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jueves, mayo 14, 2009

Retrato en Sangre


La detective Barren acaba de recibir la peor notícia que podría esperar: su sobrina Susan ha sido hallada violada y asesinada en un parque. El modus operandi de su muerte corresponde con el del apodado "asesino del campus", un joven fundamentalista islámico que es capturado y acusado del asesinato de varias chicas, entre ellas Susan. Pero la detective Barren sabe que hay algo que no encaja, y está convencida de que el verdadero asesino de Susan está suelto. Decidida a vengar a su sobrina, se dedicará en cuerpo y alma a atrapar al hombre que le arrebató la vida a Susan y quién sabe a cuántas chicas más.

John Katzenbach, como ya he dicho en más de una ocasión, es un autor que me gusta mucho. Sabe crear historias intrigantes, que enganchan desde la primera página y que te mantienen en tensión hasta que te lo terminas. Seguramente mi error fue empezar con El Psicoanalista que es un libro muy redondo y no sé si superable, pero me atraía mucho la premisa de Retrato en Sangre (asesino que fotografía a sus víctimas mientras obliga a una chica joven a ser testigo de todos sus crimenes para poder escribir más tarde su autobiografía) y estaba bastante segura de que iba a disfrutar mucho de la lectura.

Pero no ha sido así, y no me queda otra que tildar a este libro de decepcionante. Quizá porque es una de las primeras novelas del autor, pero lo que normalmente me fascina de Katzenbach en este libro se me ha hecho pesadísimo. La trama tiene su interés, pero no engancha lo suficiente. La tensión sólo está presente en algunos momentos contados. Apenas hay giros inteligentes de guión, todo es muy lineal y el final es tan abrupto que te deja bastante igual. Y lo peor de todo, los personajes son absolutamente sosos, especialmente la detective Barren y el doctor Martin Jeffers que son los personajes más aburridos e insulsos que me he echado a la cara en mucho tiempo, y eso que a Martin se le podía sacar partido al hecho de ser el hermano del asesino, pero ni eso. Douglas Jeffers no está mal del todo, pero le falta carisma y el hecho de poner todas las cartas sobre la mesa al principio del libro le perjudica. En cuanto a Annie, o Boswell, seguramente sea el personaje más interesante pero más por la anulación psicológica a la que es sometida por Jeffers que no por ella en sí.

Lo más salvable del libro, aparte de todo el sufrimiento psicológico que debe sufrir Boswell (y Katzenbach de trastornos psicológicos sabe un rato), son las sesiones de los niños perdidos y el capítulo de las dos chicas de la carrera de coches, el único capítulo que realmente te mantiene en tensión.

Se le fue la mano a Katzenbach con esta historia, demasiadas páginas para muy poca chicha, y la falta de un final más elaborado lo agrava todavía más.

Nota: 5

domingo, diciembre 07, 2008

El Hombre Equivocado

Cuando Ashley Freeman, una estudiante de arte en la Universidad de Boston, decide pasar una noche de lujuria con Michael O'Connell, al que presupone diferente al resto de hombres que conoce, no sabe que se está metiendo en un buen lío. Desde ese momento, Michael O'Connell no deja de acosarla y de repetirle que la ama y que siempre estarán juntos. El amor obsesivo de O'Connell por Ashley cada vez va más lejos, por lo que la família de ésta se verá obligada a tomar cartas en el asunto.

Después de lo mucho que me gustó El Psiconalista, cogí este libro con muchas ganas. Katzenbach, con esta novela, me reafirma las sensaciones que me dio con El Psicoanalista, y es que el autor sabe cómo enganchar desde la primera página, como mantener la intriga, y como dotar a su historia de una gran dosis de tensión y frustración, que no desparace hasta que cierras el libro después de haber leído la última página.

El Psiconalista es su obra más aclamada y tiene su razón de ser; es un libro tremendamente adictivo, en el que la intriga está realmente bien formulada, y que da una sensación de agobio tremenda. El Hombre Equivocado es un buen libro, también, aunque menos redondo. En primer lugar, el que sepamos ya quién es el acosador desde el primer momento le hace perder una pizca de intriga, y además durante gran parte del libro asistimos a cómo O'Connell consigue acorralar a toda la familia de Ashley saliendo victorioso. O'Connell es un tipo marginal, sin estudios, sin embargo tiene una inteligencia extraordinaria con la que es capaz de cometer todo tipo de delitos a través de Internet. Y ver a un personaje tan omnipotente, al que todo le sale bien, termina por hacerse algo pesado.

Sin embargo, el último tercio gana en emoción. Es el momento en el que, como parece ser habitual en los libros de este autor, los "buenos" toman cartas en el asunto y deciden vengarse del malo. Puede que sí sea un final un poco peliculero, como he leído en una opinión por ahí, pero es realmente la parte más entretenida; cómo a Scott y Sally, los padres separados de Ashely, junto a Hope, la pareja de Sally, traman el plan y lo llevan a cabo es muy interesante.

Katzenbach tiene buena mano para dotar a sus historias de una perspectiva psicológica muy interesante, seguramente una de las mejores virtudes de este libro es ver cómo está tratado el tema del acoso, ver las consecuencias que una persona de este tipo es capaz de crear no sólo en su víctima sino en todos los que la rodean, y también ser testigos de todo lo que pasa por la cabeza del propio acosador, desde una perspectiva bastante realista.

Una buena novela de intriga, no de las mejores, pero lo suficientemente entretenida como para gustar a los fans del género.

Nota: 6'5

domingo, febrero 10, 2008

El Psiconalista

Hay libros, o autores, que ya sabes de antemano que te van a encantar. Eso me ha pasado con John Katzenbach; antes de ponerme a leer esta novela, ya tenía tres títulos suyos en casa.

Feliz 53 cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte.

El día de su 53 cumpleaños, el tranquilo y rutinario psicoanalista Frederick Starks recibe una carta terrible de alguien de su pasado que le informa de que le odia a muerte por culpa de un error que cometió Ricky y que le arruinó la vida.

Pertenezco a algún momento de su pasado. Usted arruinó mi vida. Quizá no sepa cómo, por qué o cuándo, pero lo hizo. Llenó todos mi instantes de desastre y tristeza. Arruinó mi vida. Y ahora estoy decidido a arruinar la suya.

La misiva está firmada por un tal Rumplestiltskin, quien le insta a descubrir su identidad en 15 días. Si no la descubre en ese plazo de tiempo, deberá suicidarse o ver como alguno de sus familiares paga las consecuencias.

Con esta premisa, ¿cómo no me iba a gustar el libro? En la segunda página ya estaba enganchada.

De todas las emociones humanas, creo que la venganza es una de las más fascinantes. Las posibilidades que abre son infinitas, y ésa es la razón por la que este libro consigue ser tan inquietante. No sabemos qué mueve a Rumplestiltskin, ni quién es, ni qué error cometió Ricky para que le odie tanto, nosotros estamos como Ricky, en la incertidumbre, en la tensión de saber que se acaba el tiempo, que las respuestas no llegan, que se aproxima la muerte y no sabemos porqué. Esta novela insta a ponernos en la piel de Ricky, y es fácil identificarse con su confusión y con su agobio, y que se nos acelere el pulso a medida que nos vamos acercando al peligro y las respuestas.

Katzenbach dota a su historia de varios giros argumentales por lo que es difícil anticipar por dónde te va a salir, y eso facilita que el libro no pierda el interés en ningún momento de las casi seiscientas páginas que dura. Un libro muy difícil de soltar, lleno de sorpresas con un gran Ricky Starks que se saca recursos de la manga cuando parece que se le han terminado, y un interesantísimo juego de zorros y sabuesos que simbolizan el magnífico duelo entre Ricky y Rumplestiltskin, ¿quién de los dos será más inteligente? ¿Quién de los dos será capaz de llevar su venganza a cabo?

Además de que me chiflan los thrillers de este tipo, Katzenbach le añade un plus a la historia ya que el escritor domina mucho sobre la psicología y los perfiles criminales, tema que a mí ya he dicho varias veces que me encanta.

Mi parte preferida seguramente sea la segunda, que es cuando Ricky se muestra más inteligente pese a las circunstancias, y que da un giro increíble como personaje, que es cuando realmente tienes ganas de que gane el macabro juego al que le ha sometido Rumplestiltskin.

En definitiva un gran thriller que no me ha dejado respirar hasta leer la última página, y una auténtica delicia para los fans de este género, no defrauda en absoluto.

Nota: 8'75