sábado, noviembre 05, 2016

Pequeños Contratiempos

Jennifer Weiner es otra de esas autoras de chick-lit populares que me faltaban por probar. Había leído muy buenas críticas de una de sus novelas, Good in Bed, y hace unos años vi una película que adaptaba uno de sus libros, En sus Zapatos, y que me gustó bastante, así que cuando encontré este libro en la biblioteca de mi barrio me decidí a probar.

Pequeños Contratiempos, la tercera novela de Weiner, sigue a cuatro mujeres en Filadelfia en el que se supone es el mejor momento de sus vidas: la reciente maternidad. Becky, Kelly y Ayinde se conocen en una clase de yoga para embarazadas y se hacen amigas. Becky es dueña de un restaurante muy popular y está casada con un médico, Kelly es una organizadora de bodas y eventos que sueña con tener la casa perfecta y su vida planificada al milímetro, y Ayinde es una reportera de televisión casada con una estrella de la NBA, el archifamoso Richard Towne. Las tres van a dar a luz a su primer hijo, pero ninguna se imagina lo difícil que va a resultar criar a sus bebés cuando sus vidas se conviertan en un caos: Becky por la continua interferencia de su insoportable suegra, Kelly cuando su marido se queda inesperadamente sin trabajo y no parece tener muchas ganas de encontrar otro, y Ayinde cuando empiece a sospechar que su marido ha podido serle infiel.
Y luego tenemos a Lia, una actriz de Hollywood que ha vuelto a su ciudad natal tras la muerte de su bebé, y que gracias a la amistad de las otras tres chicas saldrá adelante.

Weiner se inspiró en su propia experiencia cuando fue mamá para crear esta historia, así que es posible que si no te puedes sentir identificada con las protagonistas porque nunca has tenido un bebé sea difícil conectar con este libro, que es lo que me pasó a mí. Como mujer entiendo lo difícil que es esa sensación de que lo tienes que hacer todo tú sola, que aunque estés agotada has de poder llegar a todo, el trabajo, el crío, las tareas de la casa, pero claro, no tengo hijos ni creo que los tenga, así que son un tipo de problemas que tampoco me producen una gran simpatía por ellas.

En general el libro me gustó muy poco porque lo encontré muy aburrido. Ninguna de las protagonistas es interesante, todas tienen personalidades muy vacías, salvo tal vez Becky (que si no me equivoco es el prototipo de protagonista de Weiner), y los personajes masculinos son absolutamente anodinos. Además, en cuanto a las protagonistas empiezan a acumulárseles los problemas la historia se vuelve muy deprimente, porque no está bien manejada la mezcla del humor con el drama, algo que debería ser primordial en este género. Todas las historias son muy previsibles, y lo que es el tema de la maternidad es muy repetitivo, todo el rato son ellas dándoles besitos a sus bebés, aspirando su aroma y poco más.

Luego está el tema de la narración; Lia narra en primera persona mientras que las otras tres lo hacen en tercera, lo cual acaba por desconectar todavía más la historia, porque realmente no hay ninguna necesidad. El tema de superar la muerte de un hijo siempre es interesante de desarrollar, porque es probablemente lo más terrible que te puede pasar en la vida, y más cuando es apenas un bebé de unos días y de una forma a la que es imposible encontrarle explicación, pero, como digo, la autora no sabe sacarle partido a ninguna de las situaciones y Lia termina por ser también excesivamente plana.

Pequeños Contratiempos es un libro sin chispa, monótono, que no transmite la ternura que debería irradiar un libro sobre mamás y sus bebés recién nacidos, que no te hace reír, emocionarte o engancharte tanto a la vida de estas mujeres que te de pena cuando pasas la última página. El único momento que está logrado es el del hospital entre Ayinde y Richard, pero lamentablemente no es suficiente para aprobar a Weiner. Probaré con algún otro de sus libros a ver si el problema aquí soy yo por no ser el público objetivo de esta novela.

Ah, también quería comentar que tengo la sensación que la traducción ayuda mucho en hacer que este libro sea tan pesado. El verbo aovillar sale como quinientas veces, con embutir lo mismo, y algo que me molestó mucho es que todas las veces que alguien dice "Well" para empezar una frase estuviera traducido como "Bien" cuando en castellano lo que decimos es "Bueno". O cosas como "it wasn't very funny" (traduciendo de la traducción, ojo, imagino que decía eso en el original) por "no era muy divertido" en vez de "pues no tenía mucha gracia" para que suene más natural. Para traducir hay que saber adaptar, porque de otra forma los personajes hablan de una forma que nadie lo haría en la vida real. Pero en fin.

Nota: 4.5