domingo, enero 11, 2026

The loving spirit

The loving spirit es la primera novela de Daphne du Maurier, que se publicó en 1931. Du Maurier se inspiró en Emily Brontë y sus Cumbres Borrascosas y de hecho utiliza varios poemas suyos.

La novela está estructurada en cuatro partes que conforman una saga familiar contada a través de cuatro generaciones de la familia Coombe: Janet Coombe, su hijo Joseph, el hijo de este Christopher, y la hija de este Jennifer. Todos tienen en común tener un espíritu libre y un afán de vivir aventuras; Janet ama el mar y quiere más que nada salir a navegar en un barco, pero al ser una mujer no puede y tiene que conformarse con ser una esposa y madre de sus hijos, sabiendo que uno de ellos vivirá sus aventuras soñadas por ella; Joseph, muy unido a su madre, se convierte en marinero y más tarde en el capitán de un barco construido como homenaje a su madre; Christopher no hereda el amor por el mar de su abuela y su padre, así que se va a vivir a Londres en busca de algo más grande que lo que le ofrece su pueblo natal; y Jennifer no se siente a gusto en Londres y va en busca de sus raíces. Todos tienen también en común que encuentran su hogar en Plyn, ese pequeño pueblo costero de Cornwall que ha visto nacer y morir a múltiples miembros de la misma familia.

La novela nos muestra los cambios que se van sucediendo en el país de generación en generación a través de los ojos de estos cuatro personajes por cuyas venas corre la misma sangre, y lo importante que es tener un hogar al que volver cuando es necesario. Explora lo que es ese sentimiento de no pertenecer, de ser diferente, de querer cosas que no sabes si vas a poder alcanzar, hasta encontrar la paz cuando te encuentras a ti mismo. También explora la importancia de la familia, de conocer de dónde vienes, de saber que tienes un apoyo. Interesante también es ver cómo el casarse sin conocer realmente a la otra persona podía acarrear el sentirse atrapado en un matrimonio vacío e incluso abusivo una vez se disipaba la pasión inicial, y las limitaciones e indefensión de las mujeres. Y, por supuesto, es un recordatorio de lo rápido que pasa el tiempo, que no se detiene para nadie.

La narración de du Maurier es exquisita, transportándonos a ese precioso pueblecito al lado del mar, describiendo con precisión cada paisaje, aunque las descripciones de los viajes por mar se hacen algo tediosas.

Los personajes están muy bien construidos, además de los cuatro principales hay muchos otros personajes importantes para la historia y cada uno es vital para la trama. Eso sí, Janet y Joseph tienen una relación muy intensa que raya en el incesto y que tira un poco para atrás. Jennifer es mi favorita de los cuatro y la manera en la que se cierra el círculo con ella es maravillosa.

The loving spirit no es una obra especialmente conocida de du Maurier que tiene trabajos muy famosos pero es un debut notable que ya sienta las bases de lo que será el resto de su carrera. Gustará a los aficionados a la novela histórica y las sagas familiares de relaciones complicadas.

Nota: 4/5

sábado, enero 10, 2026

La mujer de blanco

Wilkie Collins fue un pionero en muchos aspectos. Si con La piedra lunar asentó las bases de las novelas de detectives, con La mujer de blanco popularizó el genéro de la novela sensacionalista, historias sobre crímenes y misterio que trataban temas controvertidos. Para algunos, esta novela también podría considerarse la primera en tener a una detective aficionada como protagonista en la figura de Marian Halcombe.

El estilo es muy similar al de La piedra lunar, su otra novela más conocida. Walter Hartright, un profesor de dibujo, consigue un trabajo en Cumberland para enseñar a dibujar a dos hermanas que viven en la llamada Limmeridge House. La noche antes de partir para Cumberland Walter se topa con una misteriosa mujer vestida de blanco a la que ayuda a llegar a Londres antes de saber que se ha escapado de un manicomio. Cuando llega a Limmeridge conoce a sus dos nuevas alumnas, Marian y Laura, y los sentimientos empiezan a surgir entre esta última y su joven profesor. Pero, para sorpresa de Walter, un día se da cuenta de que Laura y la mujer de blanco tienen un extraordinario parecido, y es este hecho que llevará a Walter a verse involucrado en una inverosímil conspiración. Walter recopila una serie de testimonios, entre ellos el suyo, para explicar la historia y cómo sucedió todo.

Amé La piedra lunar de principio a fin y con La mujer de blanco Wilkie Collins se consolida como uno de mis autores favoritos. En esta novela nos encontramos un misterio que se va desentrañando con lentitud pero que resulta increíblemente atrapante porque nunca estás seguro de lo que está pasando. Collins es excelente a la hora de perfilar una gran variedad de personajes inolvidables, Marian por ejemplo es maravillosa, valiente, tenaz y dispuesta a todo para proteger a su hermana, Anne es un amor, el señor Fairlie es entretenidísimo de lo desagradable que es... Y luego está el Conde Fosco, que es uno de los villanos más fascinantes que me he encontrado nunca que resulta terrorífico porque es muy difícil adivinar cuál va a ser su próximo paso.

La novela es bastante larga y el ritmo obviamente es muy distinto al de las novelas de misterio actuales pero Collins maneja muy bien la intriga y la dosificación de la información, una vez empiezan a pasar cosas lo único que quieres es seguir leyendo (he de decir que hice lectura conjunta en un club de lectura, a capítulo diario de lunes a viernes, y algunos días era una absoluta tortura tener que esperar). Todo el fragmento de Blackwater Park, el que corresponde al diario de Marian, es espectacular, creo que jamás he tenido tantas ganas de chillar mientras leía como con este libro.

Además del misterio la novela aporta mucho trasfondo social, en particular la indefensión de las mujeres en el tema de herencias que siempre favorecía al heredero masculino, el abuso a mujeres a las que se les metía en manicomios solo para librarse de ellas, y lo poco que podía hacer una mujer en un matrimonio abusivo.

Como ya he dicho en multitud de ocasiones, uno de mis aspectos favoritos de leer clásicos es ver cómo obras que han venido detrás se han inspirado en ellos. Esta novela claramente inspiró a Stoker para escribir Drácula, y también hay varios detalles que estoy bastante segura que inspiraron a Conan Doyle.

Leer La mujer de blanco ha sido una experiencia maravillosa. Me ha hecho llorar, me ha hecho reír, me ha tenido en vilo hasta el final, y sobre todo me ha hecho querer meterme en las páginas para darle un buen sopapo a varios de sus personajes. 

Nota: 5/5