domingo, julio 05, 2020

The hunting party

The hunting party es el primer thriller de la escritora Lucy Foley, novela que se ha descrito como un cruce entre Diez Negritos de Agatha Christie y El secreto de Donna Tartt y en la que la autora nos ofrece un misterio con aire clásico en el que un crimen da lugar cuando un grupo de personajes queda aislado en un lugar remoto.

Un grupo de amigos de la universidad se reúne para celebrar Año Nuevo en un pabellón de caza en medio de las montañas de Escocia; la misma Nochevieja, uno de ellos desaparece y dos días después su cadáver es encontrado con signos de que su muerte ha sido más que un accidente. En un lugar tan remoto que ha quedado aislado por la  nieve, eso quiere decir que uno de ellos, o bien del grupo de amigos o bien de los pocos empleados, ha sido el culpable.

Foley presenta a un grupo de amigos que representan los arquetipos habituales: la chica popular, el chico guapo y narcisista, la pareja perfecta que acaba de tener un bebé, la eterna soltera, la recién llegada, el chico gay... Es intencional y tiene sentido porque uno de los temas de la novela es que después de tantos años se han distanciado unos de otros y se reúnen más por costumbre que por otra cosa, y cómo son diferentes personas fuera y dentro del grupo, donde terminan asumiendo sus roles de siempre sin quererlo. Por otra parte, el hecho de que caigan en ese arquetipo hace que ninguno de ellos sea especialmente interesante ni único, y en ningún momento se refleja que realmente sean personas que compartan un vínculo, parecen una panda de extraños, no tienen intimidad ninguno con nadie, ni siquiera entre las parejas. Además, como no hay punto de vista de todos, varios de ellos están desaprovechadísimos, como Nick y Bo o Giles y Samira.

La forma en la que está planteado el misterio es interesante: la narración se combina entre el antes y el después, pero no se sabe quién ha desaparecido/muerto hasta el final (aunque no es muy complicado de adivinar). Como todos los personajes tienen sus propios secretos todos resultan sospechosos. Algunos secretos están bien y dan bastante vidilla, otros (como el de Katie, que se ve a kilómetros) son meh.

Es una novela un poco lenta porque Foley insiste mucho en las mismas cosas y a ratos parece que no avance la trama, por ejemplo los capítulos de Miranda son casi todos iguales, y muchas descripciones de los paisajes se hacen algo repetitivas, como suele suceder cuando la acción trascurre en sitios tan contenidos.

La resolución está bien y tiene alguna sorpresa interesante, pero nada espectacular.

A Foley también se la ha comparado mucho con Ruth Ware, otra autora de thrillers modernos especializada en sus misterios a lo Agatha Christie con un grupo reducido de personajes de los que sospechas y un entorno cerrado donde sucede el crimen. La comparación es acertada porque como Ware la premisa es mucho más interesante que la ejecución, que no ofrece nada especialmente nuevo. Entretenido, pero esperaba más.

Nota: 3/5

domingo, junio 28, 2020

A head full of ghosts

Cuando busco listas con recomendaciones de libros de terror más a menudo que no Paul Tremblay, y específicamente A head full of ghosts, figura en ellas, así que naturalmente tenía mucho interés en leerla.

Sí, A head full of ghosts es El exorcista, y su autor no finge en ningún momento que no lo sea, al contrario. Pero el toque que le da con lo del reality show es bastante original. La historia está contada por Merry, una joven que recuerda los sucesos cuando tenía ocho años y su hermana mayor de catorce tuvo un brote psicótico. Su padre, extremadamente religioso, creyó que debía consultar con su iglesia y entre unas cosas y otras la familia, que atravesaba serias dificultades económicas, terminó formando parte de una serie reality en la que afirmaban que la chica en realidad estaba poseída por un demonio.

En todo momento el enfoque se muestra bastante ambiguo. Es decir, parece evidente que es una enfermedad mental y de hecho uno de los temas que explora Tremblay es lo extremadamente peligroso que es no tomarse en serio la enfermedad e insistir en el tema de la posesión, pero en todo momento hay esa sensación de "vale, pero y sí...?", y más contando con que la narración viene de una chica tremendamente traumatizada por haber vivido una situación tan espantosa a los ocho años y sus recuerdos no son especialmente fiables. Tremblay lo deja un poco a elección del lector, y más con ese final, pero creo que en esta ocasión la ambigüedad funciona estupendamente.

Los "sustos" son un poco genéricos pero están bien. Hay una sección en la novela en la que un blog analiza el reality quince años después y expone cómo muchas de las escenas que supuestamente demuestran la posesión están basadas en películas de terror famosas. El autor es un auténtico forofo del género, tanto cine como literatura, y su libro está PLAGADO de referencias, algunas explícitas, otras más disimuladas. Hay un momento en el que parece que lo haga para fardar de lo mucho que domina (no es tan cansino como en Ready Player One, pero un poco en esa línea), pero bueno, el hombre le pone pasión y menciona una de mis películas favoritas, así que se lo perdono.

Otro de los temas entorno a los que gira es cómo a menudo este tipo de realities se aprovechan de gente desfavorecida que no está en situación de negarse y acaban perjudicando más que ayudando, como queda patente en todo el circo del exorcismo.

La narración me gustó mucho. Las partes del blog están geniales y cuando Merry es pequeña capta bien cómo actúa una niña de esa edad. La relación entre Merry y Marjorie es uno de los puntos más fuertes de la novela, y el desenlace de la historia la verdad es que deja con el corazón en un puño. 

A head full of ghosts es una buena novela de terror, interesante para los fans de las historias sobre posesiones, que le da un giro a El exorcista y que además es un homenaje en toda regla al género.

Nota: 4/5

viernes, junio 12, 2020

Howl's Moving Castle

Diana Wynne Jones tiene (mejor dicho, desgraciadamente, tenía) una imaginación prodigiosa, y en su novela más conocida lo demuestra desde la primera hasta la última página. Howl's Moving Castle es, literalmente, magia pura.

No he visto la película de Ghibli, así que me sumergí en su lectura sin ningún tipo de expectativa y ya desde el principio me enamoré de la pluma de la autora. ¿Sabéis esos escritores o escritoras que escriben de una forma que parece superfácil pero que en realidad sus historias tienen muchísimo intríngulis? DWJ es de esas, ofreciéndonos una historia que parece muy sencilla pero que está llena de detalles. Yo confieso que cuando lo terminé lo primero que hice fue empezarlo de nuevo para seguir todas las miguitas que iba dejando la autora, y lo disfruté todavía más esa segunda vez al captar las pistas de Calcifer o ver cómo los comentarios y acciones de Howl que parecían ir en una dirección en realidad iban por otro lado totalmente diferente.

Las aventuras de Sophie, una adolescente que es convertida en anciana por una malvada bruja, en el castillo volador del cruel (o más bien entrañable) mago Howl, son divertidísimas. Todos los personajes, imperfectos a su manera, son la monda, y las relaciones entre ellos son geniales. Sophie, Howl, Michael, Calcifer, Lettie, Martha, Percival... Todos son encantadores, y forman una extraña familia que a pesar de todo funciona. Sophie en particular me pareció una protagonista muy original, una chica responsable y algo tímida que en cuanto se convierte en anciana se olvida de todo su recato y no tiene ningún problema en decir lo que piensa a la cara de los demás y que los trae a todos locos. ¡Y siempre la está liando! Las reacciones de Howl cada vez que Sophie la vuelve a armar son oro.

El mundo que crea DWJ y las reglas del mismo, son una maravilla. Como digo, es la definición misma de magia, y todo está encauzado a la perfección hasta ese final tan redondo. Me encantó cómo escribe la autora el romance, sutil pero a la vez con todo el sentido del mundo. 

Diana Wynne Jones escribe ese tipo de historias que disfrutan tanto niños como adultos, y crea mundos y personajes tan vivos en los que es facilísimo perderse. Howl's Moving Castle combina la magia y las aventuras con un gran sentido del humor y esa pizquita de romance y el resultado es una historia divertidísima, original, adorable e inolvidable. Qué no daría yo para ser capaz de escribir así.

Nota: 5/5

jueves, junio 11, 2020

Rojo, blanco y sangre azul

El debut de Casey McQuinston con Rojo, blanco y sangre azul fue uno de los libros de los que más se habló en 2019, especialmente entre los fans de la literatura romántica. Ganó a mejor novela romántica en los premios Goodreads con más de 76.000 votos y en la categoría de debut con más de 60.000. ¿Qué tiene esta historia para haber enamorado a tantos de sus lectores?

Desde luego tiene muy claro el público a la que va dirigida, y es que McQuinston nos ofrece una realidad muy diferente a la nuestra en la que en 2016 las elecciones las ganó una mujer de Texas, demócrata, divorciada de un hombre mexicano y con dos hijos mestizos. Una presidenta que se preocupa por el pueblo, cuyo hijo Alex sueña con ser un día él mismo Senador y luchar contra la discriminación, y que se presenta a una reelección complicada con optimismo. Una realidad en la que un príncipe de Inglaterra, Henry, se enamora de Alex, y en la que Alex se enamora de Henry, y en la que tienen que esconder su amor para no perjudicar a la familia de ambos, hasta que irremediablemente todo sale a la luz. Y bueno, un puede esperarse cómo va a ir la cosa.

Estamos ante un enemies to friends to lovers de manual, de hecho hay muchas situaciones que se encuentran muy a menudo en el fanfiction (una vez leí a alguien afirmar que esta novela era un fanfic  AU Arthur/Merlin y un poco sí), aunque rivales lo son bastante poquito y amigos también, la novela va bastante directa al romance. McQuinston mezcla la historia de amor (muy, muy, muy pastel) con el clima político, mucho más idealizado de lo que sería la vida real. Ya no solo porque la política de Estados Unidos es básicamente todo lo contrario sino porque no hay más que ver cómo tratan los británicos a Megan para saber que jamás aprobarían un romance con un hombre.

Es una novela muy cuca, en la que seguimos a estos dos veinteañeros que no pueden vivir su romance de una forma normal por culpa de sus situaciones, pero que se las apañan para encontrar la manera de estar juntos. Hay bastante más smut de lo que me imaginaba, pero no me convence demasiado la forma en la que está escrito, porque por un lado la descripción del sexo en sí es super, supervaga, pero luego McQuinston te mete frases de diálogo en plan "acabas de tener mi p***a en la boca", y no sé, creo que hay un término medio.

Los personajes son bastante adorables. Al que más conocemos es a Alex, ya que la historia está narrada desde su punto de vista, y es bonito verlo crecer y convertirse en una persona diferente a la que tenía él en mente, un chico decidido a hacer el bien y muy, muy enamorado. Henry también es un amor, aunque le conozcamos un poco menos, y el resto de secundarios caen un poco en eso de ser un pelín "quirky", pero están bien.

McQuinston tiene un estilo muy bonito, muy ñoño, que brilla sobre todo en los monólogos interiores de Alex. Es en general una lectura muy amena, que gustará a los que busquen una historia de amor bonita entre dos jóvenes líderes mundiales y quieran evadirse un poco del mundo real para creer durante unas horas que las podrían ser diferentes.

Nota: 3/5


jueves, junio 04, 2020

Leyendo Sherlock Holmes: Relatos III

Los dos primeros relatos están ubicados antes de El signo de los cuatro, pero los junto con los siguientes para no hacer una entrada solo con estos dos.

EL ROSTRO AMARILLO

Holmes y Watson prestan ayuda a un preocupado esposo que está convencido de que su mujer, con la que hasta hacía poco se llevaba maravillosamente, le esconde un secreto terrible y que tiene que ver con la casa vecina a la suya, hasta entonces desocupada. Al ir a investigar, un rostro amarillo de aspecto extraño al que atisba en la ventana del piso superior le llena de desasosiego.

Esta historia es peculiar porque no solo Holmes no hace absolutamente nada, sino que sus conjeturas, por una vez, están erradas. Ya le hacía falta una buena cura de humildad, y él mismo la aprecia como tal. La resolución es preciosa.

EL INTÉRPRETE GRIEGO

Watson se sorprende porque Holmes, que no es dado a hablar de su familia, de repente le suelta que tiene un hermano mayor al que considera con más dotes de observación y deducción que él mismo, pero que es tan vago que no se toma las molestias de seguir todos los rastros que necesita una investigación. La pareja se va a ver a Mycroft al Club Diógenes, donde pasa las tardes, y allí este les involucra en el caso de su vecino, un intérprete griego que fue secuestrado y que fue testigo de algo en apariencia muy turbio.

Lo mejor del relato es obviamente la introducción de Mycroft, cuando los dos hermanos se ponen a hacer deducciones sobre una persona que pasa por la calle para competir entre ellos e impresionar de paso a un anonadado Watson es buenísimo. Aquí de nuevo Holmes no tiene mucho que hacer, pero ya es más de lo que haría Mycroft.

Y hablando de Mycroft, es curioso que en casi todas las últimas adaptaciones no lo muestren con sobrepeso cuando es una de sus características más definidas, Stephen Fry es el que más se acerca a la descripción que da Doyle.

EL MISTERIO DE COPPER BEECHES

Una institutriz acude a Holmes y a Watson para que le aconsejen sobre si aceptar un trabajo que parece demasiado bonito para ser verdad; le pagan un montón de dinero a cambio de que de vez en cuando lleve un vestido determinado, se siente donde ellos digan y se corte el pelo. La chica finalmente acepta porque la oferta es demasiado jugosa, pero en cuanto se da cuenta de que hay gato encerrado, vuelve a ponerse en contacto con los detectives.

Doyle le estaba cogiendo gustillo a eso de trasladar la acción al campo (¡y aquí también hay un sabueso!). Esta de esas historias en las que Holmes tampoco tiene mucho que hacer, pero se da un aire a Barbazul y eso siempre gana puntos para mí. Buena explicación del misterio y buen final.


EL MISTERIO DE BOSCOMBE VALLEY

Lestrade llama a Holmes para que le ayude en un caso de asesinato en el que un granjero australiano ha sido hallado muerto con el cráneo aplastado. Todas las pistas apuntan a que su propio hijo fue el perpetrador del crimen, pero una amiga de este insiste en que Holmes investigue y saque sus propias conclusiones.

Entiendo que hayan cosas que se repitan de una historia a otra porque se iban publicando por separado y no todos los lectores leerían todas y cada una de ellas y por orden, pero me hace gracia siempre que Sherlock presume de su monografía acerca de las diferentes cenizas de tabaco, como si Watson no lo supiera. No está mal pero no ofrece nada nuevo, muy parecida por ejemplo a La corbeta Gloria Scott. Doyle tiene un poco de obsesión con hombres que se reencuentran con pasados que creían que habían dejado atrás en otro continente.

Meitantei Holmes (1984-1985)


EL OFICINISTA DEL CORREDOR DE BOLSA

Aquí de nuevo tenemos a un cliente al que le han ofrecido un chollo de trabajo que tiene que tener algún truco, y Holmes ya se huele por dónde van los tiros en cuanto se le explican los hechos.

Como ya he dicho alguna que otra vez, una de las cosas que más me gustan de estos relatos es lo creativos que son los criminales, y aquí se da otro de esos casos. Parecido al de La liga de los pelirrojos con eso del trabajo que mantiene al cliente ocupado mientras por detrás se fraguan otros planes.

EL TRATADO NAVAL

Esta es de las historias más largas, y recuerda un poco a La segunda mancha en tanto que una vez más desaparece un importante documento cuyo robo podría tener repercusiones internacionales pero el ladrón tiene dificultades para venderlo. El cliente en esta ocasión es un antiguo compañero de colegio de Watson, que trabaja en la oficina de asuntos exteriores y al que le roban un tratado naval cuando estaba haciendo una copia. Tras enfermar gravemente a causa de la ansiedad, cuando por fin empieza a recobrar la salud le ruega a Watson que convenza a Holmes para hacerse cargo de su caso.

Lo más interesante de esta historia es cómo el ladrón parece haberse esfumado tras cometer el robo, y algunos aspectos extraños en el asunto, como el hecho de que tocara una campanilla que avisaba de su presencia segundos antes de cometer el delito. Hacia el final ya se hace claro qué ha pasado y la forma que tiene Sherlock de anunciar que ha resuelto el caso es una  monada. La verdad es que le cogí cariño a Phelps.

LA CAJA DE CARTÓN

Este relato fue muy polémico en su momento y de hecho llegó a estar censurado en múltiples ediciones de las recopilaciones por la resolución que le da Doyle. Y puedo entenderlo, porque esta historia es bastante oscura y, lo es peor, realista, viendo que casos así se suceden muy a menudo...

El misterio comienza cuando una mujer recibe un paquete que contiene dos orejas humanas de dos personas diferentes. Ella no tiene ni idea de cuál puede ser el motivo de la persona que le ha enviado tan siniestro regalo, pero Sherlock sospecha a quién puede haber sido dirigido realmente y cuáles son los motivos reales del presunto asesino. Holmes va bastante sobrado, aquí, incluso más que de costumbre.

Lo que más gracia me hace de este relato es que en Estudio en Escarlata Holmes se mofaba de Dupin diciendo que su truco de adivinar los pensamientos de otros era superficial y petulante para aquí hacer él exactamente lo mismo... ¡solo para impresionar a Watson! Ay, Sherlock...

miércoles, junio 03, 2020

The Mysterious Affair at Styles (Poirot #1)

La primera novela de Agatha Christie, en la que ya hace aparición el emblemático Hercule Poirot, es también la primera novela suya que leí, hace casi quince años... Lo cierto es que no me acordaba de absolutamente de nada, ni siquiera de la identidad de la persona responsable de la muerte de la pobre señora Inglethorp, así que sumado al hecho de que esta vez me lo he leído en su idioma original, lo he podido disfrutar al máximo otra vez. (Aquí está la reseña que hice en su momento, por si interesa).

El caso que investiga Poirot es el de una mujer de setenta años que ha muerto envenenada. Toda su familia sospecha de su reciente marido, un hombre veinte años más joven que parece claro que estaba con ella con su dinero, y el hecho de que se encuentren los restos calcinados de un testamento en la chimenea de la víctima parece indicar que precisamente el dinero es el motivo. Claro está, el marido no es el único que anda tras la fortuna de la fallecida...

The Mysterious Affair at Styles es recordada frecuentemente precisamente por ser la primera novela publicada de la reina del suspense, y en la que como hemos dicho se daría a conocer un personaje que hoy día sigue siendo más que recordado (eso sí, Kenneth Brannagh no se parece en NADA a la descripción que nos da Christie; David Suchet, en cambio, es perfecto), pero no es de sus obras más emblemáticas pese a que estamos ante un misterio que hasta el último capítulo mantiene en vilo al lector.

Christie menciona a Sherlock Holmes cuando Hastings, el protagonista, dice que le encantaría ser un detective como él, y podemos ver la influencia en el hecho de que la historia esté narrada en primera persona por el "ayudante" del excéntrico detective y cómo esté se guarda información clave hasta tener una idea clara del conjunto. Pero las similitudes se quedan ahí, ya que el estilo de Christie, incluso en una obra tan temprana, ya indica que va a ser único y que la escritora va a ser tan influyente en la literatura posterior como lo fue Doyle en su momento.

Salvando las distancias este libro es como un episodio de Ley y Orden, en el que el trabajo de investigación se combina con las vistas judiciales en la que los abogados tratan de convencer al jurado con los hallazgos encontrados en dicha investigación. No me acordaba de este detalle y los capítulos dedicados a los juicios me encantaron.

Es fácil ir haciendo conjeturas y descartando y añadiendo sospechosos no solo porque casi todos los personajes ocultan cosas, sino porque Hastings es un poco idiota y se entera de la misa la mitad. Me hizo mucha gracia cómo continuamente se iba diciendo a sí mismo que Poirot ya no es lo que era y convenciéndose de que estaba equivocado. Que Poirot es un poco insoportable, eso está claro, ¡pero Hastings para querer ser detective no es especialmente observador! 

En definitiva, que soy muy fan de Agatha Christie y me lo paso de miedo con la forma tan maravillosa que tiene de jugar al despiste con el lector.

Nota: 4/5

miércoles, mayo 27, 2020

Leyendo Sherlock Holmes: El Sabueso de los Baskerville

De las cuatro novelas de Sherlock Holmes (o tres, porque Estudio en Escarlata ya la había leído hace años) la que más ganas tenía de leer, con diferencia, era esta. En parte me alegro de que en mi edición estuviera después que las otras porque así me he dejado la mejor para el final, porque la espera ha valido totalmente la pena: me ha fascinado.

En El Sabueso de los Baskerville Holmes y Watson se enfrentan a una terrorífica leyenda familiar: se dice que un fantasmal y gigantesco sabueso se aparece por las noches en el espectral páramo donde se encuentra la casa de la familia Baskerville y acaba con la vida de sus miembros, todo como castigo por un crimen atroz que cometió uno de los Baskerville generaciones atrás. ¿Es solo una leyenda o tiene algo de verdad? Porque el último Baskerville en habitar la casa ha muerto de puro terror tras asegurar haber oído al sabueso noches atrás y su heredero, el joven Henry Baskerville, podría estar en un grave peligro si decide ocupar él mismo el lugar acosado por la tragedia.

¿Qué decir de este relato? Doyle combina el misterio con el terror de una forma magistral, jugando con el miedo a lo desconocido y ese punto sobrenatural que acecha a los Baskerville sin motivo aparente.

Sherlock Holmes (2009)

La historia funciona de maravilla porque Doyle se sale de lo familiar y utiliza otros elementos que dotan a la historia de un cariz muy diferente al de las otras novelas. Para empezar, salimos de Londres para irnos al campo, y el autor crea una atmósfera muy lograda con las descripciones del lúgubre entorno que rodea la mansión de los Baskerville, en el que los gemidos del sabueso rompen el silencio nocturno y aterrorizan los pobres corazones de los implicados. Juro que cada vez que Watson dejaba solo a Henry el corazón se me ponía en un puño, especialmente en ese capítulo.

Pero lo que más me gustó de todo es que, por una vez, Watson no se limita a ser un espectador sino que tiene un rol activo. La mayor parte del relato Holmes y Watson están separados, Holmes en Londres y Watson en Devonshire, asegurándose que Henry Baskerville está a salvo y haciendo pesquisas por su cuenta. Aunque para variar Holmes ya tiene hechas sus conjeturas, Watson es de gran ayuda en la investigación y resuelve él mismo unas cuantas cosas, demostrando que él también es lo de más competente. Esa sensación de equipo es maravillosa.

Por supuesto que el lector ya sabe que todo va a tener una explicación racional (y es muy satisfactoria), pero Doyle mantiene el misterio y la ambigüedad hasta el final y hace que la lectura se disfrute inmensamente. ¡Qué pena me da habérmela terminado ya! Menos mal que todavía me quedan muchas historias cortas más por leer...

La semilla del diablo

Este clásico de Ira Levin estaba en mi lista de lectura desde hace tiempo y le tenía muchas ganas, porque además no he visto la película así que la historia me venía de nuevo. Eso sí, la traducción del título original (Rosemary's Baby) no deja mucho lugar a la imaginación, pero en fin...

Seguimos a un matrimonio que se muda a una casa en la que históricamente han pasado muchas tragedias. La joven Rosemary quiere empezar a formar una familia cuanto antes pero su marido, un actor cuya carrera todavía no ha despegado, no está muy por la labor. Cuando su marido finalmente accede, sucesos extraños empiezan a rodear a una Rosemary que no es muy consciente de lo que está pasando.

Lo que más me gusta de leer los clásicos de cualquier género, pero especialmente de terror, es ver lo mucho que han inspirado a las obras que han venido después, y con La semilla del diablo pasa eso mismo: la estructura de la historia, los momentos clave, la forma en la que se va desvelando todo, son elementos que tras la publicación de este libro en 1967 y su adaptación a película un año después se han hecho muy comunes tanto en la literatura como en el cine de terror.

Estamos ante una novela cortita en la que Levin conjura muy bien la confusión de Rosemary, en una época en la que sin Internet o teléfonos móviles una chica ingenua como ella lo tenía complicado para darse cuenta de que muchas cosas no terminan de encajar (aunque el marido déjalo correr). De todas formas aunque sea comprensible sí que es un poco frustrante lo mucho que tarda Rosemary en empezar a sospechar, pero es genial cuando al final suma dos y dos y empieza a relacionarlo todo, incluso cosas que parecían inocuas en un principio.

Algo que aprecié mucho en la lectura es que cuando empiezan los cambios de actitud de Guy, Rosemary intenta justificarlo sin mucha convicción, pero el texto te dice claramente que las acciones de su marido no tienen justificación posible y que lo que le hace la noche del bebé, por ejemplo, es una barbaridad. Salvo por la homofobia, es una novela bastante moderna.

Levin hace una cosa muy bien, y es adaptar el terror gótico más clásico a un entorno moderno. Me gustó mucho cómo Rosemary compara la religión de su familia (para ellos Dios es real, y es una creencia no solo aceptada sino corriente y bien vista) con la de los inquilinos que dieron mala fama a la casa donde viven, porque para ellos es tan real como para otros lo es creer en Dios. El final, aunque interesante, me convenció solo a medias porque creo que hubiera sido más terrorífico si se hubiera ajustado más a esa idea.

La novela se lee muy rápido, es inquietante y siniestra y te hace sufrir por la pobre Rosemary. Lectura más que recomendada para el que busque uno de esos relatos de terror que se cuecen a fuego lento.

Nota: 3'5/5

The Death of Mrs. Westaway

Esta es la tercera novela que leo de Ruth Ware (su cuarta publicada) y con todas me pasa lo mismo: me encanta el punto de partida de sus historias, disfruto un montón de ese aire de misterio clásico que tienen todas, con sitios aislados, un grupo de personajes sospechosos y muchos secretos escondidos, pero luego el desarrollo me deja un poco fría porque adivino por dónde van a ir los tiros muy rápido.

En The Death of Mrs. Westaway la protagonista es Hal, una chica de veintiún años que está pasando serios problemas económicos; apenas tiene para el alquiler y las facturas y encima debe dinero a un prestamista al que se la ha acabado la paciencia. Hasta que llega una carta en la que le comunican que su abuela ha fallecido y que ella es heredera en su testamento. ¿El problema? Que ha habido una equivocación porque su verdadera abuela falleció hace décadas. Pero Hal, desesperada, decide engañar a la familia y hacerse pasar por esa heredera para conseguir el dinero que necesita.

La novela tiene un tinte a romance gótico, con eso de la vieja mansión, la madre que desde la tumba atormenta a los hijos, los secretos del pasado que todavía colean en el presente, la familia disfuncional... Como digo, los escenarios de Ware siempre funcionan a la maravilla, aunque luego la historia se quede un poco corta.

Me gustó mucho el tratamiento del tarot y cómo se complementa con la historia en sí, las lecturas que hace Hal y cómo interpreta las cartas están muy bien escritas. Es donde creo que brilla más Ware, porque en el resto de la novela la pluma es un poco genérica, funcional para este tipo de thrillers, aunque sí que noto mejoría con respecto a sus primeras novelas.

La trama está en general bien resuelta, pero el misterio es bastante predecible y los red herrings que va metiendo la autora sirven solo para alargar el momento de la revelación. Básicamente es esperar a que Hal conecte las pistas de lo que el lector probablemente ya ha adivinado páginas atrás.

The Death of Mrs. Westaway no reinventa el género precisamente, pero funciona para lo que es: un misterio de familia que salpica a todos los implicados tras el fallecimiento de la matrona. Una tragedia que recordará a los romances góticos clásicos entretenida a la par que previsible.

Nota: 3/5

The Tale of Mrs Westaway

Se trata de una historia corta que sirve como precuela de la novela y que se puede conseguir de forma gratuita en la web de la autora. Narrada por un médico, nos cuenta su encuentro con Hester Westaway poco después del nacimiento de Harding, en una clínica en la que ella estaba tratando su depresión.

Se puede leer de forma independiente y no tiene relación con ninguno de los acontecimientos de la novela, pero está bien leerla después para comprender un poco más el contexto de la familia y de Hester en particular, que no siempre fue esa mujer egoísta que trataba con tan poco cariño a sus hijos y que tuvo una vida también complicada (aunque nada justifica cómo trató a su descendencia).

Un buen complemento a la novela.

sábado, mayo 16, 2020

Todo Alexia

Me apetecía algo que me distrajera, ligero y con salseos, y hacía tiempo que le tenía echado el ojo a esta trilogía, así que, como no había mejor momento que este, al final me decidí y en semana y media ya me había ventilado los tres libros.

Susana Rubio comenzó autopublicándose y tuvo tanto éxito que al final fue fichada por una editorial. En esta trilogía seguimos a Alexia, una chica de dieciocho años que todavía está recuperándose emocionalmente de un accidente de coche que la dejó muy tocada, en su primer año de carrera en una universidad de Madrid, donde conoce a un chico de cuarto curso llamado Thiago que la vuelve loca.

La saga es muy entretenida y se deja leer bastante bien. La autora no es demasiado descriptiva (todos los tíos están buenísimos, tienen unos ojos bonitos, una nariz recta y una boca muy bien marcada), pero a cambio ofrece unos diálogos muy ágiles y naturales; lo que más me gustó de esta trilogía es que la gente habla como personas de verdad, y las conversaciones entre Alexia y su mejor amiga Lea son muy divertidas.

Si uno lee estas novelas esperando buenos salseos, es lo que se va a encontrar, aunque eso sí, es todo muy culebronero y bastante inverosímil. La mayoría de los conflictos son muy peregrinos, y tanto "chicas enfrentadas a otras chicas por la atención del tío de turno" se me hizo muy pesado. También creo que la autora tira por la vía fácil a la hora de solucionar dichos conflictos, con lo cual no hay demasiadas cosas en juego y eso le quita un poco de emoción.

Rubio va metiendo algunos giros interesantes, algunos funcionan mejor que otros, por ejemplo el giro al final del primer libro me pareció muy bien hecho pero el del segundo no me gustó nada porque estaba claro que solo podía resolverse de una única manera.

La relación amorosa entre Alexia y Thiago es un poco irregular. Empieza más o menos bien y la autora crea una buena tensión entre ellos, pero el hecho de que el tío se aparezca en cada maldito sitio al que va ella me tiró muy para atrás. La autora va metiendo más y más intereses amorosos para Alexia para alargar el conflicto, pero salvo tal vez Marco, apenas dan juego y está claro que solo están ahí para poner celoso al otro. El segundo libro es el peor en ese sentido, porque es en su mayor parte puro relleno: Alexia y Thiago tienen la misma discusión una y otra vez y no parecen llegar a ninguna parte. Eso acaba perjudicando a Alexia también como personaje; al principio me caía muy simpática por su manera de ser tan directa, pero la tía se comporta como una cría durante los tres libros, haciendo cosas sin pensar y tomando decisiones para hacer justo lo contrario cinco minutos después, es bastante exasperante. Me hace gracia que la principal razón de Thiago de no querer involucrarse con ella sea precisamente que es demasiado niña y luego se enamore tanto cuando ella no hace más que reafirmarle en esa impresión.

Además de Alexia y Thiago el elenco de personajes secundarios es bastante amplio y la mayoría van teniendo capítulos propios para ofrecer su punto de vista. Lea es muy graciosa y su historia con Adrián está bien (aunque lo de Leticia déjalo correr), también está bien Natalia y alguno que otro. Sí que tuve la sensación, por eso, de que a la autora le daba pereza escribir algunas cosas que deberían haber sido más importantes: Gorka es un personaje destacado en el primer libro y una conversación en la que Alexia le expone cómo ve ella su relación solo se menciona en dos líneas cuando ya ha pasado, la relación con Nacho apenas la vemos, lo del vídeo de YouTube no tiene ninguna importancia en la trama, el viaje a Niza que parecía que iba a dar juego se resuelve en un párrafo... Hay un montón de relleno con gente que no tiene absolutamente ninguna importancia y luego personajes como Max o Estrella desaparecen totalmente al final y ni siquiera se les menciona en el epílogo, ¿por qué? ¿Y qué pasa con la perrita, de la que no se vuelve a saber nada?

De los tres libros seguramente el más entretenido sea el tercero, porque es en el que pasan más cosas, y el epílogo en general me gustó porque al menos los vemos comportarse de forma más adulta. Pero creo que si tengo que elegir me quedo con el primero porque al menos vemos a Alexia yendo a la universidad y haciendo algo más que ir de fiesta, beberse hasta el agua de los floreros (y eso que según ella el alcohol empeora sus pesadillas) y bailar con Thiago.

Pero como decía, estos libros de Susana Rubio sin ser nada del otro mundo me han servido de distracción y me han hecho mucha compañía en estos días tan difíciles, y eso es algo que agradezco.

Nota: 2'5/5

sábado, mayo 09, 2020

Northanger Abbey

Pues aquí estoy, triste porque ya me he leído la última novela de Austen que me quedaba pendiente (aunque todavía me quedan cosas de ella por leer, por suerte), pero contenta porque Northanger Abbey se ha colado en mi top 3.

Es la primera novela que escribió Austen y desde luego tiene un estilo un poco diferente al de sus otras novelas. Por ejemplo, la propia Austen es un personaje más del libro, metiéndose en la trama y dando su opinión sobre algunos temas cuando le parece apropiado (me encantó cuando salta en defensa de la novela y subraya lo injusto que es que sea tan menospreciada solo porque es lo que prefieren leer las mujeres), y todo con su ya más que conocido sentido del humor.

La Abadía de Northanger está contada en forma de sátira y Austen se ríe un poco de las novelas de terror gótico que tan famosas eran por entonces, como Los Misterios de Udolfo de Ann Radcliffe que es una de las obras favoritas de la protagonista. Catherine Morland, nuestra heroína, es una chica de diecisiete años bastante ingenua y ávida lectora de este tipo de historias que cuando tiene la oportunidad de salir por primera vez de su pueblo para ir a visitar Bath invitada por unas amistades, tiene las expectativas altísimas y está convencida de que terminará viviendo una emocionante aventura y un apasionado romance como las protagonistas de las novelas.

La historia es una delicia. La pobre Catherine va de decepción en decepción porque raramente la vida se ajusta a lo que esperamos de ella, aunque pese a ello la muchacha va teniendo sus alegrías, como conocer al encantador Henry y a su hermana y especialmente ser invitada a pasar con ellos una temporada en una abadía, con lo que su imaginación hecha a volar de nuevo con todos los placeres que allí le esperan. Lo mejor es cuando se convence de que el padre de Henry es un villano que o bien asesinó a su esposa o la tiene secuestrada en alguna habitación secreta de la abadía, y los sustos que se pega la pobre por culpa de todo lo que le mete Henry en su cabeza. Muy fan de la afición de ella por las historias de terror, y de ese momento en el que ella e Isabella se ponen a fangirlear y a hacer planes para leer un buen puñado de libros del género.

Todos los personajes son únicos y geniales. Cómo no siempre termino destacando a los idiotas, pero es que Isabella y John Thorpe son para echarlos de comer aparte. ¿Y quién no conoce a alguien como ellos dos? Ella, que está desesperada por ser siempre el centro de atención, y él, que va por la vida de experto y cambia la narrativa en función de lo que le interese. ¡Qué rabia cuándo miente a Catherine para que se vaya de paseo con él, y después cuando ella les dice que ya tiene planes y no puede salir con ellos él va y se los cambia sin pedirle permiso! 

En cuanto a Henry, es un poco impertinente, pero me encanta la dinámica entre él y Catherine, especialmente porque ella no tiene mucha idea de cómo tiene que comportarse y siempre le dice las cosas tal cual las piensa, criaturita.

Es una novela bastante cortita, muy amena y divertida, que parodia a los dramones góticos de la época pero que a la vez los ensalza, con una heroína inocentona que sueña con vivir una historia tan emocionante como la de los libros que le gustan. ¿No hemos pasado todos por algo así alguna vez?

Nota: 5/5

domingo, mayo 03, 2020

Leyendo Sherlock Holmes: El signo de los cuatro

La segunda novela de Holmes es la tercera cronológicamente, aunque Doyle no era demasiado estricto con las fechas (de hecho hay un par de historias que cronológicamente se ubican antes y en las que mencionan este caso). Hay muchas menciones a Estudio en escarlata, específicamente quejas por parte de Holmes al que no le acaba de gustar el ángulo que toman las historias de Watson, que no reflejan fielmente su método.

En El signo de los cuatro se nos presenta otro personaje importante dentro del lore holmesiano, que es Mary Morstan, futura esposa de Watson, y que acude a ellos para que le ayuden con un misterio que tiene que ver con la desaparición de su padre, años atrás, y con un críptico mensaje de un desconocido que le ha estado enviando unas perlas de gran valor sin motivo aparente. 

A diferencia de las otras dos novelas, aquí la estructura es lineal y el autor deja el trasfondo para el último capítulo, en el que uno de los implicados proporciona la información que faltaba para acabar de encajar todas las piezas. Como es habitual Holmes lo resuelve todo bastante rápido pero por una vez se encuentra con algunos obstáculos inesperados y está bien verle sudar un poco.

Elementary (2012-2019)

El misterio en sí está muy chulo: un tesoro escondido, una apropiación indebida, una venganza gestada durante muchos años, un asesinato en una habitación aparentemente cerrada... Es casi una historia de piratas en espíritu, y tiene una persecución por el Tamésis fantástica, aunque mi parte preferida es cuando Holmes y Watson siguen el rastro del asesino con el perro Toby.

Además de la introducción de Mary, esta historia es significativa a la hora de mostrarnos el grave problema que tiene Holmes en su adicción a la cocaína, lo único que le hace sentirse estimulado cuando no tiene un caso que resolver entre manos. Ya lo había mencionado Watson en alguna que otra historia, pero aquí lo hace con más detalle y no se corta en manifestar que está totalmente en contra y que es un hábito que le irrita particularmente.

Y por cierto, un detalle que me ha llamado la atención es que en las adaptaciones que se han hecho (las que he visto yo, vaya) en lo que respecta a la policía casi siempre aparecen Gregson y Lestrade, pero otros inspectores con los que Holmes no tiene más remedio que colaborar, como en esta historia el enérgico Athelney Jones, no se les menciona.