En este segundo tomo los Third Men y especialmente Hei (que está como una puñetera cabra) están decididos a hacer todo lo posible para que su ansiado guitarrista se suicide y vaya con ellos a la pradera del paraíso a tocar. Y a Hei se le ocurre una única manera, pero perfecta...
Este tomo tiene en común con el primero que tiene un desarrollo bastante lento en muchas ocasiones, pese a que nos encontramos ya en pleno desenlace el autor se toma su tiempo en narrarlo todo con pocos diálogos e ilustraciones a doble página para reflejar los sentimientos por los que van pasando los personajes. Desde luego es un cómic que, pese a su indudable dosis de acción, hay que tomárselo con calma a la hora de leérselo y saborear el detallado de Lu Ming que es lo más destacado.
En general es un cómic que me ha gustado, tiene un regusto muy diferente a lo que leo normalmente y el final me gustó mucho, pensé que tendría un final abierto y que daría explicación a todo, pero no, es muy convincente y deja muy buen sabor de boca.
Como ya dije en el anterior tomo si os apaetece probar algo distinto, quizá encontréis lo que buscáis en esta historia.
Nota: 7
Por cierto que estoy deprimida desde que me enteré que Lu Ming apenas es un meses mayor que yo... ¡Con 24 años y ya dibuja así! No me quiero ni imaginar cómo dibujará de aquí a unos años.
