
Eden acepta pasar el verano en Los Ángeles con la nueva familia de su padre, al que no ve desde hace tres años. La nueva esposa de su padre tiene tres hijos adolescentes, y el mayor de ellos, Tyler, es muy problemático. Eden y Tyler no se llevan nada bien, pero la chica se da cuenta de que hay mucho más que lo que su nuevo hermano aparenta ser y no puede evitar querer saber más sobre él a la vez que lucha contra su atracción.
La autora, Estelle Maskame, tenía diecisete años cuando escribió esto, lo cual tiene mucho mérito. Aunque cae en la manida trama del chico rebelde que resulta irresistible, no es tan malo como en otras obras populares del género, y al menos aquí hay un intento de crecimiento por parte de los personajes. La pésima actitud de Tyler está más explicada que justificada, y la narrativa le empuja a buscar ayuda y no se queda únicamente en un "estoy curado gracias a tu amor aunque te voy a seguir tratando como si fueras un objeto".
La juventud de Maskame, pero, queda patente en la escritura. El vocabulario es muy pobre, hay palabras mal utilizadas, errores de continuidad muy tontos y la puntuación es un desastre. Cuesta mucho implicarse en la historia porque el estilo es muy superficial, todas las reacciones son poner los ojos en blanco, entrecerrar los ojos, encogerse de hombros, mirar por detrás de las pestañas... El lenguaje corporal es más que eso, pero la autora tiene muy poquitos recursos, y a la acción le cuesta mucho fluir cuando en cada conversación hay cosas como "se me queda mirando fijamente durante un buen rato con los ojos entrecerrados". Los personajes no tienen ningún tipo de profundidad, los únicos medianamente interesantes son Tyler y un poco Tiffani, pero la historia la cuenta Eden que no tiene ningún tipo de personalidad. El tema de por qué corre y eso podría haber dado más juego del que da porque es lo único que tenía algo de interés del personaje.
Love You es uno de esos libros sobre adolescentes que lo único que hacen es ir a fiestas, beber, y pensar en amoríos. No se empieza a animar realmente hasta las últimas cien páginas en las que se vuelve más culebronero y desde luego no compensa, pero al menos la autora hace un esfuerzo por salirse un poco de esas relaciones tóxicas tan populares en la literatura romántica juvenil.