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sábado, septiembre 08, 2018

Corazones en la Atlántida

Corazones en la Atlántida, publicado en 1999, es una recopilación de cinco relatos ubicados en diferentes años y relacionados entre sí por diversos personajes en común. A través de una suave mirada a la nostalgia y otra más dura a las terribles consecuencias de la guerra de Vietnam, King construye una carta de despedida al siglo XX y un homenaje a todos esos recuerdos que dejamos atrás con él.

-1960: Hampones con Chaquetas Amarillas

En el verano de sus once años, Bobby se hizo muy amigo de un anciano que se mudó a su edificio, Ted Brautigan, quien le ofreció dinero a cambio de un trabajo muy particular.

Uno podría decir que Stephen King es el rey del terror por lo bien que se le da escribir sobre toda clase de miedos y temores, pero lo cierto es que en lo que de verdad destaca el escritor es en describir la nostalgia que rodea a los recuerdos de la infancia, a la libertad de una niñez que ya quedó largamente atrás. En su caso, además, se nota su debilidad por la década de los sesenta, cuando uno podría decir que la vida era mucho más sencilla y apacible (siempre que fueras blanco, claro). Esta historia es una carta de amor a muchas cosas: los largos veranos cuando eres niño y tienes meses por delante para hacer lo que te plazca, el empezar a descubrir la lectura un poco más adulta (desde luego ese primer carné de la biblioteca era una de las mejores cosas que te podían pasar de crío, ¡y yo también me acuerdo de la primera vez que leí El señor de las moscas y lo mucho que me impresionó!), la pureza de las amistades, los primeros amores, las relaciones complicadas con lo padres... La amistad entre Bobby y Ted, aunque desde fuera podría parecer totalmente inapropiada, es preciosa, y King hace un grandísimo trabajo mostrando ese triste momento en el que Bobby deja atrás definitivamente la inocencia de la niñez y empieza a entrar en la siguiente etapa de la vida, en la que todo es mucho más complicado y miserable. Con algo tan simple como el cambio de postura para dormir de Bobby se te rompe el corazón porque creo que todos en algún momento hemos deseado volver a atrás y cuesta aceptar que no se puede.

La parte sobrenatural no está mal del todo pero... ¡Sorpresa! ¡Está relacionada con La Torre Oscura! Detesto cuando King me hace esto porque NO he leído La Torre Oscura y siempre tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo, aunque no sea imprescindible habérsela leído para poder entender esta historia. Quitando eso, es un relato extremadamente sólido ideal para darnos una vuelta por el camino de la nostalgia.

-1966: Corazones en la Atlántida

La beca estudiantil de Pete para la Universidad de Maine corre peligro cuando en su primer semestre de carrera casi todos los chicos de su planta se obsesionan con jugar a los corazones y descuidan totalmente sus estudios.

Este relato no tiene nada de sobrenatural ni de terror, y es con mucha diferencia mi favorito de este libro... y lo que más he disfrutado de King en mucho tiempo. Estoy ENAMORADA de esta historia, ¿será por qué yo también me he pasado horas y horas jugando al corazones? (aunque en el ordenador y sin apostar nada, menos mal). Los acontecimientos tienen lugar en 1966, una época muy importante en la historia de Estados Unidos porque es cuando empezaron a darse los primeros pasos previos a la gran revolución pacifista y sexual que derivaría en la revocación de la obligatoriedad de combatir en la guerra. Y es la amenaza de Vietnam lo que marca los destinos de estos chicos, que saben que si pierden su beca pueden ser reclutados como soldados y pese a ello son incapaces de dejar de jugar. King nos muestra cómo el símbolo de la paz se introduce poco a poco en la consciencia de todos ellos, y cómo la futilidad de la guerra empieza a ser una idea más y más extendida entre la juventud que quiere luchar para que las cosas sean diferentes. Los personajes son muy humanos y muy reales, me encantó el romance entre Pete y Carol (cuando King se lo propone escribe unas historias de amor preciosas) y la escena de la nieve y el patinazo de Stokely es antológica. King incluso se marca hacia el final un momento "Oh Capitán mi Capitán" muy bueno y muy peliculero. Genial de principio a fin.

-1983: Willie el Ciego

Nadie se imagina que cuando Willie sale cada mañana de casa y coge el tren para ir a trabajar, en realidad se gana la vida mendigando.

Uno de los matones de la primera historia, y superviviente de la guerra de Vietnam, tiene aquí su redención, ya que Willie está más que decidido a hacer penitencia por los crímenes que cometió en el pasado. Para ello se hace pasar por un mendigo ciego cada día, aunque no finge del todo porque durante ciertas horas se convierte en ciego de verdad.

No tengo mucho que comentar de este relato, es el más flojito. King comenta al final del libro que era una historia que había publicado anteriormente y que luego la adaptó para meterla en esta recopilación, por lo que se nota que es la más desconectada de todos. Está curiosa, sin más, supongo que lo que más me gusta es que esté ubicada en el año en el que nací.

-1999: ¿Qué hacemos en Vietnam?

Cuando Sully volvió de la guerra, solía alucinar con una anciana a la que vio morir en la jungla de Vietnam y a la que no fue capaz de ayudar. Ahora, después de volver del funeral de uno de sus compañeros de combate, vuelve a verla.

King explora los terribles estragos de la guerra, cómo los que estuvieron allí nunca se llegan a recuperar de todo el horror del que formaron parte y cómo la pesadilla les perseguirá hasta el día que exhalen su último aliento. Nuestro querido Malenfant (el instigador del corazones del segundo relato) tiene un rol bien destacado y por supuesto que es un cabrón desquiciado cuando se lo llevan a Vietnam. ¿A quién se le ocurre mandar a hombres así a combatir?

Una pena ver a Sully John así, era una monada cuando era un crío.

-1999: Se ciernen ya las sombras de la noche

Bobby vuelve a su pueblo para asistir al funeral de un viejo amigo y se reencuentra con su antiguo amor.

Un cierre muy bonito para Bobby y Carol, que se vuelven a encontrar de adultos y se recrean en sus recuerdos compartidos.

En definitiva una gran lectura, especialmente por las dos primeras historias (que más que relatos son novelas cortas) que he disfrutado inmensamente y que coloco desde ya entre mis favoritas del autor.

Nota: 4/5

martes, julio 18, 2017

La Ladrona de Libros

No se puede decir que este 2017 esté siendo un año de grandes lecturas. Seguramente es porque no estoy escogiendo demasiado bien, y aunque sí que he leído unos cuantos libros que he disfrutado mucho, ninguno me ha maravillado tanto como para darle cinco estrellas en GR. Excepto uno.

A sus nueve años, la pequeña Liesel Meminger es acogida en casa de los Hubermann, en el pequeño pueblo de Himmelstrasse, Alemania. Es 1939, Hitler está en el poder, y Liesel se ha quedado sola: su madre la ha abandonado y su hermano pequeño ha muerto. En una casa extraña, con una severa nueva madre y un peculiar padre aficionado al acordeón y a los cigarrillos, Liesel vivirá sus siguientes años, y cultivará una extraña afición: la de robar libros.

La ladrona de libros es todo un fenómeno mundial, ha vendido millones de ejemplares y también tuvo su correspondiente adaptación a película. Todo ello totalmente merecido, de modo que poco puedo añadir ya a todo lo que se ha dicho sobre esta especial novela.

Zusak, inspirado por las historias de sus padres en la Alemania y Austria de la Segunda Guerra Mundial, confecciona un tierno y muy humano relato sobre una niña que trata de salir adelante en unas circunstancias de lo más difíciles, que pese a ello encuentra la felicidad en momentos pequeños e inesperados (sus libros, los instantes compartidos junto a su padre, aprendiendo a leer, sus aventuras juveniles con su vecino Rudy, los cuentos de Max) hasta que los horrores de la guerra llegan hasta ese diminuto y apartado pueblo que hasta ese momento parecía habitar en otra dimensión.

El libro, sorprendentemente, está narrado por la propia muerte, lo cual le confiere un toque muy original. Relatos sobre la WWII hay muchísimos, y no es de extrañar, puesto que se trata de una de las épocas más oscuras del ser humano, y Zusak sabe imprimirle su sello personal, dotando a su historia de una cotidianidad y frescura que hace que los inevitables acontecimientos que están por producirse, y pese a las advertencias de la misma muerte, acaben por golpearte como un puño en el estómago.


Los personajes de La ladrona de libros son todos entrañables e inolvidables. Liesel, Rudy, Hans, Rosa, Max... Todos se hacen de querer a su manera, y especialmente destacables son las relaciones que Liesel mantiene con cada uno de ellos, con personas que se vuelven imprescindibles en su vida desde su llegada a Himmesltrasse. Se me hace difícil escoger una por encima de las otras porque todas son maravillosas, Liesel y su amistad y también amor con Rudy, Liesel y su camaradería con su padre, Liesel y el respeto que siente por una madre que la quiere más de lo que parece o Liesel y el vínculo que forja con Max, que vive en un infierno solo por haber cometido el pecado de ser judío.

Es un relato conmovedor y desgarrador, que muestra muy bien hasta qué punto la Alemania Nazi arrebató la humanidad de las personas, y a pesar de ello es un canto a la esperanza, porque la bondad también existe y es necesario aferrarse a ella para salir adelante aun en los momentos más bajos.

Pero, sobre todo, La ladrona de libros es una carta de amor a la palabra escrita. La pluma de Zusak es brillante y hermosa, y sus símiles son preciosísimos. En cada una de las páginas de esta novela se transmite el profundo amor que siente el autor por las palabras, y es por eso que este libro resuena tan fuerte con todos aquellos que amamos leer. Maravilloso de principio a fin.

Nota: 9'5