La historia está narrada en primera persona por Pip, que comienza a contarnos su historia cuando era un niño huérfano que vivía al cuidado de su abusiva hermana mayor y el marido de esta, Joe, un herrero al que Pip quería mucho. Pip siempre soñaba con un futuro mejor, con ser rico y próspero, y un buen día su sueño se hace realidad cuando un misterioso benefactor le ofrece llevar la vida que él siempre había querido tener.
Dickens combina un sentido del humor muy inspirado con su buena dosis de drama en esta historia que trata sobre cómo las expectativas que uno se hace sobre su futuro incluso cuando se cumplen nunca terminan de ser lo que habíamos imaginado.
A través de sus relaciones con un colorido grupo de personajes Pip se va haciendo mayor y va cambiando su manera de ver el mundo. El clasismo es uno de los temas principales de la novela, ya que vemos cómo Pip es tratado de una forma u otra en función del dinero que tiene a pesar de ser siempre la misma persona, y él mismo ve de diferente manera a personas de su entorno como Joe, el hombre más noble y bueno que ha conocido nunca y del que sin embargo se avergüenza por su existencia humilde y su falta de ambición por mejorar. La relación entre Pip y Joe es maravillosa pero también muy triste por el desprecio inmerecido que sufre Joe que lo único que quiere es vivir su vida lo más pacíficamente posible junto a las personas que ama.
La novela nos presenta a una serie de personajes absolutamente encantadores e inolvidables que se hicieron un huequito en mi corazón, por supuesto Joe el primero, pero también Biddy y Herbert, y el resto pueden caer bien o mal pero todos son importantes para la trama: Estella, la señora Havisham, Magwitch, Jaggers y Wemmick... (a Pumblechook sí que no lo soporto).
Dickens nos describe de forma muy vívida el viaje emocional por el que pasa Pip lleno de esperanzas y también decepciones a medida que descubre que no es oro todo lo que reluce y que se había hecho una serie de presuposiciones muy alejadas de la realidad.
El mayor problema para mí de la novela es el ritmo, es una de esas novelas que se fue publicando por entregas y se nota que hay partes que son básicamente relleno. Toda la parte central se me hizo un poco cuesta arriba pero Dickens maneja con maestría hacia dónde quiere llevar la historia y admito que acabé soltando unas cuantas lágrimas porque el final es muy emotivo.
Sé que Dickens no es para todo el mundo y le tenía un poco de respeto a este libro por ese motivo pero me alegro de haber comenzado por aquí porque lo he disfrutado mucho y me ha dejado con ganas de leer más del autor.
Nota: 3.5/5

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