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lunes, enero 03, 2022

A fuego lento

La verdad es que no sé qué esperarme con Paula Hawkins. La chica del tren, que es su obra más popular de lejos, a mí me pareció extremadamente mediocre, entretenida y ya. Sin embargo su siguiente novela, Escrito en el agua, me pareció una gran mejoría por su parte y me atrapó de principio a fin. Con A fuego lento no lo tenía muy claro porque todo lo que he leído son reseñas más bien tibias, pero claro, a la gente que no le gusta este ni el segundo le encanta La chica del tren, o sea que tenía fe que a mí sí me gustaría. Habiéndolo leído diría que se queda entre medias de ambos. No está tan bien escrito como Escrito en el agua pero es más interesante que La chica del tren.

El punto de partida es el asesinato de un joven en una barcaza de Londres, y tres mujeres que no se conocen entre sí son las principales sospechosas: una chica que estuvo con él la noche antes de morir, a tía de él, y la chismosa vecina, que vive en la barcaza de al lado. Las tres mujeres guardan un gran rencor por diversas circunstancias y cualquiera de ellas podría haberse desquitado con la víctima.

Al principio me dio la sensación de que Hawkins lo escribía un poco a desgana; es de esos thrillers de ritmo rápido que no ahondan demasiado en nada y que se leen rapidísimo, lo cual me decepcionó un poco porque me gustaba el camino que había tomado la autora con Escrito en el agua. Pero a medida que leía más metida estaba en las historias personales de cada uno de los personajes, de los dramas y traumas que arrastran consigo y cómo eso les afecta a sus acciones en el presente. Me recordó un poco al estilo de Liane Moriarty, que me encanta.

Aunque la resolución del crimen no es nada especial, me gustó mucho el desarrollo de los personajes, especialmente me enganchó mucho el pasado de Miriam porque bordea el terror, que es mi debilidad. Ojalá hubiera tenido un poco más de chicha en general, pero ya soy consciente de que no es esa clase de libro.

En general he acabado satisfecha con la lectura, me ha enganchado y he disfrutado leyéndolo, así que me alegro de haberle dado una oportunidad.

Nota: 3.5/5

miércoles, junio 20, 2018

Into the water

Después de fascinar a medio mundo con La Chica del Tren, la escritora Paula Hawkins tenía un difícil reto por delante: causar la misma buena impresión con sus segundo libro. Into the Water, o Escrito en el Agua, se publicó en 2017, y de nuevo la autora nos presenta un misterio contado a través de diferentes voces.

Jules vuelve al pueblo de su infancia, del que guarda muy malos recuerdos, tras la muerte de su hermana mayor Nel para cuidar de la hija adolescente de esta, Lena. Nel le había dejado un mensaje unos días atrás diciéndole que necesitaba hablar urgentemente con ella, pero Jules, que llevaba años sin hablarse con ella, no le devolvió la llamada. La muerte de Nel es todo un misterio: estaba obsesionada con una parte del río que atraviesa su pueblo a la que apodan la piscina, en la que durante generaciones varias mujeres han muerto en extrañas circunstancias. Nel apareció muerta allí poco después de que que se quitara la vida una chica joven, la mejor amiga de Lena. Todo parece indicar que se trata una vez más de un suicidio, pero con todos los secretos que guardan todos los allegados y enemigos de Nel, el asunto puede ser mucho más complicado de lo que parece.

La Chica del Tren me gustó solo a medias, así que no tenía muy claro que Into the Water fuera a convencerme más. Precisamente con el primero decía que me había decepcionado porque lo encontré muy simple y previsible y que me hubiera gustado que fuera más parecido a lo que escribe Gillian Flynn. Leyendo este libro me acordé muchas veces de Sharp Objects, porque tienen un aura muy similar, así que en ese sentido creo que Hawkins ya escribe un tipo de misterio que se parece mucho más a lo que suelo disfrutar en este género.

En esta ocasión en vez de tener tres puntos de vista los capítulos están narrados a través de los ojos de todos los implicados (que son unos diez, si no recuerdo mal). Casi todos ellos ocultan cosas relacionadas tanto con la muerte de Nel como con la de Katie, y los que no tienen sus propios secretos, por lo que es muy entretenido ir descubriendo qué se calla cada uno y qué relación guarda con el misterio global. La intriga está muy bien hilada, así como la forma en la que todo se relaciona con ese lugar del río, que tiene una presencia muy poderosa durante toda la novela. Sí que es cierto que hay muchos detalles que recordar y hay que prestar mucha atención para no perderse, yo tuve que volver atrás varias veces de hecho, pero en general creo que lo de los múltiples povs es un formato bastante estándar del género. Lo que no me acaba de convencer es que algunos personajes narren en primera persona y otros en tercera.

También creo que Hawkins hace mucho mejor trabajo con sus personajes esta vez, resultando estos mucho más complejos e interesantes y bastante más coherentes en sus motivaciones. Me gustó muchísimo cómo se desarrolla la relación entre Jules y Nel (sobre todo cuando Jules se da cuenta de que la ha juzgado mal al respecto de lo que le pasó de niña), también disfruté un montón todos los capítulos de Lena y la resolución de la historia de Katie.

Los giros no son terriblemente sorprendentes, muchos de ellos se ven venir, pero la historia es tan rica en contenido y el misterio que rodea al río y al pueblo tan fascinante que no puedo por menos que alegrarme de haberle dado otra oportunidad a la autora. Se nota que ha crecido como escritora porque su prosa es absolutamente fantástica, así que creo que su siguiente trabajo lo cogeré con muchas ganas.

Nota: 4/5

jueves, julio 20, 2017

La Chica del Tren

De vez en cuando pasa que un libro, por motivos a menudo desconocidos, se convierte en un fenómeno de la noche a la mañana. Tooodo el mundo decide que necesita leerlo, así que de repente empezamos a ver en el metro a un montón de gente con el mismo libro en las manos. Fue el caso de Millenium, o de El Código Da Vinci, y también lo fue de La Chica del Tren. También suele pasar que en la mayoría de estos casos, por no decir todos, la calidad tiene poco que ver con la popularidad de la novela.

La Chica del Tren tiene como protagonista a Rachel, una mujer de 32 años cuya vida se está viniendo abajo. Su marido la dejó por otra, ha perdido el trabajo, se ve obligada a compartir piso con una antigua amiga que cada día está más harta de ella y además es alcohólica. Su único consuelo es coger el tren hacia Londres cada mañana, ya que desde la ventanilla le gusta mirar la casa en la que vive un joven matrimonio que para Rachel encarna la pareja perfecta. Rachel incluso les ha puesto nombres y se ha inventado una vida para ellos. Entonces, un día ve desde el tren que la chica de la casa está con otro hombre que no es su marido, y pocos días después la chica desaparece. Cuanto más conoce sobre ellos, más evidente es que no eran ni mucho menos tan perfectos como ella deseaba que fueran y, contra sus instintos, Rachel termina involucrándose de forma personal en un caso que no tiene vistas de terminar con final feliz.

La novela está narrada en primera persona desde el punto de vista de tres mujeres. Rachel, Megan (la mujer de la casa, ahora desaparecida) y Anna, la actual esposa del ex-marido de Rachel. Rachel y Anna narran desde el presente y Megan lo hace comenzando unos meses antes de su desaparición. No es una narración confusa, pero sí que es verdad que las tres voces son bastante similares las unas de las otras.

En la película la acción se traslada a Nueva York

Entre las tres van ofreciendo diferentes piezas del puzzle que se va completando a medida que avanza la trama. La Chica del Tren engancha, y es una lectura muy ágil y simple por lo que las páginas pasan volando, pese a que los personajes son todos muy miserables y que en general es una historia muy pesimista. ¿Y el misterio? Muy predecible. Hacia la mitad del libro queda ya muy claro lo que ha pasado, así que el final es un poco anticlimático. Con todo el hype que tiene esta novela, esperaba alguna sorpresa o algo más original, pero Paula Hawkins no es precisamente Gillian Flynn.

Lo mejor de La Chica del Tren es el intrigante comienzo, cuando Rachel se monta sus propias películas en la cabeza sobre la pareja que espía por la ventanilla del tren. También está muy bien llevado el tema del alcoholismo de Rachel. Fuera de eso, Rachel involucrándose en la trama y especialmente el hecho de que todos los personajes estén relacionados hacen que la cosa pierda mucho fuelle, porque el misterio termina por no ser nada del otro mundo. Entretenido, pero ni de lejos la pasada de thriller que se supone que debería ser.

Nota: 6'5