
El tomo se divide en tres partes, las tres muy buenas. En la primera parte, Kanchome y Folgore viajan a España y Kanchome se pierde. Mientras trabaja en un circo esperando que Folgore venga a por él, conoce a una pequeña niña con la que congenia muy bien. La niña, Lucica, perdió a sus padres y vive con su abuela, por lo que Kanchome le propone ser su hermano mayor, algo que a Lucica le pone muy contenta. Pero Kanchome tendrá un duro reto por superar cuando un mamodo y su malvado amo roben las ovejas de Lucica, lo único que le dejaron sus padres.
Kanchome y Folgore son geniales, dos pedazo de personajes que cada vez que aparecen se salen. En esta ocasión protagonizan una historia adorable y entrañable. Siempre me sorprendo de que un shonen de peleas como éste pueda ser tan adorable.
La segunda parte es una nueva pelea de Kiyomaro y Zatch. Cada vez quedan menos mamodos por lo que los que todavía siguen activos son cada vez más fuertes. Una lucha muy difícil y muy dura, y estupendamente narrada por Raiku al que se le dan genial las batallas.
Finalmente los dos últimos capítulos están protagonizados por Ponygon, otro de los personajes más geniales del manga, que sale en busca de un amo para su libro. Qué bien me lo paso cada vez que sale Ponygon, las caras que pone son antológicas. Buenísima historia, desternillante.
En definitiva un tomo entretenidísimo, como todos.