Anne es la hija de un conocido antropólogo que siempre ha soñado con vivir aventuras y un romance pasional como el de las novelas que le gusta leer. La oportunidad se le brinda cuando su padre fallece y un amigo de este le ofrece irse a Londres con él y su mujer una temporada. Al poco de llegar Anne está esperando el metro cuando un hombre que está en el andén con ella divisa algo o a alguien que le provoca un gran sobresalto, haciendo que se caiga a las vías y se mate. Alguien que dice ser médico examina el cadáver y cuando se marcha Anne lo sigue y recoge un papel que se le ha caído del bolsillo, con lo que parece un mensaje en clave. Más intrigante aún, el fallecido tenía apuntada una cita para ver un posible apartamento para alquilar y en el edificio se encuentra el cadáver de una mujer a la que han apuñalado aproximadamente a la misma hora de la cita. La persona que estaba de guardia describió al sospechoso, un hombre que entró al edificio pocos minutos después que la mujer, y que llevaba un traje marrón. Anne está convencida de que ambas muertes están relacionadas así que decide investigar por su cuenta, ya que la policía no le hace mucho caso. Deduciendo que parte del mensaje del papel se refiere a un barco que parte hacia Sudáfrica, Anne se compra un billete y se lanza a la aventura.
El hombre del traje marrón es más del estilo de las historias de Tommy y Tuppence que no los misterios clásicos de Poirot o Miss Marple. Es una novela de intriga, aventuras y acción en la que nuestra protagonista se mete en un fregado de tres pares de narices solo porque se aburre y quiere un poco de emoción en su vida. Desde luego lo mejor de la novela es la personalidad de Anne, cómo no le teme a nada y va improvisando a medida que se va adentrando más y más en el misterio, aunque en más de una ocasión su temeridad casi le cueste la vida.
Además de Anne la novela está narrada por fragmentos de diario de otro de los personajes, Sir Eustace Pedler, que no voy a mentir, su desdén por la gente en general me hace sentir muy identificada (y que por cierto está basado en un conocido de Christie). Tanto Anne como Sir Eustace son narradores muy divertidos, y también conocemos entre otros al Coronel Race que hará acto de aparición más adelante en otros libros. El resto del elenco de personajes también vale la pena, me encantó la amistad entre Anne y Suzanne.
El misterio como siempre está bien hilado y culmina en una resolución llena de giros y sorpresas, alguna más previsible que otras. Hay intentos de asesinato, secuestros, identidades falsas, robos de joyas, mensajes en clave, romances prohibidos, traiciones, triángulos amorosos, celos, y todo ello con los bonitos paisajes de Sudáfrica como telón de fondo. Eso sí, como siempre digo, es una novela muy de su época, el romance entre Anne y Henry me hizo levantar la ceja en alguna ocasión.
En su momento tuvo críticas algo tibias porque la gente esperaba otro Poirot y se llevó un chasco cuando Christie les vino con esto, pero aunque se aleje del misterio clásico por el que es tan conocida es una lectura muy amena y llena de intriga con la que pasas un muy buen rato.
Nota: 3.5/5
