domingo, enero 24, 2021

The Institute

Me hace mucha gracia que Stranger Things esté fuertemente inspirada por el trabajo de Stephen King y que a su vez The Institute haya estado, por lo menos, alentado por el éxito de la susodicha serie. Me encantan estas sinergias.

King vuelve a traernos una novela protagonizada por niños, en esta ocasión niños con poderes que son secuestrados y mantenidos cautivos en una instalación secreta en los bosques de Maine para experimentar con ellos. Su protagonista, Luke, un niño superdotado de doce años, buscará la manera de escapar y de ayudar a sus compañeros.

La premisa no es la más original del mundo y tampoco lo pretende, simplemente King se divierte dándole una nueva vuelta de tuerca al tema de la organización malvada experimentando con inocentes en pos de lo que ellos creen que es el bien mayor. Personalmente creo no explicar las motivaciones de los malos hasta el final caricaturiza un poco a los villanos, o al menos hacen que sean personajes un tanto planos, aunque también aprecio esas páginas finales que le dan contexto a todo.

Los niños están bien. Hay más de una niña, lo cual ya es un avance, y todos tienen una personalidad definida y hace que te preocupes por su bienestar. Luke con eso de ser superdotado es un poquillo repelente, pero en fin, se le perdona, y su amistad con los otros, especialmente con Kalisha y con el pequeño Avery, es uno de los puntos fuertes de la novela.

También me gustó mucho el personaje de Tim Jamieson y cómo se une su historia con la de los niños. Toda la parte del tren y lo que viene después es sumamente entretenida y King mantiene la tensión con su maestría habitual.

El libro se lee muy bien porque tiene muy buen ritmo y una vez se ponen las cosas en marcha King ya no mete el freno hasta el agridulce final, que es muy correcto. The Institute cumple bastante bien las expectativas y si bien no es un libro especialmente memorable del autor, es superentretenido e inmersivo y te hace pasar un muy buen rato mientras lo lees.

Nota: 4/5 

sábado, enero 23, 2021

Mi Sombría Vanessa

Antes de nada: he leído este libro en ebook y la edición es una desgracia, plagada de errores tipográficos y gramaticales, como si nadie se hubiera molestado en revisarlo. Menos mal que lo he cogido prestado de la biblioteca y no me he gastado dinero en él, porque me parece bastante vergonzoso poner a la venta un producto profesional de esta manera.

Ya viendo la premisa es fácil ver por qué esta novela es durilla de leer. Trata sobre una chica, Vanessa, que cuando tenía quince años y estudiaba en un internado comenzó una relación sexual con un profesor de cuarenta y dos. La historia está contada a través de la Vanessa adulta, ahora con treinta y dos años, que en pleno apogeo del movimiento #metoo ha visto cómo el profesor ha sido acusado de abuso por otra alumna, lo que le lleva a recordar su pasado, narrado por la Vanessa adolescente.

Es una novela muy, muy frustrante, principalmente porque Vanessa no cree que en ningún momento sufriera abuso ya que ella dio su consentimiento en todo momento. Incluso ella misma admite que una chica de su edad no está capacitada para consentir algo así, pero ¿cómo vamos a culparla? Ella se aferra a su fantasía de que fue una historia de amor truncada por las circunstancias porque pensar en la alternativa es insoportable.

Lo más interesante, si es que le puede tildar así, es ver cómo la descripción de las acciones y sus procesos mentales no concuerdan, por ejemplo la primera vez que se acuestan que es horrible para ella y sin embargo se auto convence de que ha estado bien. Es una novela bastante explícita y cruda, la autora no se corta en las escenas sexuales, y te deja con un nudo en el estómago leer cómo el cabrón de su profesor la manipula, la convence de hacer cosas que ella es obvio que no quiere hacer, cómo se miente a sí mismo y a ella haciéndole creer que son dos almas torturadas que se han encontrado y cuyo amor es merecedor del riesgo que comporta y que en realidad no está haciendo nada malo, sino que no puede luchar por haberse enamorado de ella. El tío le da a leer Lolita y ella se obsesiona con el libro, sin ser capaz de comprender la intención del autor.

También vemos cómo la Vanessa adulta está profundamente traumatizada, aunque ella no lo quiera ver, hasta el punto de creer que las otras chicas que ahora están acusando de abuso al profesor son unas mentirosas. Da mucha pena, la verdad.

Los pensamientos de Vanessa y cómo tergiversa la verdad a instancias de su violador, eximiéndole de toda culpa incluso cuando tiene pruebas de que se ha aprovechado de ella, son tan realistas y dan tanto miedo que mucha gente se ha preguntado si la autora estará escribiendo sobre su propia experiencia, aunque ella diga que no en la introducción del libro. 

El estilo de Russell es bastante regulero, supongo que el hecho de que la traducción no sea nada del otro mundo también influye, pero se puede ver que es muy simple y repetitivo (entre mirar por encima del hombro y encogerse de hombros acabé un poco harta, y tiene otros tics bastante amateurs como lo de mirar por entre las pestañas o dejar escapar el aliento que no sabía que estaba conteniendo), la narración en primera persona del presente es como siempre cansina y el ritmo es un poco irregular. La primera mitad es la más interesante, que es cuando se concentra la parte importante del asunto, pero a partir de ahí se desinfla bastante. La parte de la universidad sobra porque no aporta apenas nada y en cambio las partes de Vanessa con Ruby se me quedaron cortas.

Desgraciadamente el tema que trata da pie a que su historia siempre sea algo actual. El hecho de que sea tan explícito hace que tal vez no sea especialmente adecuado para lectoras más jóvenes, pero realmente creo que por su temática es importante que, al menos, madres y padres hablen del tema con sus hijas para que aprendan a ver las señales antes de que sea demasiado tarde, porque monstruos depredadores como el señor Strane de este libro siempre los va a haber.

Nota: 3/5

viernes, enero 22, 2021

Los viajeros de la noche

Con frecuencia busco listas de recomendaciones de novelas de fantasía, y con frecuencia me encuentro este título acompañado de fervientes alabanzas, así que al final me decidí a darle una oportunidad. No sé si porque iba con las expectativas muy altas o simplemente porque no conseguí conectar con la historia, pero ha sido una lectura que no he terminado de disfrutar del todo.

Es el debut de la autora Helene Wecker, y a menudo se recomienda cuando alguien busca algo que se asemeje a El Circo de la Noche de Erin Morgenstern; en este caso creo que es una comparación acertada porque ambas novelas tienen un aura similar, como de sueño, en la que los personajes y el entorno tienen más peso que la trama en sí.

En Viajeros de la Noche, una golem y un genio que por casualidad han acabado en el Nueva York de 1899, terminan por cruzar caminos y forjar una interesante amistad en un mundo que resulta todo un reto para ambos, cada uno con sus circunstancias personales.

Empezando por lo positivo, la prosa de Wecker es una maravilla, pausada y evocadora, con un estilo limpio y accesible. Su obra es más realismo mágico mezclado con ficción histórica que no fantasía urbana, y la autora se toma su tiempo en establecer las historias de cada personaje, así como de describir a la perfección cómo era la ciudad en aquella época, en la que cada día cientos de inmigrantes llegaban en barco dispuestos a labrarse un futuro. Buena parte de la novela también sucede en el desierto, mientras el genio va recordando su pasado y qué le llevó a estar encerrado en una botella que acaba en Nueva York siglos después. Es una novela muy rica en ese sentido, ya que encontramos muchos detalles de culturas que no están tan presentes en el género fantástico más popular.

Además de la golem y el genio, tenemos a varios personajes más cuyas historias se van entrecruzando unas con otras, y cuyas acciones acaban repercutiendo en los otros. Schalmaan, en particular, tiene el recorrido más interesante y la forma en la que su historia se integra con la trama general es fantástica. También me gustó mucho la historia de Saleh. 

Por supuesto los más importantes son Chava y Ahmad, la golem y el genio, que tienen que adaptarse a una situación que en cualquier momento les puede sobrepasar; Chava que se he quedado sin amo nada más despertar, perdiendo así toda su esencia, y Ahmad que se ve confinado a un cuerpo humano, mientras su naturaleza anhela la libertad que tuvo un día.

La novela empieza siendo fascinante, y lo que más me gustó fue ver cómo tanto Chava como Ahmad se iban haciendo a su nuevo mundo con la ayuda de sus nuevos amigos. Me hubiera gustado que la autora hubiera desarrollado un poco más la amistad entre Ahmad y Arbeely, porque me encantan las historias de amistad entre humanos y no humanos, pero en última instancia Ahmad es el personaje más distinto de todos y tampoco es justo esperar que se comporte como uno de nosotros cuando no lo es.

Hacia la mitad o así se me empezó a hacer pesado. Aparte de que ya de por sí es un libro bastante lento, creo que mi mayor problema es que Nueva York a finales del siglo XIX, principios del XX no es un escenario especialmente excitante, o tal vez es la autora que no lo sabe hacer lo suficientemente excitante, y una vez la golem y el genio ya se han acostumbrado a vivir ahí que pierde buena parte de su magia. De hecho muchas veces el elemento fantástico casi está en un segundo plano. También creo que ambos personajes son más interesantes por separado que juntos, cuando se relacionan con otros personajes, por ejemplo Chava con Anna y Ahmad con Arbeely o Matthew.

Tampoco me convenció la resolución de algunas tramas, como la de Chava y Michael o la de Sophia. El clímax es correcto pero le falta un poco de chicha.

Y bueno, cuanto más pienso en la historia, creo que lo que eché en falta es que fuera más emocionante en general. Es una historia bonita, de eso no hay duda, pero no consiguió atraparme como sí lo ha hecho con tantos otros lectores. Una lástima, aunque no descarto leer la secuela para ver cómo ha evolucionado Wecker en todos estos años.

Nota: 3/5

jueves, enero 21, 2021

Ninth House

Leigh Bardugo se estrena en la literatura para adultos con Ninth House, que describiría como una especie de mezcla entre El Sexto Sentido y The Skulls (la peli aquella de Joshua Jackson y Paul Walker sobre sociedades secretas). 

La novela sigue a Alex Stern, una ex yonki que toda su vida ha visto fantasmas que ha sido admitida en Yale con la condición de que trabaje para Lethe, la novena casa, que se encarga de supervisar a las ocho sociedades secretas que operan su magia en la universidad. Un trabajo difícil que se complica todavía más cuando su mentor desaparece y ella decide investigar un asesinato que está más relacionado con las sociedades de lo que le quieren hacer creer en un principio.

Reconozco que me costó bastante meterme en la historia, porque las primeras cien páginas o así son un poquillo tostón. Entre toda la información que enchufa la autora para meter al lector en situación y que los personajes, incluyendo a Darlington, me parecieron un poco sosos, que no acabé de cogerle el punto al libro. Por suerte, después la cosa mejora mucho, y cuanto más avanza la trama, más engancha. El misterio del asesinato es muy chulo porque lo que parece un crimen sin mucha relación con Lethe y las otras casas se va volviendo cada más y más complejo e implicando a cada vez más personas, y la resolución que le da Bardugo está francamante bien.

Los personajes también mejoran en cuanto las cosas se van poniendo más negras para ellos, especialmente Alex en cuanto se va viendo su verdadera personalidad y no el personaje que está interpretando en Yale. La verdad es que una cabrona con muchos recursos (todavía estoy chillando con lo del vídeo) y la pobre las pasa canutas, no tiene ni un respiro la muchacha. Dawes es otro personaje que también se vuelve un poco más interesante en cuanto empieza a colaborar con Alex. 

Es una novela bastante oscura y violenta pero creo que el arte de ser especialmente truculento (como por ejemplo Karin Slaughter) es difícil de dominar y Bardugo, aunque se queda cerca, todavía no lo ha hecho.

El amago de romance entre Alex y Darlington es un poco meh.

Este es el primer libro de una saga. Bardugo cierra casi todas las tramas abiertas y deja algunas sin resolver que sirven para establecer hacia dónde conducirá el segundo, que promete ser igual de retorcido y espero que todavía más. Con ganas de continuar.

Nota: 4/5

domingo, enero 03, 2021

The Kiss Quotient

The Kiss Quotient es una novela romántica que empieza como una Pretty Woman a la inversa: Stella, una mujer joven con muchos problemas para relacionarse con los demás, contrata a un escort para que le enseñe a ser mejor en la cama.

La gracia de esta novela es que la protagonista es autista, así como la autora, que de hecho descubrió que lo era poco antes de sentarse a escribir esta historia. Es interesante ver cómo el autismo afecta a Stella y todas las dificultades que tiene ya no solo en las situaciones más íntimas, sino también en situaciones sociales normales, como la primera vez que conoce a la familia de Michael que termina siendo un absoluto desastre.

Hay bastantes escenas de sexo explícito, narradas tanto desde el punto de vista de Stella y el de Michael, una que poco a poco está perdiendo el miedo y aprendiendo que no se trata únicamente de dar placer al hombre sino que ella también puede pasárselo bien en la cama, y otro para el que Stella es más que una cliente. Está bien ver cómo evoluciona ella, de la primera vez que se cierra totalmente en banda en cuanto él la toca un poco hasta que se deja llevar.

Obviamente los dos protagonistas se van a enamorar locamente el uno del otro y buena parte del conflicto del libro consiste en que los dos creen que no son suficiente para el otro. Ella, porque piensa que si le dice a Michael que es autista no la querrá, y él, que cree que una mujer inteligente y exitosa como Stella no va a querer conformarse con un simple escort. Por supuesto hay mil situaciones de pobre comunicación entre ellos dos, como es habitual en el género, y también tenemos un amago de triángulo amoroso con un tercero en discordia que es un personaje muy típico y nada trabajado, todos sus diálogos son increíblemente clichés. Las escenas de celos por ambas partes no me agradaron mucho y algunos momentos en los que la pareja se pega el lotazo en público (en serio, se ponen dale que te pego en una heladería) pues como que no tampoco.

Otro aspecto por el que destaca esta novela es que Michael es asiático (bueno, es mezcla de madre vietnamita y padre sueco), y la cultura propia de su familia tiene un papel importante. Michael se describe a sí mismo como parecido a Daniel Henney, me resultó curioso que varias veces se diera el énfasis de que Henney es conocido por los K-Dramas cuando yo siempre había pensado que en Estados Unidos es más conocido por su participación en series americanas.

El desarrollo del romance está bien sin más, bastante predecible. No es una novela romántica que destaque demasiado pero sí que está curiosa por ver a un tipo de heroína diferente y más sabiendo que su autora es también autista así que escribe desde su propia experiencia. Yo personalmente eché en falta un poco más de humor, pero para pasar el rato no está mal.

Nota: 2'5/5

sábado, enero 02, 2021

El Guardián Invisible

Dolores Redondo es una de las autoras españolas de novela negra más en boga gracias al enorme éxito que ha tenido su trilogía del Baztán, que ha sido además llevada al cine. La autora mezcla tramas de asesinatos con un toque mágico que le da una identidad muy característica a esta serie de novelas.

El Guardián Invisible es la primera entrega de la trilogía y en ella, la inspectora de homicidios Amaia Salazar vuelve a su pueblo natal de Elizondo para investigar el asesinato de varias adolescentes de la zona.

La trama que gira entorno a la investigación es correcta y la autora sabe ir introduciendo pistas con buen ritmo para que no decaiga el interés. En mi caso me acordaba de la identidad del asesino por haber visto la película primero pero aun así se me hizo entretenido.

Uno de los puntos fuertes de la novela es la localización, ya que la ambientación es fantástica. Redondo pone mucho mimo en describir los paisajes en los que se enclava la historia y donde la policía encuentra los cuerpos, y a pesar de lo truculento de la historia la verdad es que te deja con ganas de visitar Navarra. En muchos capítulos encontramos historia propia de la localidad que si bien ralentiza algo el ritmo, también enriquece mucho la lectura.

Otro de los mejores aspectos es la trama acerca del pasado de Amaia y la relación tan sumamente complicada con su madre; hay algunas escenas que verdaderamente te dejan con el corazón en el puño.

Como puntos negativos, diría que Redondo mete mucha información acerca de personajes secundarios que realmente aporta muy poco, aunque es posible que en las siguientes entregas ahonde más en ello. Y tampoco soy demasiado fan del aspecto mágico, aunque por suerte no es predominante.

El Guardián Invisible cumple su función perfectamente que es la de enganchar al lector en su misterio, y además introduce el caso que se desarrollará en el siguiente libro que también pinta interesante aunque espero que haya un poco más de variedad en las víctimas y no solo chicas jóvenes, que está muy visto en este tipo de novelas.

Nota: 3'5/5

La feria de las tinieblas

La feria de las tinieblas
, o Something wicked this way comes, es un clásico de terror ideal para leer alrededor de Halloween. Es obra de Ray Bradbury, que en esta ocasión se aleja de la ciencia ficción pura (aunque aquí también tenemos a un Hombre Ilustrado) para contarnos una historia inspirada por una experencia personal de cuando era niño.

Lo primero, los nombres de los personajes de esta historia son alucinantes, imagina ser un chaval y llamarte Jim Nightshade, brutal. Tiene que ser genial tener un nombre fuera de lo común, la verdad.

La novela trata sobre dos chicos de trece años, amigos de toda la vida, que sienten una enorme fascinación por un circo ambulante que acaba de montar la parada de un día para otro en su pueblo de Green Town, Illinois, en pleno octubre, unas fechas muy poco habituales. Algo raro pasa con ese circo, y los dos amigos pronto descubren uno de sus terribles secretos: una noria que es capaz de añadir y quitar años de vida a quien se monte en ella.

Bradbury era un escritor maravilloso. No solo tenía una imaginación prodigiosa y sus ideas para sus relatos siempre eran interesantes, sino que además tenía una prosa casi onírica, muy detallada y evocativa. Esto es una virtud o un defecto en función del lector, ya que no a todo el mundo le gusta la llamada "flowery prose" y muchos lectores prefieren un estilo más directo. A mí generalmente no me molesta, y de hecho he disfrutado mucho otros trabajos de Bradbury, pero en esta ocasión, tal vez por la traducción que es de las antiguas que eran bastante más literales, se me ha atragantado mucho.

Y el caso es que me gustan un montón los conceptos que propone el escritor: gran parte de la historia trata sobre hacerse mayor y cómo vivimos el paso de tiempo en función de nuestra edad. Por ejemplo, Jim y Will tienen prisa por hacerse mayores, sin embargo el padre de Will tiene miedo de haber dejado todo lo bueno atrás, de ser egoísta por haber tenido a un hijo a una edad avanzada, y se le trata como a un anciano pese a que no tiene ni cincuenta y cinco años, que hoy día todavía se considera relativamente joven (por ponerlo en perspectiva, el padre de Will tiene la misma edad que Robert Downey Jr. ahora, ¡y nadie diría que RDJ es un anciano!). El miedo a envejecer y ver acercarse la muerte es algo universal, y siempre es interesante ver cómo se explora en la literatura, especialmente en la de género.

También se considera que Bradbury escribió una alegoría sobre la lucha entre el bien y el mal, y como continuamente estamos en conflicto con nosotros mismos para evitar caer en la tentación de lo que sabemos que está mal pero que tiene el hechizo del placer de lo prohibido.

Creo que mi mayor problema es que generalmente las historias sobre circos y monstruos de feria me aburren mucho, y aquí ni siquiera la amistad entre los chicos o el crecimiento del padre de Will me parecieron suficientes como para contrarrestar el poco interés que me suscitaban el señor Dark y compañía. Entre eso y la prosa recargada que la lectura se me hizo muy pesada y me costó muchísimo meterme en la ambientación que propone Bradbury. Una lástima, porque la historia en sí está bien, tal vez fui con la idea equivocada de que iba a leer una especie de Big en versión terror, que no es el caso.

De todas formas, es un libro cortito que creo que se puede disfrutar más si padres e hijos lo leen juntos alrededor de las fechas en las que tiene lugar la historia.

Nota: 2/5

martes, noviembre 24, 2020

Pesadillas: Bienvenidos a Horrorlandia

Algo que recuerdo con mucha nostalgia de mi infancia es leer los libros de Pesadillas de R.L. Stine. Por allá por 1996 el Periódico regalaba cada semana un libro de Pesadillas, y como por aquel entonces mi padre tenía un quiosco, cada fin de semana me daba la entrega correspondiente y yo lo devoraba aquella misma tarde. Supongo que como a muchos de mi generación esta fue mi puerta de entrada al género del terror.

Así que este Halloween decidí que me apetecía volver a mi infancia durante un ratito y como todavía tengo esos mismos libros en casa, pues ahí que fui.

Un día en Horrorlandia es el primero de la colección, aunque corresponda al número 16 en la numeración original. Va sobre una familia que se dispone a pasar el día en el zoo pero se pierden y por el camino encuentran un parque de atracciones que parece muy curioso.

Evidentemente no es lo mismo leerlos de adulta que de niña, cuando tienes una edad muy parecida a la de los protagonistas. Son libros con capítulos muy cortos, de prosa simple pero ideal para crear tensión, y la mayoría terminan con un gancho de "¡Oh, no! ¿Y ahora qué va a pasar?" muy efectivo que hace que no quieras soltarlo hasta que te lo has ventilado todo.

El terror está bien planteado (siempre teniendo en cuenta la edad del lector) pero pronto te das cuenta de que realmente la vida de los protagonistas no corre verdadero peligro en ningún momento, ¡aunque eso no quiere decir que no lo pasen mal! Algunas de las atracciones del parque son verdaderamente terroríficas, la de los espejos es genial.

Algo que me hizo mucha gracia es la facilidad con la que los padres dejan solos a los niños. ¡Supongo que los noventa eran otros tiempos! Mis sobrinos tienen más o menos las edades de los dos hermanos y el amigo de este libro y me entran taquicardias solo de pensar en dejarlos solos durante horas en un parque de atracciones extraño en el que no hay teléfonos y en el que el coche de la familia acaba de explotar.

Y el final es buenísimo.

No voy a negar que me lo pasé muy bien releyendo las aventuras creadas por Stine, obviamente no tiene nada que ver con el tipo de terror que leo ahora de adulta pero oye, se lee en un momento y sirve para recordar buenos tiempos, que no es poco. 

Nota: 3/5

viernes, noviembre 20, 2020

El gremio de los magos

El Gremio de los Magos es la primera entrega de la trilogía Crónicas del Mago Negro con la que la australiana Trudi Canavan se dio a conocer entre los lectores de fantasía. Me llamó mucho la atención la introducción porque la autora dice que el punto de partida de esta novela se le ocurrió cuando vio cómo antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona las autoridades "limpiaban" las calles de vagabundos.

La autora propone un mundo en el que solo los que provienen de familias de buena posición pueden optar a formar parte del gremio de los magos y desarrollar su potencial mágico, si lo tienen. Es una jerarquía firmemente establecida y que sin embargo se tambalea cuando una de las purgas anuales, en las que limpian la ciudad de vagabundos y criminales, una chica de origen humilde utiliza magia, sorprendiéndose ella y sorprendiendo a los magos.

Buena parte de la novela es la búsqueda de los magos de la perpleja Sonea, que no tenía ni idea de que tenía ese poder en su interior y que tampoco sabe que si no aprende a controlar esa magia será un peligro para ella misma y para todos los que la rodean. Esta parte es un poco aburrida y cogida por los pelos, luego ya en cuanto las cosas se van complicando para Sonea y tiene que tomar algunas decisiones difíciles es cuando ya se va poniendo más interesante.

El libro está narrado a través de cuatro puntos de vista: Sonea, su mejor amigo Cery, y dos magos, Rothen y Dannyl, que es mi favorito. Me gustaron mucho las interacciones entre Rothen y Sonea (especialmente lo que más disfruté es cuando le enseña a meterse en su mente) y también las de Rothen y Dannyl. Luego tenemos otros personajes secundarios que dan juego, como Fergun, Lorlen o el Mago Negro que da nombre a la trilogía y que en este primer libro solo tiene una pequeña pero importante participación.

Es el primer libro de Canavan, y la verdad es que es la prosa es bastante amateur, las únicas reacciones de los personajes son fruncir el ceño o alzar las cejas y variaciones de estas dos, y la trama tampoco es que sea muy compleja que digamos, lo de las diferencias de clases está bien pero lo toca a un nivel muy superficial. Por suerte el libro termina en un punto que parece prometer cosas más interesantes en los siguientes, y las últimas cien páginas o así la verdad es que me engancharon mucho, así que me ha dejado con ganas de continuar con la saga que es lo importante.

Seguramente para el lector asiduo de fantasía este titulo se le hará muy juvenil y simplón, pero me parece una opción interesante para el lector que quiera iniciarse en el género con algo sencillo y entretenido.

Nota: 3/5

jueves, noviembre 19, 2020

La maldición de Hill House

Posiblemente LA novela de casas encantadas por antonomasia, este clásico de Shirley Jackson lo tenía pendiente de leer desde hace mucho tiempo y aprovechando que vuelve a estar de moda gracias a la adaptación de Netflix por fin he podido quitarme esta espinita. He de decir que me lo leí a la vez que veía la serie y eso me hizo disfrutar ambas historias todavía más ya que iba viendo todos los detallitos que estaban presentes en la serie (que más que una adaptación es una inspiración, pero muy recomendable).

Creo que me esperaba una historia de terror gótico más al uso y por eso me sorprendió mucho una vez comencé a leer. La historia nos propone que un investigador de lo sobrenatural alquila una casa encantada y consigue que le acompañen tres digamos ayudantes, uno porque es el sobrino de la dueña de la casa y dos porque en algún momento demostraron tener algún tipo de cualidad psíquica. Aunque parece que veremos cómo se desarrollan los hechos a partir de las experiencias de todos los implicados, realmente es una historia sobre uno de ellos, Eleanor, una mujer que se ha pasado media vida cuidando de su madre enferma y que ahora experimenta la libertad por primera vez.

Lo que más me llamó la atención fue la forma en la que Jackson construye la personalidad de sus personajes y las interacciones entre ellos. La relación entre Eleanor y Theo es fascinante (¡y me encantó el subtexto de Theo!), cómo Eleanor la admira y detesta a partes iguales porque representa todo lo que ella quiere ser y no puede. La verdad es que Jackson se mete en la mente de Eleanor de una forma increíble. Realmente los fantasmas y los sucesos paranormales (que son más bien pocos) no son más que una excusa para analizar la psique de Eleanor y su personalidad dependiente.

La prosa es fantástica y Jackson crea una atmósfera maravillosa, de hecho creo que me gustó más la parte en la que Eleanor va de camino a Hill House (las cabezas de león y la taza de estrellas) que cuando está en Hill House en sí.

Personalmente la historia me supo a poco porque creo que la autora podría haber profundizado un poco más y el final se me hizo algo abrupto. De todos modos creo que es una de esas novelas que ganará en subsiguientes relecturas, para acabar de captar todas las sutilidades de la cuidada trama de Jackson.

Nota: 3'5/5

miércoles, noviembre 18, 2020

La casa de hojas

Este es, sin duda alguna, uno de los libros más particulares que uno puede sentarse a leer. Y es que su autor, Mark Z. Danielewski, creó una obra experimental que no se parece a nada que uno haya leído antes o vaya a leer después.

Estamos ante un trabajo que demanda una implicación del lector que va más allá de leer las letras impresas en las páginas. En La casa de hojas a menudo tendremos que seguir interminables retahílas de pies de página, poner el libro boca abajo, utilizar un espejo o incluso descifrar mensajes ocultos. Es agotador, la verdad, pero no en un mal sentido, porque permite una inmersión a la mente de Johnny que de otra forma no sería posible. Digamos que es una historia dentro de una historia dentro de una historia: el protagonista encuentra los apuntes de un anciano que acaba de morir en los que hace un análisis de una película acerca de una casa en la que las dimensiones interiores son mayores que las exteriores, y cómo esta percepción anómala de la realidad afecta a todos los implicados.

La verdad, esto es lo más parecido que me he encontrado en literatura a una película de found footage. Todo el análisis académico acerca del Expediente Navidson es fascinante, aunque el lector se verá inundado con múltiples referencias arquitectónicas, filosóficas, mitológicas, históricas, psicológicas, cinematográficas o físicas. El currazo que se pegó el autor es de aúpa.

Es un libro en el que hay que meterse de lleno en la propuesta de Danielewski. Es confuso, no es una historia lineal, a menudo nos preguntaremos a dónde carajos nos quiere mandar el autor y por qué Johnny se pasa más tiempo alardeando de sus aventuras sexuales que centrándose en El Expediente Navidson que es lo que nos interesa, y tampoco puede decirse que tenga una conclusión que nos vaya a dejar totalmente satisfechos, pero creo que vale la pena implicarse de esa manera. (Eso sí, pobres si sois como yo que no soy capaz de saltarme nada y me leí cada palabra, incluyendo las listas interminables de nombres, jajaja). 

Siempre me han interesado las obras que giran entorno a como un personaje va cayendo cada vez más y más hondo en la locura, y en ese sentido La casa de hojas es perfecta, tanto en la historia de Johnny como en la de Navidson. El prólogo es brutal para asentar el tono (ojo si sufrís de ansiedad) y, con el añadido de las cartas de Seraphina al final, todo coge bastante sentido. ¿Es una novela de terror? Sí, sin duda, Danielewski te contagia la inquietud de Johnny y hay partes del Expediente Navidson que son un auténtico trauma, pero además de eso hay mucho donde rascar y cuando lo terminé, sobre todo después de esa carta escrita en clave, me sentí más que nada triste.

Desde luego que leer La casa de hojas es toda una experiencia y, si le coges bien el punto, es un libro que ya se va a quedar contigo.

Nota: 4/5

miércoles, octubre 28, 2020

My sister, the serial killer

My sister, the serial killer, es una de las novelas más interesantes del 2019, y es que ya con ese llamativo título llama mucho la atención.

La novela está catalogada como thriller (mismamente quedó segunda en la categoría de thriller/misterio de los premios Good Reads del año pasado), pero no lo es para nada, no hay misterio que desgranar sino que trata sobre la disfuncional relación entre dos hermanas, una de las cuales, efectivamente, es una asesina en serie.

Está escrita en primera persona por Korede, la hermana mayor, y empieza cuando recibe una llamada de su hermana pequeña Ayoola suplicándole que la ayude porque acaba de matar a su novio, según ella en defensa propia. El libro está estructurado en capítulos muy cortos en los que Korede va relatando cómo ayuda a limpiar (literalmente) los desastres de su hermana, y cómo lleva ella la situación. La relación entre las dos hermanas es muy interesante porque Ayoola es la típica chica superguapa que se lleva a todos los hombres de calle sin esfuerzo, que solo piensa en sí misma y jamás mide las consecuencias, mientras que Korede es la seria y responsable, la no tan agraciada, a la que encima miran mal como se atreva a criticar a Ayoola, la favorita de todo el mundo. Salvo lo de los asesinatos es una situación muy real y la autora la maneja con maestría, y más cuando la relación se complica todavía más cuando Ayoola capta el interés de un guapo doctor por el que Korede bebe los vientos y su lealtad oscilará entre uno y otro.

Braithwaite nos ofrece una gran dosis de humor negro y una historia entre unas cosas y otras muy oscura a medida que vamos conociendo más sobre el pasado de las dos hermanas y su relación con su padre. La novela está ambientada en Lagos y las diferencias culturales son muy interesantes de leer, aunque sí que es cierto que el inglés, pese a ser muy accesible, en algunas ocasiones cuesta un poco al tener expresiones diferentes e incluir palabras en nigeriano que no vienen traducidas.

Es una lectura muy rápida que se lee del tirón gracias a la fascinante manera de narrar de su autora, que mete al lector en esta original historia de una forma espectacular gracias a la genial dinámica entre la sufrida Korede y su hermana la asesina con cara de no haber roto nunca un plato. Muy recomendable.

Nota: 4/5