sábado, enero 02, 2021
La feria de las tinieblas
martes, noviembre 24, 2020
Pesadillas: Bienvenidos a Horrorlandia
Así que este Halloween decidí que me apetecía volver a mi infancia durante un ratito y como todavía tengo esos mismos libros en casa, pues ahí que fui.
Un día en Horrorlandia es el primero de la colección, aunque corresponda al número 16 en la numeración original. Va sobre una familia que se dispone a pasar el día en el zoo pero se pierden y por el camino encuentran un parque de atracciones que parece muy curioso.
Evidentemente no es lo mismo leerlos de adulta que de niña, cuando tienes una edad muy parecida a la de los protagonistas. Son libros con capítulos muy cortos, de prosa simple pero ideal para crear tensión, y la mayoría terminan con un gancho de "¡Oh, no! ¿Y ahora qué va a pasar?" muy efectivo que hace que no quieras soltarlo hasta que te lo has ventilado todo.
El terror está bien planteado (siempre teniendo en cuenta la edad del lector) pero pronto te das cuenta de que realmente la vida de los protagonistas no corre verdadero peligro en ningún momento, ¡aunque eso no quiere decir que no lo pasen mal! Algunas de las atracciones del parque son verdaderamente terroríficas, la de los espejos es genial.
Algo que me hizo mucha gracia es la facilidad con la que los padres dejan solos a los niños. ¡Supongo que los noventa eran otros tiempos! Mis sobrinos tienen más o menos las edades de los dos hermanos y el amigo de este libro y me entran taquicardias solo de pensar en dejarlos solos durante horas en un parque de atracciones extraño en el que no hay teléfonos y en el que el coche de la familia acaba de explotar.
Y el final es buenísimo.
No voy a negar que me lo pasé muy bien releyendo las aventuras creadas por Stine, obviamente no tiene nada que ver con el tipo de terror que leo ahora de adulta pero oye, se lee en un momento y sirve para recordar buenos tiempos, que no es poco.
Nota: 3/5
viernes, noviembre 20, 2020
El gremio de los magos
La autora propone un mundo en el que solo los que provienen de familias de buena posición pueden optar a formar parte del gremio de los magos y desarrollar su potencial mágico, si lo tienen. Es una jerarquía firmemente establecida y que sin embargo se tambalea cuando una de las purgas anuales, en las que limpian la ciudad de vagabundos y criminales, una chica de origen humilde utiliza magia, sorprendiéndose ella y sorprendiendo a los magos.
Buena parte de la novela es la búsqueda de los magos de la perpleja Sonea, que no tenía ni idea de que tenía ese poder en su interior y que tampoco sabe que si no aprende a controlar esa magia será un peligro para ella misma y para todos los que la rodean. Esta parte es un poco aburrida y cogida por los pelos, luego ya en cuanto las cosas se van complicando para Sonea y tiene que tomar algunas decisiones difíciles es cuando ya se va poniendo más interesante.
El libro está narrado a través de cuatro puntos de vista: Sonea, su mejor amigo Cery, y dos magos, Rothen y Dannyl, que es mi favorito. Me gustaron mucho las interacciones entre Rothen y Sonea (especialmente lo que más disfruté es cuando le enseña a meterse en su mente) y también las de Rothen y Dannyl. Luego tenemos otros personajes secundarios que dan juego, como Fergun, Lorlen o el Mago Negro que da nombre a la trilogía y que en este primer libro solo tiene una pequeña pero importante participación.
Es el primer libro de Canavan, y la verdad es que es la prosa es bastante amateur, las únicas reacciones de los personajes son fruncir el ceño o alzar las cejas y variaciones de estas dos, y la trama tampoco es que sea muy compleja que digamos, lo de las diferencias de clases está bien pero lo toca a un nivel muy superficial. Por suerte el libro termina en un punto que parece prometer cosas más interesantes en los siguientes, y las últimas cien páginas o así la verdad es que me engancharon mucho, así que me ha dejado con ganas de continuar con la saga que es lo importante.
Seguramente para el lector asiduo de fantasía este titulo se le hará muy juvenil y simplón, pero me parece una opción interesante para el lector que quiera iniciarse en el género con algo sencillo y entretenido.
Nota: 3/5
jueves, noviembre 19, 2020
La maldición de Hill House
Creo que me esperaba una historia de terror gótico más al uso y por eso me sorprendió mucho una vez comencé a leer. La historia nos propone que un investigador de lo sobrenatural alquila una casa encantada y consigue que le acompañen tres digamos ayudantes, uno porque es el sobrino de la dueña de la casa y dos porque en algún momento demostraron tener algún tipo de cualidad psíquica. Aunque parece que veremos cómo se desarrollan los hechos a partir de las experiencias de todos los implicados, realmente es una historia sobre uno de ellos, Eleanor, una mujer que se ha pasado media vida cuidando de su madre enferma y que ahora experimenta la libertad por primera vez.
Lo que más me llamó la atención fue la forma en la que Jackson construye la personalidad de sus personajes y las interacciones entre ellos. La relación entre Eleanor y Theo es fascinante (¡y me encantó el subtexto de Theo!), cómo Eleanor la admira y detesta a partes iguales porque representa todo lo que ella quiere ser y no puede. La verdad es que Jackson se mete en la mente de Eleanor de una forma increíble. Realmente los fantasmas y los sucesos paranormales (que son más bien pocos) no son más que una excusa para analizar la psique de Eleanor y su personalidad dependiente.
La prosa es fantástica y Jackson crea una atmósfera maravillosa, de hecho creo que me gustó más la parte en la que Eleanor va de camino a Hill House (las cabezas de león y la taza de estrellas) que cuando está en Hill House en sí.
Personalmente la historia me supo a poco porque creo que la autora podría haber profundizado un poco más y el final se me hizo algo abrupto. De todos modos creo que es una de esas novelas que ganará en subsiguientes relecturas, para acabar de captar todas las sutilidades de la cuidada trama de Jackson.
Nota: 3'5/5
miércoles, noviembre 18, 2020
La casa de hojas
Estamos ante un trabajo que demanda una implicación del lector que va más allá de leer las letras impresas en las páginas. En La casa de hojas a menudo tendremos que seguir interminables retahílas de pies de página, poner el libro boca abajo, utilizar un espejo o incluso descifrar mensajes ocultos. Es agotador, la verdad, pero no en un mal sentido, porque permite una inmersión a la mente de Johnny que de otra forma no sería posible. Digamos que es una historia dentro de una historia dentro de una historia: el protagonista encuentra los apuntes de un anciano que acaba de morir en los que hace un análisis de una película acerca de una casa en la que las dimensiones interiores son mayores que las exteriores, y cómo esta percepción anómala de la realidad afecta a todos los implicados.
La verdad, esto es lo más parecido que me he encontrado en literatura a una película de found footage. Todo el análisis académico acerca del Expediente Navidson es fascinante, aunque el lector se verá inundado con múltiples referencias arquitectónicas, filosóficas, mitológicas, históricas, psicológicas, cinematográficas o físicas. El currazo que se pegó el autor es de aúpa.
Es un libro en el que hay que meterse de lleno en la propuesta de Danielewski. Es confuso, no es una historia lineal, a menudo nos preguntaremos a dónde carajos nos quiere mandar el autor y por qué Johnny se pasa más tiempo alardeando de sus aventuras sexuales que centrándose en El Expediente Navidson que es lo que nos interesa, y tampoco puede decirse que tenga una conclusión que nos vaya a dejar totalmente satisfechos, pero creo que vale la pena implicarse de esa manera. (Eso sí, pobres si sois como yo que no soy capaz de saltarme nada y me leí cada palabra, incluyendo las listas interminables de nombres, jajaja).
Siempre me han interesado las obras que giran entorno a como un personaje va cayendo cada vez más y más hondo en la locura, y en ese sentido La casa de hojas es perfecta, tanto en la historia de Johnny como en la de Navidson. El prólogo es brutal para asentar el tono (ojo si sufrís de ansiedad) y, con el añadido de las cartas de Seraphina al final, todo coge bastante sentido. ¿Es una novela de terror? Sí, sin duda, Danielewski te contagia la inquietud de Johnny y hay partes del Expediente Navidson que son un auténtico trauma, pero además de eso hay mucho donde rascar y cuando lo terminé, sobre todo después de esa carta escrita en clave, me sentí más que nada triste.
Desde luego que leer La casa de hojas es toda una experiencia y, si le coges bien el punto, es un libro que ya se va a quedar contigo.
Nota: 4/5
miércoles, octubre 28, 2020
My sister, the serial killer
La novela está catalogada como thriller (mismamente quedó segunda en la categoría de thriller/misterio de los premios Good Reads del año pasado), pero no lo es para nada, no hay misterio que desgranar sino que trata sobre la disfuncional relación entre dos hermanas, una de las cuales, efectivamente, es una asesina en serie.
Está escrita en primera persona por Korede, la hermana mayor, y empieza cuando recibe una llamada de su hermana pequeña Ayoola suplicándole que la ayude porque acaba de matar a su novio, según ella en defensa propia. El libro está estructurado en capítulos muy cortos en los que Korede va relatando cómo ayuda a limpiar (literalmente) los desastres de su hermana, y cómo lleva ella la situación. La relación entre las dos hermanas es muy interesante porque Ayoola es la típica chica superguapa que se lleva a todos los hombres de calle sin esfuerzo, que solo piensa en sí misma y jamás mide las consecuencias, mientras que Korede es la seria y responsable, la no tan agraciada, a la que encima miran mal como se atreva a criticar a Ayoola, la favorita de todo el mundo. Salvo lo de los asesinatos es una situación muy real y la autora la maneja con maestría, y más cuando la relación se complica todavía más cuando Ayoola capta el interés de un guapo doctor por el que Korede bebe los vientos y su lealtad oscilará entre uno y otro.
Braithwaite nos ofrece una gran dosis de humor negro y una historia entre unas cosas y otras muy oscura a medida que vamos conociendo más sobre el pasado de las dos hermanas y su relación con su padre. La novela está ambientada en Lagos y las diferencias culturales son muy interesantes de leer, aunque sí que es cierto que el inglés, pese a ser muy accesible, en algunas ocasiones cuesta un poco al tener expresiones diferentes e incluir palabras en nigeriano que no vienen traducidas.
Es una lectura muy rápida que se lee del tirón gracias a la fascinante manera de narrar de su autora, que mete al lector en esta original historia de una forma espectacular gracias a la genial dinámica entre la sufrida Korede y su hermana la asesina con cara de no haber roto nunca un plato. Muy recomendable.
Nota: 4/5
sábado, septiembre 26, 2020
Leyendo Sherlock Holmes: Relatos IV
El hambre

El punto de partida es buenísimo, aunque uno podría decir que los sucesos reales ya fueron lo suficientemente terroríficos como para necesitar este toque extra. Lo cierto es que, cuando uno vive una vida relativamente cómoda en una ciudad, no es plenamente consciente de a lo merced que está el ser humano de los caprichos de la naturaleza, y lo indefenso y vulnerable ante los climas extremos. Casi podría decir que es esto lo que más miedo da en la novela, aunque no niego que la idea de sumarle la amenaza constante de estas criaturas en la sombra lo hace todavía más estremecedor.
Katsu hace un muy buen trabajo de documentación, utilizando a personas que existieron realmente y dotándoles de una historia propia que lleva al lector a familiarizarse con ellos. Tal vez hay demasiados personajes que adquieren protagonismo, porque ello hace que el grueso de la novela esté centrado en sus historias personales y los conflictos entre unos y otros, dejando un poco de lado lo más inquietante. De hecho cuando por fin la novela llega a la parte en la que la expedición, fragmentada, queda atrapada por la nieve, la acción pasa muy deprisa en comparación con el ritmo más pausado de los dos primeros tercios.
Por supuesto, la autora juega con el factor humano y cómo afecta a la mente de los personajes el vivir penurias semejantes y el progresivo descenso hacia la locura.
El ángulo sobrenatural está bien llevado, ya que Katsu da una explicación lo suficientemente vaga como para que sea la propia imaginación del lector la que llene los vacíos. Por otro lado, esto hace que no sea tan terrorífico como podría haber sido, y más teniendo en cuenta lo comentado anteriormente de que al no estar en casi ningún momento en primer plano, la sensación de agobio y temor por los personajes (más allá de todo lo demás que les pasa) queda un poco diluida.
El Hambre es una novela interesante que, en mi caso, como primer acercamiento a los detalles de la Expedición Donner, me ha resultado una lectura enriquecedora. Pero también es cierto que en algunos puntos el ritmo pausado se hace algo pesado y que para el tipo de historia que cuenta no es tan perturbadora como podría haber sido.
Eso sí, me ha puesto en el mood perfecto para la spooky season y ya tengo unas cuantas novelas de terror más esperando para ser devoradas, perfectas para el cambio de tiempo que parece que ya ha llegado para quedarse.
Nota: 3/5
miércoles, septiembre 16, 2020
Otra vuelta de llave
A este le tenía ganas porque había leído un avance y la premisa parecía intrigante: Rowan es una niñera que está en prisión preventiva acusada de haber asesinado a una de las niñas que estaban a su cargo. Desesperada, le escribe una carta a un famoso abogado para implorarle que crea en su inocencia y la defienda, en la que le explica todo lo que pasó, desde cómo encontró la oferta de trabajo que parecía demasiado buena para ser verdad hasta la noche fatídica que le llevó a estar donde está.
Lo de la carta al abogado está bien en teoría, pero claro, el caso es que le escribe una carta de trescientas páginas en la que le describe cada detalle intrascendente según ella porque necesita saber toda la verdad y se deja las grandes revelaciones hacia el final para no arruinar la sorpresa, con lo cual el formato pierde un poco el sentido.
Otra vuelta de llave es un homenaje a la historia de Henry James, fantasmas incluidos a su manera. A Rowan, la protagonista, la dejan sola con cuatro niñas en una casa inteligente en medio de la nada en las montañas de Escocia, una casa en la que por la noche se escuchan inquietantes ruidos y en la que pasan cosas muy extrañas y siniestras. Si algo tiene de bueno Ware es que crea muy buenos escenario en los que se desarrolla la acción pero aquí no lo termina de conseguir porque la trama es muy aburrida. Se supone que todo gira en torno al misterio de la muerte de una de las niñas, pero casi todo el grueso de la novela es Rowan siendo puteada por las crías y demostrando lo pésima que es en su trabajo. ¿Cómo se dedica a ser niñera si en nada ya se aturulla y pierde la paciencia con las niñas? Además todo es muy repetitivo: Rowan escucha ruidos por la noche, se asusta, se imagina de todo; a la mañana siguiente, a la luz del día, se da cuenta de que está siendo irracional y paranoica y que no es para tanto; a la noche, otra vez lo mismo... Es un personaje muy insoportable y verla pelearse con los electrodomésticos de la casa inteligente no es interesante, es tedioso.
La trama del jardín venenoso está bien y el misterio empieza a ponerse interesante hacia el final, pero los giros son bastante cuestionables y el final es tan abrupto que te deja con cara de tonta. La verdad es que hay muy poca cosa que me haya gustado de esta novela, la peor de Ware hasta el momento para mí.
Nota: 2/5
sábado, septiembre 12, 2020
Quién sabe si mañana seguiremos aquí
Esta es la novela en la que se basó la película de 2017 Memorias de un Asesino. Está narrada desde el punto de vista de un asesino en serie retirado, ya anciano, que padece de Alzheimer. Cuando un nuevo asesino comienza a actuar en su barrio y el hombre se convence de que el culpable es el prometido de su hija, se promete a sí mismo que saldrá de su retiro para matarlo.
Es un libro muy cortito que se lee prácticamente de una sentada: son poco más de ciento cincuenta páginas y muchos de los capítulos tienen un párrafo o dos de duración. El formato es muy original, al seguir los pensamientos de este monstruo al que le cuesta mucho operar en su vida diaria y que cada vez olvida más cosas.
Es una lectura fascinante, su autor Kim Young-ha nos mete en la mente de un asesino de una forma espectacular, ya que de alguna manera padeces por él, al ver cómo se deteriora su mente y sin saber si llegará a cumplir su objetivo o no, si al final lo atrapará la policía por sus crímenes del pasado o seguirá librándose.
La novela arroja una mirada al mal funcionamiento del sistema policial en la época en la que el protagonista era un asesino en serie activo, una época en la que la gestión por captura a los espías del norte dificultaba la investigación de otro tipo de crímenes. También es una reflexión acerca de la soledad, la vejez y la muerte.
Es una historia de narrador poco fiable de manual, que guarda unas cuantas sorpresas y es que, como suele pasar, nada es lo que parece.
En Corea del Sur son los auténticos maestros a la hora de estrenar thrillers y parece que en la literatura no se quedan atrás. Muy recomendable para los que busquen una novela negra que se salga de lo habitual y que te puedes despachar en una tarde.
Muchas gracias a mis amigas por regalarme este libro por mi cumpleaños, que además ha sido una de las lecturas más destacadas de lo que llevo este año. ¡Sois un amor!
Nota: 4/5
viernes, septiembre 11, 2020
The Secret Adversary (Tommy & Tuppence #1)
Esperando un misterio en la línea de lo que nos suele ofrecer esta mujer, The Secret Adversary me sorprendió porque realmente es una novela de espías, aunque en esencia siga siendo un misterio. Aquí encontramos un tratado extraviado que durante la guerra estaba pensado para favorecer a Inglaterra pero que años después podría perjudicarla porque podría ser motivo de rebelión contra el Gobierno; una estadounidense desaparecida que fue la última en ver esos papeles; una organización criminal con ojos y oídos en todas partes; y un villano que se hace llamar Mr. Brown cuya identidad nadie conoce pero que tiene un inmenso poder.
La trama tiene algunos toques que recuerdan a algunas de las historias de Sherlock Holmes (el detective participa en varios casos en los que ha de encontrar unos papeles que pueden causar estragos de caer en posesión de quien no deben, y Mr. Brown es una suerte de Moriarty), pero como es de esperar Christie le da su toque propio desde el principio y nos regala una historia entretenidísima en la que los dos intrépidos protagonistas no paran de meterse en situaciones cada vez más peligrosas.
Tanto Tommy como Tuppence me encantaron, especialmente ella. Tienen los dos mucha personalidad y se complementan a la perfección, ya que ella es impulsiva y enseguida se le ocurren un montón de ideas a poner en práctica, mientras que él es más analítico y se toma su tiempo en sopesar todas las posibilidades. Su relación es divertidísima, tienen mucha química cuando están juntos, y cuando están separados es una gozada verles sortear los diversos obstáculos que se van encontrando gracias a su ingenio.
El misterio, como siempre, tiene su buena dosis de giros inesperados para mantener al lector en vilo hasta la resolución del mismo. Reconozco que esta vez pensaba que había adivinado por dónde iban los tiros pero no, Christie es una maestra del género como pocas y me lo paso pipa con ella.
Publicada en 1922, me hizo gracia que Tommy utilice la expresión "Elementary, my dear Watson", que jamás utilizó Doyle en sus historias. ¡Ya ves que viene de largo el uso incorrecto de esa frase!
En el próximo, volvemos con Poirot.
Nota: 4/5
martes, septiembre 01, 2020
Jemima J.
Cada verano me gusta leer al menos una novela chick-lit, y Jane Green es una de mis to-go autoras porque aunque sus historias no son memorables si que me lo suelo pasar bien con ellas. Jemima J. es uno de sus primeros trabajos, un libro que me compré hace mil años cuando tenía la intención de empezar una colección de chick-lits en inglés, y este verano por fin me he animado a sacarlo de la estantería y leerlo.
La protagonista de esta historia es Jemima Jones, una chica de 27 años que trabaja en un periódico local y que no está nada a gusto con su vida: su trabajo no la llena porque no le dejan escribir artículos que es a lo que ella aspira, está perdidamente enamorada de su compañero Ben pese a que este no la mire dos veces, y sus compañeras de piso la tratan básicamente como si fuera basura. Y el origen de todos sus problemas e inseguridades: Jemima está tan gorda que nadie la toma en serio. Hasta que después de hacer un curso para aprender a utilizar Internet se mete en un chat y conoce a un guapo californiano que le hace tomar la decisión de cambiar su vida.
La novela sigue más o menos las convenciones del género, aunque he de decir que hacia el principio creía que la autora tomaría una dirección totalmente distinta cuando la primera vez que se mete en el chat Jemima charla con un tipo que vive en su misma localidad. Pensé que Jemima acabaría encontrando el amor con alguien que la aceptara tal y como es, porque es una chica simpática, inteligente y aunque ella no se lo crea guapa, y que ese alguien no tendría por qué ser necesariamente Ben, pero no, entonces empieza todo el romance con Brad el de Santa Monica y ugh.
Lo que menos me gustó de la novela es cómo Green aborda el tema de la pérdida de peso: Jemima básicamente deja de comer y se mata en el gimnasio y casi de la noche a la mañana se convierte en un pibonazo de infarto, y de repente absolutamente todos los hombres se la quedan mirando cuando se cruzan con ella. La Jemima gorda y la Jemima delgada parecen dos personajes totalmente distintos, y la forma de comportarse de ella es terrible, terrible. Una de las cosas que menos me gustan de los chick-lit es que a menudo las mujeres están desesperadas por captar la atención de los hombres, y toda la relación con Brad es un horror, especialmente la razón por la que rompen.
El romance con Ben tampoco es como para tirar cohetes, el amor de él hacia ella sale de la nada prácticamente, y únicamente porque ella ya está delgada.
La autora intenta placar un poco el mensaje de "deja de comer para estar delgada y estupenda" mostrando que Jemima no es mucho más feliz cuando está delgada que cuando no lo estaba, pero esa buena intención se diluye un poco cuando página tras página Jemima no deja de reiterar lo mucho que la desean toooooooooodos los hombres y todas las cosas buenas que le pasan cuando pierde peso.
Y tampoco es una novela demasiado divertida, que es el elemento clave del género. Jemima se supone que es graciosísima pero no lo terminé de ver, la única que vale un poco la pena en ese sentido es Lauren.
En resumen, una historia de patito feo que podría haber estado mucho mejor llevada.
Nota: 2/5








