jueves, marzo 05, 2026

Tres piezas góticas

El castillo de Otranto, de Horace Walpole, marca el inicio de lo que consideramos la literatura de terror como tal y básicamente inauguró lo que conocemos como el género del terror gótico. Publicada en 1764, el autor originalmente la vendió como un manuscrito impreso en Nápoles en el siglo XVI (que se había encontrado en el ático de una familia del norte de Inglaterra y que se había traducido para el público inglés. El prefacio original es muy gracioso porque el "traductor" alaba incesantemente las cualidades y el genio del texto y justifica todas sus decisiones para que no le critiquen. Por entonces no había nada parecido publicándose, y Walpole quería algo más entretenido que los textos políticos a los que estaba acostumbrado a leer, así que se tiró a la piscina con este libro. Tras el éxito de su primera edición, ya se publicó con su nombre y con el subtítulo Una historia gótica. Curiosamente, una vez se supo que no era un manuscrito antiguo, muchos de los críticos que habían alabado la obra en un principio renegaron de ella después.

La historia comienza el día de la boda entre Conrad, hijo de Manfred, Príncipe del señorío de Otranto, e Isabella, su protegida. Manfred tiene mucha prisa en casar a su hijo y que engendre un heredero por una antigua profecía que vaticina que perderá el castillo cuando el legítimo propietario crezca tanto que ya no quepa en él. Pero de camino a la capilla Conrad es aplastado por un yelmo gigantesco que cae del cielo. Manfred, cuya otra única descendencia es su hija Matilda, decide que la única opción que le queda es divorciarse de su esposa y casarse él mismo con Isabella para que esta le dé nuevos herederos. La chica, horrorizada, huye del castillo con la ayuda de Theodore, un campesino que pasaba por allí y que guarda un gran parecido físico al señor original del castillo.

Estamos ante una novela corta no demasiado complicada de leer cuyo mayor atractivo es ver cómo sienta las bases de un género tan sobradamente conocido: aquí tenemos castillos medievales, mazmorras, pasadizos secretos, doncellas en apuros, profecías que vaticinan un futuro aciago, un héroe humilde que se mete en todo el percal, amores puros, espectros que deambulan por los pasillos aterrorizando a todo el mundo, relaciones familiares secretas... Y cómo no, el villano de la función, Manfred, que quiere salirse con la suya a toda costa.

Es una lectura entretenida aunque obviamente no está tan pulida como otras obras que han venido después y que han perfeccionado estas bases que planteó Walpole. No es una narración llena de sutilezas, precisamente, las reacciones de los personajes son muy exageradas, muchas escenas dan más risa que miedo, y es la antítesis del "enseña, no cuentes". Está bien para lo que es teniendo en cuenta que fue la primera y su valor es más histórico que literario, pero vale la pena leerla porque tampoco es muy larga y a mí personalmente me encanta conocer los orígenes y ver cómo han influenciado a todo lo posterior.

Eso sí, se te cae un poco el alma a los pies al ver cómo el hombre despiadado que se aprovecha de chicas jóvenes e indefensas es algo que ha existido siempre, aunque al menos en este tipo de historias la justicia suele prevalecer ante la tiranía.

Matthew Lewis es otro de los autores más notables del siglo XVIII gracias a la publicación de El Monje, que para algunos es el verdadero inicio del terror moderno. El espectro del castillo es una obra de teatro que publicó en 1796, dos años antes que El Monje, y que tiene muchas similitudes con El Castillo de Otranto. Aquí, Percy está locamente enamorado de Angela y quiere casarse con ella. Como estaba preocupado de que ella lo quisiese solo por su posición, se había estado haciendo pasar por un hombre de procedencia humilde y le había ocultado que es de la nobleza hasta estar seguro que ella lo amaba de verdad. El problema es que a Angela se la han llevado al castillo del Conde Osmond, que quiere poseerla por la fuerza, y Percy debe encontrar la manera de sacarla de allí.

La obra fue un grandísimo éxito en Inglaterra, manteniéndose en los escenarios durante casi cincuenta semanas. Es, de nuevo, el tipo de historia que ya nos presentó Walpole: el malo malísimo con un pecado sobre sus espaldas que quiere hacerse con la doncella, el noble caballero que viene a rescatarla, el espectro que aparece cuando menos te lo esperas, el padre de la doncella que esta daba por muerto... Es básicamente lo mismo con algunas modificaciones, no está mal, pero leerlo es una cosa y verlo interpretado es otra, claro. En su momento, presenciar esto tuvo que ser una pasada.

Lo más interesante son las críticas a la nobleza y su trato a los esclavos africanos a los que arrancaron de sus familias y alimentaron a base de odio.

Y luego está Zastrozzi de nuestro amigo Percival Shelley, que publicó en 1810 con dieciocho añitos. Es un relato de venganza, donde un hombre llamado Zastrozzi, junto a una mujer llamada Matilda, se ven envueltos en un plan para separar a Verezzi, el hombre que ella ansía, de su amada Julia, con la idea de que Verezzi termine enamorándose de Matilda.

Aquí nos alejamos de los espectros y las doncellas en peligro para sumirnos en una historia sobre amores enfermizos y los límites a los que algunas personas están dispuestos a llegar para conseguir lo que desean, sin tener en cuenta a quién se llevan por delante. También encontramos discusiones acerca de la religión y el ateísmo, algo por lo que Shelley era muy conocido (le echaron de la universidad por publicar un panfleto titulado La necesidad del ateísmo).

La trama en sí no está mal del todo pero la narrativa es terrible, terrible. Shelley da vueltas y vueltas sobre lo mismo, todas las divagaciones de Matilda son increíblemente repetitivas, como lectura es un tostón y podría haber contado lo mismo en la mitad de páginas. La peor de las tres piezas con diferencia.

Para aquellos que quieran empaparse de los inicios de la literatura gótica, este volumen es imprescindible, al menos El Castillo de Otranto. Si bien no es lo mejor que el género puede ofrecer, su valor histórico es incalculable y aunque la lectura no sea especialmente estimulante para el lector moderno, como curiosidad cumple con creces.

Nota: 2.5/5

domingo, enero 25, 2026

You & Me

Tenía ganas de probar algo de Tal Bauer fuera de sus thrillers (me leí el primero de su saga del presidente y el jefe del servicio secreto, que no estuvo mal) y este tiene tan buenas críticas que me pareció la opción ideal.

El protagonista es Luke, un hombre viudo de cuarenta años que apenas se habla con su hijo adolescente, con el que lleva años distanciado. Un día conoce a Landon, que es el padre del mejor amigo de su hijo, quien le ofrece apuntarse al club de voluntarios de padres del equipo de fútbol americano del instituto, donde juegan sus dos hijos. Luke no lo tiene muy claro, pero es una manera de tener algo en común con su hijo, así que decide probar. Y es una buena decisión, porque poco a poco se va acercando a su hijo, además de entablar una amistad con Landon, que es un hombre divorciado de su misma edad, exmormón, que abandonó su religión cuando salió del armario. Hasta que un día Luke se da cuenta de que se está enamorando de Landon.

La novela tiene todo por lo que el autor es tan conocido dentro del mundillo del MM: sentimientos muy intensos, muchas, muchísimas lágrimas, drama, y mucho azúcar.

Es un romance bonito entre dos hombres que han aprendido a empezar de nuevo y que encuentran el amor cuando menos se lo esperan. La primera parte del libro está bastante bien, cuando empiezan a conocerse el uno al otro y a pasar tiempo juntos. Es una historia de amor que a mí normalmente me gusta, con dos hombres maduros, ambos buena gente, y el despertar bisexual de uno de ellos al conocer al hombre que le hace cuestionarse todo.

Pero... es un poco soso todo. Y muy, muy cursi. Con declaraciones de amor eterno cuando no llevan ni un mes juntos y ni siquiera se lo han dicho a sus hijos, y en serio, los personajes de Bauer estallan en llanto por cualquier cosa, no hace falta ser tan dramático. Apenas hay conflicto en lo que es el romance. Las escenas de sexo no son nada del otro mundo.

También es muy repetitivo. Perdí la cuenta de las veces que Luke va al súper a comprar leche. Hay muchas escenas de ellos dos trabajando como voluntarios haciendo las mismas cosas, y luego los capítulos en los que describe los partidos son pesadísimos. Los monólogos internos de Luke acaban haciéndose cansinos. Y ya no hablemos la cantidad de vino que consume esta gente, el libro es antidrogas y antidoping pero ponerse hasta arriba de vino es completamente normal y aceptable.

Realmente es mucho más interesante la relación de Luke con su hijo, aunque todo se resuelve un poco fácilmente, es bonito ver cómo encuentran la manera de conectar de nuevo y volver a ser el padre e hijo que eran antes de que muriera la madre.

You & Me es una novela agradable, con un romance cuco y una historia bonita sobre las relaciones entre padres y sus hijos adolescentes. Para el que no le importe que el romance sea terriblemente ñoño, es una buena opción. Para mí, como ya he dicho, bastante rollo.

Nota: 2/5

domingo, enero 11, 2026

The loving spirit

The loving spirit es la primera novela de Daphne du Maurier, que se publicó en 1931. Du Maurier se inspiró en Emily Brontë y sus Cumbres Borrascosas y de hecho utiliza varios poemas suyos.

La novela está estructurada en cuatro partes que conforman una saga familiar contada a través de cuatro generaciones de la familia Coombe: Janet Coombe, su hijo Joseph, el hijo de este Christopher, y la hija de este Jennifer. Todos tienen en común tener un espíritu libre y un afán de vivir aventuras; Janet ama el mar y quiere más que nada salir a navegar en un barco, pero al ser una mujer no puede y tiene que conformarse con ser una esposa y madre de sus hijos, sabiendo que uno de ellos vivirá sus aventuras soñadas por ella; Joseph, muy unido a su madre, se convierte en marinero y más tarde en el capitán de un barco construido como homenaje a su madre; Christopher no hereda el amor por el mar de su abuela y su padre, así que se va a vivir a Londres en busca de algo más grande que lo que le ofrece su pueblo natal; y Jennifer no se siente a gusto en Londres y va en busca de sus raíces. Todos tienen también en común que encuentran su hogar en Plyn, ese pequeño pueblo costero de Cornwall que ha visto nacer y morir a múltiples miembros de la misma familia.

La novela nos muestra los cambios que se van sucediendo en el país de generación en generación a través de los ojos de estos cuatro personajes por cuyas venas corre la misma sangre, y lo importante que es tener un hogar al que volver cuando es necesario. Explora lo que es ese sentimiento de no pertenecer, de ser diferente, de querer cosas que no sabes si vas a poder alcanzar, hasta encontrar la paz cuando te encuentras a ti mismo. También explora la importancia de la familia, de conocer de dónde vienes, de saber que tienes un apoyo. Interesante también es ver cómo el casarse sin conocer realmente a la otra persona podía acarrear el sentirse atrapado en un matrimonio vacío e incluso abusivo una vez se disipaba la pasión inicial, y las limitaciones e indefensión de las mujeres. Y, por supuesto, es un recordatorio de lo rápido que pasa el tiempo, que no se detiene para nadie.

La narración de du Maurier es exquisita, transportándonos a ese precioso pueblecito al lado del mar, describiendo con precisión cada paisaje, aunque las descripciones de los viajes por mar se hacen algo tediosas.

Los personajes están muy bien construidos, además de los cuatro principales hay muchos otros personajes importantes para la historia y cada uno es vital para la trama. Eso sí, Janet y Joseph tienen una relación muy intensa que raya en el incesto y que tira un poco para atrás. Jennifer es mi favorita de los cuatro y la manera en la que se cierra el círculo con ella es maravillosa.

The loving spirit no es una obra especialmente conocida de du Maurier que tiene trabajos muy famosos pero es un debut notable que ya sienta las bases de lo que será el resto de su carrera. Gustará a los aficionados a la novela histórica y las sagas familiares de relaciones complicadas.

Nota: 4/5

sábado, enero 10, 2026

La mujer de blanco

Wilkie Collins fue un pionero en muchos aspectos. Si con La piedra lunar asentó las bases de las novelas de detectives, con La mujer de blanco popularizó el genéro de la novela sensacionalista, historias sobre crímenes y misterio que trataban temas controvertidos. Para algunos, esta novela también podría considerarse la primera en tener a una detective aficionada como protagonista en la figura de Marian Halcombe.

El estilo es muy similar al de La piedra lunar, su otra novela más conocida. Walter Hartright, un profesor de dibujo, consigue un trabajo en Cumberland para enseñar a dibujar a dos hermanas que viven en la llamada Limmeridge House. La noche antes de partir para Cumberland Walter se topa con una misteriosa mujer vestida de blanco a la que ayuda a llegar a Londres antes de saber que se ha escapado de un manicomio. Cuando llega a Limmeridge conoce a sus dos nuevas alumnas, Marian y Laura, y los sentimientos empiezan a surgir entre esta última y su joven profesor. Pero, para sorpresa de Walter, un día se da cuenta de que Laura y la mujer de blanco tienen un extraordinario parecido, y es este hecho que llevará a Walter a verse involucrado en una inverosímil conspiración. Walter recopila una serie de testimonios, entre ellos el suyo, para explicar la historia y cómo sucedió todo.

Amé La piedra lunar de principio a fin y con La mujer de blanco Wilkie Collins se consolida como uno de mis autores favoritos. En esta novela nos encontramos un misterio que se va desentrañando con lentitud pero que resulta increíblemente atrapante porque nunca estás seguro de lo que está pasando. Collins es excelente a la hora de perfilar una gran variedad de personajes inolvidables, Marian por ejemplo es maravillosa, valiente, tenaz y dispuesta a todo para proteger a su hermana, Anne es un amor, el señor Fairlie es entretenidísimo de lo desagradable que es... Y luego está el Conde Fosco, que es uno de los villanos más fascinantes que me he encontrado nunca que resulta terrorífico porque es muy difícil adivinar cuál va a ser su próximo paso.

La novela es bastante larga y el ritmo obviamente es muy distinto al de las novelas de misterio actuales pero Collins maneja muy bien la intriga y la dosificación de la información, una vez empiezan a pasar cosas lo único que quieres es seguir leyendo (he de decir que hice lectura conjunta en un club de lectura, a capítulo diario de lunes a viernes, y algunos días era una absoluta tortura tener que esperar). Todo el fragmento de Blackwater Park, el que corresponde al diario de Marian, es espectacular, creo que jamás he tenido tantas ganas de chillar mientras leía como con este libro.

Además del misterio la novela aporta mucho trasfondo social, en particular la indefensión de las mujeres en el tema de herencias que siempre favorecía al heredero masculino, el abuso a mujeres a las que se les metía en manicomios solo para librarse de ellas, y lo poco que podía hacer una mujer en un matrimonio abusivo.

Como ya he dicho en multitud de ocasiones, uno de mis aspectos favoritos de leer clásicos es ver cómo obras que han venido detrás se han inspirado en ellos. Esta novela claramente inspiró a Stoker para escribir Drácula, y también hay varios detalles que estoy bastante segura que inspiraron a Conan Doyle.

Leer La mujer de blanco ha sido una experiencia maravillosa. Me ha hecho llorar, me ha hecho reír, me ha tenido en vilo hasta el final, y sobre todo me ha hecho querer meterme en las páginas para darle un buen sopapo a varios de sus personajes. 

Nota: 5/5