domingo, septiembre 24, 2017

Body Surfing


Sydney tan solo tiene veintinueve años, pero ya ha estado casada dos veces. De su primer marido, un piloto de aviación, se divorció porque no soportaba el miedo a que le pasara algo en su trabajo. Su segundo marido, un médico, murió repentinamente por un aneurisma en el mismo hospital en el que realizaba su residencia. Ahora Sydney trata de decidir qué camino quiere seguir en la vida, así que mientras lo descubre acepta trabajar como tutora de una chica de dieciocho años con problemas de aprendizaje, en la casa en la playa en New Hampshire de los padres de esta. A las semanas de estar allí, los dos hijos mayores de la familia llegan para pasar sus vacaciones, y ambos parecen interesarse por Sydney.

No conocía nada de nada de la autora, pero la sinopsis auguraba un romance complicado, tal vez un triángulo amoroso, y una historia un poco más madura que el tipo de romance que por desgracia siempre termino leyendo. Además me encantan las historias que se desarrollan en la playa, así que tenía números para disfrutarlo. Pero lamentablemente lo que me encontré en realidad fue un libro muy insípido en el que apenas pasa nada y con el que es muy difícil conectar por lo plano y frío que es el estilo de la autora.

La forma de escribir de Shreve es tremendamente sosa. Hay muy poco diálogo, por lo que los personajes apenas tienen personalidad, y en vez de eso la autora dedica una ingente cantidad de texto a describir ropa, complementos, comida o la calidad del tiempo y el agua del océano. Es imposible meterte en el romance entre Sydney y Jeff porque simplemente se juntan después de pasar un par de ratos juntos, en los que no se nos muestra apenas ninguna de las conversaciones que comparten. Luego, cuando pasa todo, cuesta sentirlo por Sydney porque no hemos visto nada de lo que significaba Jeff para ella y viceversa. 

Además tuve que esforzarme mucho en meterme mínimamente en la historia porque Shreve hace separaciones de párrafos que no tienen ningún sentido, separa párrafos que están relacionados e incluso lo hace cuando dos personajes están teniendo una conversación, lo cual es muy molesto. Incluso hace las separaciones con las tres estrellitas que deberían indicar un cambio de tercio y que aquí sobran totalmente porque seguimos en la misma escena como aquel que dice.

Y hay un momento que me sacó bastante de quicio que es cuando Sydney conoce a la novia de uno de los hermanos, y ve que es una chica además de muy hermosa inteligente, generosa y educada, y Sydney viene a decir que sí, es lo suficientemente digna para el hombre. Um, ¿más bien sería al revés?

Lo único que me gustó de esta novela fue la trama de Julie, la hermana pequeña con problemas de aprendizaje, porque su historia de amor es inesperada y muy bienvenida y la chica es adorable. Ojalá todo el libro hubiera sido sobre ella.

Por lo menos es bastante corto y no me ocupó mucho tiempo pero no creo que me acerque a nada más de esta autora.

Nota: 4

domingo, agosto 27, 2017

El Fuego en el que Ardo

Óscar es un adolescente de dieciséis años que vive un infierno desde que sus compañeros de clase se enteraron de que es gay. Insultos, humillaciones y hasta golpes son su pan de cada día, y encima tampoco puede tener respiro en casa porque su padre enfurece a la mínima provocación. Óscar no lo entiende: ¿qué ha hecho él para merecer tanto dolor, tanto sufrimiento? Él no ha elegido ser gay, simplemente lo es. Solo es un chico que quiere importarle a alguien y vivir tranquilo, no cree que sea tanto pedir. 

El Fuego en el que Ardo es el debut como escritor de Mike Lightwood, traductor, blogger y booktuber que si no me equivoco tiene un gran seguimiento en las redes. Mike explica en la introducción que quería plasmar una realidad que ha vivido muy de cerca, no tanto en primera persona, sino más bien a través de otros chicos que ha conocido y que han sufrido una experiencia similar a la de Óscar. Lo primero que quiero decir es que me parece una intención muy buena y muy noble, porque desgraciadamente el acoso escolar sigue estando muy presente en nuestros institutos, con chicos que solo por ser percibidos como diferentes se ganan el rechazo y maltrato de sus compañeros solo porque aparentemente son el blanco fácil, y que por mucho que les digan que es temporal y que el instituto tarde o temprano se acaba, son incapaces de encontrar consuelo. Y es que cuando miras hacia delante, hacia el futuro, y lo único que ves es más de lo mismo, dolor y poco más, llega un momento en el que levantarte de la cama y pensar en afrontar una nueva semana, un nuevo día, se hace totalmente insoportable. Por eso muchos recurren a hacerse daño como Óscar, y tantos otros deciden quitarse la vida. Yo no le desearía una depresión ni a mi peor enemigo.

El libro trata tres temas difíciles como son el mencionado acoso escolar, el trastorno que causa en Óscar que le lleva a autolesionarse y la violencia doméstica por parte de su padre. Aunque esta novela te la venden como que afronta estos aspectos sin tapujos, de una forma realista y diferente, la verdad es que no muestra nada que no se haya visto antes en Glee o cualquier otra serie juvenil. En lo que toca al acoso escolar, no encontramos nada que no esperemos, encima, cómo no, el bully en realidad es un homosexual reprimido que paga sus frustraciones con el pobre chico que no tiene culpa de nada. Lo de los cortes y la depresión me interesa más, ya que es una enfermedad por desgracia muy estigmatizada y menospreciada solo porque "no se ve" y porque "en realidad no tienes motivos para estar deprimido, hay gente que está mucho peor que tú". No es inusual que personas con depresión recurran a la autolesión como mecanismo de defensa: no solo sustituyen el dolor psicológico por el físico, que es más soportable, sino que es una manera de sentir que en esos momentos consiguen recuperar el control de su vida, porque es preferible que nos hagamos daño nosotros a que nos lo hagan los demás. La pena es que podría haber dado mucho más juego del que da, porque en su mayor parte todas las escenas se describen igual (la cuchilla que le roza el muslo a través de la tela del pantalón, el líquido rojo que se desliza por el brazo o la pierna y se mezcla con el agua...) y luego se "cura" demasiado rápido.

Ahora, el tema del maltrato en casa. Además de que creo que ya es meter más drama porque sí, y de que la figura del padre no podría ser más estereotipada, está llevado de una forma realmente confusa. Porque cuando estás leyendo este libro no hay ninguna duda de que el padre de Óscar es un maltratador: le pega frecuentes bofetones a la madre y al propio Óscar, y la hermana mayor de este se fue de casa porque no lo aguantaba más. En Nochevieja, Óscar queda tan turbado después de una de estas escenas de violencia doméstica que vuelve a caer en sus hábitos nocivos. Incluso hay un flashback en el que específicamente se nos enseña que Óscar, cuando tenía siete años, fue testigo de estos golpes y que desde entonces supo que su familia no era como las demás. Entonces no le encuentro ningún sentido a que después del gran momento en el que su padre se entera de que su hijo es gay y los golpee una vez más a él y a la madre, Óscar le pregunte a ella:
-No es la primera vez, ¿verdad?
¿Perdón?

Y en la misma conversación:
-Mira, Óscar, sé que tienen mala pinta, pero no es para tanto. No me maltrata. Es solo que a veces...
-¿Que a veces se le va un poco la mano? -adivino, y ella asiente con la cabeza.
¿Adivinas? Si tú mismo has visto como tu padre la ha golpeado múltiples veces. Me parece un poco chocante que la actitud de Óscar y del autor sea de "márchate de casa antes de que te haga daño de verdad" como si el hecho de cruzarle la cara día sí y día también, anularla y humillarla completamente, chantajearla emocionalmente para que no se vaya y vejar a sus hijos no sea "daño de verdad". 

Más allá de eso está la historia de amor entre Óscar y Sergio, un chico gay de ciudad que tiene una actitud totalmente diferente y que ayuda al primero a aceptarse a sí mismo y a ganar seguridad. Tira un poco por la vertiente del "truluv soluciona todos tus problemas", pero bueno. Es un romance normalito, también dentro de lo esperado. Los personajes son todos un tanto planos, salvando tal vez a Darío, al que tampoco vemos mucho porque tiene su propio libro, y Fer.

El libro está narrado en primera persona del presente, excepto en los flashbacks que están en pasado. Lightwood utiliza un recurso narrativo muy propio de Stephen King que es el de poner pensamientos entre paréntesis en mitad del párrafo, cortando la frase. Se supone que son como los pensamientos más profundos de Óscar, lo que apenas sí se admite a sí mismo, pero en su mayoría no son necesarios y resulta un poco tedioso. Además en algunos casos pone entre paréntesis cosas que dos o tres líneas después aparecen en una frase normal, así podrían no estar perfectamente.

También me gustaría reiterar el tema de la repetición de palabras. Soy muy pesada con esto, lo sé, así que soy consciente de que quejándome de esto soy yo la que me estoy repitiendo, pero es algo muy importante porque un vocabulario variado ayuda a hacer que la lectura sea más fluida. Es muy fácil caer en el vicio de poner las mismas palabras una y otra vez, incluso después de repasarte lo que has escrito una o dos veces se te pasan, pero por eso existe la figura del editor, porque unos ojos frescos ven detalles de los que tú no te das cuenta y que podrían ser perfectamente evitables.

Un ejemplo:
La redacción. Con todo lo que me ha pasado estos días, se me había olvidado completamente. Me encojo en mi asiento y observo a mis compañeros, que se levantan todos para dejar las redacciones sobre su escritorio. Soy el único que no lo hace. Darío me lanza un vistazo al volver a su asiento, pero enseguida aparta la mirada. Me encojo en mi asiento.
Lo mismo pasa con ciertas expresiones, me parece que en todo el libro no hay ni un solo sinónimo para "asentir con la cabeza" o "poner los ojos en blanco". Pero bueno, es su primera novela, estas cosas mejoran con el tiempo.

El Fuego en el que Ardo es una novela juvenil/adolescente en todos sus sentidos. La inclusión de los whatsapps, las ilustraciones en algunas páginas, los fragmentos de canciones al principio de cada capítulo (de artistas tipo Lady Gaga, Demi Lovato, Taylor Swift, canciones de Eurovisión... me hizo ilusión ver a The Smiths pero luego vi que es la canción de Embrujadas, y mira que tienen letras que reflejan la depresión como nadie) y sin olvidarnos de las obligatorias referencias a obras y autores de literatura juvenil como John Green, Crepúsculo o Las Ventajas de ser un Marginado (que imagino que debe ser uno de los libros favoritos del autor). 

Supongo que este libro lo disfrutarán aquellos que puedan sentirse identificados con el protagonista, porque destila un mensaje de esperanza y básicamente anima a no rendirse, que al final lo malo pasa. Si chavales de esa edad se han sentido reconfortados leyendo esta historia, entonces celebro su existencia. Para los que no somos su público objetivo, me temo que no aporta mucho y que hay otros libros de temática similar que están mejor llevados.

Nota: 4'5

miércoles, agosto 23, 2017

Calendar Girl #2

En la segunda entrega de la tetralogía Calendar Girl Mia sigue con sus aventuras como escort en tres nuevos estados y con tres nuevos hombres, decidida a experimentar nuevas sensaciones y a descubrir todavía más qué quiere hacer con su vida una vez este año llegue a su fin y haya reunido el dinero necesario para pagar la deuda de su padre.

En abril Mia viaja hasta Boston, contratada por un famoso  y atractivo jugador de béisbol, Mason Murphy. La joven promesa de los Red Sox tiene imagen de chico malo y necesita a Mia para que se haga pasar por su novia estable y demostrar que sus días de mujeriego empedernido han quedado atrás. Mason es malhablado, socarrón y no trata demasiado bien a las mujeres, aunque Mia pronto se da cuenta de que no es más que una fachada y que, además, está perdidamente enamorado de su publicista, Rachel.

En mayo nuestra escort es contratada por un famoso fotógrafo para participar en una campaña de bañadores con modelos de tallas grandes (que no panda el cúnico, ella es la más delgada). Y su destino no podría ser más de ensueño: ¡Hawái! Entre toma y toma, Mia pasará un mes de miedo junto a uno de sus compañeros modelos, Tai, un hombre samoano de gran tamaño (en todo) que le enseñará un montón de placeres que Mia pensaba que era imposible experimentar.

Y en junio Mia se irá a Washington para ser la acompañante de un adinerado senador sexagenario que necesita a una mujer florero de su brazo para avanzar en una serie de negocios humanitarios en los que está muy involucrado. El único interés que tiene Mia en su cliente es el de hacerle admitir lo mucho que quiere a su ama de llaves, pero por suerte (o por desgracia) para Mia, el hijo de su cliente es un senador joven e increíblemente sexy que parece que le ha echado el ojo.

Este segundo libro sigue en línea con el primero, es decir, mucho sexo y poquita trama. Sí que valoro que haya un poco más de variedad, ya que Mia ya no solo se acuesta con sus clientes y sus intentos de hacer de celestina con los hombres que conocen tienen su gracia. 

Como ya me pasó con el primero, las escenas de cama se me hacen aburridas, porque son más de lo mismo. Además el lenguaje me tira mucho para atrás, por ejemplo cuando está con Tai, este utiliza símiles en plan "tu flor está madura" y luego los mezcla con lenguaje absolutamente soez que no pega nada; o una cosa o la otra, pero mezclar queda fatal. Creo que podría encontrar un término medio que fuera un poco más sexy, o tal vez soy yo que el lenguaje tan bruto no me acaba de convencer. Me pasa lo mismo cuando Mia habla con su amiga, que se llaman zorra y putón y cosas así, y no sé, yo no soy la clase de persona que llama así a sus amigos.

 Y Mia, hija, no sé cómo lo haces que empapas todas tus bragas, qué incómoda debe ir esta muchacha siempre.

De las tres historias me quedo con la segunda, porque Tai es majo y porque en cuanto la acción se ubica en Hawái ya me tienen ganada. Además aquí la autora saca un poco de partido al estado y Mia al menos visita un poco la isla en vez de pasarse todo el rato chuscando. La primera es un poco meh y la tercera tenía potencial porque por una vez se muestra que trabajar de escort entraña su peligro por las expectativas que se forman los hombres para los que trabajas, pero todo se resuelve de una forma muy cliché y además me pareció horrible que después de lo primero que le pasa con Aaron ella diga que disfruta siendo admirada por él. Sis.

Aunque el libro se hace entretenido porque la verdad es que lee rápido (y no me ha entrado mal porque estos días tengo mucho agobio en el trabajo y necesito algo que sea para encefalogramas planos), se hace sumamente repetitivo, incluso más que el primero. La trama romántica con Wes es supercansina, y Mia está dando vueltas una y otra vez a lo mismo, que si es posible un futuro con Wes, que si sobrevivirá su relación con Wes al año, que si Wes tiene un pedazo de su corazón, que si qué cabrón es Wes que se está acostando con otra cuando ella hace lo mismo. ¡Plomo! No me creo que esté tan enamorada cuando cada vez que se le planta un tío bueno delante lo único en lo que piensa es en tirárselo. La verdad, no veo a esta chica en una relación monógama, al menos no con ese tío.

Otro problema que tengo con estos libros es que me cuesta ver la conexión que forma Mia con sus clientes y gente que va conociendo, mucho menos con los que se acuesta, porque o prácticamente tienen sexo y ya, o se pasan el día hablando de eso. 

Y luego está la maldita necesidad de aclararlo todo innecesariamente. Entiendo que algunas cosas las vaya repitiendo porque originalmente esto se publicó en historias que iban de mes a mes, así que está bien refrescar quiénes son Tony y Héctor, por ejemplo, por si alguien lee alguno suelto. Pero cosas como estas me ponen muy nerviosa:

Estamos en junio. Sabemos que su cliente, Warren Shipley, tiene más de sesenta años. Estamos en el mes del susodicho. Pues en una conversación con su tía, mientras hablan de su siguiente cliente (que oye, vuelve a estar buenísimo, que suerte la de Mia), Millie dice:

-¿Me perdonas por haberte mandado a casa del vejestorio?

Uy, me pregunto de quién está hablando, teniendo en cuenta que Mia está viviendo con su cliente que, como ya nos ha quedado claro, es un hombre mayor. Pues justo después de esto la autora dice:

"Se refería a Warren, mi cliente de sesenta y cinco años"

¡Ah, menos mal! Estaba ya confusa pensando en qué otro vejestorio había contratado los servicios de Mia últimamente. 

En serio, me irrita que se trate al lector de imbécil.

Además de todo esto la continuidad necesita un buen repaso porque Mia dice que había estado una vez en Nueva York, con el jugador de béisbol, y que tenía muchas ganas de volver, y unas páginas después dice "Nueva York era todo lo que siempre había soñado, incluso más". ¡Pero si ya has estado! O cuando está en Hawái dice que se pasa la noche bailando y que los hombres miran sus movimientos provocativos embelesados, sin embargo cuando le surge la oportunidad de participar en un videoclip de repente no sabe bailar. Y lo peor de todo, en el primer libro Mia dice que no soporta el olor del whisky, porque le trae muy malos recuerdos de su padre, le pide a Wes que no lo beba, incluso, y en este lo bebe tan alegremente que se pega unas cogorzas de campeonato. Que no es un detalle menor precisamente.

La verdad es que me estoy replanteando el acabar la saga o no. Supongo que sí lo haré porque ya me he leído la mitad, pero es tan repetitivo que no sé ni para qué me molesto.

Nota: 4


domingo, julio 30, 2017

The Bodies Left Behind

The Bodies Left Behind supone mi primer acercamiento a la pluma de Jeffery Deaver, un autor superventas en el género del thriller conocido especialmente por El Coleccionista de Huesos, que tuvo adaptación a película con Denzel Washington en el papel protagonista. The Bodies Left Behind es un título autoconclusivo.

Abril, Wisconsin. La comisaría de policía del condado de Kennesha recibe una llamada de emergencia desde una apartada residencia al lado del lago Mondac. El interlocutor ha colgado a los pocos segundos después de prununciar una única palabra: "This" (esto). ¿Es un error o se ha visto obligado a cortar la comunicación por amenazas externas? La comandante Brynn McKenzie se acerca para comprobar que todo esté bien y se encuentra a los dos dueños de la casa asesinados a sangre fría. Lo peor, que los asesinos siguen allí; Brynn escapará por los pelos, perdiendo su coche y su teléfono, y junto a Michelle, amiga de las víctimas y superviviente del crimen, deberá sobrevivir y escapar de dos criminales dispuestos a lo que sea para borrar del mapa a las testigos.

Deaver nos ofrece una resolución de un crimen un tanto atípica, ya que en vez de centrarnos en el seguimiento de pistas hasta dar con el paradero de los culpables, la mayoría de la acción se sitúa en una misma noche, en una persecución trepidante en la que Brynn y uno de los asesinos, Hart, ambos inteligentes y llamados a la acción, van ideando trampas y planes para engañar al otro y salir victoriosos. La trama tiene buen pulso y tiene varios momentos en los que tienes que pasar de página rapidísimo para ver cómo se va a solucionar lo que acaba de pasar, aunque por otro lado trescientas páginas de persecución en un bosque de noche se hacen un poco pesadas. La verdad es que tengo un imán para cogerme libros en inglés cuya acción transcurre en bosques, con todo el vocabulario forestal que ello comporta; al principio buscaba en el diccionario la traducción de las plantas y árboles que no conocía pero ya ha llegado un momento que me da igual, se puede entender perfectamente por el contexto.

Una de las cosas que más me gustó fue la relación que se va estableciendo entre Brynn y Michelle, que son dos polos opuestos: la policía ruda acostumbrada al mundo rural y la chica pija que se pasa el día en el gimnasio o tomando té con sus amigas. A medida que transcurre la noche esa relación se va estrechando, obligadas a colaborar para sobrevivir, y es gracioso ver como Hart y Lewis se sentían frustrados por no ser capaces de poder con dos mujeres. Los dos asesinos tienen una evolución similar, haciéndose cada vez más amigos mientras colaboran juntos para cerrar todos los cabos sueltos. Una parte del giro que se da al final de esa noche es totalmente predecible, pero la otra no me convenció en absoluto porque creo que el autor se carga todo el build-up que había hecho hasta el momento.

Y luego está el caso de Hart, que se supone que es este asesino frío, calculador que está obsesionado con el control (como Brynn) y que luego comete unos errores garrafales. Tiene un montón de oportunidades de matar a Brynn y a Michelle y las desaprovecha todas, aunque lo mismo se puede decir de Brynn.

El libro cuenta con otros personajes, que también aportan lo suyo a la trama. Tenemos a Graham, el marido de Brynn, y a Joey, el hijo de esta. Por supuesto, como Brynn es una policía tenemos el obligatorio drama del hijo rebelde y del marido que no lleva bien que su mujer dedique tanto tiempo al trabajo, y de la que se podría prescindir totalmente. También tenemos a un poderoso hombre de negocios que podría estar detrás del asesinato de la pareja, su matón a sueldo (el personaje más interesante de lejos, lástima que no salga más) y los compañeros de Brynn. La mayoría de personajes no son lo que parecen y se nos van desvelando sus secretos poco a poco.

A partir de que termina la noche el resto del libro ya sigue el desarrollo esperado, en el que Brynn descubre los verdaderos motivos del crimen, que son bastante decepcionantes. Y el final es tremendamente anticlimático y demasiado conveniente. 

En global no es un mal thriller, te mantiene en vilo en buena parte de su lectura y el juego del ratón y el gato entre asesinos y fugitivas es interesante. La pena es que el autor lo estropea con giros innecesarios, con drama lleno de clichés que no aporta nada (y en serio, ¿cómo puede Brynn referirse al maltratador de su ex como "charming"? Se nota que esto lo ha escrito un hombre) y especialmente con ese final tan perezoso. 

Nota: 6'5

jueves, julio 20, 2017

La Chica del Tren

De vez en cuando pasa que un libro, por motivos a menudo desconocidos, se convierte en un fenómeno de la noche a la mañana. Tooodo el mundo decide que necesita leerlo, así que de repente empezamos a ver en el metro a un montón de gente con el mismo libro en las manos. Fue el caso de Millenium, o de El Código Da Vinci, y también lo fue de La Chica del Tren. También suele pasar que en la mayoría de estos casos, por no decir todos, la calidad tiene poco que ver con la popularidad de la novela.

La Chica del Tren tiene como protagonista a Rachel, una mujer de 32 años cuya vida se está viniendo abajo. Su marido la dejó por otra, ha perdido el trabajo, se ve obligada a compartir piso con una antigua amiga que cada día está más harta de ella y además es alcohólica. Su único consuelo es coger el tren hacia Londres cada mañana, ya que desde la ventanilla le gusta mirar la casa en la que vive un joven matrimonio que para Rachel encarna la pareja perfecta. Rachel incluso les ha puesto nombres y se ha inventado una vida para ellos. Entonces, un día ve desde el tren que la chica de la casa está con otro hombre que no es su marido, y pocos días después la chica desaparece. Cuanto más conoce sobre ellos, más evidente es que no eran ni mucho menos tan perfectos como ella deseaba que fueran y, contra sus instintos, Rachel termina involucrándose de forma personal en un caso que no tiene vistas de terminar con final feliz.

La novela está narrada en primera persona desde el punto de vista de tres mujeres. Rachel, Megan (la mujer de la casa, ahora desaparecida) y Anna, la actual esposa del ex-marido de Rachel. Rachel y Anna narran desde el presente y Megan lo hace comenzando unos meses antes de su desaparición. No es una narración confusa, pero sí que es verdad que las tres voces son bastante similares las unas de las otras.

En la película la acción se traslada a Nueva York

Entre las tres van ofreciendo diferentes piezas del puzzle que se va completando a medida que avanza la trama. La Chica del Tren engancha, y es una lectura muy ágil y simple por lo que las páginas pasan volando, pese a que los personajes son todos muy miserables y que en general es una historia muy pesimista. ¿Y el misterio? Muy predecible. Hacia la mitad del libro queda ya muy claro lo que ha pasado, así que el final es un poco anticlimático. Con todo el hype que tiene esta novela, esperaba alguna sorpresa o algo más original, pero Paula Hawkins no es precisamente Gillian Flynn.

Lo mejor de La Chica del Tren es el intrigante comienzo, cuando Rachel se monta sus propias películas en la cabeza sobre la pareja que espía por la ventanilla del tren. También está muy bien llevado el tema del alcoholismo de Rachel. Fuera de eso, Rachel involucrándose en la trama y especialmente el hecho de que todos los personajes estén relacionados hacen que la cosa pierda mucho fuelle, porque el misterio termina por no ser nada del otro mundo. Entretenido, pero ni de lejos la pasada de thriller que se supone que debería ser.

Nota: 6'5

miércoles, julio 19, 2017

Calendar Girl #1

Mia es una chica de Las Vegas de veinticuatro años que necesita dinero desesperadamente: su padre le debe un millón de dólares a un prestamista (ex de Mia, para más inri) y ha recibido una paliza de muerte por no poder devolver el préstamo. Si Mia no consigue ese dinero, su padre y su hermana pequeña podrían morir, así que no tiene más remedio que aceptar la propuesta de su tía Millie y convertirse en escort de lujo. El trabajo consiste en ser la acompañante de un adinerado hombre durante un mes, y, aunque acostarse con ellos no es obligatorio, Mia sabe que es posible que tenga que hacerlo.

Por suerte para ella, todos sus clientes son guapísimos, están realmente bien dotados y les encanta el sexo oral (¡darlo!). Mia está a punto de descubrirse de la mejor manera posible.

En general no soy muy fan del género erótico (el hetero, al menos), porque me aburre que un libro sea solo sexo y poco más. ¿De cuántas maneras distintas puedes decir que te soban los pechos o que te hacen un cunnilingus? De vez en cuando, por eso, me animo a leerme uno de estos libros populares a ver si encuentro el que me haga cambiar de opinión con respecto al género, pero una vez más, no ha sido el caso.

Calendar Girl tiene una premisa bastante prometedora: doce meses, doce ciudades (aunque no le saca nada de partido a los cambios de localización), doce hombres con los que experimentar cosas nuevas. Y lo que es la intención de la novela está realmente bien, me gustó eso del viaje personal de la protagonista, que aprende algo de cada uno de sus clientes y que poco a poco va creciendo como persona, madurando y conociéndose a sí misma, a la par que disfruta de una forma sana y libre de su sexualidad y de su cuerpo. Lo que pasa es que a la hora de trasladarlo a las páginas no acaba de funcionar, porque el personaje no está bien perfilado: Mia no para de repetir que ella no es como las otras chicas, porque a ella no le gusta ir de compras (aunque luego diga que está en el ADN de todas las chicas el amar los zapatos, especialmente si eres una tía buena...), va en vaqueros y camisetas de tirantes y adora su moto. En más de una ocasión menosprecia a otras mujeres porque sí, metiéndose con su coeficiente intelectual cuando ella misma dice que ella tampoco es una lumbrera. Es muy veleta y se ofende por cosas que no vienen a cuento, por ejemplo cuando su tía le dice que su segundo cliente es un artista y que le pagará un plus porque quiere que pose desnuda para él, y luego cuando él paga ese plus ella se enfada. Y tampoco queda claro por qué todos los hombres se vuelven locos por ella y la tratan como si fuera la mujer más especial del universo cuando casi lo único que tiene es que es guapa y que tiene un buen par de tetas. Me cuesta ver a esa mujer independiente y valiente que coge el toro por los cuernos que debería ser Mia.

Otro aspecto que me chirría es el del romance. No me importa la idea de que Mia encuentre el amor en uno de esos doce hombres, es lo esperado, de hecho, pero me parece un error que ya forme un vínculo tan fuerte con el primer cliente. Primero porque ese supuesto amor sale de la nada, ya que lo único que hacen ella y Wes es practicar el sexo y algunos días surfear (ah, sí, es porque Mia no es como las otras chicas, que son totalmente dependientes y necesitan la atención de un hombre 24/7). Y segundo porque no me sirve que Mia siempre esté a todas horas recordando con añoranza a Wes, echándolo de menos, lamentándose de lo que no puede tener, y luego en cuanto tiene al siguiente tío bueno delante se olvida completamente y empieza a babear.

En este primer libro conocemos a los clientes de enero, febrero y marzo. Enero es Wes, un guionista de cine aficionado al surf rubio, musculoso, que está como un tren y que es un dios en la cama. Febrero es Alec, un pintor y fotógrafo francés que se parece a Ben Affleck solo que con el pelo largo y barba, que está buenísimo y que es un dios en la cama. Y marzo es Tony, el dueño de una famosa cadena de restaurantes italianos, boxeador, que es la perfección masculina y que es un dios en la... No, wait, con este, para decepción de Mia, no puede acostarse.

Marzo es la mejor historia de lejos. Enero y febrero se los pasa chuscando con sus clientes, así que trama hay poquita. La tercera, por suerte, cambia de tercio y aunque la autora tiene que meter sexo por fuerza, también tiene mucha más libertad para mostrar la relación de amistad entre Mia y sus clientes y conocerlos al margen de si son buenos en la cama o no. La verdad es que la historia de Tony y Héctor es una monada y me gustó mucho su resolución.

Calendar Girl es bastante entretenido y fácil de leer, aunque no deja de ser repetitivo porque las escenas de sexo tampoco aportan mucha novedad unas de otras y le quitan espacio a lo que es la trama en sí. Glamuriza en exceso la vida de escort de lujo (dudo mucho que en la vida real sean hombres así los que contraten esos servicios), pero tampoco esperaba un retrato realista sobre las penurias por las que tiene que pasar una mujer que se ve obligada a vender su cuerpo para sobrevivir, así que nada.

Imagino que leeré las siguientes entregas, a ver si hay un poco más de variedad con sus siguientes clientes.

Nota: 5

martes, julio 18, 2017

La Ladrona de Libros

No se puede decir que este 2017 esté siendo un año de grandes lecturas. Seguramente es porque no estoy escogiendo demasiado bien, y aunque sí que he leído unos cuantos libros que he disfrutado mucho, ninguno me ha maravillado tanto como para darle cinco estrellas en GR. Excepto uno.

A sus nueve años, la pequeña Liesel Meminger es acogida en casa de los Hubermann, en el pequeño pueblo de Himmelstrasse, Alemania. Es 1939, Hitler está en el poder, y Liesel se ha quedado sola: su madre la ha abandonado y su hermano pequeño ha muerto. En una casa extraña, con una severa nueva madre y un peculiar padre aficionado al acordeón y a los cigarrillos, Liesel vivirá sus siguientes años, y cultivará una extraña afición: la de robar libros.

La ladrona de libros es todo un fenómeno mundial, ha vendido millones de ejemplares y también tuvo su correspondiente adaptación a película. Todo ello totalmente merecido, de modo que poco puedo añadir ya a todo lo que se ha dicho sobre esta especial novela.

Zusak, inspirado por las historias de sus padres en la Alemania y Austria de la Segunda Guerra Mundial, confecciona un tierno y muy humano relato sobre una niña que trata de salir adelante en unas circunstancias de lo más difíciles, que pese a ello encuentra la felicidad en momentos pequeños e inesperados (sus libros, los instantes compartidos junto a su padre, aprendiendo a leer, sus aventuras juveniles con su vecino Rudy, los cuentos de Max) hasta que los horrores de la guerra llegan hasta ese diminuto y apartado pueblo que hasta ese momento parecía habitar en otra dimensión.

El libro, sorprendentemente, está narrado por la propia muerte, lo cual le confiere un toque muy original. Relatos sobre la WWII hay muchísimos, y no es de extrañar, puesto que se trata de una de las épocas más oscuras del ser humano, y Zusak sabe imprimirle su sello personal, dotando a su historia de una cotidianidad y frescura que hace que los inevitables acontecimientos que están por producirse, y pese a las advertencias de la misma muerte, acaben por golpearte como un puño en el estómago.


Los personajes de La ladrona de libros son todos entrañables e inolvidables. Liesel, Rudy, Hans, Rosa, Max... Todos se hacen de querer a su manera, y especialmente destacables son las relaciones que Liesel mantiene con cada uno de ellos, con personas que se vuelven imprescindibles en su vida desde su llegada a Himmesltrasse. Se me hace difícil escoger una por encima de las otras porque todas son maravillosas, Liesel y su amistad y también amor con Rudy, Liesel y su camaradería con su padre, Liesel y el respeto que siente por una madre que la quiere más de lo que parece o Liesel y el vínculo que forja con Max, que vive en un infierno solo por haber cometido el pecado de ser judío.

Es un relato conmovedor y desgarrador, que muestra muy bien hasta qué punto la Alemania Nazi arrebató la humanidad de las personas, y a pesar de ello es un canto a la esperanza, porque la bondad también existe y es necesario aferrarse a ella para salir adelante aun en los momentos más bajos.

Pero, sobre todo, La ladrona de libros es una carta de amor a la palabra escrita. La pluma de Zusak es brillante y hermosa, y sus símiles son preciosísimos. En cada una de las páginas de esta novela se transmite el profundo amor que siente el autor por las palabras, y es por eso que este libro resuena tan fuerte con todos aquellos que amamos leer. Maravilloso de principio a fin.

Nota: 9'5

domingo, julio 16, 2017

Cementerio de Animales

Seguimos avanzando en la extensísima bibliografía de Stephen King y ahora nos vamos a todo un clásico, Pet Semetary o Cementerio de Animales, uno de los títulos más destacados del autor que se publicó el año de mi nacimiento, 1983.
Louis Creed se traslada junto a su mujer y sus dos hijos desde Chicago al pequeño pueblo de Ludlow después de conseguir la plaza de médico jefe de la Universidad de Maine. Allí se hace amigo de inmediato de su vecino, un anciano con mucha vitalidad llamado Jud Crandall, al que ve como una figura paternal.

Jud se sabe todas las historias del lugar, y a los pocos días de llegar les muestra un curioso emplazamiento situado al final de un camino que comienza detrás de la casa de los Creed y que atraviesa el bosque. Se trata de un cementerio de animales en el que los niños de la zona han ido enterrando y homenajeando a sus mascotas durante décadas, ya que la carretera que cruza el pueblo se ha cobrado la vida de infinidad de animales. La hija pequeña de los Creed, Ellie, muy unida a su gato Church, queda muy afectada después de la visita. Lo que Jud todavía no le ha contado a Louis es que el cementerio va mucho más allá, un secreto diabólico que se ha ido transmitiendo de generación en generación pese a que debería permanecer enterrado por siempre jamás...
Tal vez aprenda algo sobre el carácter de la muerte, que es allí donde termina el dolor y empiezan los buenos recuerdos. Que no es el final de la vida, sino el final del dolor.
Cementerio de Animales trata, en esencia, de la inevitabilidad de la muerte. A través de los diferentes personajes vemos cómo el ser humano se enfrenta a ese algo en el que preferimos no pensar pero que sabemos que llegará tarde o temprano: la pequeña Ellie, que a sus cinco años empieza a verlo como algo más que un concepto abstracto y esa idea se vuelve tangible, real y terrorífica; la madre, que vivió una tragedia espantosa cuando era pequeña con su hermana y que le dejó un profundo trauma; el padre, un médico acostumbrado a ver morir a personas y que se lo toma como algo tan natural como la vida misma, hasta que le toca de cerca y entonces es incapaz de aceptarlo... Por supuesto que estamos ante un libro de terror y el giro sobrenatural es epeluznante, pero de fondo es un estudio psicológico sobre la percepción y aceptación de la muerte, sobre el duelo y sobre lo difícil que es asumir la pérdida de un ser querido, todavía más cuando esta pérdida se nos antoja injusta y cruel.

Esa es la gran baza pero también el gran lastre de Cementerio de Animales, porque lo que es el terror proporcionalmente tiene poca presencia en comparación con lo que es la vertiente más psicológica y corriente. Todo el tercio final no es más que una excusa para hacer un estudio sobre el profundo dolor e impotencia que causa una pérdida repentina, y de hecho el clímax es bastante escueto, hubiera estado bien ver un poco más a eso que vuelve del cementerio en vez de tantas páginas de todo lo que hace Louis hasta llegar a ese momento. Aun así, las escenas de terror son de las mejores que ha escrito el autor, toda la parte de Zelda (¡que no es ni sobrenatural!) te deja el corazón encogido en el pecho.

Como es habitual esta historia se ubica en el mismo universo que la mayoría de libros de King, encontrando menciones a libros anteriores como Cujo o Salem's Lot (esta es de todo menos sutil).

No recuerdo qué edad tenía la primera vez que leí este libro, pero debía ser bastante joven, no creo que ni estuviera en el instituto. Me sorprende que no me impactara tanto entonces porque es una novela bastante oscura y desalentadora, no se la recomendaría precisamente a un niño, pero sí que tenía el recuerdo de varios de los momentos de la historia por lo que debió marcarme más de lo que pensaba.

Yo soy de esas personas que prefiere no pensar demasiado en la muerte aunque muchas veces no puedo evitarlo y termino comiéndome la cabeza con pensamientos del estilo "y qué más da lo que haga o deje de hacer si al final te mueres y todo se acaba". Cementerio de Animales no es un libro que te anime a vivir la vida al máximo, precisamente, pero es una de las obras más interesantes de King y consigue ponerte el vello de punta en más de una ocasión.

Y menos mal que no tengo hijos. Ni mascotas.

Nota: 8


domingo, junio 18, 2017

Chiaroscuro

Jamie Makepeace, un inglés afincado en San Francisco, se acaba de quedar sin trabajo cuando la empresa de videojuegos en la que ocupaba el cargo de jefe de diseño ha despedido a casi toda su plantilla por problemas económicos. Parece una oportunidad para dedicarse por fin a lo que de verdad le apasiona, el arte, pero aunque su vida profesional parece ir encauzándose poco a poco, no puede decirse lo mismo de su vida personal: las cosas no van demasiado bien con su novio, el joven Micah, y luego está Ben, su vecino, quien le atrae muchísimo pero que si tiene algo claro es que no quiere nada serio con nadie.

Jenna Jones (o misslucyjane) es la autora de uno de mis fanfics favoritos, uno que he releído un montón de veces y que siempre me hace llorar. Así que con los buenos ratos que me ha hecho pasar, creí justo apoyarla comprando una de sus historias originales para probar. Después de tenerlo bastante tiempo olvidado en la estantería por fin me animé a cogerlo y leerlo y... La verdad es que no me causó ninguna de las cálidas sensaciones que sí me habían producido hasta ahora sus fics.

Chiaroscuro sigue a cuatro hombres homosexuales de San Francisco: Jamie, el artista; Dune, el escritor, su mejor amigo; Micah, un genio de la informática, su novio;  y Ben, un pastelero con mucho talento y su nuevo vecino. Todo parecen supermodelos, por supuesto. En la novela se forma como un triángulo amoroso entre Jamie, Micah y Ben. Jamie está enamorado de Micah (incomprensiblemente), pero se siente muy atraído por Ben. Ben no para de intentar llevarlo a la cama pese a que Jamie le dice una y otra vez que está en una relación, y después insiste que solo quiere que sean follamigos. Y Dune está por ahí siendo la voz de la razón.

El mayor problema que me encontré con este libro es la construcción de las relaciones. Primero está el hecho de que Jamie se acueste con los otros tres personajes, eso ya es un poco turn-off para mí. Luego, su relación con Micah y lo obesionado que está con él me tiró mucho para atrás. Aunque no tienen mucha diferencia de edad, Jamie tiene veinticinco y Micah diecinueve, Micah se comporta como si tuviera catorce, y lo de venir de una familia ultra-religiosa y tener que esconder su sexualidad está ya muy trillado. Tampoco me gustó la actitud de Ben, especialmente al principio, aunque lógicamente esperaba que Jaime se quedara con él. En general no conecté mucho con ninguno de los personajes, porque ninguno es muy interesante ni complejo.

Luego está el hecho de que tampoco hay mucha trama, solo va pasando la vida, discuten las mismas cosas una y otra vez, tienen sexo, y poquita cosa más. Las escenas de sexo tampoco son muy destacables, y es una pena porque en sus fics las escribía muy bien... Aquí acabé un poco hasta el moño del "kissed the top of his head". Aunque supongo que es distinto partir de la base de unos personajes a los que ya conoces y quieres que empezar de cero con desconocidos que si no te entran, hagan lo que hagan no lo vas a encontrar interesante.

Chiaroscuro, al menos, es bastante fluído y los diálogos en su mayor parte están bien.

Este libro es el primero de una trilogía, cada uno centrado en parejas distintas. El segundo es sobre... ¡Dune y Micah! Whaaaaat??? En fin.

Nota: 4

domingo, junio 11, 2017

Vicious

Otra autora que también está muy presente en los canales de booktube es V.E. Schwab, gracias a este libro y a la saga Shades of Magic, y que también ha publicado varias novelas juveniles con el nombre de Victoria Schwab.

Vicious es una historia de superhéroes... Pero no la clase de superhéroes a los que estamos acostumbrados.

Eli y Victor son dos universitarios, compañeros de habitación y mejores amigos que trabajan en su tesis de final de carrera. El tema que ha escogido Eli es cuanto menos peculiar: quiere averiguar cómo nacen los EO's, la gente extraordinaria, la gente con superpoderes. Los dos chicos trabajan en la teoría y, después, se les ocurre la peligrosa idea de llevar dicha teoría a la práctica, con consecuencias nefastas.

Diez años después, Victor se acaba de fugar de la cárcel, y solo tiene una cosa en mente: encontrar a Eli y vengarse de él.

Vicious ofrece una perspectiva bastante diferente y original al tema de los superhéroes. A través de los caminos paralelos de Eli y Victor, la autora hace un estudio sobre lo que supone ser un héroe y lo que supone ser un villano, y cómo la línea que separa a ambas denominaciones es muy fina, tanto, que uno puede ser una cosa o la otra en función de la perspectiva con la que se mire.

La novela va intercalando los sucesos de hace diez años con los del presente, de modo que a medida que avanza el libro vamos entendiendo qué pasó para que Victor y Eli, que eran tan buenos amigos a su manera, se convirtieran en enemigos mortales, y también nos detalla por qué Eli cambió tanto y ahora está una misión para erradicar a todos los seres extraordinarios del planeta. Junto a ellos tenemos a dos enigmáticas chicas, ambas con habilidades muy especiales y ambas a cada bando, cuyos destinos están tan unidos como los de Eli y Victor.

Vicious da una vuelta de tuerca fascinante al mundo de los superhéroes, pero aunque es un muy buen libro, podría haber llegado a ser espectacular y se queda a nada de serlo. Lo que le pasa es que mientras que la historia de diez años atrás es increíble (el capítulo de la bañera me dejó sin respiración), la del presente no lo es tanto, especialmente el esperado encuentro final, que es un poco anticlimático, y aunque el juego del ratón y el gato entre Victor y Eli mola mucho, no se puede comparar a su relación de antes de todo el desastre. 

Schwab hace una cosa muy bien y es hacer que tanto Victor como Eli sean unos cabrones, incluso antes de empezar con la tesis, y le beneficia mucho el tener las perspectivas de ambos. El libro es oscuro y retorcido, lo cual es genial, pero sí que podría haberlo sido un puntito más para acabar de hacerlo perfecto.

Pero como he dicho sigue siendo un muy buen libro, muy original y adictivo y absolutamente recomendable. No me perderé el siguiente.

Nota: 8'5

lunes, junio 05, 2017

A Court of Thorns and Roses

En los últimos años Sarah J. Maas está en boca de todos los lectores de YA, gracias a sus dos hiperpopulares sagas de fantasía, Throne of Glass y A Court of Thorns and Roses. De tanto oír hablar de ella tenía curiosidad por saber qué tipo de historias escribía, así que finalmente me decidí por la segunda saga porque el argumento parecía curioso y porque lleva menos libros.

A Court of Thorns and Roses sería como un nuevo giro de tuerca a la historia de La Bella y la Bestia, solo que mucho más oscuro. Feyre es una chica de diecinueve años que desde la muerte de su madre y la caída en desgracia de su familia tiene que salir a cazar cada día para poder alimentar a su padre y sus hermanas. En una de esas cacerías mata a un lobo gigantesco, que resulta ser un ser mágico. Como castigo, es obligada a irse a vivir a la corte del verano, gobernada por Tamlyn, capaz de convertirse en una bestia salvaje y que está bajo los efectos de una terrible maldición que le obliga a llevar permanentemente una máscara en la cara. Feyre, con el tiempo, irá desarrollando sentimientos por Tamlyn, a la vez que descubrirá que su papel en toda esta historia es mucho más vital de que pensaba en un principio.

El libro ofrece todas las características que nos encontramos en el manido género del YA de fantasía. La chica valiente rebelde que se opone al camino que le ha sido marcado pero que se acaba enamorando del hombre con el que no se llevaba bien al principio, las situaciones de peligro que se va encontrando y que va resolviendo gracias a su ingenio (aunque me gustó el detalle de que no supiera leer y cómo esto la pone en aprietos más adelante), el giro que te trastoca todo lo que pensabas que en realidad estaba sucediendo, plétora de chicos guapos alrededor de la protagonista, secretos oscuros que van saliendo a la luz... Como novela de aventuras y fantasía ACoTaR cumple bastante bien, aunque no deja de ser bastante juvenil, claro.

La historia se empieza a poner realmente interesante a partir de que Feyre descubre la verdad sobre la maldición y decide tomar cartas en el asunto. Toda la parte de las pruebas es realmente entretenida y se agradece ese punto oscuro y cruel que le da la autora y que la protagonista las tenga que pasar verdaderamente canutas. Al menos, aquí sí que tiene que tomar algunas decisiones verdaderamente difíciles y hacer algunas cosas moralmente cuestionables por el bien mayor.

Los personajes son correctos en su mayoría, siendo Rhys el más interesante con diferencia, y las hermanas de Feyre no tienen mucho protagonismo pero creo que las veremos más en los siguientes libros así que espero que Maas las desarrolle como es debido. El romance de Feyre y Tamlyn, la humana con el ser inmortal, está bien sin más, lo que uno espera.

En general ACoTaR es una lectura amena y que atrapa, con un buen uso de la mitología y una construcción de un mundo que puede dar mucho juego a medida que avanzan los libros, pero, como en muchos de estos YA tan populares, me decepcionó un poco porque me esperaba algo más. Tal vez una trama más enrevesada, o quizá una prosa más elaborada, porque las descripciones de Maas son bastante sencillas. No sé, viendo que siempre me pasa lo mismo debería irme directamente a la fantasía adulta, pero imagino que seguiré con esta saga ni que sea por saber más de Rhys.

Nota: 7'5

domingo, junio 04, 2017

Nadie ComoTú

Obra de J.A. Redmerski, publicada en 2012, Nadie Como Tú nos narra el viaje personal que emprenden dos jóvenes que se conocen por casualidad y descubren que son todo lo que habían estado buscando casi sin saberlo.

Camryn es una chica de veinte años que se siente perdida. La muerte del novio del que estaba perdidamente enamorada, el divorcio de sus padres y la traición de su mejor amiga no han hecho sino convencerla de que necesita un cambio en su vida, que necesita encontrarse a sí misma antes de pasarse día tras día en una existencia monótona haciendo un trabajo que no la llena en absoluto. De modo que, sin pensárselo mucho más, se va a la estación de autobuses y se compra un billete al azar. No sabe qué hará cuando llegue, pero sabe que ya lo descubrirá cuando llegue allí.

A medio viaje, en una parada en Kansas, conoce a Andrew, un atractivo chico de veinticinco años que se dirige a ver a su padre moribundo y que ha decidido coger el camino largo para pensar sobre ello. Al principio Camryn se muestra un poco recelosa, pero poco a poco se va abriendo más a él y el viaje en autobús los une tanto que deciden que en cuanto lleguen a su destino emprenderán uno nuevo en coche. Ambos están de acuerdo en lo mismo: nada de sentimientos ni rollos raros, y a vivir el presente. Pero ¿podrá resistirse Camryn a los encantos de ese chico tan distinto a todos los que ha conocido antes?

La respuesta, obviamente, es no; Camryn le dice a Andrew (¿o debería llamarlo Dean Winchester? La autora no disimula mucho en quién se ha inspirado para crear al personaje, ¡si hasta escuchan Carry on wayward son en el coche clásico del padre de este!) que bajo ningún concepto se va a liar con él pero a los dos días ya ha cambiado de opinión.

Encontrar un romance interesante y que no sea demasiado tóxico en estos libros juveniles es menos fácil de lo que me gustaría, y desgraciadamente Nadie como Tú tampoco es un gran ejemplo de ello, porque te venden como romántico que una chica de viente años decida que pertenece a un tío al que conoce desde hace solo unos días y que encima es un egoísta de mierda por no explicarle su secreto.

Nadie como Tú tiene bastantes situaciones y puntos de vista problemáticos: Camryn califica a su mejor amiga de ninfómana solo porque es bisexual y durante una época que estuvo separada de su novio de siempre salió con una chica. Camryn le dice a Dean Winchester que no quiere nada con él y luego llama zorra a una mujer solo por mirar. ¡Solo por mirar!  Tener algún que otro rollo pasajero está bien, ahora, como tengas muchos, ¡eres una guarra! Pero solo si eres mujer, claro. Cuando conocen al único personaje de color que sale en el libro, Camryn alega enseguida que "le cae muy bien", para dejar claro que no es nada racista, pese a que no ha hecho eso con ningún otro personaje. Camryn y Andrew no se conocen de nada y tienen sexo sin protección tan alegremente (en serio, el público objetivo de estos libros son chicas adolescentes, ¿tanto cuesta tener un poco de cuidado?). Y luego está el mensaje de que si estabas con alguien y más adelante te enamoras de otra persona, eso quiere decir que no querías realmente al primero. ¿Perdón?

Más allá de eso la prosa es bastante pobre. El vocabulario es sumamente repetitivo. Todas las reacciones son o sonreír, o revolver los ojos, o sonreír con los ojos. Mucha paja, la autora nos detalla un montón de cosas que no aportan absolutamente nada a la trama y que se hacen muy tediosas. Pero lo peor de todo para mí es que Redmerski tiene la necesidad de explicarlo todo, incluso lo evidente, tratando de idiota al lector. ¿Sabéis esas series de televisión policíacas que te ponen un flashback de algo que ha sucedido cinco minutos antes, como si no confiaran en tu capacidad para entenderlo si no es así? Pues más o menos algo así pasa en este libro.

Pongo un ejemplo de esto que me hizo mucha gracia. Los protagonistas van al hospital a visitar al padre de Dean Winchester, pero Andrew no se ve con fuerzas de quedarse allí hasta que suceda lo peor así que decide marcharse. Mientras se despide de su hermano menor, este le dice:
-Te llamaré cuando tenga que ser, ¿vale?
No hay ninguna duda de a qué se refiere su hermano, ¿no? Pues la siguiente frase es:
Asiento, conforme. Con «cuando tenga que ser» se refiere a cuando mi padre haya muerto.
¡No! ¡Nunca lo hubiera adivinado si no hubiera sido por esa aclaración!

La novela está narrada bajo el punto de vista alterno de ella y de él, el problema con esto es que no hay mucha diferencia entre las voces de ambos y algunas veces describen pensamientos con las mismas palabras exactas.

El libro tiene algunas escenas eróticas. Camryn admite que le va el sexo duro y que su pareja sea agresivo con ella en la cama pero tampoco hacen nada del otro mundo.

También hay un montón de menciones a actores de la CW y similares que tampoco vienen mucho a cuento pero supongo que harán gracia a las lectoras más jovencitas.

En cuanto a los personajes, nada que destacar tampoco. Ambos se creen special snowflakes porque quieren viajar por ahí y ser espontáneos y todo eso que está tan bien en toería pero que es tan difícil de llevar a la práctica. Camryn se supone que es increíblemente madura para su edad pero lo único que hace es sonrojarse y pensar en Andrew a todas horas. Andrew es el típico protagonista que va de tío duro que no es romántico y que luego resulta ser todo lo contrario.

Y el final sí que es para revolver los ojos.

La verdad es que la intención del libro es buena, porque la idea de vivir la vida, ser honesto con uno mismo y no privarte de nada de lo que te puedas arrepentir cuando sea demasiado tarde es muy positiva, la lástima es que la ejecución lo es mucho menos. No encontré por ninguna parte el sentimiento de aventura y libertad que se supone que te debería transmitir un road trip como este. 

Nota: 3