sábado, noviembre 14, 2009

Déjame Entrar


Nunca he entendido demasiado la fascinación por los vampiros. No sé, hay seres sobrenaturales que me parecen mucho más interesantes y desde luego nunca les he visto ese punto de sexy y atractivo que gusta tanto. Ahora que están más de moda que nunca gracias a Crepúsculo, mis ganas por leer libros de vampiros han decrecido todavía más, pero con Déjame Entrar hice una excepción porque parecía algo diferente y por la buena fama que tenía.

Oskar es un niño de doce años cuya mayor afición es coleccionar recortes de periódico sobre crímenes y asesinatos. En el colegio es acosado por tres de sus compañeros que lo insultan y humillan diariamente, sin que Oskar pueda hacer nada para defenderse. Eli es una niña de su edad que acaba de mudarse al piso de al lado. Es una chica extraña, que huele raro, no tiene frío y ve en la oscuridad, y aunque no tienen prácticamente nada en común, Oskar y ella acaban haciéndose inseparables. Pero Eli guarda un secreto, un secreto que parece relacionado con los terribles crímenes que han empezado a sucederse en su barrio desde la llegada de la chica.

Déjame Entrar ha ganado mucha popularidad gracias a su adaptación cinematográfica, que se ha convertido en una cinta de culto y cuyo remake americano, cómo no, está en marcha. El libro original de Lindqvist es una muy interesante propuesta dentro de la literatura de terror, mostrándonos una cara del vampirismo mucho más adulta y terrorífica que la de los libros de estas criaturas que tan de moda están ahora. Aunque Oskar y Eli tengan una historia de "amor" memorable y llena de sorpresas, en ningún momento nos encontramos ante una visión romántica de estos seres, sino todo lo contario. Déjame Entrar es una historia brutal, cruel y desagradable, y no sólo lo relacionado con los vampiros; como suele ser frecuente, los humanos pueden llegar a ser mucho más terroríficos de lo que puede ser una criatura sobrenatural que al fin y al cabo lo único que hace es luchar por sobrevivir.

Eli y Oskar

Lindqvist pone los pelos de punta con todo el acoso que tiene que sufrir Oskar, pero también lo hace con las decisiones que deben tomar los personajes para proteger a sus seres queridos o a ellos mismos; todo el proceso de Virgina me pareció fascinante, y también es memorable la escena con Tommy, en la base, y por supuesto ese final tan impactante.

El único pero que le daría a este libro, es que hay demasiados personajes, y no a todos se les saca el máximo partido que se les podría sacar. Incluso Lacke, él y todo lo que pasa con los suyos al final, podría haber dado un poco más de sí.

Déjame Entrar es una novela de terror estupenda, que engancha y aterra de una manera formidable, y que demuestra que hoy día todavía se pueden escribir historias terroríficas que nos dejen en el borde del asiento de principio a final. ¿Obra maestra del género? Yo no diría tanto, pero desde luego sí que es un título muy a tener en cuenta y que no defrauda. Ahora, a ver qué tal la película.

Nota: 8

3 comentarios:

Kenji Arikado dijo...

Opino lo mismo que tu, en mi epoca juvenil me gustaban mucho los vampiros, fue pasando el tiempo, los via tan de moda, que para mi perdieron su gracia(Y ahora, mas aún)... Gracias por la recomendacion...

Noelia dijo...

No he leído el libro, pero sí he visto la película.
No me pareció ni mucho menos un peliculón (actualmente casi ninguna película me lo parece), y el cine nórdico me transmite una sensación de lejanía entre los personajes; es como si les faltara sentimientos... aunque bien pensado, eso permite representar mejor que los vampiros no tienen y que un niño que recibe acoso escolar tiende a esconderlos...

Hide-fan dijo...

Déjame Entrar vale la pena, aunque uno esté harto de los vampiros, porque ofrece algo un poco diferente, y como libro de terror está muy bien.

En cuanto a la peli todavía no lo he visto, pero según tengo entendido el director opta por darle un ritmo lento, ¿no? En el libro no hay tanta sensación de frialdad y el tema del acoso pone los pelos de punta...