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domingo, diciembre 22, 2019

Querido John

Esta es la tercera novela de Nicholas Sparks que me leo, así que (contando además que vi la película hace años) ya tenía claro lo que me voy a encontrar: un chico y una chica que se enamoran perdidamente, que se aman con una intensidad arrolladora y que quieren pasar toda la vida juntos pero que por culpa de los caprichos del destino se ven obligados a separarse, pese a que su amor siga intacto dentro de ellos.

Efectivamente esto es lo que encontramos en Querido John. Él era un chico rebelde que se alistó en el ejército para madurar, y en uno de sus permisos de vuelta a casa conoce a Savannah, una chica muy especial que se gana su corazón. Aunque solo pueden estar unos días juntos antes de que él tenga que marcharse, se juran amor eterno y ella promete esperarle, puesto que solo queda algo más de un año para que se licencie. Pero entonces el 11-S pasa, él decide continuar en el ejército, y la relación que parecía inquebrantable empieza a tambalearse.

La primera parte es la que más me gustó. Aunque Sparks tiene la manía de recrearse mucho en escenas de lo más mundanas, el inicio de la relación entre John y Savannah, cuando se van conociendo y enamorando, es muy bonito. Ya lo he dicho más de una vez y es que los romances de verano en la playa son mi debilidad, y aunque en sí ninguno de los dos personajes es muy especial, solo por eso el autor ya se ganó mi interés. La segunda parte no está mal, aunque ya es cuando las cosas empiezan a no ir tan bien. La dificultad de llevar la relación a distancia, las discusiones porque ninguno de los dos se comporta como esperaba el otro cuando se vuelven a ver en el siguiente permiso, la decepción de Savannah cuando él no vuelve como le había prometido... Es una forma realista de encarar una relación que evidentemente no podía ser como un cuento para siempre.

Luego ya la tercera parte es la más floja. Las partes de la guerra se hacen pesadas y el dramote que siempre tiene que meter Sparks lo vuelve todo demasiado deprimente, aunque al menos está mejor llevado en la película. Y no es que me sorprenda porque cuando has leído a Sparks sabes que te va a meter miseria e infelicidad a cascoporro, pero uf, el último tercio es agotador.

Realmente lo mejor del libro es la relación entre John y su padre, cómo logran acercarse después de años de haber estado distanciados y la manera en al que John termina por entenderlo es preciosa. 

Algo que sí me pareció muy curioso es que la historia empieza en el año 2000 pero parece que esté ubicada por lo menos una década antes; nadie utiliza teléfonos móviles, Internet apenas se menciona... Ah, y la obsesión que tiene el autor por llamar a sus personajes por personas de su entorno no me gusta nada. ¿Cómo puedes llamar a la protagonista femenina de tu novela, a la cual describes desnuda en alguna que otra ocasión, como una de tus hijas? Yikes.

Querido John está en la linea de lo que suele ofrecer Sparks: una historia de amor de las que solo existen en la ficción, personajes que se enamoran superintensa y rápidamente, y mucho, mucho, mucho drama. Se deja leer pero no ofrece nada especialmente memorable.

Nota: 3/5

martes, diciembre 25, 2018

El Cuaderno de Noah

Nicholas Sparks es uno de esos autores que siempre tengo en mente leer pero que los voy dejando porque me da pereza. El Cuaderno de Noah es su primera novela y probablemente la más conocida gracias a su película, y es el segundo libro que leo del autor con resultados bastante similares: sí, está bien, pero tampoco es para tanto.

Se trata de una historia de amor entre dos amantes que vivieron un verano inolvidable cuando eran adolescentes pero que por circunstancias de la vida se separaron, aunque jamás pudieron olvidarse. Catorce años después la chica, Allie, a punto de casarse con otro, decide ir a ver a su antiguo enamorado Noah para saber si todavía siente algo por él.

Que es una historia romántica es indudable. Es total y absolutamente azucarada: él le recita constantemente poemas a ella, sus conversaciones básicamente giran sobre lo mucho que se aman, y que están hechos el uno para el otro, y que comparten alma, y todo eso. El desarrollo es muy rápido, en menos de 48 horas ya ha quedado claro que su amor es épico y especial y todo eso que las personas normales no experimentan jamás en la vida real. ¿Qué pasa? Que no hay respiro, porque todo es superintenso y emocional y no hay humor que alivie un poco la tensión, y a mí este tipo de romance (entre chico y chica, al menos) me carga. En el cine no tengo problema, de hecho con la película lloré a mares (¡me acuerdo que me la alquilé en el videoclub! ¡Soy mayor!), pero en la literatura me cuesta más implicarme tanto. Y más en este caso, en el que la parte en la que se enamoran de adolescentes no la vemos, solo a través de algunos retazos de los recuerdos de ellos (y en el caso de Noah es "me acuerdo de todo por igual porque TODO fue igual de maravilloso" así que no ayuda mucho en ese aspecto).


La narración tampoco es su punto fuerte, llega un punto en el que se hace un poco cansina la enésima descripción del amanecer y del cielo y de lo hermosa que es la naturaleza que rodea la casa de Noah, además de que pierde mucho tiempo en detalles aburridos. Los personajes son bastante sosainas. Y más allá de eso no le encontré sentido a que hubiera capítulos narrados desde el punto de vista de Lon si luego en la resolución de la trama no vamos a saber cómo se siente con lo sucedido. Bueno, de hecho, la resolución de la trama es muy anticlimática.

Lo que más me gustó fue la parte de la residencia, porque no es tan habitual leer sobre romance entre personas de la tercera edad y es muy bonito ver cómo se siguen queriendo.

Así que bueno, está entretenido pero nada para tirar cohetes. Uno de los raros casos en los que la película es muy superior al libro.

Nota: 3/5

viernes, abril 29, 2016

Message in a Bottle

Como casi cualquier hijo de vecino conocía a Nicholas Sparks por haber visto alguna de las películas que adaptan sus libros (sí, El Diario de Noa, por supuesto, y alguna más), pero no había leído ninguna de sus novelas y me apetecía probar. Me decidí por Message in a Bottle porque el argumento parecía interesante y porque no he visto la película, así que no tenía demasiadas expectativas puestas en la historia más allá de saber que probablemente sería un dramón.

Theresa Osborne, una periodista de treinta y seis años que escribe una columna en el Boston Times, se encuentra una botella con un mensaje dentro mientras pasea por la playa durante unas vacaciones. La carta está escrita por un tal Garrett y está dirigida a su esposa Catherine, a la que ha perdido. Las palabras de ese hombre causan una profunda impresión en Theresa, y su jefa, al sentir una reacción similar al leer la misiva, la convence de publicarla en la columna sustituyendo los nombres por iniciales. Tras publicarla, Theresa consigue hacerse con otras dos cartas escritas por el mismo hombre, y siente tanto deseo de conocer a la persona que ama tan profundamente que extrayendo la información de las tres cartas consigue localizarle y ni corta ni perezosa se dirige a Wilmington, Carolina del Norte, en su busca. Theresa, que es una mujer divorciada madre de un hijo adolescente y muy afectada por la infidelidad de su ex marido, no ha encontrado desde entonces ningún hombre que le pareciera lo suficientemente decente como para salir con él. Garrett, viudo, ni se ha planteado volver a mirar a otra mujer porque todavía ama a su difunta esposa y siente que enamorarse otra vez sería como traicionarla. ¿Pueden ser Theresa y Garrett la segunda oportunidad que les aguarda a ambos en el camino?

Publicada en 1998, Message in a Bottle es la segunda novela de Sparks, después de la famosísima The Notebook. Para esta historia se inspiró en su propio padre, que tras la muerte de su esposa, la madre de Sparks, se hundió en una depresión tan grande que apenas se relacionaba ya con nadie, hasta que, con el tiempo, empezó a mejorar y conoció a otra mujer con la que quiso casarse. La historia va un poco más allá, pero es mejor leer el libro primero para no destriparse nada antes de tiempo, y es un homenaje realmente bonito hasta que te das cuenta de que Catherine es como se llama la mujer de Nicholas Sparks (ahora ex mujer, después de veintiséis años de matrimonio) y Theresa es el nombre de su agente. Sabiendo eso, todo lo que es romántico pasa a ser bastante creepy, pero en fin, corramos un tupido velo.

Como ya había visto un par de pelis basadas en sus libros, más o menos me imaginaba por donde irían los tiros. El libro cuenta la historia de amor entre Theresa y Garrett, un romance marcado por los obstáculos: Garrett no sabe que Theresa fue a buscarle después de leer sus cartas, viven en estados diferentes y todos sabemos lo complicadas que son las relaciones a distancia, más cuando sus circunstancias personales les dificultan enormemente plantearse el dejar su vida para irse con el otro, y, por supuesto, está el tema de que Garrett todavía sigue pensando en su difunta esposa. Es la historia de amor pasional de dos personas que no esperaban tener unos sentimientos tan intensos por alguien después de casi haber renunciado a volver a amar, uno de esos romances que uno encuentra una vez en la vida y que te hace plantearte si vale la pena dejar todo lo que conoces por esa persona porque en el fondo sabes que es muy poco probable que vuelvas a sentirte así otra vez si no luchas por este amor.

Robin Wright es Theresa en la película de 1999

La historia de amor es bonita, y se agradece encontrarte de vez en cuando historias en las que la mujer es mayor que el hombre, pero en todo momento no pude quitarme la sensación de que Garrett es demasiado dependiente y que exigía unas cosas a Theresa que no tenía derecho a pedir, más cuando él era el que seguía aferrado a la memoria de su ex esposa (con la que también tenía una relación extremadamente dependiente). Además también me pareció que iban demasiado deprisa, después de conocerse y enamorarse pasan unos días juntos, y la siguiente vez que Theresa viaja a Wilmington para volver a verle se lleva a su hijo, por poner un ejemplo. Y Garrett me pareció muy soso, la verdad.

El libro peca de ser poco sutil, sabemos que Garrett se siente muy confuso por la atracción inesperada que siente hacia Theresa, y su conflicto interno por no querer tracionar a su esposa Catherine pero a su vez su esperanza por tener la posibilidad de volver a ser feliz con alguien se nos muestra a partir de sueños que no hace falta ser un experto para descifrar. Es una novela que se lee muy fácilmente, es muy lineal y directa, algunos diálogos y situaciones son un poco mundanos pero en general entretiene.

Kevin Costner es Garrett

El final no es difícil verlo venir, como digo no es muy sutil y básicamente te lo cuentan al principio del libro. Aunque el mensaje que nos da la novela es muy bonito, el de que siempre se puede tener esperanza para volver a amar, la ejecución de este final no me terminó de convencer porque es muy inverosímil, y más por lo que sabemos del personaje. Sí que reconozco que se me saltaron algunas lágrimas, pero el autor podría haber encontrado alguna solución mejor para llegar a donde quería.

No puedo decir que Message in a Bottle me haya decepcionado porque me ha dado exactamente lo que esperaba de él: un romance lleno de pasión de esos que no olvidas nunca en la vida y mucho drama porque Sparks probablemente se alimenta del sufrimiento de sus lectores. Para una lectura ligera sin mucha exigencia, cumple; creo que sería ideal para leerlo en la playa, durante las vacaciones, simplemente para dejarnos llevar un poquito y soñar con encontrar nosotros nuestro propio mensaje en una botella.

Nota: 5'5