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jueves, diciembre 12, 2024

A cry in the night

Seguimos con mi adorada Mary Higgins Clark y su siguiente novela, publicada en 1982, tiene como protagonista a Jenny MacPartland, una joven divorciada y madre soltera de dos hijas que trabaja en una galería de arte hasta que un día conoce a Erich Krueger, el artista de la última exposición de la galería. Erich es apuesto, tiene talento, es encantador y tiene mucho dinero, así que cuando le ofrece a Jenny una vida en su granja de Minnesota, cuidar de ella y de las dos pequeñas, Jenny cree que está encaminada a una vida de ensueño. Desgraciadamente, una vez casados, Erich empieza a mostrar su verdadera cara.

Esta novela se sale de lo habitual de la autora. No hay múltiples puntos de vista, sino que todos los capítulos los vemos a través de los ojos de Jenny, que pasa a estar ilusionada por su nueva vida a descubrir que se ha metido en un infierno con un hombre al que creía conocer pero que es muy distinto de como se imaginaba que sería. No hay un misterio en sí, aunque ya se intuye que Erich esconde muchos secretos, sino que poco a poco Jenny va descubriendo todo lo que ha pasado en esa granja y la verdadera historia de la madre de Erich y otras situaciones extrañas que pasaron a los alrededores.

Desde el principio ya se ve que Jenny ha cometido un error, ¿y es que cómo te casas no solo con alguien que conoces desde hace pocos días, sino alguien que te ha dicho que eres el vivo retrato de su madre fallecida, con la que es evidente que está obsesionado? Nada más llegar a Minnesota, en su noche de bodas, Erich le pide que se ponga el camisón de su madre para acostarse con ella. Erich es controlador, posesivo, celoso. Jenny traga porque las niñas adoran a Erich y su nueva vida le permite pasar mucho tiempo con ellas, pero llega un momento en el que la situación se vuelve insostenible.

No es la mejor novela de Clark, es muy frustrante porque básicamente Erich muestra bandera roja tras bandera roja y Jenny trata de convencerse a sí misma de que no es tan malo como aparenta, cosa que desgraciadamente pasa a menudo y muchas veces el aguantar hace que la mujer termine totalmente anulada, o peor, así que evidentemente no es agradable de leer. También le cuesta un poquito arrancar, no es hasta que tenemos la primera muerte y Jenny empieza a ser consciente de dónde se ha metido que la cosa no empieza a animarse, pero el tramo final es como siempre de infarto y la resolución de todo es satisfactoria aunque obviamente nos va a recordar a una famosa película de terror.

Correcta sin más.

Nota: 3/5

sábado, agosto 17, 2024

The cradle will fall

El tercer thriller de Mary Higgins Clark está protagonizado por Katie DeMaio, una abogada que tiene un accidente de coche saliendo del trabajo. Por suerte sus lesiones son leves, pero ha de pasar la noche en el hospital en observación. En un momento dado Katie se levanta a abrir la ventana y entonces ve a un hombre meter un cadáver en el maletero de un coche, aunque no está muy segura de si ha ocurrido de verdad o ha sido una alucinación por la medicación. Al día siguiente, pero, corre la noticia de que una vecina de su hermana ha sido hallada muerta en su cama en lo que es un aparente suicidio, y Katie se convence de que el cuerpo que vio es el de esa mujer.

Como siempre, Clark nos ofrece un thriller trepidante en el que hay varias vidas en juego y es vital encontrar al asesino antes de que vuelva a actuar. A diferencia de otros libros de la autora aquí sabemos la identidad del asesino desde el principio, así que el misterio tiene que ver con los motivos que le están impulsando a matar. Por otro lado, el principal sospechoso del crimen es el marido de la víctima, que parece que tenía muchas razones para querer librarse de ella, y que el pobre siempre está en el lugar y momentos equivocados.

Estamos ante un thriller médico de esos en los que te encuentras métodos científicos que hacen caso omiso de la ética en nombre del avance y que vienen a ser bastante implausibles aunque quién sabe hasta dónde es capaz de llegar la medicina  moderna. Teniendo en cuenta que descubrir la identidad del asesino no es un factor, Clark no decepciona con la explicación de todo el asunto y como es habitual en ella el camino hasta llegar a la conclusión es vertiginoso.

El libro se publicó por primera vez en 1980 y me encanta leer acerca de esos retazos de la vida de entonces. Por ejemplo, podías llamar desde el teléfono fijo de alguien contactando con una operadora de centralita, darle tu número de tarjeta de crédito, y la llamada quedaba cargada ahí en vez de al teléfono de la otra persona. Y seamos sinceros, antes de los móviles había mucha más tensión en este tipo de historias en las que a veces no era posible contactar con alguien de ninguna de las maneras.

Aquí también a diferencia de las dos novelas anteriores en las que las protagonistas ya estaban emparejadas tenemos un romance entre Katie, una joven viuda que todavía no se ha animado a amar de nuevo, y el médico forense, amigo de su cuñado que lleva tiempo interesado por ella. No es algo que esté en primer plano pero es agradable de leer, los romances de Clark suelen ser sencillos, directos y bonitos.

La cuna caerá es una vez más una lectura superentretenida, que te mantiene en vilo hasta el final, y que cumple con todos los requisitos de un buen thriller. Clark muy pocas veces falla, en mi experiencia.

Nota: 4/5