niñas mientras se ve obligada a lidiar de nuevo con su complicada, por decirlo suavemente, situación familiar. No es bien bien una novela policíaca, porque al fin y al cabo está narrada por Camille que es periodista y ella busca escribir un buen artículo, no resolver el caso, es más bien un drama enfermizo sobre las consecuencias de tener una madre obsesionada con la salud, de la pérdida de una niña demasiado buena para este mundo, de cómo afecta a la hija nacida después que de alguna manera es como si tuviera que competir con el fantasma de la hermana que no conoció. Por otro lado, como suele pasar en estos casos, tenemos a la pequeña ciudad sacudida de repente por unos crímenes espantosos (las niñas fueron estranguladas y les arrancaron todos los dientes), que no sabe muy bien cómo aceptar este hecho y que vive con el miedo de saber que es muy posible que el asesino sea uno de ellos.

Ya desde el momento en el que la autora desvela el verdadero motivo de por qué la novela se llama Sharp Objects sabes que va a ser una lectura difícil. No difícil porque sea aburrida o pesada, al revés, es un page-turner como se suele decir, difícil en el sentido que te hace perder la fe en el ser humano.

Wind Gap es esa clase de ciudad todavía anclada en el pasado en el que la mayoría de mujeres se casan jóvenes, tienen varios hijos, dejan de trabajar, y se pasan la vida bebiendo, tomando el sol, quejándose de sus vidas y criticando a las otras en cuanto tienen la oportunidad. Luego están los jóvenes, la nueva generación, tan desesperados por destacar, por sentir algo, que crecen mucho más deprisa de lo que deberían. No soy muy fan de leer a niñas de trece años drogándose, humillando a otras personas y acostándose con el primero que pillan solo para demostrar que pueden hacerlo, y este es ese tipo de libro; muchos de los personajes son directamente malvados, y te dejan con esa sensación de que realmente son capaces de hacer cualquier cosa y sin ningún tipo de remordimiento.

Como en Gone Girl, me quedé con la sensación de que, en el fondo, Flynn odia haber nacido mujer porque siente que el mundo no es justo con nuestro sexo. No recomiendo este libro a aquellos que estén pasando por una depresión, especialmente a los que tengan el impulso de hacerse daño a sí mismos.

Flynn nos muestra el lado más sórdido de una parte de la juventud americana, de cómo la presión social y la mentalidad de grupo pueden llegar a arruinar la vida de alguien en una edad tan impresionable, a la vez que hace un retrato de una familia absolutamente disfuncional y totalmente rota.

Un gran debut para Flynn que reconozco que me sorprendió, pensaba que la historia era relativamente previsible, al menos una parte del final lo es, pero entonces la autora se casca un zasca que no te ves venir que a mí al menos me dejó partida por la mitad.

Eso sí, después de leer esta novela, conviene darse una ducha bien caliente, comer un poco de chocolate, y elegir como siguiente lectura algo que sea puro fluff. Dejar toda esa oscuridad dentro de nuestra alma no puede ser bueno.

Nota: 7'5

viernes, septiembre 16, 2016

Kings Rising

Kings Rising es la esperada conclusión de la trilogía Captive Prince de C.S. Pacat, en el que el viaje de Damen y Laurent, enemigos acérrimos que se convierten en camaradas y en amantes, llega a su fin.

Ha llegado el momento del enfrentamiento final de Laurent y Damianos contra el rey regente de Vere y el rey bastardo de Akielos  para recuperar sus respectivos tronos. Damen, que ya no tiene que ocultar su verdadera identidad, necesita luchar junto a Laurent, el hombre que le odia más que nadie en el mundo. ¿Es el fin de su relación y de su posible futuro juntos o todavía hay esperanza, siempre y cuando consigan sobrevivir a las malvadas maquinaciones del rey regente?

Después de posicionar todas las piezas de ajedrez en el tablero en el anterior libro, en este toca la última jugada, el jaque y mate, y para ello, hay que anticiparse a todos los movimientos que haga el otro jugador. Comparado con el anterior, que es en el que pasan más cosas y que no te deja apenas respiro, Kings Rising es un poco más lento: digamos que es la calma que precede a la tormenta final. 

Lo más interesante sigue siendo la relación entre Damen y Laurent, que siguen haciéndonos sufrir con su tira y afloja. De este modo, en este libro comienzan siendo una especie de rivales que se ven obligados a colaborar para lograr un objetivo mutuo, porque ahora ya están las cartas sobre la mesa y Damen no puede seguir fingiendo que no son otra cosa que maestro y esclavo. Ahora que Laurent sabe quién es Damen, ¿cómo van a estar juntos? Y aun así, el recuerdo de su noche juntos es difícil de dejar atrás, y luchar contra los impulsos que les empujan el uno hacia el otro es muy difícil, por no decir imposible.

El desarrollo de la relación entre ambos sigue siendo maravilloso. Damen esta vez tiene ese anhelo de lo que ha tenido y cree que no va a volver a tener, el recuerdo de la mejor noche de amor de su vida, de compartir el lecho con alguien que le ha hecho sentir como nadie lo había hecho antes; por su parte, Laurent, lucha contra sus deseos, porque Damen es la persona que le arrebató todo lo que tenía, la persona a la que una vez se juró que mataría, y en cambio tampoco puede dejar de pensar en lo bien que se sintió entre sus brazos, en lo diferente que fue estar con él de lo que él pensaba que se suponía que era el sexo. Y sí, al final Damen descubre lo que Laurent le había estado dejando caer desde el principio, la razón de por qué está tan tenso en esos momentos íntimos; mira que el pobre es un poco denso a veces...  Eso sí, las escenas de pasión siguen siendo fabulosas. 

Digamos que en Kings Rising no hay tantos giros porque las mayores sorpresas te las esperas ya que la autora te las ha ido dejando entrever en los anteriores libros, pero sí que hay algunos momentos muy buenos que no te ves venir como todo el asunto de Jokaste o la revelación final. El enfrentamiento final contra el rey regente no es como me esperaba pero sí que es realmente como tenía que ser: un duelo intelectual en el que solo el más listo podrá salir victorioso... Aunque, por primera vez, Laurent ya no luchará solo.

Damen tiene un papel más activo en este libro, no se limita solo a pelear sino que por una vez también utilizará su mente para ayudar a Laurent. Además en esta ocasión tenemos un par de capítulos narrados desde el punto de vista de Laurent, y aunque breves, nos suponen un pequeño agujerito por el que escudriñar cómo funciona su cabeza. Por supuesto Laurent sigue siendo el mejor personaje del libro y su evolución es fantástica.

El final es increíblemente poético, aunque eché en falta un epílogo porque, aunque muy satisfactorio, deja con ganas de más. Por suerte, la autora tiene pendiente de publicar algunas historias cortas que espero maten ese gusanillo.

Así pues, diría que el segundo es mi favorito, pero Kings Rising es una muy buena conclusión a una trilogía que se ha ganado a pulso su fama. Tengo muchas ganas de ver qué nuevos trabajos publicará Pacat en el futuro.

Nota: 8'5

lunes, septiembre 05, 2016

La Chica de Fuego y Espino

La Chica de Fuego y Espino (The Girl of Fire and Thorns) es la novela debut de Rae Carson y la primera entrega de la trilogía del mismo nombre. En su bio Carson afirma que le gusta escribir sobre adolescentes que hacen cosas valientes y que sus libros contienen aventuras, magia, romance y chicas inteligentes que toman decisiones acertadas. Eso es lo que podemos encontrar en esta historia.

Cada cien años, Dios elige a una persona para portar en su vientre la Piedra Divina, una joya que la marca como una persona destinada a hacer algo importante. Elisa, la princesa de Orovalle, es la elegida de su generación. Ella no entiende muy bien por qué Dios la ha escogido a ella; a sus dieciséis años, es una chica con sobrepeso, tímida, que nunca toma decisiones de responsabilidad, al contrario que su hermana mayor que sí tiene todas las cualidades que la harán ser una gran reina algún día. Pero, tras casarse con el apuesto rey Alejandro de Joya del Desierto, su vida cambiará completamente. Como la elegida de Dios, se dará cuenta del terrible peligro que le acecha cuando se acerque el momento de cumplir la profecía que pende sobre su cabeza desde el momento que Dios le otorgó la Piedra Divina.

En la portada de la edición española Planeta la compara a La Princesa Prometida, pero más allá del secuestro a la princesa, no tiene muchas más similitudes. La Chica de Fuego y Espino es un YA de fantasía en el que una adolescente debe dejar atrás sus miedos e inseguridades para convertirse en una mujer capaz de ser reina y de ayudar a su pueblo. Elisa comienza siendo una niña regordeta que se siente inútil, pero tras vivir una serie de aventuras se va transformando en la persona que se escondía en su interior. La evolución de la protagonista es palpable, no tiene nada ver cómo es la Elisa del principio del libro a cómo es la del final, aunque también se pierde un poco el punto original de tener a una protagonista gordita porque a mitad del libro adelgaza y se vuelve mucho más atlética. Sí que encuentro muy positivo el mensaje de que ella no especial porque Dios decidió escogerla como portadora de la Piedra Divina, sino que Dios la escogió precisamente por ser especial, y su evolución, todo lo bueno que hace, es mérito de ella y de nadie más.

El libro tiene un buen ritmo porque siempre están pasando cosas, por eso Elisa apenas tiene tiempo para pararse a pensar y tener miedo. Al enmarcarse dentro del género fantástico, y narrar una guerra entre dos naciones enemigas, la autora no tiene problema en mostrar las terribles consecuencias que tiene este juego a vida o muerte; es una guerra y han de haber víctimas. Así que podemos esperar que varios personajes importantes mueran, pero también es verdad que la narración es un tanto fría por lo que Carson no termina por transmitir del todo bien la pena por la pérdida de ninguno de estos personajes.

Como buen YA hay una pizca de romance, Elisa se debate entre dos hombres en un momento dado, pero está bien llevado y no es el peso más importante de la historia.

Escrito en primera persona del presente, cómo no, se trata de un libro indiscutiblemente juvenil y no está mal para ser un debut. Hay algunos giros en la trama, la mayoría bastante previsibles, pero en general no es una historia que impresione especialmente, dentro del género de fantasía se queda bastante corta, por lo que está más bien dirigida a lectores jóvenes no demasiado puestos que busquen algo sencillo y ligero para comenzar a introducirse en él.

Planeta, dentro de su sello Timun Mas, solo editó el primero de los tres libros que conforman la saga (que además cuenta con varias historias cortas que posteriormente se recopilaron todas juntas junto a la trilogía), así que, tocará leerse el resto en inglés. Al menos, por eso, este libro tiene un final bastante cerrado y no termina en cliff-hanger, por lo que tampoco deja una gran sensación de frustración.

Y por cierto, el libro no está nada cuidado, está lleno de fallos de edición por todas partes. Para un a novela que cuesta 17€, no estaría mal que le dedicaran un poco de tiempo a hacer una revisión para ofrecer un producto de calidad. Y me encanta (no) que pongan en portada a una chica blanca cuando Elisa tiene la piel oscura. Tirón de orejas para Planeta.

Nota: 6'5