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lunes, septiembre 22, 2025

Who killed my daughter?

Lois Duncan era una escritora de novelas de misterio juvenil conocida especialmente por Sé lo que hicisteis el último verano, además de otros títulos que también fueron llevados al cine. En julio de 1982 le sucedió la peor pesadilla para cualquier padre: su hija menor, Kaitlyn, fue asesinada cuando volvía de casa de una amiga, disparada en su propio coche.

Who killed my daugher? es un relato de la investigación del asesinato de Kaitlyn, y de cómo Lois y su marido hicieron todo lo posible por encontrar al culpable ya que estaban convencidos de que la policía no estaba haciendo correctamente su trabajo y se estaban dejando muchas pistas sin seguir.

La policía opinaba que había sido un asesinato aleatorio, pero Duncan estaba segurísima que la muerte de su hija estaba relacionada con el novio de esta, un chico vietnamita que la había metido en un negocio de fraude de seguros, y con la mafia de ese país que quería callarla para que no fuera contando por ahí a qué se dedicaban.

Es un libro que da mucha pena leer porque se transmite la desesperación de Duncan por desvelar la verdad y lo muchísimo que luchó la familia para que su hija tuviera justicia. Duncan acudió a todo el mundo que se le ocurrió, contactos, periodistas, FBI, hasta videntes; su investigación de hecho parece confirmar sus sospechas, pero el problema es que Duncan y su marido se formaron una hipótesis y a partir de ahí buscaron información que la confirmara en vez de hacerlo al revés. Y es que el caso se resolvió finalmente en 2021, unos años después de que Duncan falleciera, y no tuvo nada que ver con mafias vietnamitas, fue un asesino en serie que mataba mujeres que se encontraba disparándolas sin ningún motivo aparente; Kaitlyn estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. La verdad es que no sé si saberlo hubiera consolado a Duncan o hubiera sido peor.

Como true crime es una lectura interesante pero se hace farragosa porque Duncan mete tooooda la información que recolectó en su momento, incluidas las transcripciones de sesiones enteras con las diferentes videntes.

Lo más curioso son esas coincidencias que encontró Duncan entre sus propios libros y lo que le pasó a su hija, ese tipo de casualidades que nos hacen pensar a veces que no todo es tan aleatorio como parece.

Una lástima.

Nota: 2.5/5

domingo, agosto 17, 2025

Dentro del monstruo

Robert K. Ressler trabajó durante dieciséis años en el FBI desarrollando y perfeccionando la técnica de elaboración de perfiles criminales, de hecho él fue quien acuñó el término de asesino en serie (si habéis visto la serie de Mindhunter en Netflix, el personaje de Bill está basado en Ressler). Tras abandonar el FBI siguió colaborando con otras instituciones asesorando y actuando como experto en juicios, y en este libro relata una serie de casos en los que trabajó desde que dejó el FBI.

Dentro del monstruo es una mirada a la forma de pensar de asesinos y agresores sexuales, y de cómo entender y saber ponerse en los zapatos de estos sujetos ayuda enormemente a elaborar un perfil con el que poder atraparlos más fácilmente. Ressler relata varios casos de diferentes países como Japón o Reino Unido. Los casos son diversos, tenemos por ejemplo a un hombre que mató a toda su familia, un hombre que disparó a un chico que se acercó a su casa porque se pensó que era un intruso (este es de Estados Unidos, cómo no), también hay casos de sectas o asesinos que tratan de engañar al sistema culpando a su SEPT de sus crímenes, y por supuesto casos de asesinos y violadores en serie. La mayoría son casos desconocidos, el más famoso sería el del gas sarín del metro de Tokio (este es de los mejores ya que explica cómo funcionan las sectas). En todos los casos Ressler explica su metodología de trabajo para llegar a sus conclusiones, y trata de ofrecer el punto de vista del asesino o criminal para entender qué le llevó a hacer lo que hizo.

Lo más interesante del libro seguramente sean las entrevistas a dos de los asesinos en serie más famosos de la historia, John Wayne Gacy y Jeffrey Dahmer. El primero es fascinante porque todo lo que sale de su boca son básicamente trolas, quitándose la culpa aun después de que se encontraran multitud de cadáveres en su casa. El segundo es más honesto, explicando por qué empezó a matar y lo que sacaba de ello.

Dentro del monstruo es un libro correcto que gustará a aquellos interesados en la psicología criminal desde un punto de vista más clínico, que arroja una mirada a dos de los asesinos más infames de la historia y relata otros crímenes de diferentes partes del mundo. Eso sí, el estilo de Ressler es más bien seco por lo que el que busque una lectura un poco más dinámica Mindhunter es mucho mejor.

Nota: 3/5

lunes, octubre 24, 2022

Helter Skelter

El asesinato de Sharon Tate, actriz esposa de Roman Polanski, junto a otras cuatro personas una calurosa noche de agosto de 1969, es posiblemente uno de los crímenes más famosos de la historia. Descarnadamente cruel y salvaje, esta carnicería, a la que siguió otra la noche siguiente cuando un matrimonio adinerado también fue asesinado en su hogar, fue obra de la mente pensante de Charles Manson, un exconvicto líder de una secta llamada La Familia quien mandó a sus minions a hacer el trabajo sucio por él. Toda la rocambolesca lógica que se esconde tras estos crímenes es lo que hizo que a día de hoy Manson sea conocido como uno de los asesinos más infames de la historia de Estados Unidos.

Helter Skelter es el libro de true crime más vendido de la historia, y no es para menos. Estamos ante un minuciosísimo recorrido por todo el proceso, desde los crímenes, pasando por la investigación hasta un detallado proceso judicial. Escrito por Vincent Bugliosi, el ayudante del fiscal del distrito que procesó y condenó a Manson y sus cómplices, junto al escritor Curt Gentry, es un compendio muy rico no solo de los crímenes en sí, sino de cómo funcionaba el sistema judicial en California durante la época en la que se tuvo lugar el proceso, además de ofrecer un retrato de la mente del propio Manson y de aquellos que mataron por él.

En cuanto empecé a leer me di cuenta de que realmente conocía el caso muy superficialmente. En la fase de la investigación leía con los ojos como platos porque es increíble el trabajo tan incompetente que llevó a cabo la policía para resolver un caso de tamaña magnitud. ¡Cuando hasta un niño de diez años sabe mejor cómo manejar un arma para no emborronar las huellas que un policía! Fue el propio Bugliosi el que llevó el peso de la investigación y encontró muchas de las pruebas que utilizaría en el juicio, además de que él también descubrió cuál era exactamente el móvil de Manson para tan atroces asesinatos y consiguió relacionarlo todo con el Helter Skelter. Es todo tan retorcido y surrealista que casi parece mentira.

Manson y sus acólitos fueron condenados por nueve asesinatos (más el bebé no nato de Tate), pero se sospecha que pudieron cometer unos cuantos asesinatos más que jamás pudieron ser probados, entre ellos el de un abogado de la defensa.

La expresión "la realidad supera a la ficción" se aplica perfectamente a este relato, en el que un carismático hippy convenció a un puñado de personas que era Jesucristo reencarnado, que la revolución estaba por llegar, y ordenó a sus seguidores que mataran para iniciar dicha revolución, sin que estos se lo cuestionaran ni una sola vez.

El libro, de más de ochocientas páginas, es minucioso al máximo, por lo que resulta un poco denso en algunos tramos. La parte del juicio en especial, pero yo la encontré fascinante por cómo Bugliosi monta toda su exposición, desmonta los argumentos de los abogados de la defensa, y convence al jurado de la culpabilidad de los acusados.

Para los que como yo no estén familiarizados en exceso con los detalles de los crímenes y quieran un relato completo con información de primera mano, Helter Skelter es un imprescindible.

Nota: 5/5


jueves, abril 28, 2022

El asesino sin rostro

Michelle McNamara era una escritora de true crime que tenía especial interés por los casos sin resolver. Un caso que la obsesionaba especialmente era el del asesino del Golden State (nombre que ella misma le puso), también conocido como el VZE (Violador de la Zona Este) y Acechador Nocturno Original (actuó antes que Richard Ramirez). Entre mediados de la década de los setenta y mediados de la década de los ochenta, este escurridizo criminal violó a más de cincuenta mujeres y asesinó brutalmente a una docena de personas. Su identidad se mantuvo secreta durante décadas.

El asesino sin rostro es el libro que estaba escribiendo McNamara sobre el caso, que es tanto un retrato del asesino que consiguió salir impune de sus escalofriantes crímenes como de la propia obsesión de McNamara, que se metió tan de lleno en la investigación, convencida de que tarde o temprano daría con la pista que llevaría a la identificación del asesino, que prácticamente vivía para ello. Michelle falleció a los 46 años mientras dormía, y la carga que llevaba encima estando tan metida en esta pesadilla de seguro que contribuyó al declinar de su salud.

Había oído hablar de este asesino pero de forma bastante superficial, por lo que la lectura de este libro fue todo un shock. Estamos hablando de un monstruo que merodeaba en la oscuridad por barrios residenciales, que se colaba en las casas de noche, que atacaba a mujeres solas, que cuando eso no fue suficiente empezó a atacar a parejas, dejando al novio o marido atado en el dormitorio mientras se llevaba a la mujer a otra estancia para abusar de ella, y que después de eso se graduó al asesinato, golpeando a sus víctimas hasta matarlas. Más de sesenta ataques durante una década y jamás se le identificó, siguió actuando impunemente y saliéndose de rositas, atormentando a todos los inspectores que le siguieron la pista en vano, y también a sus víctimas, ya que años después de sus ataques se puso en contacto con alguna para hacerle saber que todavía se acordaba de ella. Cuanto más lo piensas más increíble parece que algo así pueda pasar, y más teniendo en cuenta que tendía a atacar numerosas veces en una misma zona, por lo que atraparlo no debería haber costado tanto. 

McNamara era una escritora magnífica, exponiendo los detalles del caso de una manera respetuosa con las víctimas, no especialmente sensacionalista, sin ensañarse en los detalles más escabrosos, y con numerosos ganchos para hacer la lectura más vibrante. Tal y como te cuenta las cosas enseguida entiendes por qué estaba tan obsesionada con resolver este caso que parecía imposible, y no puedes evitar admirarla por su tenacidad. No solo eso, sino que se granjeó el respeto de todos los investigadores con los que contactó y entabló una relación profesional.

Desgraciadamente McNamara falleció dejando el libro a medias. Entre su editor, su marido (el actor Patton Oswald) y un par de los investigadores relacionados con el caso, utilizando apuntes de la escritora y partes de otros artículos publicados anteriormente, completaron el libro, pero se nota que es un trabajo incompleto y que McNamara no pudo desarrollar todo lo que quería. Una lástima, porque es un muy buen libro, y si lo hubiera logrado terminar le hubiera dado las 5 estrellas sin pensármelo.

Michelle McNamara murió en abril de 2016. Su pasión por este caso ayudó a renovar el interés del caso y a continuar con la investigación. En abril de 2018, poco después de que se pusiera esta novela a la venta, y gracias a los avances en el campo del ADN, el culpable, Joseph James DeAngelo, de 72 años de edad, por fin fue identificado y detenido. Una lástima que Michelle no estuviera viva para ver por fin a este monstruo entre rejas.

Ahora tengo pendiente ver el documental que se estrenó en HBO no hace mucho. Para los fans o interesados en el true crime que quieran saber más sobre uno de los peores violadores y asesinos de la historia de Estados Unidos este libro es muy recomendado aunque eso sí, preparaos para sentir una desazón y una impotencia que tardará en marcharse.

Nota: 3.5/5

martes, diciembre 31, 2019

El segundo asesino

Entre 1887 y 1889 una serie de terribles asesinatos aterrorizaron Londres, los llamados asesinatos de los torsos del Támesis; se encontraron varios cuerpos de mujeres mutilados de los cuales solo se pudo identificar uno, y jamás se atrapó al asesino. El motivo por el que estos asesinatos no son especialmente conocidos es porque en la misma época empezó a actuar Jack el Destripador, que eclipsó los otros crímenes.

Sarah Pinborough se basa en hechos y personajes reales para construir una historia que ofrece una explicación sobrenatural al origen de tan abyectos crímenes: ¿y si una criatura demoníaca hubiera tomado a un joven inglés como huésped y le obligara a cometer esos horribles asesinatos? ¿Y si esa criatura esparciera la maldad allí por donde pasa, y eso es lo que llevó a Jack el Destripador a llevar a cabo sus famosos crímenes?

Me encantan las obras de ficción (y no tan ficción) que tienen lugar en la Inglaterra Victoriana, por lo que esta novela tenía todos los ingredientes para encantarme. Un misterio por resolver, las tétricas y neblinosas calles de Londres como telón de fondo, un o más de un asesino suelto... Pero aunque la premisa es genial no creo que Pinborough le sepa sacar todo el jugo. Misterio en sí hay poco, y la acción es tan sumamente lenta que la lectura se hace durante muchos tramos (los narrados por el forense protagonista) aburrida. El estilo de la autora no me entró desde el principio, se me hizo muy repetitivo, todo el rato ahondaba en lo del mal que se ha expandido por Londres y toda la sangre que se ha derramado, los verbos "inundar" y "atenazar" los utiliza un millón de veces, así como el adjetivo "mugriento". Hay un pasaje en el que un personaje habla de que fue a ver a su madre y le comunicaron que estaba en una pensión para pobres, y unas páginas después vuelve a contar exactamente lo mismo.

Supongo que esperaba que una novela que trata sobre unos asesinatos tan horribles fuera un poco más retorcida y truculenta, pero entre las continuas descripciones de los viajes tras tomar opio, las vueltas y vueltas que da el forense a lo mismo una y otra vez y lo insulsa que es la narración que no le supe coger el punto. Aunque no soy fan de las explicaciones sobrenaturales para este tipo de casos, lo cierto es que las mejores partes son las que están explicadas desde el punto de vista del asesino, especialmente cuando conocemos cómo llegó a estar ligado a la terrible criatura que le obliga a matar.

La resolución está bien sin más, aunque es un poco anticlimática.

Y por cierto, la edición está llena de erratas, para acabar de rematar.

Lectura recomendada para los fans de las historias que giran entorno a Jack el Destripador o están ambientadas en esa época. La autora no arroja ninguna teoría acerca de la identidad de Jack pero sí que juega con el origen del mal y sus variantes y es, como mínimo, una premisa curiosa.

Nota: 2/5

jueves, junio 07, 2018

Mindhunter: Cazador de Mentes

John Douglas, agente del FBI retirado, trabajó durante años en la unidad de ciencia del comportamiento (BSU) de la agencia elaborando perfiles psicológicos de criminales y asesinos en serie para ayudar a capturarlos. Junto a uno de sus colegas llevó a cabo un ambicioso estudio en el que entrevistó a varios de los asesinos en serie y criminales más peligrosos del país, como Ed Kemper, David Berkowitz o Charles Manson, para analizar sus mentes y entender mejor qué llevaba a esa clase de personas a cometer crímenes tan violentos y escalofriantes. Gracias a este estudio y a su experiencia profesional, prestó asistencia para atrapar a asesinos como Wayne Williams (el asesino de Atlanta) o David Carpenter (el asesino del sendero, del que predijo correctamente que tendría una dificultad en el habla). Gideon y Rossi de Mentes Criminales, por poner algún ejemplo de ficción, están basados en Douglas.

Douglas nos ofrece un recorrido por su carrera, explicándonos su historia vital y cómo llegó a dedicarse a este campo tan complicado de la ley, revolucionando las técnicas para atrapar a criminales con un método que si bien no infalible, porque siempre hay criminales que escapan, sí extremadamente útil para reducir el rango de sospechosos.

Las partes más interesantes, además de ser las más difíciles, claro está, son las que relata los diferentes crímenes a los que se enfrentó en su carrera. Leer una obra de ficción es muy diferente de leer la descripciones de brutales asesinatos que ocurrieron realmente y que te ponen el vello de punta. Llegó un momento en el que pensé que jamás querría volver a salir de casa, pero entonces me hundí todavía más al comprender que daba igual... Muchas otras víctimas morían en sus hogares o a pocos metros de ellos.

Douglas, con un estilo directo y también accesible, nos explica las claves de la elaboración de perfiles, insistiendo en que para entender a un asesino hay que estudiar su obra y ponerse en su lugar, así como el de las víctimas. Cuanto más estrambótica la escena del crimen, más posibilidades hay de que el asesino dejara pistas y su firma más visible que en un asesinato a primera vista normal y corriente. Douglas también reflexiona sobre el origen de esta violencia, si hay posibilidad de evitarla a tiempo, de la escalada que lleva de la fantasía al hecho, y de cómo el sistema penal estadounidense funciona de forma deficitaria dejando en libertad condicional a criminales que una vez fuera vuelven a cometer un delito de esas características. El agente insiste en que es muy complicado valorar la supuesta evolución del comportamiento de un asesino que está privado de los estímulos que le hacen actuar y que en muchos casos se basan únicamente en su buena conducta dentro de la cárcel y en el propio asesoramiento que hace el criminal, que maquillará evidentemente para decir lo que su evaluador quiera oír. Ponía de ejemplo al mencionado Kemper, al que dejaron libre tras asesinar a sus abuelos, que en sus sesiones con el psicólogo decía estar evolucionando muy favorablemente al tiempo que tenía un cadáver en el maletero de su coche.

Para los amantes de la psicología criminal y del true crime Mindhunter es una lectura fascinante, y es realmente interesante ver cómo se llegaron a aplicar los perfiles psicológicos al ámbito policial y jurídico. Pero es también una lectura demoledora porque te das cuenta de que pese a toda la violencia que consumimos a diario en la ficción, no somos realmente conscientes del nivel de perversidad humana que existe ahí fuera, de que los monstruos son reales y de que debería ser imposible sentirse a salvo viviendo en un mundo así. El mazazo más grande, por eso, fue comprender cuántos de esos monstruos actúan llevados por el odio más puro y visceral hacia las mujeres, solo porque piensan que han sido maltratados injustamente y son ellas las que deben pagar.

Pero luego somos nosotras que lo exageramos todo.

Mindhunter me dejó tan emocionalmente exhausta que cuando Douglas explica un caso que tiene un final feliz porque es la víctima la que sobrevive y el atacante el que muere, casi me echo a llorar. Como digo, una novela muy recomendable para los que sientan interés por este tema y es una buena opción para los que disfrutaron de la serie de Netflix y quieran ahondar un poco más en el asunto mientras esperan la siguiente temporada.

Nota: 5/5

domingo, febrero 18, 2018

Harriet

Es 1875 y Harriet Woodhouse, una dama soltera de 32 años con una fortuna nada despreciable, vuelve de una visita a unos parientes pobres anunciando con entusiasmo su compromiso con el joven Lewis Oman, un corredor de subastas atractivo y encantador. La madre de Harriet, alarmada, trata de disuadir a su hija haciéndole ver que es un cazafortunas que quiere aprovecharse de ella, y cuando Harriet no da su brazo a torcer, trata de acudir a la ley para declarar a su hija incapacitada, ya que Harriet es discapacitada mental. Lamentablemente no tiene éxito y Harriet y Lewis contraen matrimonio; ese será el principio de una pesadilla para la pobre Harriet, que no tiene ni idea de dónde se ha metido.

Elizabeth Jenkins, una apasionada de la conducta criminal, relata el caso conocido como El Misterio de Penge o el asesinato de Harriet Staunton, que conmocionó a la sociedad británica en 1877 por la crueldad y perversidad a la que la víctima fue sometida y que le condujo a la muerte. Cambiando únicamente los apellidos de los implicados, Jenkins ofrece un sensacional análisis sobre cómo la codicia puede llevar al ser humano a cometer atrocidades que parecen totalmente impensables de una forma casi inconsciente, adentrándose en la psique de Lewis, Patrick, Elizabeth y Alice de una forma escalofriante.

Lo que parece una novela de Jane Austen bajo un enfoque más realista y turbio va escalando gradualmente hasta convertirse en un terrorífico relato que nos muestra, una vez más, que personas en apariencia normales, vecinos que uno diría que son agradables y trabajadores, pueden ser monstruos en su intimidad sin que nadie sospeche lo más mínimo.

Hacía tiempo que no me encontraba personajes tan despreciables, y más sabiendo que cometieron todas esas vilezas realmente, pero la manera en la que Jenkins interpreta cómo se debieron sentir, la clase de pensamientos y deseos que pasaban por su mente, es magnífica. Es increíble que ellos pensaran que lo que hacían era totalmente lícito y justo, que no había nada malo en manipular, engañar y maltratar a una pobre mujer discapacitada, ver cómo se dejaban llevar por su narcisismo y egoísmo, disfrutando de sus vidas mundanas y los placeres de la comida o el contacto físico en el piso de abajo mientras la pobre Harriet y su bebé se consumían en el diminuto cuarto en el que la habían desterrado solo porque les estorbaba cuando eran ellos los que la habían metido en sus vidas para quedarse con su dinero. Que gente tan malvada exista de verdad nunca dejará de ponerme el vello de punta.

Harriet, aunque desazonadora, es una lectura fascinante que gustará sobre todo a aquellos que tengan interés en leer sobre crímenes reales porque Jenkins hace un trabajo formidable imaginado y reinterpretando los acontecimientos que llevaron al triste final de Harriet.

Nota: 4/5