domingo, septiembre 13, 2026

Freak (Creep #2)

Freak es la secuela de Creep, aunque la autora dice que ella los concibió como libros independientes lo cual no tiene ningún sentido porque todo lo que pasa en este libro es consecuencia directa del primero, pero en fin. 

(Hay spoilers del primer libro en esta reseña, no recomiendo ni siquiera leer la sinopsis porque ya desvela detalles de la trama de Creep).

El inspector Mike Torrance le pide a su antiguo compañero y ahora detective privado Jerry Isaac que le eche una mano en su actual investigación, en la que una serie de mujeres han sido asesinadas con bridas y a las que se les ha grabado en la piel las palabras "Liberad a Abby Maddox", quien actualmente está en prisión por la agresión a Isaac pero que podría enfrentarse a una pena mucho más larga si se la declara culpable de haber participado en los crímenes de su exnovio Ethan Wolfe. Las víctimas tienen también grabados unos números que hacen pensar a la policía que más cuerpos van a aparecer, así que Isaac va a ver a Maddox a prisión esperando que les ayude a encontrar a este asesino antes de que mate a más mujeres inocentes. Abby, por supuesto, no va a ayudar a cambio de nada.

Creep tiene reseñas buenísimas pero a mí me parece muy, muy mediocre, por lo que no tenía muchas esperanzas puestas en este. Sí que al principio me enganchó un poco más porque aquí el protagonista es Jerry en vez de Sheila que también tiene un rol importante pero más secundario, y lo que es la investigación policial está bastante entretenida. Desgraciadamente, a medida que avanza el libro la trama se va desinflando.

Como en el primero, lo que es el concepto podría haber dado mucho juego: una psicópata ayudando a la policía a encontrar a otro. Pero como Ethan, Abby deja bastante que desear y Hillier no profundiza nada en ella, solo sabemos que es muy guapa y que es capaz de manipular a casi todo el mundo para hacer lo que ella les pide, y de hecho cae en estereotipos muy cutres hacia el final cuando se empiezan a desvelar las cosas.

El misterio es tremendamente previsible desde bien temprano, pero lo que es más frustrante es que todo el mundo se comporta de forma muy ilógica, no hay nadie con sentido común. Sheila, la experta en comportamiento humano, tomando decisiones completamente absurdas y más después de lo que le pasó en el anterior libro, la policía que ni siquiera mira la lista de personas que han visitado a Abby en prisión, un cliente que contrata chicas de compañía pagando con Paypal con el mismo correo electrónico cada vez y al que le siguen mandando chicas aun cuando varias de ellas han aparecido asesinadas, la responsable de la prisión, el detective privado al que le tienen que decir dónde buscar aun cuando lo tiene enfrente de sus narices... 

Morris que era el más entretenido aquí apenas sale, imagino que es porque es el único que tiene algo de sentido común, pero nadie le hace caso. Y, encima, la novela termina con final abierto, no sé si porque Hillier pretende escribir una continuación o qué.

Y ah, si en el anterior el villano era fan de la canción Creep, aquí escuchan Psycho Killer. No puedo.

De nuevo, un thriller que nos venden como superoscuro y psicológico pero que se queda muy corto en todo lo que propone y con una trama que solo se justifica porque los personajes son imbéciles y no son capaces de sumar dos más dos. 

Nota: 2/5

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