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jueves, diciembre 12, 2024

Flowers for Algernon

Esta inolvidable novela de ciencia ficción de Daniel Keyes trata acerca de un hombre con discapacidad intelectual que acepta someterse a un experimento para volverse inteligente. El experimento parece ser un éxito porque Charlie se convierte en un genio, pero cuanto más estudia todas las variables, especialmente después de entablar una curiosa amistad con el ratón Algernon que se sometió al mismo experimento, más claro tiene Charlie que hay muchas posibilidades de que con el tiempo vuelva a ser el que era.

La novela está narrada a través de entradas de diario de Charlie, que empieza escribiendo las palabras fonéticamente y que va mejorando poco a poco a medida que el experimento va surtiendo efecto. De este modo vemos el cambio del Charlie ingenio que se conforma con muy poca cosa al Charlie cínico que ya no tiene nada en común con el resto de personas que son infinitamente inferiores a su nueva capacidad intelectual.

Es una historia que te parte el corazón a media que Charlie va comprendiendo el abuso al que fue sometido cuando era un crío y su madre se veía superada por no saber cómo tratarlo, de cómo se da cuenta de que sus compañeros de trabajo no se reían con él sino de él, y de cómo su cambio no le facilita crear nuevas relaciones humanas sino al contrario, se va alejando cada vez más y más. También la novela reflexiona acerca del trato que da la sociedad a este tipo de personas con discapacidad intelectual, especialmente en los casos más graves en los que no se les trata siquiera como seres humanos.

Es una novela cortita y en general bastante fácil de leer aunque en algunas partes se hace un tanto pesada porque el Charlie inteligente es bastante insoportable, y también hay que tener en cuenta que se publicó en 1966 así que no vamos a encontrar mucha sensibilidad a la hora de describir las discapacidades, todo el rato se utilizan términos como retrasado o subnormal.

Pero creo que todos estaremos de acuerdo en que si por algo destaca este libro es por ese final tan conmovedor, yo que estaba convencida de que no me iba a afectar llegué a la última página y no pude evitar que se me escapar un sollozo. Es un clásico y merecido, aunque sea muy de su época con lo que eso conlleva.

Nota: 3.5/5

miércoles, abril 13, 2022

Los sonámbulos

Como las grandes novelas de terror apocalípticas de King y McCammon en las que se inspira Wendig (y que tengo superpendientes, por cierto), Los Sonámbulos es un ladrillo de más de ochocientas páginas acerca de una pandemia que azota sin piedad a la humanidad y que hace que el mundo tal y como lo conocemos toque a su fin. Curiosamente se publicó en 2019, no mucho antes del Covid, y hay muchas cosas acerca del comportamiento humano y de la gestión de la crisis que desgraciadamente nos resultarán muy familiares ahora que nosotros también nos hemos visto arrastrados por nuestra propia pandemia, aunque por suerte a menor escala que en esta novela.

Todo comienza cuando un cometa pasa muy cerca de la tierra y a los pocos días un grupo de personas salen de sus casas en un estado muy similar al sonambulismo y simplemente se ponen a andar. Cada vez se unen más miembros a lo que se empieza a llamar como el rebaño, que simplemente camina y camina sin que nada del exterior les afecte. Sus seres queridos, los denominados pastores, caminan junto a ellos con la esperanza de que tarde o temprano despierten.

La premisa es genial, y mezclando la ciencia ficción con el terror y un toque de drama humano, Wendig desarrolla una idea que en general está bastante bien llevada, aunque de entrada ya digo que no necesitaba tantas páginas para desarrollarla. Las partes científicas y todo lo relacionado con Cisne Negro son lo mejor, y aunque le pasa lo que a muchos libros similares, que en cuanto se empieza a esclarecer el misterio de los sonámbulos la cosa pierde bastante gracia, la trama es en su mayor parte decente.

Lamentablemente, lo que es la pluma de Wendig no creo que esté a la altura porque la encontré muy pobre. El autor tiende a sobre explicarlo todo, que es algo que he dicho muchas veces que me produce mucho rechazo porque es como si no confiara en la capacidad del lector para entender o recordar cosas de lo más simples, los diálogos son muy reguleros y la construcción de los personajes deja mucho que desear, no tienen profundidad alguna. Wendig mete por ahí también un par de romances que llevados de mejor manera podrían haber resultado muy emotivos, pero está claro que el punto fuerte del autor no es el de escribir personajes complejos e interesantes. La traducción es sosilla también (me hace gracia que traduzcan una entrada de Tumblr en la que la persona que publica habla de refugiarse en el fanfiction durante los tiempos adversos y automáticamente asuman que el que escribe es un chico.)

Luego también hay que decir que una parte muy importante de la novela gira entorno a cómo un grupo radical de supremacistas blancos responde ante los acontecimientos. Claramente inspirado por el clima político en Estados Unidos durante la presidencia de Trump, Wendig tiene una opinión muy clara al respecto y aunque tampoco va tan desencaminado en algunos aspectos, a ratos parece que la novela en sí sea una excusa para que el autor se despache a gusto de una forma de todo menos sutil.

Es un poco raro leer sobre pandemias en el tiempo en el que estamos, no lo voy a negar, y aunque como he dicho hay muchas similitudes, los hechos narrados son lo suficientemente diferentes como para poder distanciarse y disfrutar sin más de la historia. Es una novela incómoda, eso sí, al explotar el miedo a las consecuencias del cambio climático, y su historia está lo suficientemente bien desarrollada como para querer seguir leyendo. Me quedo con la sensación de que podría haber sido algo épico pero la prosa es tan flojita que al final resulta un libro correcto y ya.

Próximamente se publicará una secuela, me agota pensar en leerla pero en fin, supongo que cuando haya pasado un tiempo ya le cogeré las ganas a seguir en este mundo.

Nota: 3/5

domingo, marzo 20, 2022

Frankenstein

Frankenstein no es un solo un clásico, es historia pura y dura: no solo ha inspirado a numerosas obras de terror que han venido después, sino que básicamente es el punto de partida para la ciencia ficción; y todo ello con una historia que a Mary Shelley se le ocurrió durante una apuesta con sus amigos, cuando solo tenía 19 años.

La historia de Frankenstein ha tenido tantas adaptaciones y versiones que es conocida por todo el mundo, es decir, el científico que juega a ser Dios y le da vida a una criatura que ha creado él mismo de cero. Hasta que su creación se le va de las manos y comienza su pesadilla.

Para alguien como yo que conocía solo lo básico (precisamente acababa de ver la serie de Penny Dreadful, que es una adaptación bastante interesante de esta novela y de otros clásicos del género), me sorprendió el punto de partida del libro: un marinero con aires de grandeza se topa con Victor Frankenstein y este le cuenta toda su historia, desde su infancia hasta el punto en el que nos encontramos en el que Victor busca incansablemente a su criatura para evitar que haga más daño.

Shelley reflexiona acerca de los límites de la investigación científica y cómo no vale todo en pos del avance, la ética ha de jugar un papel importante. Al no pensar en las consecuencias, solo en su gloria personal, Victor acaba cometiendo un error terrible, y no solo eso, sino que se niega a hacerse responsable de sus actos hasta que ya es demasiado tarde, poniendo en peligro a toda la gente importante para él. No creo que Victor sea el verdadero monstruo de la historia, porque aunque obre mal entiendes su punto de vista, pero no se puede negar que su cobardía y egoísmo es lo que propicia que todo desemboque en tragedia. 

Los capítulos más interesantes son los que están contados por la criatura. Shelley hace un gran trabajo mostrándonos las dos caras, y aunque la criatura evidentemente es malvada, no puedes evitar sentir lástima por él cuando te cuenta por todo lo que tuvo que pasar cuando fue abandonado en un mar de dolor y confusión nada más nacer. Inteligente y sensible, se me partió el corazón con su relato de cuando estaba escondido en el cobertizo de una familia de la que anhelaba su amistad y aceptación. Esta es una historia también sobre cómo afectan la soledad y el rechazo a lo diferente. Admito que se me saltó la lagrimilla con ese final, y por mucho empeño que le pone Victor, es muy difícil detestar a la criatura.

En definitiva, una excelente reflexión de que en esta vida casi nada es blanco o negro, y que haya actos que no se puedan justificar de ninguna de las maneras si que se pueden, el menos, comprender en parte. Y que somos humanos y como tal cometeremos errores, pero que hay que ser consecuentes con nuestros actos en vez de fingir que las consecuencias no existen o no tienen importancia, porque nunca sabes qué alcance pueden tener estas consecuencias.

Nota: 4/5

miércoles, marzo 18, 2020

Never let me go

Hace tiempo que quería leer la que es seguramente la novela más famosa de Kazuo Ishiguro (gracias a la película), pero no las tenía todas conmigo de que me fuera a gustar porque ya sabía de antemano el "secreto" de los personajes. Por suerte, la novela es mucho más que ese giro (que tampoco lo consideraría eso porque el autor te lo cuenta bastante pronto).

La protagonista, Kathy, ha trabajado de cuidadora muchos años, pero está a punto de finalizar esa etapa de su vida. Por eso cree que es buen momento de echar la vista atrás y rememorar sus años en el internado Hailsham, junto a sus mejores amigos Ruth y Tommy, y su vida adulta lejos de ellos hasta que se los vuelve a encontrar un tiempo después.

Never let me go te atrapa en sus páginas de inmediato. Ishiguro es capaz de arrojar una luz melancólica e idílica sobre la infancia y adolescencia de los protagonistas, aun dejando caer que hay algo siniestro en Hailsham y que los profesores de los chicos no les están contando toda la verdad. El punto fuerte de la novela es la construcción de los personajes y las relaciones entre ellos tres; tanto Kathy, como Tommy y Ruth (¿quién no ha conocido a alguien como ella?) son muy reales y la complejidad de su amistad y amor está muy bien plasmada.

Ishiguro plantea una premisa incómoda que no elabora demasiado, pero realmente no le hace falta para explorar los temas subyacentes: el amor, la esperanza, la inevitabilidad del destino, la obligación de seguir los pasos que nos impone la sociedad y, sobre todo, la reflexión sobre qué es lo que nos hace humanos.

Leyendo esta novela me acordé muchas veces de esa escena de Doctor Who: "Porque cada vez que los ves felices recuerdas lo tristes que van a estar y se te rompe el corazón. ¿Qué sentido tiene que sean felices ahora si después van a estar tristes? Y la respuesta es, por supuesto, porque van a estar tristes después." Es un coming of age tan bonito como trágico; para cuando llega esa escena con Madame el mazazo es importante, y más teniendo en cuenta la forma en la que Kathy y los demás aceptan su destino, pero vale mucho la pena. Más recomendada para los que busquen un enfoque más filosófico y costumbrista que no una ciencia ficción compleja, porque de esto último hay poco.

Nota: 4/5

sábado, febrero 15, 2020

We are the Ants


Shaun David Hutchinson es un autor que escribe muy buena literatura para jóvenes, y de su notable bibliografía seguramente su obra más destacada es We are the ants, en la que encontramos una interesante mezcla de géneros.

La historia está narrada desde el punto de vista de Henry, un adolescente al que le ha afectado profundamente el suicidio de su novio. Su vida es un infierno; en el instituto se mofan de él, no se habla con su mejor amiga, su abuela está cada vez más enferma y encima, cada dos por tres es abducido por una nave extaterrestre cuyos aliens le han dicho que si no aprieta un botón rojo, en unos meses la Tierra será destruida. Henry no está seguro de querer pulsar el botón, pero cuando un chico nuevo llega a su instituto y a Henry empieza a gustarle, la decisión se vuelve todavía más difícil si cabe.

El ángulo de los aliens es muy curioso y una de las partes más chulas de la novela es todas las ingeniosas (¡y terroríficas!) maneras que idea Henry acerca de cómo terminará el mundo. No es una novela con una carga muy pesada de ciencia ficción, si eso le tira para atrás a alguien; las abducciones son una parte más de la trama, que gira entorno a los problemas de una adolescencia complicada.

What's really going to send you running over the side of the nearest bridge is that none of it matters. I'll die, you'll die, we'll all die, and the things we've done, the choices we've made, will amount to nothing
Es un libro fantástico, pero no recomiendo leerlo con el ánimo muy bajo porque además de tratar temas muy difíciles como el mencionado suicidio o el acoso escolar, ahonda mucho en esa sensación de impotencia que te embarga cuando entras en ese ciclo tan complicado de romper de "nada vale la pena si en realidad somos insignificantes y un día moriremos". Hutchinson refleja de una forma muy real y desgarrada la realidad de la depresión, esa enfermedad tan estigmatizada que presenta una batalla descarnada contra todo aquel que la padece, y cómo simplemente sobrevivir el día a día requiere de una fuerza extraordinaria.
Other times I think gravity is love, which is why love's only demand is that we fall
Pero también trata temas positivos, claro está. La amistad entre Henry y Audrey es preciosa, y el tratamiento del romance entre Henry y Diego me gustó mucho, porque el autor no se olvida de lo difícil que es pasar página tras una pérdida como la que pasa Henry y no muestra relaciones exageradamente idealizadas. La trama del hermano de Henry y la novia de esta también vale mucho la pena, y en general todo el crecimiento de la familia de Henry.

Lo que menos me gustó fue la resolución a la trama de Marcus. Sé que la historia se encaminaba hacia ahí, pero ojalá hubiera terminado de otra manera.

Como digo, We are the ants trata temas muy complicados y eso hace que no sea una lectura fácil, pero es un coming of age maravilloso y muy, muy bien escrito que resonará especialmente en aquellos que, desgraciadamente, sufran las garras de la depresión. Y tengo un soft spot por aquellas novelas que me hacen saltar las lágrimas con su última frase, y esta es una de ellas.

Nota: 4/5 

domingo, diciembre 29, 2019

Off World 2: Sanctuary

Me leí Off World hace un poco más de diez años y me pareció bien para lo que era, erótica m/m con un toque de ciencia ficción pero no mucha trama, lo suficiente como para comprarme la segunda parte. Tras releerme el primero decidí que ya tocaba leer por fin la secuela.

En esta segunda parte, cuya acción transcurre unos meses después del final del primero, el protagonista es Sandy D'Abu, que se ha quedado en Doradus mientras el resto de la tripulación del Vigilante está fuera de misión. Pasando sus noches solitarias en el club Durty Nelly, famoso por sus espectáculos de sexo en vivo, Sandy accede a echar una mano a Alex, uno de los camareros que tiene un pasado común con Sarhaan. Alex, que escapó de una terrible vida como esclavo sexual y está intentando comenzar de nuevo, ve con horror que un antiguo amante ha llegado a Doradus y para quitárselo de encima le pide a Sandy que se haga pasar por su pareja. Sandy, que se siente muy atraído por Alex, accede a hacerlo.

Vaughan nos traslada de nuevo a este mundo de ex mercenarios en el espacio con un nuevo romance, en esta ocasión con dos de los personajes secundarios de la primera parte. Si el primer libro era básicamente folleteo con un poco de trama, aquí la cosa está bastante más equilibrada y la historia de amor bastante mejor desarrollada. Alex tiene un trauma muy grande por culpa de su pasado y la sola de idea de volver a intimar con alguien le aterroriza, pero Sandy, que tiene un corazón enorme y se preocupa genuinamente por él, se va ganando su confianza poco a poco hasta que Alex se va abriendo cada vez más al ex marine.

De nuevo ambos personajes tienen unas personalidades distintivas y, a su manera, los dos son adorables, por lo que la forma en la que se van enamorando e intimando con el tiempo está francamente bien. Tanto Sandy como Alex tienen buena química y el desarrollo de su romance es creíble. También se pasan casi todo el tiempo fantaseando el uno con el otro aunque es un poco menos exagerado que con Sarhaan y Caleb, que no pensaban en otra cosa.

El ritmo de la narración es muy fluido y se deja leer muy bien. Además del romance hay un poco de acción porque la pareja se tiene que encontrar con varios obstáculos. De nuevo la autora lo resuelve todo de forma muy rápida y superficial para volver enseguida a las escenas de pareja, por lo que no vamos a encontrar una trama fuera del romance muy compleja.

Después de pasar un fin de semana en este mundo, primero con Sarhaan y Cal y después con Sandy y Alex, la verdad es que le he cogido cariño a los personajes y no me importaría leer más sobre ellos. Hay un par de secuelas más, de nuevo protagonizadas por Sarhaan y Cal a las que seguramente eche un ojo en algún momento, pero me hubiera gustado que Vaughan le hubiera dado un libro también a Kai.

Una lectura muy entretenida, con una historia de amor muy bonita y escenas de cama muy sexys que satisfará a los lectores de romance m/m que quieran evadirse por unas horas.

Nota: 3'5/5


domingo, noviembre 17, 2019

En las montañas de la locura y otros relatos

Siendo como soy aficionada el género de terror, tenía una asignatura pendiente importantísima: leer a Lovecraft. Así que este año por fin me animé y comencé con uno de sus relatos más laureados, En las montañas de la locura, en la que una expedición en la Antártida acaba terriblemente mal cuando un grupo de científicos se topa con los restos de una civilización alienígena milenaria sepultados bajo la nieve.

Aunque el propio Lovecraft se inspira claramente en Edgar Allan Poe, es muy fácil ver desde el principio lo mucho que han influido sus historias en el desarrollo del terror moderno. Mezclando de una forma muy interesante el terror con la ciencia ficción, el mérito del escritor es indiscutible; es capaz de crear una mitología propia e integrarla en sus historias de una forma asombrosa, tanto que te crees de verdad que menciones a, por ejemplo, el Necronomicón, que ha aparecido en tantas obras diferentes, no salen de su propia inventiva sino que forman parte de un siniestro lore ya existente. El mundo que crea el escritor, al que es obvio que ha dedicado un gran esfuerzo por lo complejo que resulta, es digno de admiración sin ninguna duda.

Ahora, fuera de eso, Lovecraft tiene un estilo no especialmente accesible. La novela está narrada en primera persona por un geólogo que sobrevivió la expedición y que vio cosas tan terribles que las está haciendo públicas para evitar que otros científicos cometan el mismo error que cometieron ellos. El problema es que la prosa está estructurada como si de una investigación científica se tratara, resultando extremadamente densa; un buen relato de terror ha de tener una atmósfera inquietante y es díficil conseguirla cuando los pocos momentos de puro miedo quedan eclipsados por páginas y más páginas acerca de las costumbres sociales y detalles biológicos de la raza extraterrestre así como de interminables descripciones de montañas.

Así que me costó muchísimo meterme en la historia precisamente por eso, porque es increíblemente tediosa y dedica mucho más tiempo a lo que tiene menos interés que a la parte buena, a la que casi no presta atención. 

Esta edición incluye otros dos relatos: La casa maldita y Los sueños de la casa de la bruja. La primera trata acerca de una presencia extraña en una casa que provoca enfermedades y muerte en todos sus habitantes, hasta que un joven decide investigar la causa. Es el relato más interesante de este libro, porque aunque asimismo descriptivo (el autor nos describe al detalle lo que pasó a cada uno de los habitantes y todos los detalles de la casa y lo que hay alrededor) el misterio no sufre tanto al ser la amenaza lo suficientemente ambigua como para causar inquietud y curiosidad en el lector. La última historia comienza bien pero acaba resultando también muy repetitiva con los sueños del protagonista, pero muy en línea con todo el lore del autor.

Aunque la lectura no haya sido una experiencia muy grata, no me arrepiento de haberme leído esta novela corta porque creo que cualquier fan del género debería leer algo suyo al menos una vez para saber de donde surgió buena parte del terror moderno. El estilo de Lovecraft está claro que no es para mí pero no descarto leer algo más suyo en un futuro, a ver si encuentro algún relato que me guste más que estos.

Nota: 2/5

sábado, mayo 25, 2019

Matadero Cinco

Estamos ante una de las grandes obras de la literatura norteamericana del siglo XX: Matadero Cinco, del irreverente Kurt Vonnegut, es una curiosa novela de ciencia ficción en la que el protagonista, un viajero en el tiempo, narra sus experiencias durante la Segunda Guerra Mundial.

Vonnegut explora el bombardeo de Dresde en 1945, cuando tropas aliadas bombardearon una ciudad con poco interés estratégico y se cobraron alrededor de 40000 víctimas mortales. El propio autor estuvo presente entonces, y Matadero Cinco es su forma de lidiar con esa atrocidad.

Con un poderoso mensaje anti-bélico, como no podía ser de otra manera, Vonnegut nos lleva de la mano por uno de los momentos más bajos de la historia del ser humano a través de los ojos de Billy Pilgrim, que asegura que es capaz de viajar en el tiempo y que ha sido abducido por una nave extraterrestre proveniente del planeta Trafalmadore. Lo que más llama la atención de este trabajo, además de su original premisa, es la prosa de Vonnegut. El autor utiliza mucho humor y sus palabras destilan un deje distante en todo momento, como queda en evidencia cada vez que añade la coletilla del "así fue" y derivados para describir las numerosas muertes, como si no tuvieran realmente importancia. ¿Puede culparle alguien después de vivir algo semejante?

También Vonnegut desarrolla un concepto circular del tiempo que se ha visto en otras obras de ciencia ficción (como es el caso de cierta película muy conocida de hace unos pocos años) en el que la vida no tiene principio ni final, sino que pasado, presente y futuro vienen a ser lo mismo y siempre están presentes; no tenemos más que mirar hacia un lado o hacia el otro, de modo que nunca perdemos realmente nada porque todo está ahí, siempre.

Matadero Cinco es un libro difícil de reseñar porque es de esas obras, con un marcado tono existencialista, que cada uno absorberá de una manera, especialmente en función del estado mental del momento en el que se lea. Una novela que desde su publicación en 1969 nunca ha dejado de estar presente ni dejará de estarlo y que resulta absolutamente imprescindible y único para aquel lector que quiera algo que le haga pensar y reflexionar sobre el sentido de la vida.

Nota: 4'5/5

El cazador de sueños

Publicada en 2001, El cazador de sueños (Dreamcatcher) es una novela que Stephen King escribió mientras se recuperaba del gravísimo accidente de coche que sufrió a finales del siglo pasado. Se pueden sacar varias comparaciones con Tommyknockers del autor, la más obvia que ambas novelas tratan sobre invasiones extraterrestres, pero también en ambos casos es obvio que King está lidiando con demonios personales a través de la ficción y que completar este proyecto supone expulsarlos de dentro.

También como Tommyknockers, El cazador de sueños oscila entre "oh, este enfoque sobre los aliens es interesante" y "menudo tostón".

Cuatro amigos de la infancia se reúnen cada año para pasar una semana de caza y camaradería en la cabaña de uno de ellos. Este año será el último: una raza extraterrestre que lleva décadas tanteando el planeta tierra se ha decidido por fin a hacer la ofensiva definitiva. La única salvación pasa por encontrar al quinto amigo, un chico al que una vez salvaron de un matón y que siempre mostró una asombrosa sensibilidad.

No puedo decir que Dreamcatcher sea un mal libro, porque pocos de los trabajos de Stephen King lo son. Simplemente le pasa que es demasiado largo y no lo suficientemente excitante como para justificar esa longitud. ¿En qué destaca? Pues en lo que a King se le da de maravilla: las partes de la infancia de los chicos, su preciosa amistad con Duddits (creo que es la primera vez que me encuentro en un libro a un personaje con síndrome de Down con tanto protagonismo) y cómo les afecta el haberle conocido. Incluso hay un enlace con It, como no podía ser de otra manera. El principio del libro es realmente sólido, a medida que vamos conociendo a los cuatro protagonistas, y toda la parte que tiene que ver con Richie es genial. Luego... luego empiezan los pedos y ufff.

El gran problema que tiene esta novela es que la acción es muy repetitiva. Hay como doscientas páginas o más de una persecución interminable, y tanto el señor Gray como Kurtz (especialmente el segundo) no son villanos lo suficientemente interesantes como para mantener la emoción durante tanto tiempo. Beicon y pedos, en eso se resume toda esa parte. King intenta hacer un homenaje a esas obras de invasiones como La Guerra de los mundos, de hecho hay multitud de referencias sobre cultura popular a lo largo de toda la novela, pero la cosa no termina de cuajar porque como digo se alarga demasiado y cuesta mantener el interés. Además creo que el hecho de que algunos personajes queden fuera de juego tan pronto termina por perjudicar a la narración, ya que el punto fuerte que es la amistad entre los chicos queda diluido mucho antes de lo que debería.

La novela está bien cerrada, eso sí, y las partes buenas hacen que en conjunto tampoco sea de lo peor que ha parido el autor, pero el mismo King admite que no es muy fan de este trabajo y eso se nota, porque no es nada memorable y es de esos libros que básicamente te produce alivio el llegar a la última página. Para los fans completistas del autor, sí, para los que busquen una buena novela sobre invasiones extraterrestres, mejor que no.

Nota: 2'5/5

domingo, abril 14, 2019

Materia Oscura

Todos hemos pensado en algún momento cómo de diferente sería nuestra vida si en algún instante determinado hubiéramos tomado una decisión distinta o, más bien, si hubiéramos ido por otro camino que el que finalmente escogimos. Es algo inevitable en el ser humano, especialmente cuando la vida no termina siendo como esperábamos que fuera, o incluso cuando sí lo es es probable que siempre quede la espinita de lo que dejamos atrás, porque desgraciadamente tendemos a querer lo que no podemos obtener.

Esta premisa como tal la hemos visto en multitud de obras de ficción, y Blake Crouch hace uso de ella en Materia Oscura, que nos ofrece una nueva perspectiva a la teoría del multiverso: cada decisión que tomamos, o no tomamos, crea un universo alternativo en el que tomamos la decisión contraria, por lo que existen infinitas versiones de cada uno de nosotros, viviendo vidas ligeramente distintas o totalmente opuestas. En esta novela, el protagonista, un científico que renunció a su carrera para centrarse en su familia, es secuestrado y drogado cuando vuelve de una celebración. Cuando despierta, lo hace en un mundo en el que es un brillante y reconocido científico que nunca se casó con su mujer ni tuvo a su hijo, sin comprender qué ha pasado.

Materina Oscura es un thriller de ciencia ficción que es difícil de soltar. La prosa de Crouch es muy ligera y directa, apenas se detiene en detalles que no importan y casi da la sensación de estar leyendo el guion de una película en vez de una novela. Las partes científicas no son para nada densas por lo que no es una lectura complicada, todo lo contrario, pero tal vez para los que gusten de ciencia ficción más centrada en la ciencia que en la acción este libro les pueda saber a poco.

El autor también pone mucho énfasis en el amor del protagonista y su esposa (que es española pero dice ciao y hace fabada PARA CENAR, claro que esta gente debe cenar como a las seis de la tarde), y es ese amor lo que empuja a Jason a hacer todo lo que hace para resolver el misterio de la caja y volver con ella.

Por otro lado, la narración tan rápida hace que sea más complicado conectar a nivel emocional con la historia, y más cuando aparte de Jason hay muy poquito desarrollo del resto de personajes. Amanda y Daniela son muy importantes en la trama y apenas sabemos nada de ellas, especialmente en el caso de la primera, lo cual es una pena.

Pero eso no quita que Materia Oscura te tenga intrigado hasta el final. Cuando ya pensaba que el autor había puesto todas las cartas sobre la mesa y estaba un poco decepcionada por no haberme encontrado con ninguna sorpresa de esas que no te ves venir, entonces es cuando llega y madre mía. El tramo final de la novela es una auténtica locura.

Para aquellos que les apetezca leer sobre universos alternativos y especialmente para aquellos que piensen a menudo en las decisiones equivocadas que hemos tomado a lo largo del camino recorrido, Materia Oscura es más que recomendable.

Nota: 4/5  

domingo, febrero 24, 2019

Las primeras quince vidas de Harry August

Catherine Webb es una joven autora británica que escribió su primera novela, Mirror Dreams, a la edad de catorce años. ¡Casi nada! Bajo el seudónimo Claire North publica novelas de ciencia ficción, y Las primeras quince vidas de Harry August, de 2014, es la primera de ellas.

¿Qué pasaría si al morir volviéramos a nacer exactamente en la misma vida pero con los recuerdos intactos de la anterior? En esta novela una parte de la raza humana, los llamados kalachrakas u ouroboros, tienen ese don (o esa maldición, según se mire). Al morir, nacen de nuevo bajo las mismas exactas circunstancias cada vez, y a los pocos años empiezan a recuperar sus recuerdos. Harry August es uno de ellos, pero en su caso, además, es un mnemotécnico, es decir, lo recuerda absolutamente todo. Y en el transcurso de sus primeras quince vidas, después de recibir el mensaje de que el fin del mundo está cada vez más cerca, Harry debe encontrar al causante de ello y detenerlo antes de que sea demasiado tarde.

Las historias de personajes que reviven una y otra vez el mismo momento son abundantes dentro del mundo de la ficción (todos pensamos inmediatamente en una conocida película cuando este argumento sale a colación), pero North consigue que su historia resulte fresca y original. Más filosófica que científica, la novela explora temas como las implicaciones morales y éticas de cambiar o no el curso de los acontecimientos históricos en base a los conocimientos adquiridos en anteriores vidas, la búsqueda de respuestas a cualquier coste o el hastío de tener que pasar por la misma vida continuamente, niños con mentes de adultos, con la vaga conciencia de que uno no valora apenas lo que tiene si sabe que no se termina, y con la dificultad de saber que formar vínculos con personas que no son como ellos solo van a conducir a dolor y a pérdida, porque ellos los recordarán pero no serán recordados por ellos.

Escrita en primera persona, Harry nos ofrece una narración fragmentada que va saltando de una vida a otra de forma desordenada, contándonos la historia de sus vidas a medida que los recuerdos se hacen vitales para la comprensión de la trama global. De este modo Harry nos va explicando las diferencias en la relación de su familia de una vida a otra, cómo una vez fue torturado por alguien que quería información sobre los de su clase, los diferentes amores y compañeras, los otros kalachakras con los que se va encontrando, cómo su mente procesa su condición a medida que va sumando años... Y, por supuesto, cómo va acumulando conocimientos para dar caza al responsable de que el mundo se encamine a su fin y de cómo eso supone el fin de la existencia de millones de personas como ellos que nunca llegarán a nacer.

Las primeras quince vidas de Harry August es en esencia una novela de espías. Está llena de razonamiento científico pero de una forma asequible a un lector no muy puesto en el tema (he de decir que ojalá mi cerebro fuera más científico porque creo que lo hubiera disfrutado todo todavía más), y en general el ritmo es fluido por lo que no se hace una lectura muy pesada. El misterio sobre la identidad del némesis de Harry no es tal porque es muy fácil adivinar de quién se trata pero no es ese el peso de la novela ni mucho menos sino que la parte central y sin duda más fascinante es la relación de amor-odio entre ellos dos, y cómo en esencia no pueden vivir el uno sin el otro porque lo que el otro les da no lo encuentran con nadie más. North hace tan buen trabajo con esto que al final casi me dio pena el antagonista.

Las primeras quince vidas de Harry August es una novela especialmente dirigida para aquellos que disfruten de las historias de revivir el mismo momento una y otra vez. North nos presenta una propuesta inteligente, coherente y muy bien hilada que, como mínimo, nos hará reflexionar sobre el sentido de la vida. 

Nota: 4/5

miércoles, agosto 22, 2018

Monsters of Men (Chaos Walking #3)

Y llegamos al final del viaje de Todd y Viola con esta emocionante conclusión a la trilogía que ha encumbrado a Patrick Ness y que pronto podremos disfrutar en pantalla grande con Tom Holland y Daisy Ridley en los papeles protagonistas (y Mads Mikkelsen como el villano, se lo va a pasar en grande si la primera va bien y ruedan las secuelas).

Si en la primera entrega teníamos solo el punto de vista de Todd y en la segunda añadíamos el de Viola, en esta tercera parte le sumamos el punto de vista de otro personaje vital de la trama para completar todos los bandos de esta guerra sin cuartel que se está librando por el control del nuevo mundo. Y es que como es natural tendremos a ponernos de parte de los humanos, pero ¿qué hay de los habitantes del planeta que vieron cómo los suyos eran esclavizados, asesinados, condenados al ostracismo, cuando su único crimen había sido el de defender lo que era suyo? ¿Acaso no merecen ellos también salir victoriosos?

No hay una respuesta clara a esta pregunta, y los propios protagonistas serán conscientes de que ha llegado el momento de hacer las cosas de forma distinta, de luchar por lo correcto, aunque no sea fácil puesto que los intereses personales siempre acaban por ser un factor.

Monsters of Men continúa reflejando muy bien la crueldad, la impotencia y los sentimientos encontrados que conlleva una guerra en esencia absurda, que saca lo peor de cada uno y que obliga a tomar decisiones difíciles que se llevan una parte de cada uno que ya no es posible recuperar, dejando patente que los motivos de cada bando son igualmente legítimos y haciendo que sea complicado decantarnos por uno u otro.

Ness nos ofrece un final de trilogía muy intenso, de nuevo lleno de giros que nos dejarán con la boca abierta gracias a lo fascinantes e imprevisibles que son sus personajes, especialmente el Alcalde Prentiss que es uno de los mejores antagonistas que he leído en mucho tiempo, sobre todo porque nunca sabes por dónde va a salir. Sin olvidarnos, por supuesto, de Misstress Coyle, que continúa siendo una rival fantástica y que todavía tiene mucho que decir.

Me ha faltado que fuera un pelín más emotivo (todas las partes que más estrujan la patata tienen que ver con animales, curiosamente) y cierto aspecto del final no me ha terminado de convencer, pero en conjunto Chaos Walking es una trilogía que se merece todos los halagos que ha recibido y un soplo de aire fresco en el repetitivo género de las distopías YA.

Nota: 4/5

miércoles, julio 11, 2018

El Último Policía

El Último Policía es la primera entrega de la trilogía detectivesca protagonizada por Hank Palace. Su autor, Ben H. Winters, era famoso antes de ella por formar parte de aquella moda absurda de hace unos años de mezclar a Jane Austen y otros clásicos con monstruos diversos.

Palace, recién ascendido a detective, investiga el aparente suicidio de un agente de seguros en un lavabo del McDonald's. No hay muchos indicios de que sea otra cosa, pero el instinto de Palace le dice que ha habido juego sucio y decide demostrar que ha sido un asesinato.

Dicho así no parece gran cosa y de hecho el misterio es bastante normalito y tira de bastantes clichés, la resolución es correcta sin más y no es muy difícil adivinarla. Lo que hace interesante y muy original a esta novela, sin embargo, es que se enmarca dentro una realidad en la que un asteroide de más de seis kilómetros de diámetro se estrellará en la Tierra en seis meses, aniquilando a la mitad del planeta y dejando a la otra mitad en un entorno inhabitable. ¿Qué importancia tiene resolver este caso, pues, y más teniendo en cuenta la cantidad de suicidios que hay día sí y día también de gente que no quiere ver ese amargo final?

La gracia del libro es ver cómo se comportan las personas en el que es, literalmente, el fin del mundo. Cualquiera diría que en esa situación todos dejaríamos los bártulos y nos iríamos a hacer lo que nunca nos habíamos atrevido a hacer en vez de seguir trabajando, pero seguramente la realidad sería distinta y cada uno reaccionaría a su manera. Eso es lo que pretende explorar Winters, hacer un estudio de la sociedad en esas circunstancias, a través de los ojos de un hombre que siempre había soñado con ser policía y que necesita demostrar que su instinto es correcto, pese a que en seis meses todos estarán muertos.

Para fans incondicionales del género del misterio tal vez este libro sepa a poco, pero solo por la interesante mezcla con la ciencia ficción que hace el autor vale la pena echarle un ojo.

Nota: 3/5


miércoles, mayo 23, 2018

Fahrenheit 451

Let you alone! That's all very well, but how can I leave myself alone? We need not to be alone. We need to be really bothered once in a while. How long is it since you were really bothered? About something important, about something real?
El título hace referencia a la temperatura en la que arde el papel, además de ser el número de la brigada de bomberos a la que pertenece el protagonista: pero no bomberos que apagan fuegos, sino que los provocan para quemar libros, prohibidos en una sociedad que cree haber encontrado la clave para la felicidad.

Considerada la gran obra maestro del genio de la ciencia ficción Ray Bradbury, Fahrenheit 451 nos presenta una distopía que tampoco está tan alejada de la realidad de hoy en día. ¿Cómo hacer para que el pueblo esté contento, que no se siente ofendido, ni irritado, ni mucho menos con ganas de rebelarse? Dáselo todo mascadito, destruye todo lo que sea mínimamente controvertido, hazles creer que son felices ocupando su tiempo libre embobados con la televisión o corriendo a cientos de kilómetros por hora con el coche. Haz que NO PIENSEN, que no tengan opciones, que se conformen con lo que tienen.

Bradbury explora, en esencia, la importancia del individualismo y lo peligroso de caer en el borregismo; de cómo es muy sencillo hacernos creer que pasándonos horas y horas inmersos viendo series o programas de televisión, en Internet, incluso matándonos en el gimnasio ya tenemos suficiente, mientras el gobierno hace lo quiere con nosotros, nos ningunea, apela al pensamiento colectivo y más allá de algunas quejas sin fundamento permitimos que todo siga igual.

Lo fascinante de estas distopías, especialmente las escritas cuando la sociedad era tan distinta, es que a menudo predicen el futuro de una forma tan asombrosa como terrorífica. Y, especialmente, son libros que vale la pena leer porque, cuanto menos, hacen reflexionar al lector, que no es precisamente poco.

Bradbury navega en algunas de estas ideas de forma muy acertada y con una prosa lírica preciosa a través de los ojos de Guy Montag, un bombero que conoce a una excéntrica chica que no ve el mundo como el resto de la gente y que empieza a plantearse si ha llegado el momento de despertar. Las dos primeras partes son magníficas, la tercera lo es un poco menos, pero aun después de tantos años la esencia se mantiene: ojo porque viendo hacia dónde vamos, incluso con la libertad de comunicación que a priori permiten las redes sociales, una sociedad así no parece tan descabellada.

Nota: 3'5/5

viernes, abril 20, 2018

El hombre ilustrado

Fun fact: me compré este libro, hace como mil años, porque Reid lo menciona en un episodio de Mentes Criminales.

Ray Bradbury, leyenda de la ciencia ficción, recopila en este libro dieciocho relatos cortos que vienen precedidos de una curiosa introducción: un hombre que trabajaba en una feria se rompió una pierna y para no perder el trabajo se tatuó todo el cuerpo. Solo que más que tatuajes son ilustraciones, que se mueven y cuentan sus propias historias y que también muestran el futuro. Las historias que cuentan estas ilustraciones son las siguientes:

-La pradera: Un familia vive en una casa inteligente, en la que hay máquinas para todo: para prepararte la comida, bañarte, vestirte, atarte los zapatos, lavarte los dientes, acunarte en la cama. Además, tienen un cuarto cuyas paredes están programadas para mostrar, de forma increíblemente realista, lo que uno quiere que muestren, como una realidad virtual aumentada. El problema es que últimamente los dos niños solo piensan en una pradera de África, con un sol abrasador y unos leones sedientos de sangre. Cuando sus padres creen que ha llegado el momento de dejar de obsesionarse con el cuarto, los niños se rebelan.

Siempre me fascina leer estas historias que predicen el futuro porque, ¿quién pensaba en realidad virtual en 1951? Pues los escritores de ciencia ficción, claro está. Bien podría ser un episodio de Black Mirror con ese final tan espeluznante. 

-Calidoscopio: Tras un accidente que destroza su nave, un grupo de astronautas es despedido hacia el espacio exterior. Lo único que pueden hacer en sus últimos resquicios de vida es hablar entre ellos.

Pese a su corta longitud es una interesante reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte, que además ofrece una imaginaria bellísima. Una de las historias más sólidas del libro.

-El otro pie: En 1965 todos los ciudadanos de raza negra del mundo se fueron a vivir a Marte. Poco después, estalló la tercera guerra mundial en la Tierra. Tras veinte años, un cohete aterriza en Marte con un hombre blanco; ahora es el turno de que sean ellos los que sufran como sufrieron ellos.

Bradbury comenta en la introducción que nadie le quería publicar esta historia en su momento. No es de extrañar, ya que aquí son los negros los que están en mayoría y los que quieren que los blancos sepan qué se siente cuando los obligan a sentarse al fondo del autobús, al fondo del cine, a comer separados, a ser exhibidos en circos, a ser esclavizados. Parece mentira que fuera hace tan poco cuando todo esto sucedía a la inversa y se daba como normal. El final de la historia no sé si es realista, solo sé que los blancos, en buena parte, no lo harían.

-La carretera: Un campesino ve cómo por la carretera junto a su terreno pasan centenares de coches en dirección al norte, a Estados Unidos. Finalmente uno se detiene y sus ocupantes le informan de que ha estallado la tercera guerra mundial.

Bradbury estaba convencido de que la guerra atómica era inminente, ¿eh? Y no me extraña. Una historia muy breve con un final absolutamente genial.

-El Hombre: Un cohete aterriza en un planeta inexplorado. Sus habitantes, pero, no les hacen ni caso, porque apenas unas horas atrás recibieron a alguien mucho más importante: Dios mismo.

No es de mis favoritas, pero es curiosa esa reflexión sobre la religión y de hasta dónde seríamos capaces de llegar por encontrarnos con Dios. Y si así fuera, ¿qué le pediríamos? El final es muy bueno también.

-La larga lluvia: Un grupo de astronautas se estrella en Venus, donde llueve a todas horas. Sin nada con lo que puedan protegerse de la lluvia, deambulan por el planeta en busca de una cúpula solar en la que poder estar secos.

Me maravilla que de una idea tan sencilla el autor sea capaz de crear una situación tan terrible; la lluvia no da miedo de por sí, pero imagina el no poder resguardarte de ella, el sentir sus mordeduras de aguja a todas horas, en la cabeza, en la piel. Para volverse loco.

-El hombre del cohete: Doug, con catorce años, apenas ve a su padre, porque siempre está viajando por el espacio y solo vuelve a casa tres o cuatro veces al año. Su madre quiere que lo convenza para que se quede definitivamente.

Una historia familiar sobre un padre ausente que cuando está en el espacio añora su casa pero que cuando está en casa añora el espacio, y cómo afecta eso a su relación con su hijo y especialmente con su esposa. Muy chula.

-La última noche del mundo: Un matrimonio discute sobre el fin del mundo.

Pese a lo corta que es esta historia da que pensar. ¿Cómo reaccionaríamos si supiéramos, de forma inequívoca, que se va a acabar el mundo en unas pocas horas? Yo creo, que, la mayoría, actuaríamos como este matrimonio.

-Los desterrados: Un cohete se dirige a Marte. Los habitantes del planeta rojo quieren evitarlo a toda costa.

También llamada la historia RPF de este libro. La premisa está chula: Edgar Alan Poe, Charles Dickens, William Shakespeare... Viven en Marte un siglo después de que la Tierra quemara todos sus libros. O la mayoría, porque es gracias a los pocos que quedan que su espíritu sigue todavía vivo. ¿No es esa la más pura verdad? ¿Que los artistas son inmortales gracias a que sus obras permanecen en los corazones de sus seguidores? No es de mis favoritas tampoco, pero el concepto me parece muy chulo.

-Una noche o una mañana cualquiera: Un astronauta no sabe cómo probar que lo que no puede ver o tocar en un instante preciso existe realmente.

¿Sabéis cómo los niños muy pequeños se olvidan de la existencia de las cosas que no están viendo en ese momento? Pues eso le pasa al protagonista de esta historia. ¿Cómo sabes realmente que la gente que te importa está viva en el mismo momento en el que lo piensas, si no puedes verlos? Imagina enloquecer de ese modo... Nada sería real más que uno mismo y casi que ni eso. Me encanta la variedad de temas que, dentro del contexto de la ciencia ficción, toca el autor.

-El zorro y el bosque: Un matrimonio del futuro, hastiados del mundo, viajan al pasado y deciden escapar y quedarse en 1938.

Está muy lograda la tensión que sufren los protagonistas de sentirse perseguidos en todo momento por la malvada corporación del futuro que los busca para traerlos de vuelta al mundo que les corresponde, un planeta tierra en decadencia y que probablemente sea a donde nos dirigimos realmente. De nuevo, un gran final.

-El visitante: Los aquejados de una enfermedad terminal llamada herrumbre de sangre son desterrados a Marte, donde lo único que pueden hacer es dormir y esperar la muerte. Hasta que un día llega un extraño visitante, un chico que es capaz de crear cualquier ilusión de forma tan vívida que es como si fuera real.

Básicamente, una historia tan vieja como el albor de los tiempos: el ser humano es demasiado codicioso por naturaleza y eso le lleva a su ruina.

-La mezcladora de cemento: Cuando los marcianos por fin deciden invadir la Tierra, se encuentran una resistencia que no esperaban.

Un enfoque muy original sobre una invasión extraterrestre y la forma de combatirla de los humanos.

-Marionetas, S.A.: Un hombre aconseja a su amigo que se compre una marioneta a imagen y semejanza suya para tener más libertad.

La historia en sí es muy sexista (los hombres quieren las marionetas para librarse de sus mujeres, que los tienen atados), pero el autor, en tan pocas páginas, le da una vuelta de tuerca tan genial que acaba siendo de las mejores del libro. Me encanta.

-La ciudad: Un cohete aterriza en una ciudad inexplorada, sin saber que, en realidad, está viva.

Esto daría para una película de terror. Bradbury tenia un don para escribir finales, en serio.

-La hora cero: Todos los niños menores de diez años del país se han aficionado a un juego llamado "la invasión". Sus padres lo encuentran muy divertido hasta que se dan cuenta de que no es tan inocente como parecía.

¿Qué mejores aliados para una invasión que los niños? Los adultos no se coscan de nada hasta que ya es demasiado tarde. Muy inquietante, la adaptaron a serie de televisión hará un par de años con Lily Rabe al frente del reparto.

-El cohete: Un padre de familia ahorra el suficiente dinero para hacer un viaje espacial. El problema es que solo un miembro de su familia puede montarse en el cohete y nadie quiere ganarse el rencor de los demás. Al final, el hombre encuentra la solución.

Una preciosidad de relato sobre el poder de la imaginación y de cómo con fuerza de voluntad y creatividad podemos hacer felices a aquellos que más nos importan.

-El hombre ilustrado: Un antiguo acróbata pierde su trabajo en el circo después de echarse a perder físicamente. Para permanecer en el circo accede a tatuarse todo el cuerpo, pero los tatuajes del pecho y de la espalda mostrarán imágenes tan espeluznantes que harán que acabe perdiendo todo lo que tiene.

De nuevo, un final magistral.

El Hombre Ilustrado es un compendio de relatos de ciencia ficción que desarrollan todo tipo de interesantísimas ideas y que en la mayoría de casos cuentan con unos finales excepcionales. Una muy buena muestra de la genialidad de Bradbury en pequeñas dosis para esos días que apetece leer algo autoconclusivo y que nos haga pensar.


martes, marzo 20, 2018

The Host

Tras publicar su famosa (para bien y para mal) saga Crepúsculo, Stephanie Meyer se lanzó a la ciencia ficción con su siguiente proyecto, The Host.

The Host se ubica en un futuro distópico en el que una raza alienígena, las almas, ha invadido la tierra, tomando a los humanos como huéspedes. La protagonista toma a una chica de 21 años, Melanie, pero se da cuenta de que la conciencia de esta todavía sigue despierta. Tanto es así, que el anhelo de sus recuerdos por su hermano pequeño Jamie y su pareja Jared la hace decidir abandonar a los suyos e ir en su busca.

No sabía muy bien qué esperar con esta novela, porque no he leído Crepúsculo y tampoco tengo mucha intención de hacerlo, pero la verdad es que me ha sorprendido gratamente. Aunque no es especialmente adulta, si que trata temas muy interesantes y los desarrolla mucho mejor de lo que me esperaba. Por ejemplo, ese sentimiento de "no encajar" cuando eres diferente, o cómo el amor es una fuerza tan poderosa que puede cambiarlo todo. Meyer hace un buen trabajo mostrando esta dicotomía entre alienígenas y humanos, ya que los primeros, aunque básicamente estén cometiendo genocidio, son la raza tranquila, amable, paciente, mientras que los humanos son los violentos, impulsivos, los que se están cargando el planeta, por lo que es difícil ponerse de un bando o de otro.

Pero Wanda (apodo de Wanderer), en el cuerpo de Melanie, termina conviviendo con esos humanos que desconfían de ella y que la matarían si pudieran, y poco a poco se va haciendo un hueco entre ellos, gracias a su capacidad de sacrificio, el gran amor que siente por su familia y sus nuevos amigos y lo mucho que trabaja para todos. Wanda me gustó mucho como protagonista porque es muy buena persona, mejor que Melanie que básicamente está obsesionada con Jared, y su evolución, así como la de otros personajes, es maravillosa. No me convenció que tardara tan poco en dejar todo lo que conocía pero el triángulo amoroso está bastante bien llevado y me encantó que Wanda y Melanie tuvieran ese vínculo tan estrecho.

Saoirse Ronan fue Wanda/Melanie en la película de 2013

Es un libro con mucho corazón, en el que desde luego priman más las relaciones entre personajes que la trama de ciencia ficción, que te hace desear lo mejor para ese grupo de rebeldes que sobrevive en el fin del mundo y esa expatriada que encuentra su lugar de la forma más inesperada. Admito que se me saltaron las lágrimas en más de una ocasión, y por eso me parece una lástima que Meyer haga lo que haga con el final, porque como cierre para la historia de Wanda, por todo su crecimiento, me parecía una conclusión perfecta hasta donde se estaba encaminando todo.

Hasta que se la carga con el último capítulo y el epílogo. ¿Por qué, Meyer? ¿Por qué? 

Si no fuera por el final le daría cuatro estrellas, pero como juzgo al completo, se queda en tres. Pese a ello ha sido un bonito viaje y aunque me ha costado más de lo que debería terminarlo, estoy contenta de haberlo hecho.

Nota: 3/5

sábado, enero 20, 2018

The Ask and the Answer (Chaos Walking #2)

He tardado bastante en ponerme con la segunda parte de la trilogía de Chaos Walking porque, como ya dije en su momento, el primer libro no me acabó de enganchar. Más allá de la intrigante premisa y de algunos puntos interesantes, se me hizo tedioso y repetitivo, y solo el logrado cliffhanger final hacía que quisiera continuar con la saga. Cuando empecé a leer esta segunda parte de nuevo me encontré un poco desmotivada porque las primeras cien páginas o así no son precisamente apasionantes, pero después coge carrerilla y ya no para hasta el final.

Todd y Viola por fin han llegado a Haven, pero desgraciadamente no es el refugio que esperaban encontrar. Nada más llegar son separados, y sin comerlo ni beberlo se ven metidos en dos bandos contrarios en una guerra sin sentido en la que no están claras las verdaderas intenciones de ninguno de los implicados.

De The Knife of Never Letting Go me cansó un poco que el POV fuera siempre de Todd, porque en sí es un personaje muy poco interesante y de hecho aquí sigue igual, sin tener nunca idea de nada. Por suerte en The Ask and the Answer el POV es dual y teniendo también a Viola la cosa se hace mucho más entretenida. Realmente ninguno de los dos protagonistas tiene mucha idea de lo que pasa a su alrededor, pero en este libro esto juega a su favor porque nunca sabes por dónde van a venir los palos y su genuina sorpresa se traslada al lector. 

Sin duda alguna la gran diferencia entre un libro y el siguiente es el gran juego que dan los personajes secundarios. Mayor Prentiss es un villano en toda regla y es una gozada ver cómo manipula a los demás en pos de su propio beneficio; siempre que crees que ya lo has visto todo, te vuelve a sorprender con alguna salvajada nueva. Mistress Coyle es una formidable rival, a la altura de Mayor Prentiss, y en su caso es todavía mejor porque nunca sabes si realmente quiere lo mejor para su pueblo o está tan cegada de poder como su enemigo. Y también cabe destacar a Davy, que en el primer libro parecía una parodia pero que en este es mucho más humano.

Aunque sea un libro juvenil, The Ask and the Answer trata temas muy complejos como son las consecuencias de la guerra, la esclavitud, el terrorismo, el colonialismo y el miedo hacia lo desconocido y diferente. Y, por supuesto, también hasta dónde es capaz de llegar el hombre para mantener el poder; hay partes que te ponen el vello de punta.

The Ask and the Answer tiene mucho mejor ritmo que su primera parte y la guerra entre las dos facciones está tan increíblemente bien llevada que una vez empieza la acción de verdad, ya no querrás soltar la novela. Además el autor de nuevo deja la historia en un punto álgido con otro interesante cliffhanger así que esta vez sí que tengo muchas ganas de seguir leyendo.

Nota: 4/5

viernes, noviembre 17, 2017

Las Marcas de la Muerte


Tras lograr el éxito a lo largo de todo el planeta con Divergente y sus secuelas, la escritora Veronica Roth nos ofrece algo un poco distinto con su nueva saga, que comienza con este Las Marcas de la Muerte. Del futuro distópico pasamos a un emplazamiento de ciencia ficción, eso sí, sin dejar el YA de lado.

En un universo en el que los humanos viajan por el espacio a través de la llamada corriente, en el que gracias a esa energía las personas desarrollan diferentes dones y solo unos pocos agraciados tienen un destino, Cyra y Akos se encuentran en bandos opuestos. Aunque ambos pertenecen al mismo planeta, Thuvhe, sus pueblos son enemigos mortales. Cyra tiene el don de provocar dolor, el mismo dolor que siente ella constantemente, mientras que Akos es inmune a los dones de los demás. Akos ha caído en manos de la familia de Cyra, y es obligado a trabajar para ella, para mitigar su dolor. El hermano de Akos es esclavo del hermano de Cyra, Ryzek, que pretende desafiar a su destino y hacerse con el poder del planeta. Aunque sus caminos parezcan contrarios, Cyra y Akos descubrirán que son más parecidos de lo que creen.

No he leído Divergente ni he visto la película más que un trozo cuando la dieron en televisión, así que este libro es mi primer acercamiento a Roth, y las impresiones no han sido muy buenas. Las Marcas de la Muerte, más allá de las ampollas que ha levantado por su retrato de los shotet y una posible romantización del dolor crónico, no está en ningún momento a la altura de su premisa. Aunque sea un YA de pura cepa (los protagonistas adolescentes que se unen para comenzar una rebelión, destinos que parecen infranqueables pero a los que se rebelan de todas formas, el don especial de cada uno, el romance de turno...) tiene algunos elementos que podrían haber sido interesantes. ¡Viajes por el espacio! ¡Las posibilidades son infinitas! Sin embargo, pronto se ve que el libro tira por los mismos clichés de siempre y que la autora no ha trabajado mucho todo el tema de los viajes por la galaxia. Por ejemplo, durante una buena parte de la novela la protagonista hace hincapié en lo importante que es la travesía para su pueblo, ese momento en el que viajan hacia otro planeta para recuperar tesoros que otros consideran basura. Pues bien, cuando llega el momento de la travesía, casi toda la acción sucede en la nave, y lo que es la búsqueda dura como tres o cuatro páginas. Todo el maldito libro consiste en la corriente, las flores del hielo y la hierba pluma, no hay más.

Roth no es muy hábil para describir los planetas y el mundo en el que viven los protagonistas, y las descripciones no consiguen transportarte a esos escenarios, algo que en fantasía debería ser indispensable. La acción tampoco es muy vibrante y la trama en sí se hace muy pesada. Hay ciertos momentos en los que parece que va a pasar algo chulo pero la narración le quita todo el interés que pueda tener. Y los personajes tampoco son nada del otro mundo, siguen el típico esquema de "soy un monstruo que hace cosas terribles" y "no, yo no te veo así y te amo por lo que eres", con los dilemas morales que cabe esperar. Hay un par de giros hacia el final que son bastante previsibles y encima queda todo abierto porque habrá más libros, claro.

Las Marcas de la Muerte es un libro muy, muy básico. A lo mejor para los más jóvenes que tienen poca experiencia en la ciencia ficción puede que les entre un poco más, pero para un lector con recorrido esta novela es demasiado simplona y lo que es peor, aburrida. Desde luego hay opciones mucho más apetecibles en lo que respecta a la fantasía y/o la ciencia ficción.

Nota: 1'5/5

jueves, octubre 12, 2017

Ready Player One

Soy una chica (o mujer ya) nacida en los ochenta. Aunque viví mi adolescencia en los noventa, siento una debilidad especial por la década en la que nací. Mi película favorita es de 1987. Adoro las pelis de John Hughes (sobre todo El Club de los Cinco). Casi toda la música que escucho es o bien bandas sonoras de films, o bien canciones de los ochenta. Me considero a mí misma una geek, o friki o lo que me queráis llamar: consumo manga y anime, me gusta el cine de terror, estoy obsesionada con las pelis de Marvel y todavía hoy juego a las aventuras gráficas de mi época, tipo Monkey Island. Me encantan las series tipo Stranger Things que abogan por la nostalgia de forma tan efectiva. Cuando el protagonista describe que el vídeo de Halliday comienza con la canción Dead Man's Party de Oingo Boingo, lo primero que dije fue, mira, este tema sale en Back to School (y lo sé porque mi actor favorito participa en esa peli). Así que este libro debería haberme entusiasmado de principio a fin, pero lo único que ha conseguido ha sido agotarme.

Y eso que el concepto es chulísimo: en un futuro en el que el agotamiento de los recursos ha empobrecido exponencialmente a la población, un revolucionario videojuego permite a cualquiera la opción de evadirse de la existencia de mierda en la que vive y sumergirse en una realidad virtual en la que se puede adquirir la identidad que uno quiera y explorar infinidad de mundos diferentes creados a imagen y semejanza de la cultura pop más icónica del siglo pasado. Este juego se llama OASIS y su creador, James Halliday, estaba obsesionado con los ochenta, de modo que sus jugadores pueden visitar escenarios que recrean a la perfección escenarios sacados de Blade Runner, Dragones y Mazmorras, Regreso al Futuro o incluso (pocas) cosas más modernas como El Señor de los Anillos (las pelis, obviamente), Firefly y un largo etcétera. Al morir Halliday, este desvela que ha ocultado un huevo de pascua en el vasto universo que conforma OASIS, y que el primero en encontrarlo heredará su inmensa fortuna. Pero las pistas que proporciona son tan crípticas que durante años nadie es capaz de encontrar siquiera la primera de las tres puertas que conducen hasta ese jugoso tesoro. Entonces, un chico llamado Wade resuelve el primer acertijo y desencadena una guerra sin cuartel para hacerse con el huevo de Halliday.

Pero ¿no era Wade obeso?

OASIS es el sueño de cualquier geek. Imagina poder visitar los escenarios de tus películas favoritas y vivirlos como si estuvieras realmente allí, o pilotar un mecha gigante, o convertirte en Ultraman. Si eres una chica mola menos porque a excepción de Harry Potter y poca cosa más casi todo son obras creadas por hombres, pero sigue estando guay igualmente. Je, yo sueño con el día en el que de verdad se pueda jugar a meterte en pelis y ser Molly Ringwald en Dieciséis Velas o En el Club de los Cinco. Pero lo que tendría que haber sido un viaje nostálgico y divertido se me hizo bastante cuesta arriba por la necesidad de Cline de explicarlo todo de la forma menos interesante posible. Porque el problema que le veo yo a Ready Player One es que quiere llegar a un abanico muy grande de público, lo cual es lícito y lógico, por supuesto. Así que por un lado está dirigido al lector más mayor que creció en los ochenta y al que le encantará ver referencias a Enredos de Familia, Star WarsFootlose o Dragones y Mazmorras, pero por el otro lado el autor también quiere llegar al lector más joven que desconoce toda esta cultura pop con la intención de descubrirle que las frikadas de los ochenta molan y tal vez hacer que así se interese por películas o canciones que de otro modo pasaría por alto. Y más ahora con cosas como It o Stranger Things, que parece que apostar por la nostalgia ochentera está dando muy buenos resultados. Pero ¿cuál es el problema con eso? Que para el lector que ya se conoce las referencias, el que te tenga que explicar todo se hace muy pesado. No necesito que para cada canción, cada videojuego o cada película me tenga que poner el año de estreno, quién la dirigió, quién lo creó o qué actores salen. No necesito que en las primeras cien páginas Cline tenga la necesidad de explicar seis veces que las máquinas arcade son "antiguas máquinas de videojuegos que funcionaban con monedas". Tampoco necesito cuatro páginas describiéndome escenas de Juegos de Guerra. No conseguía meterme de lleno en la historia, en la búsqueda del huevo, porque cada dos por tres la trama quedaba cortada por explicación tras explicación que a la hora de la verdad no aportaba mucho. Y para el lector jovencito... ¿Es realmente posible sentir nostalgia por algo que no has vivido nunca?

Y Wade, el protagonista, es muy repelente, porque se sabe todos los diálogos de todas las películas de memoria (¡porque las ha visto hasta ciento cincuenta veces!), domina todos los juegos, se sabe cada canción que suena, hasta cosas hiper mega desconocidas. ¿De verdad alguien tan joven ha tenido tiempo de aprenderse todo eso? Además me pareció muy triste que no tuviera gustos propios, porque todo lo que le gusta es porque le gustaba primero a Halliday.

Ready Player One no deja de ser una excusa para que el autor meta mil millones de referencias a todo lo que le gusta y farde de sus conocimientos sobre videojuegos antiguos (que esa es otra, todo lo describe como "una canción antigua", "una película antigua", "un videjuego antiguo"). Y como toma prestados escenarios creados por otros, pues no tiene que currarse mucho los suyos propios. Entre medio de todo eso hay una historia más o menos entretenida con el típico héroe huérfano que vive con su malvada tía y que consigue la gloria gracias a su astucia, perseveración, buen corazón y sobre todo el poder de la amistad, que le llevan a vencer a una desalmada corporación que pretende hacerse con el control de OASIS para privatizarla. Está bien a ratos, y los personajes secundarios, aunque clichés, son cuquis, pero esperaba bastante más.

Ah, y la traducción deja mucho que desear. Una serie live action es una serie de acción o imagen real, señor traductor, no una serie de acción en directo. Si os defendéis con el inglés, ni os acerquéis a la versión en castellano.

Nota: 6