The Sword of Kaigen es una novela autopublicada por la autora M.L. Wang que alcanzó mucha popularidad después de ganar el SPFBO, un concurso literario que lleva Mark Lawrence en el que participan obras de fantasía autopublicadas para dar a conocer a autores noveles.
La novela es una mezcla de fantasía clásica y moderna ubicada en la provincia montañosa de Kaigen, en la que viven los guerreros más poderosos del imperio. Una de las familias más fuertes de Kaigen es la Matsuda, quienes son expertos en una técnica llamada la espada de Kaigen, que utiliza el agua para formar una espada de hielo prácticamente indestructible. Cuando un ataque enemigo llama a sus puertas tras años de paz, los Matsuda deberán poner a prueba sus habilidades para proteger a los suyos.
The Sword of Kaigen es una novela que aunque no inventa nada, sí que está contada de una forma muy fresca, ya que no es usual ver en el género a protagonistas como Misaki. Y es que aunque de entrada sigamos a Mamoru, el hijo mayor de los Matsuda, un chico de catorce años que está impaciente por perfeccionar sus habilidades, impresionar a su padre y demostrar que es un digno heredero (y que podría ser el típico protagonista de un shonen de pelea cualquiera), gran parte de la novela está narrada por su madre, Misaki, una mujer que cuando tenía la edad de su hijo anhelaba luchar y hacer grandes cosas pero que tuvo que conformarse con convertirse en esposa y madre y abandonar todos sus sueños.
Misaki es una gran luchadora, y de hecho la veremos coger la espada de nuevo cuando el enemigo ataque a su pueblo y a su familia. Con ella, la autora explora el papel de la mujer en una sociedad tradicional en la que no se le permite más que criar a los hijos y obedecer a su marido, a la que se le dijo que encontraría su verdadera vocación cuando nacieran sus hijos pero que vive una existencia insatisfecha, llena de remordimientos por todo lo que tuvo que dejar atrás, y que tiene que aprender a aceptar su nueva vida si no quiere llevar una vida dominada por la amargura y el resentimiento. El crecimiento de Misaki a lo largo de toda la historia es espectacular, así como el desarrollo de su relación con su marido, al que le terminas cogiendo aprecio. La evolución de su relación con su hijo Mamoru también es fantástica.
El sistema de magia no es especialmente original, es magia basada en los elementos siendo los protagonistas expertos en el manejo del agua (y la sangre en el caso de Misaki) y sus enemigos expertos en el viento, pero la autora le saca mucho partido y hace un gran trabajo mostrando las diferentes técnicas. Las escenas de lucha son una gozada, las descripciones son muy vívidas y es muy fácil imaginar las peleas, un anime de este libro sería chulísimo. Eso sí, todo el grueso de la acción pasa bastante temprano en la novela y luego tenemos lo que son las consecuencias de la batalla, que es una parte algo más calmada.
También vemos retazos del pasado de Misaki cuando de adolescente fue a estudiar fuera.
Lo que es la trama política, trata un tema que por desgracia siempre será vigente, y es cómo los gobiernos mienten y manipulan a sus ciudadanos y se aprovechan de ellos para sus propios intereses exigiendo luego que se sacrifiquen sin ofrecer ningún beneficio a cambio, y lo difícil que es conciliar la desilusión al saber que no eres más que carne de cañón con tu voluntad de, pese a ello, querer servir y proteger a tu imperio y a la gente inocente que vive en él, y más cuando te han enseñado que el honor de servir a tu patria es lo más importante que existe.
La Espada de Kaigen es una novela autoconclusiva que sin embargo deja con ganas de más porque introduce muchas cosas dentro del mundo en el que se ubica que dan para otros libros, aunque funciona perfectamente si se queda aquí (la autora tiene otro par de libros dentro del mismo universo aunque es una saga que dejó a medias por lo que no sé si vale la pena leerlos). Para el que quiera una novela de fantasía con mucha acción, batallas muy bien escritas y un magnífico trabajo con los personajes, es muy recomendable. Yo que soy de leer despacito me la ventilé en una semana siendo como es un tochal, pero es que prácticamente se lee sola.
Por una vez, para mí, el hype es más que merecido.

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