jueves, enero 10, 2019

P.D. Todavía te quiero

A todos los chicos de los que me enamoré de Jenny Han fue un éxito tal que al año siguiente le siguió una secuela, PD. Todavía te quiero. La segunda novela de la trilogía comienza justo después del final del primer libro, con Lara Jean hecha un manojo de nervios porque está decidida a intentar algo con el chico que le gusta. Pero ¿están ella y Peter preparados para afrontar una relación de verdad?

No tengo ni idea de si esta secuela estaba planeada desde el principio o no, pero desde luego parece que básicamente la autora estiró la historia porque la primera parte fue muy popular. La mitad del libro es puro relleno, Han tiene la manía de meter un montón de escenas y detalles absolutamente insustanciales que aportan muy poco a una novela que de hecho tiene muy poquita trama. Aquí necesitamos conflicto de modo que metemos un nuevo triángulo amoroso con la aparición de otro de los chicos a los que Lara Jean escribió una carta, John Ambrose McLaren, y es tan perfecto para ella que termina resultando un tanto contraproducente, porque, ¿qué más da si desde el minuto uno sabes cómo va a terminar la cosa? La verdad es que esta segunda entrega solo sirve para mostrar lo increíblemente crío que es Peter y lo mucho mejor que es el otro interés amoroso en comparación (aunque todavía estoy enojada porque primero dice que su padre le está presionando para ir a la misma universidad a la que fue él y después afirma que su padre nunca fue a la universidad. Me ponen muy nerviosa estos errores de continuidad). Que no es que Lara Jean sea muy adulta tampoco, en muchas ocasiones se comporta de una forma muy mezquina, pero si lo que busca es un amor a largo plazo uno parece mucha mejor opción que el otro. Qué se yo.

Han debía haber vuelto a ver Gossip Girl hacía poco porque aquí entra en escena una cuenta de Instagram llamada anonybitch que se dedica a subir fotos y cotilleos escandalosos de la gente de su instituto y alrededores y que sube una foto comprometida de Lara Jean y Peter. ¡Oh, el horror! Lo cierto es que esta trama podría haber dado mucho más juego del que da, aunque sí me gustó cómo se aborda ese doble rasero con el que se juzga a la chica y al chico en esa situación. Luego juegan a un juego de atraparse unos a otros que juraría que también salió en la serie cuando Serena estaba con Nate, o algo bastante similar.

En el fondo tampoco se aleja mucho de la línea del primero, es solo que hay tanta paja que la historia perfectamente se podría haber condensado en uno, aunque a mí el final del primero me gustó mucho y creo que no hubiera estado mal que se hubiera quedado ahí. ¿Tiene este algo positivo? Bueno, Kitty sigue siendo muy graciosa, y creo que la evolución de Lara Jean es correcta, y parece que por fin termina la odiosa y cansina rivalidad entre ella y Genevieve (su historia también podría haber dado muchísimo más de sí, pero solo se menciona de pasada, supongo que para no eclipsar a la protagonista). No es una lectura que requiera un gran esfuerzo si uno quiere seguir sabiendo de estos personajes, pero tampoco es imprescindible leerla.

Veremos a ver qué tal el tercero.

Nota: 2'5/5

domingo, enero 06, 2019

A todos los chicos de los que enamoré

La novela que ha terminado de encumbrar a Jenny Han como una de las autoras de literatura juvenil del momento y que recientemente ha tenido una película que se ha estrenado con mucho éxito en Netflix nos cuenta la historia de Lara Jean, una chica de dieciséis años que ha estado enamorada cinco veces en su vida. Cada vez que está preparada para pasar página y olvidarse del chico, les escribe una carta de amor en la que vuelca todos sus sentimientos y que después guarda en una sombrerera que le regaló su madre, sin ninguna intención de enviarla. Hasta que un día las cinco cartas desaparecen y Lara Jean descubre con horror que han sido enviadas a sus destinatarios.

Lo que más me interesaba de este libro era su premisa, que dentro del género me parecía superoriginal, pero una vez te pones a leer te das cuenta de que realmente la historia está bastante vista. Lo de las cartas no da demasiado juego porque de los cinco posibles intereses amorosos solo dos entran en la ecuación, y está claro que uno de los dos no puede ser el endgame, así que en esencia la verdadera trama es "fingimos que somos pareja y nos enamoramos de verdad", que es mucho más convencional.

Es una novela bastante normalucha, no nos vamos a engañar. Tira mucho de clichés, está escrita en el odioso presente en primera persona, y la autora tiende a sobreexplicar las cosas. Lara Jean es mona y el que sea tan inocentona le da mucho encanto, pero es un poco absurdo que ni se le pase por la cabeza por qué las cartas han desaparecido cuando es el motivo es obvio.

Algo muy destacable y que sí la diferencia del resto es que la protagonista sea asiática, porque no es muy habitual dentro del género (todos los chicos de los que se enamora son blancos, eso sí), y sus raíces son importantes para su forma de ser. El libro da mucha importancia a la relación de Lara Jean con su familia, especialmente con sus hermanas, y está bien llevado cómo afrontan todos el cambio que supone que la hermana mayor se marche al extranjero a estudiar en la universidad. También me gustó mucho cómo Lara Jean se va a abriendo poco a poco y admitiendo lo terrorífico que es pasar de las fantasías a la realidad, donde el amor es muy diferente. La relación entre ella y Peter es cuca y el final me pareció precioso.

Ahora, hubiera podido pasar perfectamente sin la rivalidad entre Lara Jean y Genevieve, porque es cansino que en todas las novelas juveniles tenga que existir el papel de la chica que odia a la protagonista por un chico y que básicamente existe para que la protagonista quede como la chica superior. ¿Podemos dejarlo ya?

A todos los chicos de los que me enamoré es una comedia romántica adolescente muy ligerita, entretenida y que te lees casi sin darte cuenta, pero que termina siendo muchos menos original de lo que aparentaba ser y tiene un enfoque bastante infantil, así que está bien sin más.

3/5

martes, diciembre 25, 2018

El Cuaderno de Noah

Nicholas Sparks es uno de esos autores que siempre tengo en mente leer pero que los voy dejando porque me da pereza. El Cuaderno de Noah es su primera novela y probablemente la más conocida gracias a su película, y es el segundo libro que leo del autor con resultados bastante similares: sí, está bien, pero tampoco es para tanto.

Se trata de una historia de amor entre dos amantes que vivieron un verano inolvidable cuando eran adolescentes pero que por circunstancias de la vida se separaron, aunque jamás pudieron olvidarse. Catorce años después la chica, Allie, a punto de casarse con otro, decide ir a ver a su antiguo enamorado Noah para saber si todavía siente algo por él.

Que es una historia romántica es indudable. Es total y absolutamente azucarada: él le recita constantemente poemas a ella, sus conversaciones básicamente giran sobre lo mucho que se aman, y que están hechos el uno para el otro, y que comparten alma, y todo eso. El desarrollo es muy rápido, en menos de 48 horas ya ha quedado claro que su amor es épico y especial y todo eso que las personas normales no experimentan jamás en la vida real. ¿Qué pasa? Que no hay respiro, porque todo es superintenso y emocional y no hay humor que alivie un poco la tensión, y a mí este tipo de romance (entre chico y chica, al menos) me carga. En el cine no tengo problema, de hecho con la película lloré a mares (¡me acuerdo que me la alquilé en el videoclub! ¡Soy mayor!), pero en la literatura me cuesta más implicarme tanto. Y más en este caso, en el que la parte en la que se enamoran de adolescentes no la vemos, solo a través de algunos retazos de los recuerdos de ellos (y en el caso de Noah es "me acuerdo de todo por igual porque TODO fue igual de maravilloso" así que no ayuda mucho en ese aspecto).


La narración tampoco es su punto fuerte, llega un punto en el que se hace un poco cansina la enésima descripción del amanecer y del cielo y de lo hermosa que es la naturaleza que rodea la casa de Noah, además de que pierde mucho tiempo en detalles aburridos. Los personajes son bastante sosainas. Y más allá de eso no le encontré sentido a que hubiera capítulos narrados desde el punto de vista de Lon si luego en la resolución de la trama no vamos a saber cómo se siente con lo sucedido. Bueno, de hecho, la resolución de la trama es muy anticlimática.

Lo que más me gustó fue la parte de la residencia, porque no es tan habitual leer sobre romance entre personas de la tercera edad y es muy bonito ver cómo se siguen queriendo.

Así que bueno, está entretenido pero nada para tirar cohetes. Uno de los raros casos en los que la película es muy superior al libro.

Nota: 3/5

domingo, diciembre 23, 2018

Las Ruinas

Hace unos años pillé por casualidad la película en televisión y la empecé a ver con las expectativas muy bajas, pero para mi sorpresa terminé encontrándome un film muy sólido y que hoy día sigue siendo de mis favoritos del género. Desde entonces que he querido echarle un ojo a la novela y cuando por fin vi que estaba disponible en la biblioteca me lancé a por ella sin pensármelo.

Smith coge un punto de partida bastante trillado (un grupo de turistas idiotas acaban en una situación completamente comprometida en un país extranjero por creer que no les va a pasar nada) pero su historia termina siendo bastante original y muy, muy intensa. En esencia es parecida a la película (el mismo Smith se encargó de escribir el guion) pero el desarrollo es significativamente distinto, que yo recuerde lo que es más o menos igual es lo que le pasa a Mathias solo que en el libro le ocurre a otro personaje. Tanto libro como película son buenos, pero como es lógico la novela tiene mucha más chicha.

La historia está narrada en tercera persona y sigue el punto de vista de los cuatro protagonistas, dos parejas de universitarios que en verano viajan a México para pasar un par de semanas tostándose al sol, relajándose y haciendo poco más. Allí conocen a Mathias, un atractivo alemán que quiere ir a buscar a su hermano, quien se fue en dirección a unas ruinas arqueológicas en busca de una chica a la que conoció nada más llegar. Como Mathias no sabe nada de él desde hace días, los chicos se ofrecen a acompañarlo a buscarlo, pero al llegar allí un grupo de mayas les obligan a subir a una colina en la que crece una extraña planta y se aseguran de que no puedan salir.

El punto de vista se va alternando entre los cuatro y es muy entretenido sobre todo porque todos ellos son... voy a decir que humanos, porque tienen defectos a mansalva. Jeff es el típico sabelotodo que se erige como líder desde el primer momento y aunque sus intenciones son buenas, su orgullo termina por costarle muy caro. Amy es esa dentro del grupo que siempre se está quejando pero que hace lo que dicen los demás porque no es capaz de imponerse, aunque en el fondo piense que ella es la que lleva razón. Stacy es la despistada que a menudo tiene la cabeza en las nubes, que prefiere cerrar los ojos ante los problemas y esperar a que pasen, y que renuncia a muchas cosas simplemente para evitarse complicaciones (es con la que me sentí más identificada, tristemente), y Eric simplemente se deja llevar por los demás y no se entera de la misa la mitad. En los primeros instantes en los que se quedan atrapados en la colina es casi desazonador ver cómo se aferran a la idea de que los rescatarán, engañándose a sí mismos, y se enfadan con Jeff por sugerir que tienen que pensar maneras de sobrevivir sin comida y sin agua. Cuando Jeff encuentra la bandeja con el mensaje escrito casi se me cayó el alma a los pies.


Sinceramente una novela de terror con una planta asesina no parece demasiado estimulante, pero Scott sabe lo que se hace, poniendo de protagonistas a unos veinteañeros insensatos que aunque te dan pena, también una parte de ti piensa que se merecen lo que les está pasando por imbéciles. Hacia la mitad del libro el ritmo decae un poco pero en general el autor apenas te da respiro entre una salvajada y otra y madre mía. El destino del pobre Pablo es uno de los más crueles que he leído en muchísimo tiempo.

Las Ruinas cumple fantásticamente bien su misión de hacer pasar si no miedo, al menos inquietud al lector. Es brutal, es sangrienta y en más de una ocasión se me revolvió el estómago. Es de esos libros que te ponen el corazón en el puño mientras lees como esos pobres chicos se encuentran sin comerlo ni beberlo en una situación tan extrema, te hace sentir pena por ellos cuando fantasean con la idea de volver al hotel, de volver a casa o simplemente de beber un vaso de agua fría, porque no puedes evitar ponerte en su lugar. Pero también hay que ser honestos y saber que si estás leyendo un libro así es porque esperas que les pasen cosas malas... Y les pasan cosas muy, muy malas, eso está claro. Tal vez lo que me convenció menos es que la planta cuantas más cosas hace menos amenazadora se vuelve, no sé, creo que al final era todo un poco ridículo.

Para fans del género slasher creo que es una buena opción, solo que aquí en vez de encontrarnos a un asesino con una máscara es una planta y sus zarcillos la que acaba con la vida de este grupo de incautos turistas. Esa sensación de vacío absoluto que me quedó después de leer el final confirma que Smith cumple con creces su propósito de sacudir todos los cimientos del lector.

Nota: 4/5

sábado, diciembre 22, 2018

Me llamo Lucy Barton

Elizabeth Strout es una escritora muy célebre que ganó un premio Pulitzer por su novela Olive Kitteridge, que además fue llevada a la televisión por la HBO hace no muchos años. En Me llamo Lucy Barton la autora nos narra la historia de una mujer que echa la vista atrás a las situaciones determinantes de su vida, especialmente a una estancia de nueve semanas en un hospital por complicaciones tras una apendicitis en la que tuvo un acercamiento con su madre, a la que no veía desde que dejó su casa para irse a vivir a Nueva York.

El libro toca varios temas como son el crecer en extrema pobreza, el vivir en un ambiente abusivo, la soledad, la depresión, lo complicado de las relaciones humanas (especialmente con la familia), así como momentos claves de la historia como la epidemia del sida en los ochenta o los atentados del 11-S. En esencia es una historia sobre lo fácil y a la vez difícil que es el amor que sentimos hacia nuestros padres, hermanos y hermanas, hijos e hijas, cónyuges, y cómo son esas relaciones y la forma en la que nos afectan lo que nos va moldeando como personas. En algunos momentos me he sentido identificada porque yo también soy de esas personas a las que les es casi imposible expresar sus sentimientos hacia los demás, y que a menudo me enfrento a los problemas mirando hacia otro lado, así que las partes de la relación entre Lucy y su madre son las que más me han llegado.

Pero poco más. Esta es una de las veces en las que casi me siento mal de no haber disfrutado de una novela con una recepción tan positiva, pero es que no he conseguido apenas conectar con el estilo de la autora. Strout divaga mucho, hay un montón de capítulos que apenas aportan nada a la trama, la forma que tiene Lucy de expresarse es muy pesada, y no te cuenta nada de forma explícita, todo lo tienes que leer tú entre líneas, por lo que al final da la sensación de que no haya pasado nada en absoluto. Me ha recordado a la escritura de autores como Coelho o Espinosa, en tanto parece que continuamente te estén aleccionando sobre algo, y ese tipo de literatura no me suele entrar demasiado bien y se me hace aburrida.

Pese a ello es una novela cortita, que me he leído en una sentada, y en general el punto principal, que es el desarrollo de la relación entre madre-hija, está bien llevado. No es para nada un mal libro, pero te tiene que gustar esta forma de contar las cosas que tiene Strout, y no lo ha conseguido conmigo lamentablemente.

Nota: 2/5

A Ciegas

A Ciegas (Birdbox) es el debut literario del cantante y compositor Josh Malerman, una novela que desde el principio ha gozado de muy buena aceptación y que es frecuente encontrar en las listas de mejores libros de terror. Su adaptación a película se estrenó ayer en Netflix, con Sandra Bullock en el papel principal.

Nos encontramos en un mundo en el que la repentina aparición de unas criaturas desconocidas causa que todo aquel que las vea pierda la cordura y ataque a los que están a su alrededor antes de quitarse su propia vida. Malorie es una superviviente que cuida de sus dos hijos pequeños de cuatro años y que decide emprender un viaje (a ciegas) para ponerlos a salvo.

Pese a su corta duración a la novela le cuesta un poco arrancar, principalmente porque todos esos capítulos de Malorie remando en el río, con sus hijos aguzando el oído para detectar cualquier amenaza, se hacen un poquito repetitivos, pero una vez te metes de lleno en el mundo que propone Malerman es difícil no engancharte a la historia. 

Lo mejor que tiene este libro es que crea una atmósfera muy buena. Los personajes viven encerrados en una casa, con todas las ventanas ocultas bajo mantas, y las pocas veces que salen al exterior tienen que taparse los ojos para no arriesgarse a ver a una de esas criaturas. Y cada vez que salen y se exponen al peligro el autor transmite muy bien esa sensación de miedo cuando escuchan un ruido repentino. Malerman hace una cosa muy bien y es que jamás te dice cómo son realmente las criaturas, por lo que casi todos los momentos tensos están descritos a través de las sensaciones, los sonidos, y de cómo perciben los personajes lo que hay a su alrededor totalmente a ciegas. Hay un punto en el que los personajes teorizan que la razón por la que la mente humana no es capaz de racionalizar el ver a uno de esos bichos es porque se aleja totalmente de lo que cohabita a nuestro alrededor, por lo que el cerebro, al tratar de darle sentido a una cosa así, termina por enloquecer. Me recordó a cómo describe Stephen King a las criaturas de Buick, aunque en ese caso las consecuencias de verlas no eran tan desastrosas.


El desarrollo está muy logrado, explicándote poco a poco cómo llegó Malorie a encontrarse sola con los dos niños y todo lo que aconteció en aquella casa. Desde el incidente con las cintas de vídeo, la jaula de pájaros, la llegada de nuevos habitantes, y hasta que Malorie consigue el sistema de altavoces, toda la parte del pasado es un sin vivir continuo. 

Bird Box es una muy buena novela de terror psicológico, que te agarra y no suelta y que crea un mundo apocalíptico terrorífico y muy vívido. Le cuesta un poco coger el ritmo, los personajes en su mayor parte no son demasiado memorables (salvo Tom y Gary, más allá de la propia Malorie) y el final está bien sin más, pero la tensión está superlograda y en más de una ocasión se las apaña para acelerarte la respiración. Recomendado sin duda para los fans de la literatura de terror, sobre todo los que prefieran lo psicológico al gore (aunque de esto también hay).

Nota: 4/5

jueves, noviembre 22, 2018

The Color Purple

Llevo retrasando semanas el escribir la reseña de The Color Purple porque no creo que nada de lo que escriba pueda hacerle justicia. Pero vamos, que básicamente lo que tengo que decir se puede resumir en: hay que leerlo.

Obra de Alice Walker, publicada en 1982, esta controvertida novela ganó, entre otros el premio Pulitzer a mejor obra de ficción. Estructurado a través de cartas que su protagonista escribe dirigiéndose a Dios, desde el principio se puede comprobar que Walker no se va a andar por las ramas y que va a ir por faena: en la mismísima primera página una Celie de catorce años relata cómo es violada por su padre.

Lo que más me fascina de leer estos clásicos atemporales (aunque me da un poco de apuro llamar clásico a un libro que es prácticamente tan viejo como yo) es que en muchos casos se las apañan para ser más modernos que mucha de la ficción que se publica hoy en día. Lo que hace Walker con The Color Purple, la forma en la que retrata temas como el racismo, el maltrato, el abuso, el sexismo, el colonialismo, la religión o la sexualidad es simplemente asombroso. Este libro no es solo increíblemente feminista, con unos personajes extraordinarios (Celie, Shug, Sofia, Nettie), sino que aborda la relación amorosa entre Celie y Shug de una forma tan absolutamente natural que quita el aliento.


No es una novela fácil de leer, especialmente en su idioma original. Celie no ha recibido una educación, así que transcribe las palabras tal cual las pronuncia. Y, además, la historia está ubicada en Georgia, por lo que tenemos que añadir la forma de hablar sureña. Cuesta un poco acostumbrarse, aunque por suerte más adelante en el libro, cuando llegan las cartas de Nettie, Walker te da un respiro. Además te hace odiar a casi todos los personajes masculinos, y con razón. 

Pero vale muchísimo la pena ver la evolución de Celie, de la niña asustada que no entiende lo que le está pasando, a la mujer independiente que ha decidido luchar por su propia felicidad. Gran, gran, gran lectura, de mis favoritos de este año.

Nota: 4'5/5

Te Dejé Ir

Reconozco que empecé a leer esta novela con bastante recelo porque no veía cómo un misterio que gira alrededor de un atropello con fuga podía dar para una historia de la de morderse las uñas. Pese a ello le di un voto de confianza porque Mackintosh fue policía durante muchos años así que pensé que podría darle un ángulo único a su obra.

Y bueno, realmente no.

La historia está contada a través de tres puntos de vista. Me gustó que cada uno tuviera un tiempo verbal distinto, supongo que para diferenciar cada voz más que otra cosa, y cómo se va desentrañando la trama a partir de la segunda parte, cuando se introduce el tercer punto de vista, está muy logrado. Hay que decir que los capítulos de ese personaje, pese a todo lo que cuentan, son realmente interesantes, porque ofrece una perspectiva distinta al tema que se cuece entre él y Jenna.

Ahora, la primera parte, que ocupa ciento cincuenta páginas, es muy, muy aburrida, y para cuando empieza lo bueno ya estaba exhausta. Todo avanza a cuentagotas y la historia de Ray (guau, un policía con problemas en casa porque le da prioridad al trabajo y que empieza a sentirse atraído por su joven y entusiasta compañera que le recuerda a cómo era él al principio, lo nunca visto) es un suplicio. Y de hecho no mejora en todo el libro; valoro el que su existencia tenga su razón de ser, porque sí, conecta con la trama principal, pero es que esos capítulos se me hacían interminables.

La novela ha sido muy laureada por sus imprevisibles giros de guion. Admito que excepto uno los demás no me los vi venir, y eso es algo que valoro mucho en un libro de misterio, aunque el último no me convenció demasiado. Además, todo el clímax en sí es bastante decepcionante, de hecho pensé que sería un poco cutre que Mackintosh tirara por ese cliché tan manido de este tipo de historias y cuando comprobé que sí que tira por ahí me desinflé bastante.

La prosa de Mackintosh tampoco es nada especial. No es buena con las metáforas y los símiles, de modo que su estilo es muy convencional, y tampoco logra transmitir demasiado en las escenas más viscerales. Además hay por ahí algún fallo de continuidad, nada grave pero que debería haber visto la persona que se encargó de la edición.

Te Dejé Ir es un thriller correcto sin más, que ofrece algunos giros un pelín más originales que el de todos estos libros de misterio populares de los últimos años y que sobre todo engancha cuando la trama se centra en el tema más espinoso. Ahora, le pierde su excesivamente lento ritmo y el caer en algunos clichés demasiado vistos. Pero como siempre digo, es su primera obra, seguro que las siguientes estarán todavía mejor.

Nota: 3/5

domingo, octubre 28, 2018

El Umbral de la Noche

Publicada en 1978, El umbral de la noche es la primera recopilación de relatos de Stephen King y sin duda una de las mejores, ya que incluye algunas de las historias más famosas del prolífico escritor.

Este libro contiene veinte relatos que tratan sobre diferentes y viscerales miedos: el hombre del saco, asesinos en serie, monstruos, objetos poseídos e incluso tragedias tan reales como la vida misma como pueden ser el suicidio, la enfermedad o la eutanasia.

Dejo mi breve opinión sobre cada uno de ellos:

-Los misterios del gusano: Tras trasladarse a la mansión que ha pertenecido a su familia durante varias generaciones, Charles descubre que su herencia acarrea un terrible secreto que parece estar relacionado con un libro que se encuentra en la iglesia profanada de un pueblo abandonado.

Bueno, parece que me he spoileado Salem's Lot big time, ups. (Bueno, aunque leo que es más precuela que otra cosa). Quitando eso, la estructura de las cartas está muy bien llevada, tiene una atmósfera muy lograda (creo que me he leído esta historia casi aguantando la respiración) y el final es genial.

-El último turno: Varios trabajadores de una tejeduría acceden a hacer horas extras para limpiar el sótano, que lleva años dejado de la mano de Dios.

Reconozco que lo he pasado realmente mal con este relato. ¡Es que las descripciones son tan vívidas que no he podido evitar sentir el mismo asco que sus protagonistas! Quiero decir, ¿ratas gigantes? No, muchas gracias.

-Marejada nocturna: Un grupo de jóvenes reflexiona sobre el más que posible fin de la raza humana.

Aunque cortita, es una historia interesante que refleja con acierto los pensamientos que le pasan por la cabeza a alguien que ha visto como gran parte de la raza ha sucumbido a una gripe letal. Me han gustado mucho las descripciones de la playa, ¿aunque hacía falta tratar tan mal a la chica? Ah, creo que está relacionada con Apocalipsis, ¿no?

-Soy la puerta: Un hombre que sobrevivió a un accidentado viaje a Venus trata de convencer a su amigo de que al volver trajo algo consigo.

Mmm, cuando King se pone en plan Bradbury me pierde un poco, pero el desarrollo del relato, una vez pasa lo de los viajes por el espacio, mola bastante, y el final es escalofriante.

-La trituradora: En una lavandería no dejan de sucederse horripilantes e inexplicables accidentes.

A ver, una máquina de secado y planchado poseída no parece que de para mucho, pero la historia me mantuvo en vilo hasta el final. Yo es que soy muy aprensiva con estas cosas de miembros chafados y tal.

-El coco: Un hombre le confiesa a su psicólogo que un monstruo mató a sus tres hijos.

Solo voy a decir que menos mal que leí este relato a plena luz del día y en un espacio abierto, porque lo llego a leer en mi habitación y no hubiera dejado de mirar el armario de reojo durante todo el rato. ¡Qué miedito!

-Materia gris: Un crío va a buscar ayuda después de que su padre ingiera una cerveza en mal estado.

De nuevo King es supervívido con eso de los olores y tal, ¡solo de imaginármelo se me revuelve todo! El final está muy bien también. (Y gracias a este libro he aprendido un adjetivo nuevo: metífico). Me imagino al padre como Chet de Weird Science.

-Campo de batalla: Un asesino a sueldo recibe un paquete de la madre de su última víctima.

Aquí se nota mogollón la influencia de Matheson. La batalla con los muñecos está muy divertida.

-Camiones: Un grupo de personas se refugia en un restaurante mientras fuera, en una estación de servicio, una flota de camiones parece haber cobrado vida.

¡Vehículos asesinos! Vaya, ¡qué sorpresa! Se me ha atragantado un poco, la verdad, es de las que menos me han interesado.

-A veces vuelven: Un profesor que imparte una clase para alumnos problemáticos recibe a tres nuevos estudiantes que le son familiares...

Vale, esta es genial, sobre todo cuando empieza a encajar las piezas de lo que está pasando. Qué pena que sea tan corta.

-La primavera de fresa: En una falsa primavera que trae consigo una espesa bruma, un asesino en serie aterroriza a los estudiantes de un campus.

Muy inquietante, y reconozco que el final me sorprendió. Las descripciones son una chulada.

-La cornisa: Un hombre se ha enamorado de la esposa de un mafioso y este le propone un terrorífico reto.

Ugh, las piernas casi se me han puesto de gelatina leyendo esto, yo me estampo al minuto uno, vamos. El final es geniaaaaaal.

-El hombre de la cortadora de césped: Un hombre contrata a un peculiar servicio de cortacéspedes.

Buf, empieza muy bien pero luego el desarrollo no me ha convencido demasiado, de las más flojitas del libro.

-Basta, S.A.: Siguiendo el consejo de un amigo, un hombre se inscribe en un programa para dejar de fumar que promete resultados formidables.

El título es Bradbury total. ¡No veas con el método extremo! No se sostiene mucho a la que le examinas un poco, pero está curiosa. Eso del final se veía a venir por eso.

-Sé lo que necesitas: Una universitaria conoce a un extraño chico que parece anticiparse a todos sus deseos.

Hombre, por fin una historia protagonizada por un personaje femenino. Aprecio sobremanera el enfoque que le da King a la manipulación de Ed, porque estoy harta de ver series de televisión en las que los guionistas actúan como si no hubiera ningún problema en que un personaje haga algo así, y es realmente descorazonador.

-Los chicos del maíz: Un matrimonio en crisis emprende un viaje de reconciliación y acaba en una carretera perdida en medio de un inmenso maizal, donde atropellan a un niño.

Soy tan crack que después de leer el título pensé que se trataba como de un guiño a la película, y hasta bien avanzada la historia no he caído en la cuenta que la película es adaptación de esto. ¡Viva yo!
Puro terror setentero: carreteras abandonadas en la América profunda, maizales interminables, pueblos desiertos, niños asesinos... Genialísima.

-El último peldaño de la escalera: Un abogado recuerda un episodio de su infancia en el que su hermana pequeña estuvo a punto de morir.

Ay, este relato. Es más drama que otra cosa, pero me ha encantado cómo conectan pasado y presente y el incidente del granero, aunque más o menos sepas qué va a pasar, me ha dejado en vilo. Trágico y conmovedor, de mis favoritos.

-El hombre que amaba las flores: Un joven enamorado se decide a comprarle un ramo de flores a su chica.

Al principio parece un relato romántico normal y corriente por lo que es obvio que habrá un giro y sí, es lo que uno espera. No está mal, pero tampoco me ha matado.

-Un trago de despedida: Un hombre entra a un bar pidiendo ayuda tras dejar a su mujer e hija en su coche en medio de una tormenta de nieve.

¡Y más spoilers de Salem's Lot! Ya lo capto, King, será de los próximos que lea antes de que me lo destripes más.

-La mujer de la habitación: Johnny valora la posibilidad de terminar con el sufrimiento de su madre, gravemente enferma.

Desearía que este no hubiera sido el último relato porque ha sido un bajonazo. Tampoco tiene nada sobrenatural ni de misterio ni nada, simplemente es superdeprimente leer sobre enfermedades y hospitales y eutanasia. Me ha dejado muy mal cuerpo.


Stephen King ha publicado una gran cantidad de recopilaciones de historias cortas pero en El umbral de la noche es en la que mejor demuestra su maestría e imaginación a la hora de escribirlas, aunque en algunas todavía se note la influencia de sus autores favoritos. Muy, muy bueno y recomendable para los que todavía no se hayan animado a leer los relatos del autor. Y ya lo dice el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Nota: 4/5

domingo, octubre 21, 2018

Con amor, Simon

Simon es un adolescente que no le ha dicho a nadie, ni a su familia ni a sus amigos, que es gay. El único que lo sabe es Blue, un chico de su instituto con el que intercambia e-mails de forma anónima, puesto que ninguno de los dos sabe la verdadera identidad del otro. Hasta que un día Simon se deja el correo abierto por accidente en el ordenador de la biblioteca y otro compañero lo descubre y le hace chantaje para poder acercarse a la chica que le gusta, una de las mejores amigas de Simon. Pensando sobre todo en Blue, Simon no tendrá más remedio que acceder al chantaje.

Con amor, Simon, el debut literario de Becky Albertalli, siempre ha sido muy popular desde que dio el salto a las librerías hace unos años y no sin razón. Es una novela juvenil muy amena y entrañable, con personajes que son un amor y adorable en todos los sentidos. Este libro trata obviamente sobre el amor, pero también sobre la relevancia de la amistad, del apoyo familiar y especialmente de lo importante que es que cada uno sea capaz de decidir cuándo y cómo quiere salir del armario ante sus seres queridos; que alguien te obligue a hacerlo es una de las peores cosas que te puede pasar, y con eso es con lo que lidia Simon.

Albertalli es una psicóloga clínica que ha tratado a multitud de adolescentes LGBTQ, y que exista una novela como esta es maravilloso (cada vez hay más, por suerte. ¡Y esta además tiene película!) porque todo el mundo merece ver a personajes protagonistas como ellos mismos plasmados en la ficción. Además la secuela es una historia chica/chica, que también es fantástico.

Sobre Simon, es un libro muy entretenido y cuco con una prosa ágil aunque un pelín repetitiva (al menos en la traducción hay como ocho mil alucinantes). Simon se hace querer y sus amigos también, la pena es que creo que son muy injustos con la pobre Leah (que yo la entiendo porque tiene una personalidad bastante parecida a la mía y es difícil, lo sé. Además Leah es otaku Y fujoshi, ¡es de las mías!). El romance con Blue es una preciosidad.

Lo que menos me gustó de la novela fueron las continuas referencias musicales (un mal desgraciadamente presente en la mayoría de obras dirigidas a adolescentes) y lo nerviosa que me puso Simon cuando pasa totalmente por alto la enorme pista que le da Blue sobre su identidad. Y sí, sé que ese es uno de los puntos importantes de la historia, el cómo damos por sentado que todo el mundo es hetero hasta que se demuestre lo contrario y que también asumimos otras cosas como "lo normal", pero aun así, Simon, hijo mío.

Con amor, Simon se merece todos los elogios que ha recibido, sin duda. Personalmente creo que hay otras novelas mejores (Ari y Dante, ejem), pero eso no quita que esta también valga la pena y mucho.

Nota: 3'5/5

viernes, octubre 12, 2018

Mariposas Heladas

El debut literario de la psicóloga y profesora polaca Katarzyna Puzynska nos traslada hasta la  pequeña y tranquila localidad ficticia de Lipowo, cuyos habitantes están conmocionados tras la trágica muerte de una monja. Aunque inicialmente todo parece que ha sido un desafortunado accidente y que la monja murió atropellada por alguien que se dio a la fuga, el caso va mucho más allá cuando poco después aparece otro cadáver. ¿Estaremos ante el mismo asesino? 

Un pequeño pueblo lleno de secretos, una historia del pasado que se vuelve cada vez más compleja hasta conectar con el presente, un ambiente invernal gélido... Este libro tiene todos los elementos que a mí me pirran en una buena historia de misterio, y el estilo me recuerda un poco a mi querida Mary Higgins Clark, con múltiples puntos de vista incluido el del asesino y sospechas que recaen en varios personajes hasta que llega la revelación final. El problema es que Puzynska no sabe sacar todo el potencial de su obra, que se queda muy corta en todo lo que propone.

Según la solapa del libro la crítica alaba esta obra porque trata de forma brillante complejos temas sociales y morales pero la verdad es que no. Más bien es un culebrón barato camuflado como misterio; en él encontraremos infidelidades, hijos ilegítimos, maltratos, menores liadas con adultos, problemas familiares... todo llevado de una forma muy cliché y nada compleja. La narración es muy forzada, especialmente los diálogos, y ninguno de los personajes se comporta como personas normales, sus reacciones son exageradas y absurdas en casi cualquier momento.

El misterio en sí no está mal hilado, y la novela no se hace aburrida, pero es en general bastante simplona y típica. La autora mete un montón de subtramas para despistar pero hay cosas que se quedan sin resolver, por ejemplo en un momento se menciona que el hijo de uno de los policías siente una atracción por otro personaje y no se vuelve a saber más de eso, o toda la trama del acoso que no conduce a ninguna parte. Además eso de que los policías son inexpertos en investigar este tipo de casos es demasiado conveniente, porque son todos tan ineptos que la investigación no avanza por culpa de que estos no lleguen a conclusiones totalmente lógicas.

Y luego está el caso de Weronika, que se supone que es la protagonista y que según la sinopsis del libro ayuda al policía jefe, pero al final resulta ser no solo totalmente superflua, sino que encima es idiota. Y su romance tampoco viene mucho a cuento, se lían después de hablar tres veces.

Ahora, lo peor de todo es lo que hace la autora con el personaje de Pawel. ¿Ese final para él, en serio?

Para los amantes de la novela negra que busquen un libro entretenido y no demasiado rebuscado, Mariposas Heladas cumple su función. Para los lectores más exigentes, hay opciones mucho mejores.

Nota: 2/5

domingo, septiembre 30, 2018

Good Omens

La primera vez que leí a Terry Pratchett fue con El Color de la Magia, hace muchos años, cuando estaba en una época en la que prácticamente solo leía fantasía. No me gustó mucho, especialmente porque no me entró su humor. Pensé que tal vez fuera porque era muy joven entonces como para captar todos los matices, pero después de leer Good Omens creo que ya puedo afirmar que no era mi edad sino que Pratchett y yo simplemente no conectamos.

Pratchett y Gaiman se conocieron cuando el segundo trabajaba como periodista freelance, en una entrevista. Tenían una manera de pensar muy similar y enseguida hicieron muy buenas migas, y un tiempo después Gaiman le envió una historia corta que no sabía cómo continuar. Al cabo de unos meses, Pratchett volvió a sacar esa historia del cajón y llamó a su amigo diciéndole que ya sabía cómo seguía, y entre los dos se pusieron a escribir esta novela.

Así nació Buenos Presagios, una mirada ácida y sarcástica al fin del mundo predicho por una particular bruja unos cuantos siglos atrás y en el que diversos variopintos personajes se ven involucrados, ya sea para evitarlo o ya sea para asegurarse de que todo se lleva a cabo como estaba previsto.

Ambos autores afirman que básicamente escribieron esto para pasárselo bien. Gaiman era prácticamente un desconocido entonces y Pratchett acababa de empezar a labrarse su carrera como bien dice. Y realmente se nota que esa era la intención porque especialmente en la segunda mitad de la novela da la sensación de que no hay nada planificado sino que no dejan de sucederse escenas que las meten a medida que se les van ocurriendo porque las encuentran divertidas y poco más.

El enfoque del fin del mundo es ingenioso y me gustaron las interacciones entre el ángel Aziraphale y el demonio Crowley, ninguno de los dos tan bueno o malo como se supone que son los de su especie. Algunas de las escenas de Adam y su pandilla también están graciosas. Pero la novela no tiene una trama muy elaborada y se apoya tantísimo en su humor que como este no te entre, la lectura se hace bastante pesada, especialmente después del time-jump que todo se vuelve muy tedioso. Además el inglés no es muy accesible para los no nativos, de modo que eso también influye en el disfrute del libro.

Aprecio mucho la intención detrás de la novela por la forma en la que aborda el tema de la religión y de la naturaleza del ser humano, pero en última instancia Good Omens no es demasiado interesante y su humor simplemente no es para mí.

Nota: 2'5/5