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lunes, septiembre 20, 2021

Mágico, sombrío, impenetrable

Estamos ante una recopilación de trece relatos de la siempre interesante Joyce Carol Oates, historias cortas de diferentes temáticas vistas originalmente en diversas publicaciones y en las que la autora se maneja con maestría.

A través de estos relatos la escritora nos ofrece una ventana hacia emociones de lo más humanas, con un toque realista, cínico y en su mayor parte deprimente. Oates tiene una manera de describir los pensamientos de sus personajes que hace que sea difícil dejar de leer pese a que lo más probable es que te deje con una sensación pesada en el estómago con cada relato.

En su mayor parte son historias protagonizadas por mujeres, y exploran temáticas como son el aborto, el miedo a la soledad, el fin de un matrimonio, la necesidad de encajar, la enfermedad, la muerte... Son temas difíciles, y Oates no duda en hacer hincapié en la vulnerabilidad y en las debilidades del ser humano, especialmente como digo de las mujeres. La autora jamás endulza lo que es atravesar la vida siendo una mujer, por eso no es una escritora precisamente indicada para el lector o lectora que quiera una buena dosis de optimismo.

Son historias que no tienen en sí una resolución, sino que son más bien pequeños resquicios de las vidas de diferentes personajes. Todos los relatos son buenos aunque como suele pasar en estos casos algunos son mejores que otros. Para mí el mejor es el del aborto, porque retrata lo traumático que es pasar por algo así y todo por lo que pasa la protagonista te deja con el corazón encogido. También me gustó mucho el último, Parricidio, acerca de la complicada relación entre una mujer y su padre, un escritor Premio Nobel. El relato que da título al libro trata sobre Robert Frost y una infame entrevista que no le dejaba precisamente en buen lugar.

Joyce Carol Oates una autora que vale la pena leer al menos una vez en la vida, porque su extraordinaria prosa no deja precisamente indiferente y siempre tiene algo interesante que plasmar. Además es tan prolífica y ha tocado tantos géneros que seguro que se adapta a casi cualquier tipo de lector. Hasta ahora todo lo que he leído de ella han sido novelas corta y relatos, así que espero para la próxima poder leer una de sus novelas para ver si se maneja igual de bien.

Nota: 4/5

viernes, mayo 17, 2019

El Adulto

El Adulto (The Grown up) es un relato corto de Gillian Flynn que se publicó originariamente en una colección de historias recopilada por George R. R. Martin y que ahora se vende por separado gracias al éxito de la autora.

Lo que más me gusta de Flynn es que siempre consigue sorprenderme de una manera u otra con sus historias; es una autora con un dominio de la prosa increíble que te lleva donde quiere con una maestría que en su caso parece fácil pero que es sumamente complicada de lograr. Y con El Adulto, pese a su corta longitud (quitando las ilustraciones es poco más de cincuenta páginas, por lo que se lee en momento), lo ha conseguido de nuevo.

Aunque en una pequeña dosis, Flynn ofrece todo aquello por la que sus novelas son tan famosas y queridas: personajes odiosos pero a la vez entrañables, giros de guion que solo te ves venir a medias (o ni eso), y esa forma de escribir que no deja indiferente porque la autora jamás tiene miedo de cruzar la línea. ¡Si es que ya la primera línea sorprende y te zambulle de inmediato en el relato!

Además de todo ello es un homenaje muy chulo y original a las historias de fantasmas de toda la vida, lo cual es un plus añadido.

El Adulto se lee en un momento y aunque deja con ganas de más (Flynn siempre deja con ganas de más), vale muchísimo la pena si se es fan de la autora y/o de los clásicos de la literatura gótica de terror.

Nota: 4/5

domingo, octubre 28, 2018

El Umbral de la Noche

Publicada en 1978, El umbral de la noche es la primera recopilación de relatos de Stephen King y sin duda una de las mejores, ya que incluye algunas de las historias más famosas del prolífico escritor.

Este libro contiene veinte relatos que tratan sobre diferentes y viscerales miedos: el hombre del saco, asesinos en serie, monstruos, objetos poseídos e incluso tragedias tan reales como la vida misma como pueden ser el suicidio, la enfermedad o la eutanasia.

Dejo mi breve opinión sobre cada uno de ellos:

-Los misterios del gusano: Tras trasladarse a la mansión que ha pertenecido a su familia durante varias generaciones, Charles descubre que su herencia acarrea un terrible secreto que parece estar relacionado con un libro que se encuentra en la iglesia profanada de un pueblo abandonado.

Bueno, parece que me he spoileado Salem's Lot big time, ups. (Bueno, aunque leo que es más precuela que otra cosa). Quitando eso, la estructura de las cartas está muy bien llevada, tiene una atmósfera muy lograda (creo que me he leído esta historia casi aguantando la respiración) y el final es genial.

-El último turno: Varios trabajadores de una tejeduría acceden a hacer horas extras para limpiar el sótano, que lleva años dejado de la mano de Dios.

Reconozco que lo he pasado realmente mal con este relato. ¡Es que las descripciones son tan vívidas que no he podido evitar sentir el mismo asco que sus protagonistas! Quiero decir, ¿ratas gigantes? No, muchas gracias.

-Marejada nocturna: Un grupo de jóvenes reflexiona sobre el más que posible fin de la raza humana.

Aunque cortita, es una historia interesante que refleja con acierto los pensamientos que le pasan por la cabeza a alguien que ha visto como gran parte de la raza ha sucumbido a una gripe letal. Me han gustado mucho las descripciones de la playa, ¿aunque hacía falta tratar tan mal a la chica? Ah, creo que está relacionada con Apocalipsis, ¿no?

-Soy la puerta: Un hombre que sobrevivió a un accidentado viaje a Venus trata de convencer a su amigo de que al volver trajo algo consigo.

Mmm, cuando King se pone en plan Bradbury me pierde un poco, pero el desarrollo del relato, una vez pasa lo de los viajes por el espacio, mola bastante, y el final es escalofriante.

-La trituradora: En una lavandería no dejan de sucederse horripilantes e inexplicables accidentes.

A ver, una máquina de secado y planchado poseída no parece que de para mucho, pero la historia me mantuvo en vilo hasta el final. Yo es que soy muy aprensiva con estas cosas de miembros chafados y tal.

-El coco: Un hombre le confiesa a su psicólogo que un monstruo mató a sus tres hijos.

Solo voy a decir que menos mal que leí este relato a plena luz del día y en un espacio abierto, porque lo llego a leer en mi habitación y no hubiera dejado de mirar el armario de reojo durante todo el rato. ¡Qué miedito!

-Materia gris: Un crío va a buscar ayuda después de que su padre ingiera una cerveza en mal estado.

De nuevo King es supervívido con eso de los olores y tal, ¡solo de imaginármelo se me revuelve todo! El final está muy bien también. (Y gracias a este libro he aprendido un adjetivo nuevo: metífico). Me imagino al padre como Chet de Weird Science.

-Campo de batalla: Un asesino a sueldo recibe un paquete de la madre de su última víctima.

Aquí se nota mogollón la influencia de Matheson. La batalla con los muñecos está muy divertida.

-Camiones: Un grupo de personas se refugia en un restaurante mientras fuera, en una estación de servicio, una flota de camiones parece haber cobrado vida.

¡Vehículos asesinos! Vaya, ¡qué sorpresa! Se me ha atragantado un poco, la verdad, es de las que menos me han interesado.

-A veces vuelven: Un profesor que imparte una clase para alumnos problemáticos recibe a tres nuevos estudiantes que le son familiares...

Vale, esta es genial, sobre todo cuando empieza a encajar las piezas de lo que está pasando. Qué pena que sea tan corta.

-La primavera de fresa: En una falsa primavera que trae consigo una espesa bruma, un asesino en serie aterroriza a los estudiantes de un campus.

Muy inquietante, y reconozco que el final me sorprendió. Las descripciones son una chulada.

-La cornisa: Un hombre se ha enamorado de la esposa de un mafioso y este le propone un terrorífico reto.

Ugh, las piernas casi se me han puesto de gelatina leyendo esto, yo me estampo al minuto uno, vamos. El final es geniaaaaaal.

-El hombre de la cortadora de césped: Un hombre contrata a un peculiar servicio de cortacéspedes.

Buf, empieza muy bien pero luego el desarrollo no me ha convencido demasiado, de las más flojitas del libro.

-Basta, S.A.: Siguiendo el consejo de un amigo, un hombre se inscribe en un programa para dejar de fumar que promete resultados formidables.

El título es Bradbury total. ¡No veas con el método extremo! No se sostiene mucho a la que le examinas un poco, pero está curiosa. Eso del final se veía a venir por eso.

-Sé lo que necesitas: Una universitaria conoce a un extraño chico que parece anticiparse a todos sus deseos.

Hombre, por fin una historia protagonizada por un personaje femenino. Aprecio sobremanera el enfoque que le da King a la manipulación de Ed, porque estoy harta de ver series de televisión en las que los guionistas actúan como si no hubiera ningún problema en que un personaje haga algo así, y es realmente descorazonador.

-Los chicos del maíz: Un matrimonio en crisis emprende un viaje de reconciliación y acaba en una carretera perdida en medio de un inmenso maizal, donde atropellan a un niño.

Soy tan crack que después de leer el título pensé que se trataba como de un guiño a la película, y hasta bien avanzada la historia no he caído en la cuenta que la película es adaptación de esto. ¡Viva yo!
Puro terror setentero: carreteras abandonadas en la América profunda, maizales interminables, pueblos desiertos, niños asesinos... Genialísima.

-El último peldaño de la escalera: Un abogado recuerda un episodio de su infancia en el que su hermana pequeña estuvo a punto de morir.

Ay, este relato. Es más drama que otra cosa, pero me ha encantado cómo conectan pasado y presente y el incidente del granero, aunque más o menos sepas qué va a pasar, me ha dejado en vilo. Trágico y conmovedor, de mis favoritos.

-El hombre que amaba las flores: Un joven enamorado se decide a comprarle un ramo de flores a su chica.

Al principio parece un relato romántico normal y corriente por lo que es obvio que habrá un giro y sí, es lo que uno espera. No está mal, pero tampoco me ha matado.

-Un trago de despedida: Un hombre entra a un bar pidiendo ayuda tras dejar a su mujer e hija en su coche en medio de una tormenta de nieve.

¡Y más spoilers de Salem's Lot! Ya lo capto, King, será de los próximos que lea antes de que me lo destripes más.

-La mujer de la habitación: Johnny valora la posibilidad de terminar con el sufrimiento de su madre, gravemente enferma.

Desearía que este no hubiera sido el último relato porque ha sido un bajonazo. Tampoco tiene nada sobrenatural ni de misterio ni nada, simplemente es superdeprimente leer sobre enfermedades y hospitales y eutanasia. Me ha dejado muy mal cuerpo.


Stephen King ha publicado una gran cantidad de recopilaciones de historias cortas pero en El umbral de la noche es en la que mejor demuestra su maestría e imaginación a la hora de escribirlas, aunque en algunas todavía se note la influencia de sus autores favoritos. Muy, muy bueno y recomendable para los que todavía no se hayan animado a leer los relatos del autor. Y ya lo dice el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Nota: 4/5

sábado, septiembre 08, 2018

Corazones en la Atlántida

Corazones en la Atlántida, publicado en 1999, es una recopilación de cinco relatos ubicados en diferentes años y relacionados entre sí por diversos personajes en común. A través de una suave mirada a la nostalgia y otra más dura a las terribles consecuencias de la guerra de Vietnam, King construye una carta de despedida al siglo XX y un homenaje a todos esos recuerdos que dejamos atrás con él.

-1960: Hampones con Chaquetas Amarillas

En el verano de sus once años, Bobby se hizo muy amigo de un anciano que se mudó a su edificio, Ted Brautigan, quien le ofreció dinero a cambio de un trabajo muy particular.

Uno podría decir que Stephen King es el rey del terror por lo bien que se le da escribir sobre toda clase de miedos y temores, pero lo cierto es que en lo que de verdad destaca el escritor es en describir la nostalgia que rodea a los recuerdos de la infancia, a la libertad de una niñez que ya quedó largamente atrás. En su caso, además, se nota su debilidad por la década de los sesenta, cuando uno podría decir que la vida era mucho más sencilla y apacible (siempre que fueras blanco, claro). Esta historia es una carta de amor a muchas cosas: los largos veranos cuando eres niño y tienes meses por delante para hacer lo que te plazca, el empezar a descubrir la lectura un poco más adulta (desde luego ese primer carné de la biblioteca era una de las mejores cosas que te podían pasar de crío, ¡y yo también me acuerdo de la primera vez que leí El señor de las moscas y lo mucho que me impresionó!), la pureza de las amistades, los primeros amores, las relaciones complicadas con lo padres... La amistad entre Bobby y Ted, aunque desde fuera podría parecer totalmente inapropiada, es preciosa, y King hace un grandísimo trabajo mostrando ese triste momento en el que Bobby deja atrás definitivamente la inocencia de la niñez y empieza a entrar en la siguiente etapa de la vida, en la que todo es mucho más complicado y miserable. Con algo tan simple como el cambio de postura para dormir de Bobby se te rompe el corazón porque creo que todos en algún momento hemos deseado volver a atrás y cuesta aceptar que no se puede.

La parte sobrenatural no está mal del todo pero... ¡Sorpresa! ¡Está relacionada con La Torre Oscura! Detesto cuando King me hace esto porque NO he leído La Torre Oscura y siempre tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo, aunque no sea imprescindible habérsela leído para poder entender esta historia. Quitando eso, es un relato extremadamente sólido ideal para darnos una vuelta por el camino de la nostalgia.

-1966: Corazones en la Atlántida

La beca estudiantil de Pete para la Universidad de Maine corre peligro cuando en su primer semestre de carrera casi todos los chicos de su planta se obsesionan con jugar a los corazones y descuidan totalmente sus estudios.

Este relato no tiene nada de sobrenatural ni de terror, y es con mucha diferencia mi favorito de este libro... y lo que más he disfrutado de King en mucho tiempo. Estoy ENAMORADA de esta historia, ¿será por qué yo también me he pasado horas y horas jugando al corazones? (aunque en el ordenador y sin apostar nada, menos mal). Los acontecimientos tienen lugar en 1966, una época muy importante en la historia de Estados Unidos porque es cuando empezaron a darse los primeros pasos previos a la gran revolución pacifista y sexual que derivaría en la revocación de la obligatoriedad de combatir en la guerra. Y es la amenaza de Vietnam lo que marca los destinos de estos chicos, que saben que si pierden su beca pueden ser reclutados como soldados y pese a ello son incapaces de dejar de jugar. King nos muestra cómo el símbolo de la paz se introduce poco a poco en la consciencia de todos ellos, y cómo la futilidad de la guerra empieza a ser una idea más y más extendida entre la juventud que quiere luchar para que las cosas sean diferentes. Los personajes son muy humanos y muy reales, me encantó el romance entre Pete y Carol (cuando King se lo propone escribe unas historias de amor preciosas) y la escena de la nieve y el patinazo de Stokely es antológica. King incluso se marca hacia el final un momento "Oh Capitán mi Capitán" muy bueno y muy peliculero. Genial de principio a fin.

-1983: Willie el Ciego

Nadie se imagina que cuando Willie sale cada mañana de casa y coge el tren para ir a trabajar, en realidad se gana la vida mendigando.

Uno de los matones de la primera historia, y superviviente de la guerra de Vietnam, tiene aquí su redención, ya que Willie está más que decidido a hacer penitencia por los crímenes que cometió en el pasado. Para ello se hace pasar por un mendigo ciego cada día, aunque no finge del todo porque durante ciertas horas se convierte en ciego de verdad.

No tengo mucho que comentar de este relato, es el más flojito. King comenta al final del libro que era una historia que había publicado anteriormente y que luego la adaptó para meterla en esta recopilación, por lo que se nota que es la más desconectada de todos. Está curiosa, sin más, supongo que lo que más me gusta es que esté ubicada en el año en el que nací.

-1999: ¿Qué hacemos en Vietnam?

Cuando Sully volvió de la guerra, solía alucinar con una anciana a la que vio morir en la jungla de Vietnam y a la que no fue capaz de ayudar. Ahora, después de volver del funeral de uno de sus compañeros de combate, vuelve a verla.

King explora los terribles estragos de la guerra, cómo los que estuvieron allí nunca se llegan a recuperar de todo el horror del que formaron parte y cómo la pesadilla les perseguirá hasta el día que exhalen su último aliento. Nuestro querido Malenfant (el instigador del corazones del segundo relato) tiene un rol bien destacado y por supuesto que es un cabrón desquiciado cuando se lo llevan a Vietnam. ¿A quién se le ocurre mandar a hombres así a combatir?

Una pena ver a Sully John así, era una monada cuando era un crío.

-1999: Se ciernen ya las sombras de la noche

Bobby vuelve a su pueblo para asistir al funeral de un viejo amigo y se reencuentra con su antiguo amor.

Un cierre muy bonito para Bobby y Carol, que se vuelven a encontrar de adultos y se recrean en sus recuerdos compartidos.

En definitiva una gran lectura, especialmente por las dos primeras historias (que más que relatos son novelas cortas) que he disfrutado inmensamente y que coloco desde ya entre mis favoritas del autor.

Nota: 4/5

sábado, junio 30, 2018

Historias Fantásticas

Historias Fantásticas es una nueva (para mí, vaya, este libro es de 1985 y algunos relatos de finales de los sesenta) recopilación de relatos del maestro del terror Stephen King. En este libro podemos encontrar once historias y dos poemas, uno de ellos dedicado a uno de sus hijos.

Como siempre hago, dejo una breve opinión sobre cada relato:

-Hay tigres: Un niño tiene muchas ganas de ir al baño de su colegio, el problema es que allí hay un tigre y tiene pinta de estar muy hambriento.

No sé ni cómo calificar esto. Es una tontería, imagino que es de los primeros relatos de King porque parece escrito por un niño. No entiendo cómo publicó esto, la verdad.

-Apareció Caín: Un estudiante universitario, tras finalizar el semestre, decide hacer buen uso del rifle que guardaba en su habitación en el campus.

Eh, supongo que esto está inspirado por el tío aquel que se subió a lo alto de la torre de la Universidad de Texas y se puso a disparar. Desgraciadamente, sigue siendo muy real.

-Zarabanda nupcial: En 1927 un grupo de jazz toca en la boda de la hermana de un conocido gángster de Chicago.

Me aburren las historias de gángsteres, y esta, que se supone que trata sobre los prejuicios de la época (especialmente los raciales), parece que tiene como único propósito el ilustrar una y otra vez el sobrepeso de la novia.

-Paranoia: un canto: Un poema que trata de la paranoia de un hombre que cree que está siendo vigilado. Curioso, sin más.

-El ordenador de los dioses: Un escritor fracasado recibe un ordenador construido por su sobrino recientemente fallecido. Cuando lo enciende, descubre que es mucho más que eso.

Ah, los tiempos en los que no existían ni procesadores de texto. Esta historia está bastante bien y el final mola, aunque es muuuuuuuuy frío por parte del protagonista que ni se lo piensa dos veces.

-El hombre que no quería estrechar manos: Un anciano recuerda un episodio de su juventud en el que conoció a un particular hombre que se negaba a estrechar las manos de otras personas.

Tiene buena atmósfera y la resolución es correcta, pero pasa tanto tiempo describiendo la partida de póquer que termina por hacerse pesado.

-La playa: Una nave se estrella en un planeta desértico, en el que toda esa interminable arena parece tener vida propia...

Podría haber formado perfectamente parte de uno de los recopilatorios de Ray Bradbury. No está del todo mal, pero en general es bastante meh.

-La imagen de la muerte: Un experto va a tasar un valioso espejo del que se dice que a algunos les muestra la misma muerte.

Leyendo esto me acordé de ese gag tan genial de Just for Laughs en el que una serie de incautos, mientras esperan su turno para pagar en el supermercado, ven en la pantalla del vídeo de seguridad que la parca, con guadaña y todo, está detrás de ellos. El final está chulo.

-Para Owen: Un poema dedicado a su hijo Owen, por entonces pequeño. Muy mono.

-El camión de tío Otto: Quentin rememora el momento en el que encontró muerto a su tío Otto en unas circunstancias tan extrañas que nadie en su sano juicio le creería.

¡Una nueva historia con un vehículo asesino! Esta vez, un camión, que para postres existe realmente. Bastante sólida, de las mejores historias del libro.

-Reparto matutino (El lechero, 1): Un lechero hace un reparto con sorpresas.

Pues eso, un lechero cabrón y sádico que mete cosas en la leche.

-Ruedas: un cuento de lavandería (El lechero, 2): Un viejo conocido del lechero tiene problemas con su coche. La noche no terminará como él espera.

These men suck.

-El brazo: Una anciana que nunca ha salido de la isla en la que vive decide cruzar el brazo que separa a la isla del continente.

Albricias, una historia protagonizada por una mujer. Muy bonita, es un buen cierre para el libro.

En lo que a recopilatorios de historias cortas de King se refiere, este es de los más flojos que he leído hasta ahora. Algunos relatos están chulos pero ninguno es especialmente inolvidable y otros dejan bastante que desear. Pero bueno, se lee rápido y solo por completismo del autor ya tira.

Nota: 2/5

viernes, abril 20, 2018

El hombre ilustrado

Fun fact: me compré este libro, hace como mil años, porque Reid lo menciona en un episodio de Mentes Criminales.

Ray Bradbury, leyenda de la ciencia ficción, recopila en este libro dieciocho relatos cortos que vienen precedidos de una curiosa introducción: un hombre que trabajaba en una feria se rompió una pierna y para no perder el trabajo se tatuó todo el cuerpo. Solo que más que tatuajes son ilustraciones, que se mueven y cuentan sus propias historias y que también muestran el futuro. Las historias que cuentan estas ilustraciones son las siguientes:

-La pradera: Un familia vive en una casa inteligente, en la que hay máquinas para todo: para prepararte la comida, bañarte, vestirte, atarte los zapatos, lavarte los dientes, acunarte en la cama. Además, tienen un cuarto cuyas paredes están programadas para mostrar, de forma increíblemente realista, lo que uno quiere que muestren, como una realidad virtual aumentada. El problema es que últimamente los dos niños solo piensan en una pradera de África, con un sol abrasador y unos leones sedientos de sangre. Cuando sus padres creen que ha llegado el momento de dejar de obsesionarse con el cuarto, los niños se rebelan.

Siempre me fascina leer estas historias que predicen el futuro porque, ¿quién pensaba en realidad virtual en 1951? Pues los escritores de ciencia ficción, claro está. Bien podría ser un episodio de Black Mirror con ese final tan espeluznante. 

-Calidoscopio: Tras un accidente que destroza su nave, un grupo de astronautas es despedido hacia el espacio exterior. Lo único que pueden hacer en sus últimos resquicios de vida es hablar entre ellos.

Pese a su corta longitud es una interesante reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte, que además ofrece una imaginaria bellísima. Una de las historias más sólidas del libro.

-El otro pie: En 1965 todos los ciudadanos de raza negra del mundo se fueron a vivir a Marte. Poco después, estalló la tercera guerra mundial en la Tierra. Tras veinte años, un cohete aterriza en Marte con un hombre blanco; ahora es el turno de que sean ellos los que sufran como sufrieron ellos.

Bradbury comenta en la introducción que nadie le quería publicar esta historia en su momento. No es de extrañar, ya que aquí son los negros los que están en mayoría y los que quieren que los blancos sepan qué se siente cuando los obligan a sentarse al fondo del autobús, al fondo del cine, a comer separados, a ser exhibidos en circos, a ser esclavizados. Parece mentira que fuera hace tan poco cuando todo esto sucedía a la inversa y se daba como normal. El final de la historia no sé si es realista, solo sé que los blancos, en buena parte, no lo harían.

-La carretera: Un campesino ve cómo por la carretera junto a su terreno pasan centenares de coches en dirección al norte, a Estados Unidos. Finalmente uno se detiene y sus ocupantes le informan de que ha estallado la tercera guerra mundial.

Bradbury estaba convencido de que la guerra atómica era inminente, ¿eh? Y no me extraña. Una historia muy breve con un final absolutamente genial.

-El Hombre: Un cohete aterriza en un planeta inexplorado. Sus habitantes, pero, no les hacen ni caso, porque apenas unas horas atrás recibieron a alguien mucho más importante: Dios mismo.

No es de mis favoritas, pero es curiosa esa reflexión sobre la religión y de hasta dónde seríamos capaces de llegar por encontrarnos con Dios. Y si así fuera, ¿qué le pediríamos? El final es muy bueno también.

-La larga lluvia: Un grupo de astronautas se estrella en Venus, donde llueve a todas horas. Sin nada con lo que puedan protegerse de la lluvia, deambulan por el planeta en busca de una cúpula solar en la que poder estar secos.

Me maravilla que de una idea tan sencilla el autor sea capaz de crear una situación tan terrible; la lluvia no da miedo de por sí, pero imagina el no poder resguardarte de ella, el sentir sus mordeduras de aguja a todas horas, en la cabeza, en la piel. Para volverse loco.

-El hombre del cohete: Doug, con catorce años, apenas ve a su padre, porque siempre está viajando por el espacio y solo vuelve a casa tres o cuatro veces al año. Su madre quiere que lo convenza para que se quede definitivamente.

Una historia familiar sobre un padre ausente que cuando está en el espacio añora su casa pero que cuando está en casa añora el espacio, y cómo afecta eso a su relación con su hijo y especialmente con su esposa. Muy chula.

-La última noche del mundo: Un matrimonio discute sobre el fin del mundo.

Pese a lo corta que es esta historia da que pensar. ¿Cómo reaccionaríamos si supiéramos, de forma inequívoca, que se va a acabar el mundo en unas pocas horas? Yo creo, que, la mayoría, actuaríamos como este matrimonio.

-Los desterrados: Un cohete se dirige a Marte. Los habitantes del planeta rojo quieren evitarlo a toda costa.

También llamada la historia RPF de este libro. La premisa está chula: Edgar Alan Poe, Charles Dickens, William Shakespeare... Viven en Marte un siglo después de que la Tierra quemara todos sus libros. O la mayoría, porque es gracias a los pocos que quedan que su espíritu sigue todavía vivo. ¿No es esa la más pura verdad? ¿Que los artistas son inmortales gracias a que sus obras permanecen en los corazones de sus seguidores? No es de mis favoritas tampoco, pero el concepto me parece muy chulo.

-Una noche o una mañana cualquiera: Un astronauta no sabe cómo probar que lo que no puede ver o tocar en un instante preciso existe realmente.

¿Sabéis cómo los niños muy pequeños se olvidan de la existencia de las cosas que no están viendo en ese momento? Pues eso le pasa al protagonista de esta historia. ¿Cómo sabes realmente que la gente que te importa está viva en el mismo momento en el que lo piensas, si no puedes verlos? Imagina enloquecer de ese modo... Nada sería real más que uno mismo y casi que ni eso. Me encanta la variedad de temas que, dentro del contexto de la ciencia ficción, toca el autor.

-El zorro y el bosque: Un matrimonio del futuro, hastiados del mundo, viajan al pasado y deciden escapar y quedarse en 1938.

Está muy lograda la tensión que sufren los protagonistas de sentirse perseguidos en todo momento por la malvada corporación del futuro que los busca para traerlos de vuelta al mundo que les corresponde, un planeta tierra en decadencia y que probablemente sea a donde nos dirigimos realmente. De nuevo, un gran final.

-El visitante: Los aquejados de una enfermedad terminal llamada herrumbre de sangre son desterrados a Marte, donde lo único que pueden hacer es dormir y esperar la muerte. Hasta que un día llega un extraño visitante, un chico que es capaz de crear cualquier ilusión de forma tan vívida que es como si fuera real.

Básicamente, una historia tan vieja como el albor de los tiempos: el ser humano es demasiado codicioso por naturaleza y eso le lleva a su ruina.

-La mezcladora de cemento: Cuando los marcianos por fin deciden invadir la Tierra, se encuentran una resistencia que no esperaban.

Un enfoque muy original sobre una invasión extraterrestre y la forma de combatirla de los humanos.

-Marionetas, S.A.: Un hombre aconseja a su amigo que se compre una marioneta a imagen y semejanza suya para tener más libertad.

La historia en sí es muy sexista (los hombres quieren las marionetas para librarse de sus mujeres, que los tienen atados), pero el autor, en tan pocas páginas, le da una vuelta de tuerca tan genial que acaba siendo de las mejores del libro. Me encanta.

-La ciudad: Un cohete aterriza en una ciudad inexplorada, sin saber que, en realidad, está viva.

Esto daría para una película de terror. Bradbury tenia un don para escribir finales, en serio.

-La hora cero: Todos los niños menores de diez años del país se han aficionado a un juego llamado "la invasión". Sus padres lo encuentran muy divertido hasta que se dan cuenta de que no es tan inocente como parecía.

¿Qué mejores aliados para una invasión que los niños? Los adultos no se coscan de nada hasta que ya es demasiado tarde. Muy inquietante, la adaptaron a serie de televisión hará un par de años con Lily Rabe al frente del reparto.

-El cohete: Un padre de familia ahorra el suficiente dinero para hacer un viaje espacial. El problema es que solo un miembro de su familia puede montarse en el cohete y nadie quiere ganarse el rencor de los demás. Al final, el hombre encuentra la solución.

Una preciosidad de relato sobre el poder de la imaginación y de cómo con fuerza de voluntad y creatividad podemos hacer felices a aquellos que más nos importan.

-El hombre ilustrado: Un antiguo acróbata pierde su trabajo en el circo después de echarse a perder físicamente. Para permanecer en el circo accede a tatuarse todo el cuerpo, pero los tatuajes del pecho y de la espalda mostrarán imágenes tan espeluznantes que harán que acabe perdiendo todo lo que tiene.

De nuevo, un final magistral.

El Hombre Ilustrado es un compendio de relatos de ciencia ficción que desarrollan todo tipo de interesantísimas ideas y que en la mayoría de casos cuentan con unos finales excepcionales. Una muy buena muestra de la genialidad de Bradbury en pequeñas dosis para esos días que apetece leer algo autoconclusivo y que nos haga pensar.


domingo, marzo 04, 2018

Todo es eventual

Todo es Eventual es una recopilación de catorce relatos del maestro Stephen King, algunos más terroríficos, otros más humorísticos y otros tirando a lo mudando, pero, como siempre, todos con el toque personal del autor.

Me gustan mucho las compilaciones de historias cortas de este hombre porque en ellas podemos encontrar su particular visión sobre diferentes temas que cualquier autor de terror que se precie ha desarrollado, pero especialmente porque suele añadir qué le impulsó a escribir el relato y de dónde le vino la inspiración, que siempre me ha parecido superinteresante.

Dicho esto, no es el recopilatorio suyo que más me ha gustado, porque lo he encontrado un poco desigual y algunas de las historias no me han convencido demasiado.

Dejo aquí mi breve opinión sobre cada uno de los relatos:

-Sala de autopsias número 4: Un hombre despierta en una camilla y se da cuenta de que está en una sala de autopsias, pero que está paralizado y no puede avisar a los forenses que todavía sigue vivo. ¿Serán capaces de darse cuenta antes de abrirle en canal?

¿Recordáis aquel capítulo de Lost, el último de unos personajes que no gustaron mucho y de los que deshicieron? Todo el rato me estaba acordando de eso. Una historia resultona que tira por los derroteros esperados del "estoy paralizado y los demás piensan que la he palmado". El final es gracioso.

-El hombre del traje negro: Un anciano escribe sobre un suceso que acaeció cuando era niño, fue a pescar al río y tuvo un encuentro con un misterioso hombre vestido de negro que a todas luces no era humano.

Un poco regulera, el mismo King admite que no es de sus mejores trabajos. El típico relato sobre un encuentro con un sucedáneo de Slenderman, no está muy inspirado para tratarse de King.

-Todo lo que amas se te arrebatará: Un comercial se hospeda en una habitación barata de motel con la intención de quitarse la vida. Pero repasar un cuaderno en el que con los años ha ido recopilando pintadas curiosas que ha encontrado en lavabos públicos de estaciones de servicio y similares le hace dudar.

Mientras escribía los títulos me he quedado confusa mirando este porque ni siquiera me acordaba de qué diantres iba la historia... El relato no es nada del otro mundo, las pintadas tampoco son especialmente interesantes, pero el final está bien.

-La muerte de Jack Hamilton: Un antiguo atracador de bancos de los años treinta recuerda el trabajo que llevó a la muerte a uno de sus compañeros.

Creo que es el que menos me gustó de todos. Es una historia sobre la banda de Dillinger, y los hechos que se relatan sucedieron realmente, solo que King le da su prisma particular. No soy muy fan de esa época ni de las historias de atracadores de bancos, así que se me hizo un poco pesada.

-En la habitación de la muerte: Un periodista se encuentra atrapado en una sala de interrogatorios con un mafioso mexicano que quiere arrancarle unas cuantas respuestas. Lo más probable es que no salga con vida de allí.

Tampoco me gustó demasiado. King comenta que no quería escribir una historia realista y desde luego que no lo es, además de que esos estereotipos mexicanos sobran un poco. Y la parte con la máquina de las descargas eléctricas está basada en La Princesa Prometida, fijo.

-Las Hermanitas de Eluria: Roland Deschain cae en una emboscada en un pueblo que parece abandonado. Cuando despierta, está siendo tratado por unas monjitas que tienen unas intenciones del todo siniestras.

Es un relato, o novela corta, ubicado dentro del marco de la saga de La Torre Oscura, que vendría a estar situado dentro del primer libro. No he leído ni una frase de esa saga, y King asegura que no es necesario para entenderla, lo cual es verdad, pero imagino que si se está familiarizado con Roland y la trama general se disfrutará más. Un relato de fantasía bastante entretenido, pero tampoco es de los mejores del libro.

-Todo es eventual: Un chico de diecinueve años nos cuenta el trabajo tan particular que desempeña y que le ha permitido tener casa propia y una serie de beneficios que ningún chaval de su edad puede siquiera soñar. Eso sí, viene con una serie de condiciones.

A partir de esta historia el libro ya empieza a animarse. Me encanta cómo surgió este relato de una única visión que tuvo King de un chico acuclillado echando monedas a una alcantarilla. Una especie de Death Note con algunos giros interesantes y que sigue siendo muy actual con el panorama que tenemos.

-La teoría de L.T. sobre los animales de compañía: Un hombre explica cómo su matrimonio empezó a irse a pique cuando su mujer le regaló un perro y él le regaló una gata a ella y se dieron cuenta de que odiaban a sus respectivas mascotas y viceversa y de que se habían encariñado con la del otro. 

Un relato muy divertido y tan real como la vida la misma (has de conocer muuuuuuy bien a una persona para regalarle un animal), aunque no estoy muy segura de que ese final tan oscuro le pegue demasiado.

-El virus de la carretera viaja hacia el norte: Un escritor de novelas de terror se detiene en un mercadillo ambulante y compra un cuadro de aspecto siniestro; su autor se suicidó poco después de pintarlo. Más tarde se da cuenta de que la imagen del cuadro va variando.

Lo que más gracia me hace de este relato es que King diga que tiene ese mismo cuadro en casa. ¡Madre mía, Steve! Una historia que funcionaría muy bien a nivel visual en una antología de televisión.

-Almuerzo en el café Gotham: Un hombre se reúne en un restaurante con su mujer y el abogado de ella para discutir los pormenores de su divorcio. El almuerzo, pero, se ve interrumpido por un maitre que no parece estar en sus cabales.

Eh, el relato en sí está bien pero la disputa matrimonial me sobró bastante. Estoy un poco cansada de ver a hombres llamar zorras a mujeres y creerse encima con derecho a ello.

-Esa sensación que solo puede expresarse en francés: Una mujer tiene una sensación de déjà vu muy fuerte mientras ella y su marido se dirigen a celebrar su segunda luna de miel.

La primera de las dos únicas historias que están protagonizadas por mujeres, no está mal. Creo que tengo una opinión similar a la de King sobre qué es el realmente el infierno.

-1408: Un escritor famoso por sus guías de lugares encantados está totalmente dispuesto a hospedarse en la habitación 1408 de un hotel de Nueva York, una habitación en la que han muerto treinta personas en extrañas circunstancias.

Uno de los relatos más famosos del libro, King dice que la versión audio le dio mucho miedo y sí, funcionaría mejor en ese formato. Está muy bien, es tétrica y crea tensión y las imagenes mentales dan mucho yuyu (Dios esa descripción de los bichos blancos), aunque con tanto hype que crea entorno a la habitación, me pareció que duraba muy poquito lo que es la estancia en sí.

-Montado en la bala: Un chico recibe la noticia de que su madre ha sufrido un derrame cerebral. Como su coche está averiado, decide hacer auto-stop para llegar al hospital.

King explica que este relato se publicó originalmente en formato electrónico, y que batió todo un récord de descargas, pero que no está muy seguro de que todo el mundo que se lo bajó terminara por leérselo. Aquí el autor plasma de una forma muy efectiva lo que fue para él perder a su madre.

Es mi historia favorita de esta colección, porque aunque en retrospectiva algunos de los giros te los podrías haber visto venir, reconozco que me pilló por sorpresa en todos ellos. Terror del bueno, señores. Solo de pensar en ello se me pone el vello de punta.

-La moneda de la suerte: Una camarera de pisos se disgusta cuando uno los clientes de su hotel le deja como propina únicamente una moneda de veinticinco centavos. Fantaseando con la idea de que es una moneda de la suerte, se imagina un futuro lleno de posibilidades.

Es corto, pero es un buen cierre para el libro. ¿Cuántos no hemos soñado que la suerte cambia de repente? 

Para los que gusten de un poco de King en dosis más pequeñas, es sin duda una recopilación interesante que no hay que perderse por algunos de sus relatos, que son sensacionales.

(Perdón por repetir tanto relato e historia pero hoy no se me ocurren más sinónimos)

Nota: 3/5


sábado, noviembre 11, 2017

Pesadilla a 20.000 Pies y otros relatos insólitos y terroríficos

Es curioso que siendo fan del cine de terror, en lo que respecta a la literatura no es de los géneros que más frecuento. Sí, leo mucho a Stephen King, Poe es uno de mis escritores favoritos y he disfrutado como una enana con novelas como Déjame Entrar o Guerra Mundial Z, pero no es lo primero que miro ni mucho menos cuando entro en una librería o en la biblioteca.

Uno de los autores más identificativos del género, del que beben muchos autores de terror modernos como el propio Stephen King que escribe la introducción del libro, es Richard Matheson. Autor de obras como El Hombre Menguante, Soy Leyenda o Más Allá de los Sueños, tiene en su haber un buen número de historias cortas que exploran todo tipo de fenómenos sobrenaturales y miedos varios. Pesadilla a 20.000 pies es una recopilación de algunos de sus relatos más destacables, y una introducción ideal a un autor al que había estado dejando de lado hasta ahora.

El libro se compone de un total de veinte historias cortas, que oscilan entre las diez y las cuarenta páginas y que fueron escritas en las décadas de los cincuenta y sesenta.

-Pesadilla a 20.000 pies: Un hombre toma un vuelo nocturno y ve algo por la ventanilla que le deja helado: un hombrecillo, en el ala del avión, tratando de sabotear el aparato. El problema es que cada vez que intenta avisar a alguien, el hombrecillo desaparece.

La primera historia, que da título al libro, es genial. El momento en el que el protagonista avista a la cosa por primera vez te pone los pelos de punta, y está muy lograda la tensión y la impotencia de no poder avisar a nadie porque todo el mundo le toma por loco. Además me hace gracia leer historias en aviones de estas eras porque los personajes fuman y viajan con pistolas sin ningún problema, qué tiempos, ¿no?

-Vestido de seda blanca: Una niña no puede dejar de entrar en la habitación de su difunta madre, pese a la prohibición de su abuela. Especialmente, se siente atraído por un vestido blanco muy bonito, y quiere enseñárselo a su mejor amiga.

De este relato mola el que esté escrito con la voz infantil de la protagonista, y que no sepas bien bien qué esperar de él. De hecho el final es más o menos ambiguo, y creo que eso le beneficia un montón porque es más inquietante imaginarse lo que de verdad ha pasado en esa habitación y el destino que ha sufrido la pobre de su amiga.

-Hijo de sangre: Jules es un niño muy particular. No tiene amigos, se inventa palabras y ha encontrado una nueva y extraña afición: releer compulsivamente el libro de Drácula y afirmar que de mayor quiere ser un vampiro.

De las mejores historias del libro, Jules provoca una mezcla de compasión y rechazo, y el autor refleja muy bien esa espiral de locura en la que se mete y de la que sabes que muy probablemente no va a salir. El final es la bomba.

-A través de los canales: Un niño explica lo que ha sucedido en su casa, propiciado por un extraño contenido que se transmitía a través de su televisor.

También de las mejores, el formato de diálogo y cómo te cuentan lo sucedido te pone el vello de punta. En el libro pone que muchas de estas historias fueron adaptadas a episodios de The Twilight Zone y este sin duda es perfecto para ello, podría ser el fundador de creepypasta de hecho.

-Guerra de brujas: Siete chicas adolescentes utilizan sus poderes para abatir al ejército enemigo durante la guerra.

Bastante insípida, visualmente seguro que sería más chula que no en papel porque no da tiempo a desarrollar nada. Curiosa y ya.

-Una casa enloquecida: Un escritor frustrado cada día está más enfadado porque toda su casa parece haberse vuelto en su contra.

Tampoco es de las más destacables, aunque el concepto es original: el protagonista cada vez acumula más ira, y cuanto más lo hace, más le sale todo al revés: se le rompen las puntas de los lápices, el hilo dental, los cuchillos no cortan, las alfombras le resbalan cuando camina sobre ellas... Una alegoría sobre el círculo vicioso de la violencia y cómo acabamos afectando a nuestro entorno con nuestro carácter más que al revés.

-El número de la desaparición: Un hombre adúltero empieza a darse cuenta de que la gente que conoce está desapareciendo, empezando por su amante. Pero no es solo que se esfumen, es que es como si nunca hubieran existido en primer lugar.

Seguramente mi historia favorita, está muy bien hilado cómo empieza a desaparecer la gente y cómo sus allegados le toman por loco porque ellos no recuerdan a la gente que supuestamente existía y ya no lo hace. Perturbadora hasta decir basta y con un grandísimo final, aunque no puedo evitar escamarme un poco porque ya son dos historias seguidas de escritores frustrados que guardan rencor a sus esposas porque las consideran culpables de no haber alcanzado el éxito, hm.

-Legión de conspiradores: Un hombre está convencido de que hay una legión que conspira para hacerle la vida imposible.

Creo que muchos nos sentiríamos identificados con el protagonista, especialmente esos malos días en los que nos levantamos con el pie izquierdo y parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para sacarnos de quicio, desde el bebé que llora a altas horas de la madrugada en el piso de al lado, el vecino que pone la música a toda pastilla o el pesado en el metro que no para de hacer ruido a nuestro lado. Aunque mejor no llegar a los extremos del protagonista, jajaja.

-Llamada a larga distancia: Una anciana que no puede moverse de la cama empieza a recibir inquietantes llamadas en las que no se oye nada al otro lado, ni siquiera el tono de la línea...

También muy buena, especialmente hacia el final. Nada da más miedo que llamadas en plena noche en las que no se oye nada, creo que Stephen King se inspiró muy mucho en ella para uno de sus propios relatos cortos.

-La casa Slaughter: Dos hermanos compran una casa que lleva años abandonada, sin hacer caso a los rumores que dicen que está encantada. Al poco de mudarse allí, empiezan a presenciar fenómenos extraños.

Historia de terror gótico bastante estándar, se hace un pelín larga. Me recordó un poco al cuento de los hermanos Grimm de las zapatillas rotas de las tres princesas.

-Paja húmeda: Un hombre empieza a tener sueños muy vívidos sobre una granja, oliendo la paja húmeda sobre la que está tumbado y sintiendo la lluvia golpear el cristal de la ventana. ¿Son solo sueños o algo más?

No llega a ocho páginas pero aun así te deja impresionado con ese final tan espectacular. Muy buena también.

-El baile de los muertos: Un grupo de universitarios presencian un baile que está muy de moda entre los jóvenes y que no es apto para corazones sensibles.

Escrita en 1954, me gustan este tipo de historias por la forma en la que los escritores utilizan su imaginación para dibujar un futuro, ya que esta historia está ubicada a finales de los noventa, después de una hipotética Tercera Guerra Mundial. Tiene una estética cyber-punk muy chula y el baile de EVA realmente da miedito, aunque no logré meterme mucho en su atmósfera.

-Los Hijos de Noah: Un hombre sobrepasa el límite de velocidad mientras cruza de madrugada un pueblo diminuto en Maine. Tiene la mala suerte de que es detenido por la policía, pero para su sorpresa no se limitan a ponerle una multa sino que lo encierran en espera de recibir un castigo afín a su crimen.

La historia es genial hasta ese final, que hoy en día no pasaría. Pero se publicó en 1957, así que las connotaciones racistas en aquella época no hubieran hecho pestañear a nadie. Aun así, esa sensación de que algo terrible está por llegar está muy lograda.

-El Hombre de las Fiestas: Un hombre tiene un poder tan extraordinario como terrorífico: es capaz de ver el futuro con asombrosa claridad.

La idea de base es buena, pero en poco más de cinco páginas no da tiempo a desarrollar nada decente, así que de las más flojas del libro.

-Viejos Territorios: Un hombre decide volver a su antiguo apartamento de estudiante y hacer un tour por los recuerdos de su juventud.

Esta me gustó mucho porque también es fácil sentirse identificado con el protagonista. La nostalgia es un arma de doble filo, porque es maravilloso poder recordar aquellos buenos momentos junto a nuestros amigos, amores pasados, locuras adolescentes que una vez vivimos, pero también es doloroso saber que nunca podremos volver a aquellos tiempos y que esa poderosa sensación de saber que tenemos todo el futuro por delante y de que hay millones de posibilidades frente a nosotros se ha convertido en un "mira lo que he hecho con mi vida". Tiene un poco de terror pero es más una historia psicológica sobre remordimientos y tristeza por la juventud perdida.

-El distribuidor: Un hombre se muda a un nuevo barrio. Al poco, empiezan a sucederse todo tipo de conflictos entre los vecinos.

Me hubiera gustado más si tuviera menos personajes, porque para un relato tan corto aprenderse los nombres de todos es muy farragoso y llega un momento que no sabes quién es quién, por lo que se me atragantó bastante.

-Grillos: Un joven matrimonio disfruta de unas agradables vacaciones hasta que un extraño hombre les asegura que es capaz de descifrar el lenguaje de los grillos y que estos hablan de hombres y mujeres muertos que están preparando algo terrible.

También está bastante lograda pese a su corta duración, aunque no me hubiera importado que durara un poco más. Un pelín previsible, pero chula.

-Primer anivesario: Después de su primer aniversario, un hombre empieza a notar cosas extrañas en su mujer. Sabe diferente, huele diferente, el tacto es diferente.

La idea está bien mientras cabe la posibilidad de que sea un problema psicológico del marido, luego el final es bastante meh.

-El semblante de Julie: Un chico nunca se había fijado en su compañera de clase Julie hasta que un día se da cuenta de que no puede parar de pensar en ella. Ahora, está dispuesto a cualquier cosa con tal de tenerla.

Muy desagradable, aun con el giro. No están las cosas hoy día como para leer algo así.

-Presa: Amelia tiene el regalo perfecto para su novio, aficionado a la antropología: una figurita en la que supuestamente habita el espíritu de un temible cazador. Antes de darse cuenta, Julie se ha convertido en la presa del muñeco.

Otra historia que seguramente ha inspirado a películas de terror posteriores, un muñeco corriendo por toda la casa tratando de cazar a la aterrorizada mujer. Se las arregla para ser trepidante y divertida, un buen cierre para la novela.

Juzgar este tipo de libros es difícil porque al ser tantas historias es inevitable que unas sean mejores que otras, pero sí puedo decir que me lo he pasado muy bien leyéndolo y me alegro de haber probado por fin a Matheson, del que espero poder leer algo más en el futuro, algo más largo a ver si se le da tan bien como los relatos cortos.

Nota: 7